contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 08 de noviembre de 2007

Colombia: coca, petr?leo y conflicto en territorio Kof?n

Por: Moritz Tenthoff, Programa Drogas y Democracia, TNI (*)

Bajo el manto de una guerra antidroga y antiterrorista se est?n asegurando grandes intereses econ?micos en el Bajo Putumayo, territorio de habitaci?n de la comunidad ind?gena kof?n. Este documento considera los impactos que han tenido sobre esta comunidad ancestral los cultivos de coca, la actividad petrolera y los desarrollos del conflicto armado.
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Fumigaciones, desplazamiento e intereses econ?micos

Partiendo de la historia reciente del pueblo kof?n, este documento intenta mostrar c?mo, bajo el manto de una guerra antiterrorista y antidroga, se est?n asegurando grandes intereses econ?micos en el Bajo Putumayo. El paramilitarismo ha sido el principal aliado de los grandes inversionistas, de las empresas, y de la fuerza p?blica, y sigue tan presente en 2007 como antes de su desmovilizaci?n. Espec?ficamente consideraremos los impactos que han tenido sobre esta comunidad ancestral los cultivos de coca, la actividad petrolera, y los desarrollos del conflicto armado en territorio kof?n.

El territorio ancestral del Pueblo Kof?n se encuentra en la zona selv?tica entre Ecuador y Colombia, alrededor de los grandes r?os que fluyen desde la cordillera andina hacia la cuenca amaz?nica. En Colombia viven alrededor de mil kofanes, la mayor?a de ellos distribuidos sobre 11 comunidades en los municipios de San Miguel, Valle del Guamu?z y Orito, en el departamento de Putumayo. Hoy en d?a su territorio, cultura y supervivencia est?n seriamente amenazados por las din?micas asociadas con el negocio de las drogas, el conflicto armado y los grandes megaproyectos que se est?n desarrollando en su territorio.

Desde 1999, numerosos miembros de las comunidades kof?n se han debido desplazar de sus resguardos a causa de las frecuentes incursiones al territorio ind?gena, asesinatos selectivos, desapariciones, reclutamiento forzado, se?alamientos, judicializaciones, abusos sexuales, destrucci?n de bienes civiles, y la destrucci?n de cultivos l?citos debido a la aspersi?n a?rea. Este desplazamiento no ha sido producto solamente de las acciones armadas de las diferentes facciones en disputa en la zona, sino que tambi?n se debe entender como resultado de una estrategia de expropiaci?n de tierras que hacen parte del territorio ancestral kof?n. [1]

Coca

El Pueblo Kof?n ha sido por miles de a?os un pueblo yagero [2] y en las comunidades kof?n no existe un consumo generalizado de la hoja de coca. Los primeros cultivos de coca comenzaron a verse en los a?os setenta del siglo pasado, y aparecieron junto con una colonizaci?n del territorio ligada a intereses del petr?leo. Muchos de los contratos en el sector petrolero eran temporales con lo cual los trabajadores ten?an que buscar fuentes alternativas de ingreso, para lo cual se recurr?a a la siembra de coca.

En el Plan de Vida del Pueblo Kof?n (2002) [3], los kofanes reconocen la existencia de matas de coca en sus resguardos. Por la falta de tierras para sembrar, de mercados para vender, y de infraestructura para transportar productos l?citos, la coca ofrec?a una de las pocas alternativas de subsistencia. En 1999, antes de que empezara la aspersi?n a?rea, hab?a en todo el territorio kof?n 427 hect?reas de coca, que hac?an parte de las 66 mil hect?reas de coca que hab?a en ese momento en todo el Putumayo, la gran mayor?a de ellas en el Bajo Putumayo.

Entre 2000 y 2004 se fumigaron en el Putumayo 143.771 hect?reas de coca, quedando a finales de 2004 s?lo 4.400 hect?reas sembradas en ese departamento. Entre 2005 y 2006 se vuelve a ver un fuerte incremento en los cultivos que alcanzaron hasta 12.000 hect?reas, per?odo que curiosamente coincide con la implementaci?n del Plan Patriota y con el cambio de enfoque en la estrategia militar. La zona fronteriza entre Ecuador y Colombia, que en parte es territorio kof?n, ha sido una de las zonas con m?s cultivos.

En 2007 sigue habiendo coca en los resguardos kof?n. Ante la falta de una propuesta econ?mica viable, los cultivos de coca siguen ofreciendo una alternativa lucrativa tambi?n para los kofanes. En las parcelas fumigadas y erradicadas ha habido en parte resiembra, y otra parte de los cultivos se ha trasladado a nuevas parcelas dentro de los resguardos. Sin embargo, la mayor parte de la coca en los resguardos no es de propiedad kof?n, sino de colonos que han comprado parcelas dentro del territorio o han sembrado de forma ilegal.

