contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 17 de noviembre de 2007

Resistir la miner?a, resistir un modelo de depredaci?n

La tempestuosa aparici?n de nuevas tecnolog?as, sumada al crecimiento constante de la econom?a mundial ha provocado en los ?ltimos a?os un gran aumento en la demanda de minerales. El Monstruoso mercado mundial, se alimenta a diario de millones de toneladas de los m?s variados minerales.

La tempestuosa aparici?n de nuevas tecnolog?as, sumada al crecimiento constante de la econom?a mundial ha provocado en los ?ltimos a?os un gran aumento en la demanda de minerales. El Monstruoso mercado mundial, se alimenta a diario de millones de toneladas de los m?s variados minerales.

Dentro de este contexto, Am?rica Latina, lamentablemente, est? siendo la zona de mayor concentraci?n de inversiones en exploraci?n en los ?ltimos a?os. En el 2006 concentr? el 24% del total mundial.

Las necesidades de aumento de la producci?n de minerales se rigen por la cruel l?gica de los mercados. Y es por eso que cada vez m?s, se est? presionando a los Estados para que permitan la ejecuci?n de proyectos en ?reas ambientalmente fr?giles, Reservas Naturales, Areas Protegidas, Territorios Ind?genas.

El problema se agrava si tenemos en cuenta que actualmente la gran mayor?a de los proyectos mineros en Latinoam?rica y el mundo se realizan mediante la modalidad de miner?a de superficie, que provoca la devastaci?n del ecosistema en el cual se instala (deforestaci?n, contaminaci?n y alteraci?n del agua, destrucci?n de h?bitat).

Ante este avance de una de las industrias ambientalmente mas perjudiciales del planeta sobre nuestros territorios, el mapa de la resistencia se va poblando r?pidamente.

En Argentina, Per?, Chile, M?xico, Guatemala, Ecuador, Honduras y otros pa?ses, se reproducen peri?dicamente asambleas de vecinos, foros, cortes de ruta, marchas y todo tipo de expresiones sociales en las que se manifiesta una activa oposici?n de las comunidades hacia la miner?a.

Sin embargo, la lucha es muy despareja. Las multinacionales de la miner?a cuentan con mucho dinero para destinar a ?vender y enverdecer? su actividad y una vasta experiencia acumulada de proyectos anteriores, por lo que no dudan en aplicar sobre pueblos y gobiernos su bien dise?ada estrategia de marketing pre-inicio de sus actividades productivas.

El combo incluye en la mayor?a de los casos, previa cooptaci?n de los medios de comunicaci?n locales, una agresiva propaganda que mal informa sobre el uso y bondades de su tecnolog?a de punta, oportunidades de empleo al por mayor, activaci?n de la econom?a regional, como tambi?n promesas de aportes econ?micos para la educaci?n, la salud, los servicios p?blicos y el turismo, entre otras. Si todo eso no da resultado, el apriete, las amenazas, la criminalizaci?n de la resistencia y hasta la contrataci?n de grupos paramilitares son opciones a las que no pocas veces se recurre. En todos los casos los sitios elegidos por la industria minera se encuentran tan alejados de los grandes centros urbanos como para que hasta ellos nunca llegue el ruido de sus turbios manejos.

En la otra esquina, suele encontrarse un pueblo, una o varias peque?as comunidades, algunas familias rurales dispersas en el territorio o, como m?ximo, una peque?a ciudad.

Lo que se debate en el caso de la miner?a no es la contaminaci?n de un r?o o una laguna, no es la generaci?n de 200 o 300 magros empleos, tampoco la construcci?n de una escuela o las mejoras a una carretera que se deteriorar?n mas r?pido que los ecosistemas. Lo que realmente se debate es un modelo de desarrollo que degrada en unos pocos a?os hasta l?mites inimaginables y en forma irrecuperable nuestros territorios, o una econom?a ambientalmente sustentable, que nos permita crecer y producir pensando en el futuro.

Los grandes medios de comunicaci?n que, en general, tambi?n pertenecen a grupos del poder econ?mico, no se har?n eco del inmenso eco-cidio que est? provocando la miner?a, por lo que la lucha seguir? siendo muy despareja. Es la lucha de David contra Goliat.

Eso no debe amedrentarnos, sino hacer que multipliquemos nuestras voces, porque si los pueblos nos unimos en la resistencia, no hay dudas de que No Pasar?n.

Por Ricardo Natalichio

Fuente: www.ecoportal.net

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