contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007

Una cat?strofe silenciosa

Ni voz para quejarse tienen las v?ctimas m?s indefensas del narcotr?fico. Son las especies end?micas desplazadas, aminoradas y que pronto desaparecer?n por la destrucci?n ambiental que acompa?a los cultivos il?citos.

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En la serran?a de Pinche la debacle ecol?gica es m?s que evidente. Extensas zonas de bosques de niebla se han convertido en potreros improductivos

Para llegar a los p?ramos de la Serran?a del Pinche se necesitan varios d?as, mucha paciencia y un estado f?sico intacto. Empinada y aislada, la serran?a se desprende de la cordillera Occidental en el punto donde nace el r?o San Juan de Micay, en la frontera entre Cauca y Nari?o, se extiende por unas 50.000 hect?reas hacia el noroccidente y se esfuma al llegar al pueblo de Micay en la costa Pac?fica caucana.

Por ser de dif?cil acceso -al costado norte corre el r?o San Juan y al sur domina una densa selva inabordable-, la serran?a ha tenido poca interferencia humana. Sus sistemas de p?ramos aislados apenas fueron descubiertos en 1991, cuando un grupo de cient?ficos colombianos, motivados por el encierro y las variadas altitudes de la serran?a, emprendieron una expedici?n. En efecto, al pasar los 2.900 metros, los cient?ficos se toparon con Espeletia marnixiana, una especie de frailej?n desconocida por la humanidad.

Husmeando la posibilidad de que flora nueva significar?a fauna nueva, Alex Cort?s y Luis Alfonso Ortega, ornit?logos colombianos de la Fundaci?n Colibr?, iniciaron sus propias expediciones a la serran?a. "Esper?bamos encontrar anfibios quiz?, o tipos de aves. Pero el descubrimiento de una especie de picaflor fue totalmente inesperado", cuenta Cort?s.

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En noviembre de 2006, en los bosques de niebla de la Serran?a del Pinche, el par de ornit?logos fotografi? por primera vez en la historia al zamarrito del Pinche (Eriocnemis isabellae), un picaflor dotado de un plumaje indiscreto que, en escasos cent?metros de pecho, acopia el p?rpura mon?rquico y el verde aguacate de los cuadros de Jacanamijoy.

Enviaron estas fotograf?as a la autoridad m?xima del mundo en colibr?es, el doctor Andr? Weller, basado en Alemania, y en mayo de este a?o aval? al zamarrito del Pinche como la adici?n n?mero 67 al cat?logo de especies de aves end?micas del territorio colombiano. "Mi reacci?n inicial fue: ?c?mo puede ser posible que una especie tan hermosa haya permanecido desconocida hasta ahora? El descubrimiento de una especie de ave nueva siempre llamar? la atenci?n de cient?ficos y de amantes de los p?jaros. Pero en el caso de un picaflor espectacular, su hallazgo se vuelve un evento casi p?blico, como lo demuestra el eco medi?tico que caus? nuestra publicaci?n (de la noticia del Zamarrito)", le escribi? el doctor Weller a SEMANA por la web.

Lamentablemente, el hallazgo tambi?n gener? desasosiego, porque la supervivencia del zamarrito est? gravemente amenazada por los cultivos de coca que invaden su h?bitat ?nico. "Vive en una zona muy puntual, explica Ortega, en los filos monta?osos de los p?ramos de la serran?a, un ?rea con una extensi?n m?xima de 1.200 hect?reas, aunque s?lo se le ha visto en una zona con 300 hect?reas".

Dividir para conquistar

En los a?os 80, la bonanza de la amapola lleg? al municipio de Argelia, ubicado al norte del nacedero del r?o San Juan de Micay, arrasando con miles de hect?reas de la serran?a hasta los 2.800 metros de altitud. Hoy d?a, estos terrenos son f?ciles de identificar porque parecen potreros abandonados. Los ?ltimos a?os han sido de la coca, pero tambi?n de su aspersi?n, por lo que los cultivos grandes y relativamente f?ciles de identificar han sido reemplazados por cultivos peque?os y m?viles que complican la tarea de erradicaci?n a?rea.

Alberto G?mez, quien dirige la Red Nacional de Jardines Bot?nicos de Colombia, considera que un efecto no deseado de la erradicaci?n a?rea es el desplazamiento de cultivos il?citos a zonas agrestes rec?nditas. "Para los narco-agricultores, cultivar en la selva remota es maravilloso. Primero porque est?n alejados de la poblaci?n y segundo porque detectar los cultivos no es f?cil.

Adem?s de disminuir la extensi?n de bosque en el pa?s, este fen?meno fragmenta los ecosistemas restantes, los cuales, al ser Colombia el pa?s con la m?s alta biodiversidad por kil?metro cuadrado del planeta, suelen ser ?nicos en el mundo. "Cuando visit? la serran?a por primera vez en 1997, ya se pod?an ver islas negras entre lo verde, de 200 hect?reas, con arbustos de coca ,recuerda Cort?s. La manera m?s f?cil de derribar un bosque es encendi?ndole fuego".