Seg?n los mismos kofanes la introducci?n de la coca ha cambiado gran parte de la cultura y las formas de producci?n dentro de las comunidades. La dependencia del dinero ha repercutido en la disminuci?n de la producci?n de cultivos de pancoger, y ha introducido una mentalidad ?de hombre blanco?, donde rigen m?s el materialismo y el individualismo. La llegada de los cultivos il?citos ha incrementado, adem?s, la colonizaci?n dentro de los resguardos, y ha destruido gran parte de la reserva forestal. Los herbicidas usados en la producci?n de la coca y los qu?micos usados en la producci?n de la pasta base y el clorhidrato que se derrama en los r?os, han tenido efectos negativos sobre la salud humana, la fauna y la calidad del agua. Con los cultivos de coca y el narcotr?fico llegaron tambi?n la insurgencia y los grupos paramilitares que financian sus actividades en parte con el negocio de la coca y la pasta base, dando pie al inicio de una intensa guerra antinarc?ticos en la zona.

Erradicaci?n manual, aspersi?n a?rea y efectos perversos de la llamada ayuda al desarrollo

El 22 de diciembre de 2000 empezaron las fumigaciones a?reas con glifosato sobre las comunidades kof?n dentro del marco del Plan Colombia. Esta estrategia se ha mantenido hasta el d?a de hoy con varias pausas, y en combinaci?n con una erradicaci?n manual forzosa.

Las numerosas denuncias, como consecuencia de la aspersi?n a?rea, han sido motivadas por sus efectos negativos para la salud humana, la destrucci?n de cultivos l?citos, particularmente destrucci?n de huertos con plantas medicinales, la contaminaci?n de las fuentes de agua y la muerte de peces y animales silvestres. Parad?jicamente la coca es uno de los cultivos m?s resistentes a la aspersi?n a?rea, lo que ha significado que mientras los cultivos de pancoger quedan destruidos por la acci?n del herbicida, la coca, en cambio, se puede cosechar tres o cuatro meses despu?s de una fumigaci?n.

Gracias a las numerosas denuncias de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, en diciembre de 2005 el gobierno colombiano firm? un acuerdo con Ecuador para paralizar la aspersi?n a?rea en la zona lim?trofe, en una franja de diez kil?metros. Pero un a?o despu?s, el 11 de diciembre de 2006 el gobierno colombiano decidi? volver a fumigar masivamente en esa zona. Las nuevas fumigaciones estuvieron acompa?adas de erradicaci?n manual en los resguardos ind?genas. Seg?n los colonos de la zona, durante estas operaciones se produjeron casos de abusos por parte de los erradicadores hac?a la gente, como violaciones sexuales a mujeres, j?venes y ni?as, y se constat? la presencia de paramilitares supuestamente desmovilizados del Bloque Central Bol?var. Pero no existe un registro de denuncias formales interpuestas por los afectados, lo que podr?a explicarse por el miedo o la poca confianza que tiene la gente en que estas denuncias conduzcan a alguna respuesta por parte de la Fiscal?a colombiana en materia de justicia o reparaci?n.

El campesinado en su totalidad ha expresado su negativa a presentar las quejas por fumigaci?n para seguir el procedimiento pertinente ante la Direcci?n Antinarc?ticos de la Polic?a Nacional, debido a que es de p?blico conocimiento de que ?ste, en a?os anteriores, fue un procedimiento en vano, toda vez que las quejas por fumigaciones recibidas en este despacho, a?os atr?s, pese a que se encontraban totalmente bien diligenciadas y se realiz? el procedimiento completo, fueron rechazados en su totalidad.? - C?sar Andr?s Chapal Legarda, personero municipal de Puerto As?s, 15 de febrero, 2007.

La aspersi?n a?rea dentro del marco del Plan Colombia ha destruido los cultivos de pancoger y la militarizaci?n ha agudizado el conflicto en la regi?n, causando p?rdida de vidas y un masivo desplazamiento de poblaci?n. El dinero destinado a la inversi?n social y al desarrollo alternativo no ha servido para fortalecer los procesos de base, en cambio s? ha tenido el efecto de generar divisiones dentro de las comunidades y organizaciones. La agencia estadounidense de ayuda al desarrollo USAID, por ejemplo, ha transferido en el marco del Plan Colombia millones de d?lares a organizaciones locales y comunidades campesinas e ind?genas [4] para el fortalecimiento institucional, el desarrollo alternativo y la asistencia de emergencia. Pero como no ha habido un monitoreo directo sobre estas inversiones, en vez de mitigar los efectos de la intervenci?n militar, estos fondos han terminado generando indirectamente divisiones y conflictos dentro de las comunidades y las diferentes organizaciones que las representan. Las distintas opiniones pol?ticas en cuanto a la percepci?n del Plan Colombia tambi?n han contribuido a ahondar las diferencias entre organizaciones y comunidades, concretamente entre las que han aceptado recibir dinero y las que no.