Los cr?teres ennegrecidos que describe el ornit?logo pueden causar la migraci?n de una especie o, m?s grave aun, conducir a lo que la comunidad cient?fica llama rompimiento de la conectividad altitudinal. Cuando un ecosistema sufre una fragmentaci?n f?sica, tambi?n se fracciona, con lo que se reduce el conjunto total de genes entre los cuales puede ocurrir intercambio gen?tico, proceso del cual depende la evoluci?n y, por ende, la supervivencia de las especies.

De las 1.200 hect?reas que conforman el h?bitat del picaflor zamarrito, 100 desaparecen cada a?o, en llamas, para abrirle paso a la coca. Las hect?reas restantes quedan, pero fragmentadas y expuestas al efecto nocivo de los precursores qu?micos que se utilizan para procesar la hoja de coca.

Bajo efectos qu?micos

Los grupos armados que trafican la coca?na prefieren comprar la hoja de coca ya procesada en pasta o base de coca porque as? es m?s f?cil de transportar y esconder. Como consecuencia, el 66 por ciento de lo cultivadores de coca procesa la hoja in situ, y escoge ubicar sus cultivos cerca de fuentes de agua para poder deshacerse de los desperdicios y las evidencias del proceso

Seg?n el estudio m?s completo realizado por la Direcci?n Nacional de Estupefacientes sobre el rendimiento de la hoja de coca en 2005, los procesos necesarios para transformar una hect?rea de coca en pasta o base de coca desechan 150 kilogramos de precursores qu?micos s?lidos y 57 galones de l?quidos.

Desafortunadamente, el desastre no terminan ah?. Si cada una de las 100 hect?reas que, seg?n Ortega, se deforestan cada a?o por culpa de la coca, el h?bitat ?nico del reci?n descubierto picaflor asimila un coctel qu?mico conformado por 37,5 toneladas y 14.250 galones al a?o. Como agravante, los qu?micos que se utilizan tienen altos niveles de movilidad. Una vez entran al medio ambiente pueden viajar grandes distancias a trav?s de un proceso de ciclos m?ltiples de evaporaci?n y condensaci?n conocido como el grasshopper effect o efecto saltamontes.

"Las cocinas de pasta de coca en la serran?a est?n sobre las laderas, y los desechos terminan en las ca?adas, dejando a toda la fauna expuesta. Ya en el ?rea hay pocos anfibios, los m?s sensibles a cambios en sus ecosistemas. Adem?s, la zona es muy lluviosa, entonces los cultivadores aqu? necesitan m?s insumos qu?micos de lo normal para contener las plagas", explica Cort?s.

Por todo lo anterior, Cort?s y Ortega buscan incluir el llamativo picaflor en los libros rojos de la Uni?n Mundial para la Conservaci?n de la Naturaleza, donde se registran las especies que est?n en peligro en todo el mundo y de los cuales ya circulan 11 vol?menes cargados de fauna y flora colombiana.

Si bien la conciencia ambiental colectiva ya tiene claro que el cambio clim?tico es desastroso para la biodiversidad, es mucho menos conocido el importante papel que desempe?a la biodiversidad misma en la normalizaci?n de la temperatura de la tierra. Pero, como el clima, esto est? cambiando.

El 22 de mayo de 2007, el Parlamento Europeo firm? una resoluci?n para comprometer a todos sus pa?ses miembros a frenar la p?rdida de la biodiversidad en Europa y el mundo para 2010, reconociendo expl?citamente la interconexi?n entre la p?rdida de la biodiversidad y el calentamiento global. Y dice: "(el) cambio clim?tico y la p?rdida de la biodiversidad est?n estrechamente vinculados y son de igual importancia".

Tan s?lo un mes despu?s, en un acto aparentemente no relacionado, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por su s?laba en ingl?s), public? su informe anual sobre drogas. Este informe revel? que Espa?a desbanc? a Estados Unidos como el pa?s con el m?s alto porcentaje de consumo de coca?na en el mundo y que de los cinco pa?ses que m?s consumen en el mundo, tres son europeos.

Europa, entonces, tiene la curiosa dualidad de estar en la vanguardia en t?rminos de pol?tica p?blica en pro del medio ambiente y tambi?n en sus niveles de consumo de coca?na. Un solo gramo de coca?na, por ejemplo, representa la p?rdida de 5,2 metros cuadrados de bosque colombiano y la generaci?n de 625 gramos de residuos.

Hacer sonar esta tragedia en los o?dos generalmente esc?pticos de los consumidores es una tarea espinosa, pero de ella depende la supervivencia del picaflor zamarrito y de cientos de especies m?s de flora y fauna en peligro de extinci?n.

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