Petr?leo

El incremento de la fuerza p?blica dentro del marco del Plan Colombia bajo el pretexto de la lucha antidroga y antiterrorista tambi?n ha servido los intereses econ?micos del sector petrolero.

?Para reactivar la exploraci?n y la b?squeda de petr?leo, nosotros hemos destacado una Brigada en el Putumayo de 4.300 hombres,( ...) cuidando infraestructura, cuidando los centros de acopio de petr?leo, cuidando los pozos y cuidando el oleoducto??(presidente ?lvaro Uribe V?lez, 18 de junio, 2005).

La empresa petrolera Texaco inicia en la regi?n sus exploraciones en 1964 en los municipios de La Hormiga, Valle del Guamu?z y San Miguel, donde tambi?n se encuentra el territorio ancestral kof?n. El pozo m?s grande del sur del pa?s, que est? en producci?n desde 1968, se encuentra en Orito, explotado primero por la Texaco y luego por Ecopetrol. Adem?s de varios pozos, en el Putumayo se encuentran cuatro oleoductos importantes que conectan entre otros con Ecuador y el puerto de Tumaco en la costa pac?fica.

Despu?s de 2000 se produjo en Colombia una declinaci?n de la producci?n petrolera. Pero en 2004 el gobierno de Uribe reactiv? la producci?n con la creaci?n de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Esta agencia cambi? el recuadro de regulaciones, disminuy? el papel de la petrolera nacional Ecopetrol, y ofreci? ventajas econ?micas muy favorables para las empresas extranjeras. Adem?s de los cambios en los contratos, tambi?n la nueva repartici?n de las regal?as favorece hoy a las empresas petroleras.

La liberaci?n del sector petrolero produjo en 2004 y 2005 la firma de numerosos contratos para exploraci?n de hidrocarburos y para estudios t?cnicos. Entre ellos se encuentra el reingreso de la compa??a Operaciones Petroleras Andinas (OPA) en el Bloque Coat?, una zona de aproximadamente 28 mil hect?reas que cruza los resguardos kof?n de Afilador y Yarinal, y los resguardos de San Marcelino (Kichwa) y Monterrey (Awa). La OPA, empresa de origen colombiano, se quedar? por lo menos tres a?os y har? una inversi?n de 18,7 millones de d?lares [5]. Con la excusa de que el proyecto de exploraci?n y explotaci?n que se pretende reiniciar se produjo con anterioridad a la Ley 99 de 1993 [6], no se ha hecho ninguna consulta previa con las comunidades ind?genas.

Ubicaci?n del Bajo Putumayo dentro de Colombia

La llegada de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) al Putumayo, seg?n versiones de ellos mismos, ten?a como uno de sus objetivos la facilitaci?n de la explotaci?n de los recursos por empresas trasnacionales [7]. Un caso concreto que revela el rol del paramilitarismo para defender los intereses econ?micos en la zona podr?a ser el de la incursi?n armada paramilitar el 18 de octubre de 2005 en la comunidad de San Marcelino, localizada dentro del Bloque Coat?. Los paramilitares amenazaron y saquearon el cabildo, retuvieron a seis ind?genas y obligaron a 11 familias a desplazarse [8]. Unas semanas despu?s lleg? la Fuerza P?blica para asegurar y controlar la zona, y en diciembre de ese mismo a?o la OPA empez? su trabajo de exploraci?n.

La mayor?a de los resguardos kof?n se encuentra dentro o cerca de campos de exploraci?n y explotaci?n petrolera, buena parte de los cuales operan bajo contratos firmados a partir de 2004. El bloque Alea de 569.000 hect?reas, firmado con Repsol y Chaco en diciembre de 2004, cruza el territorio ancestral kof?n y est? muy cerca de algunos resguardos kofanes. Los campos de explotaci?n y exploraci?n de Ecopetrol, como el ?rea Occidental, ?rea Sur y el bloque Churuco, est?n en la frontera o al interior de varios resguardos kofanes.

El impacto de la exploraci?n del petr?leo sobre las comunidades, igual que en el caso de la coca, es m?ltiple. Seg?n miembros de varias comunidades la acci?n de las empresas petroleras es responsable de la aparici?n de enfermedades como el c?ncer, anemia, diarrea, v?mito, y enfermedades de la piel, la vista, y respiratorias. Adem?s, la explotaci?n petrolera tal como se desarrolla:

Ha inducido a la desorganizaci?n pol?tica y social por el flujo de dinero que genera divisiones entre la gente. Incrementa la colonizaci?n, la invasi?n de territorios y como consecuencia el desplazamiento. Incrementa la militarizaci?n, dado el aumento de presencia paramilitar e insurgente alrededor de los pozos y oleoductos. Es responsable de la contaminaci?n ambiental (el agua es la m?s afectada) porque las empresas dejan sus residuos y no se ci?en a los reglamentos ambientales. Por otro lado, los ataques de la insurgencia a la infraestructura petrolera provocan significativos derramamientos de crudo en los r?os [9]. Como resultado de esto, no hay pescado, no se puede tomar el agua, y la gente no se puede ba?ar porque le salen ronchas. Las comunidades que se encuentran a los pies de los pozos son las m?s afectadas. Intensifica el conflicto en la regi?n debido a los intereses de los grupos armados sobre la infraestructura petrolera. Perjudica las ceremonias ancestrales y destruye el territorio, amenazando con ello la cosmovisi?n, la vida y la cultura del Pueblo Kof?n.

Comunidades kof?n en el Bajo Putumayo

En materia de exploraci?n y explotaci?n de hidrocarburos en comunidades ind?genas, las empresas petroleras y el Estado tendr?an que respetar un marco jur?dico nacional e internacional. Seg?n el convenio 169 de la OIT, ratificado mediante la ley 21 de 1991, el Estado colombiano se encuentra obligado a surtir una consulta previa con las comunidades afectadas, y a intermediar como ente imparcial ante las empresas petroleras. El Estado colombiano y las empresas sin embargo muy pocas veces han respetado ese marco jur?dico, como en el caso del reingreso en el Bloque Coat? donde no ha habido ninguna consulta previa.

En el sistema de regal?as las comunidades tendr?an que ser consultadas sobre la manera como las alcald?as de los municipios afectados deber?an invertir el dinero. Adem?s, si se explotan recursos dentro de un resguardo, o a cinco kil?metros de ?ste, tendr?a que haber una compensaci?n por el impacto causado. No existe un solo ejemplo en el Bajo Putumayo en donde las regal?as hayan llegado a las comunidades kof?n afectadas, ni en donde los resguardos hayan recibido alguna compensaci?n por los da?os ocasionados.

Aparte del petr?leo se est?n desarrollando otros megaproyectos en el Bajo Putumayo, como es el caso del Puente Internacional que cruza el r?o San Miguel y une Ecuador con Colombia. Este proyecto econ?mico se ha realizado dentro de varios resguardos kofanes, otra vez sin ninguna consulta previa. El Puente Internacional, igual que la construcci?n del canal interoce?nico Tumaco ? Manaos ? Belem do Para, conforman la infraestructura vial que acompa?a el plan de apertura econ?mica y el Tratado de Libre Comercio que se est? negociando con los Estados Unidos.

Conflicto Armado en el Bajo Putumayo

El Plan Patriota, iniciado en diciembre de 2003, desplaz? la acci?n de la fuerza p?blica hacia los departamentos de Caquet?, Meta y Guaviare. Aunque Putumayo dej? de ser el epicentro de la ofensiva, no obstante se ha seguido fortaleciendo la pol?tica de seguridad democr?tica del gobierno de Uribe, con programas que de hecho involucran a la poblaci?n civil dentro del conflicto interno, como los de ?soldados campesinos?, y la ?Red de informantes y cooperantes?.[10]

En marzo de 2006, 504 paramilitares del Bloque Central Bol?var se desmovilizaron en Puerto As?s. Seg?n un informe de Indepaz, un a?o despu?s hab?a m?s de 700 paramilitares en el Putumayo, pertenecientes a hombres que no se desmovilizaron del frente sur de las AUC, los Rastrojos vinculados a los intereses del cartel del Norte del Valle y el Frente Antiterrorista ?nico (FAU) [11]. A primera vista resulta parad?jico el hecho de que el Putumayo, el departamento en donde m?s se ha aplicado el Plan Colombia y que ha sido una de las zonas m?s militarizadas, es a la vez una de las m?s golpeadas por el paramilitarismo.

Es dif?cil hablar con certeza sobre las cifras de la violencia pol?tica en el Putumayo desde que comenz? el Plan Colombia. La mayor?a de las v?ctimas o sus familiares no han querido denunciar por miedo a la persecuci?n. ?El Personero siempre nos dijo que si quer?amos vivir no denunci?ramos.?[12]

Desde 2000, las comunidades kof?n han padecido violaciones de derechos humanos e infracciones del derecho internacional humanitario por parte de la fuerza p?blica y los grupos armados al margen de la ley. Los numerosos se?alamientos, detenciones, ataques a bienes civiles, homicidios, desapariciones forzadas, combates dentro de los resguardos, paros armados y violaciones sexuales han desarticulado el tejido social y provocado, en combinaci?n con las fumigaciones, el desplazamiento de cientos de personas. Entre 2000 y 2006, numerosas familias kof?n se tuvieron que desplazar como efecto de la violencia y las fumigaciones.

Varias organizaciones locales han hablado de reclutamiento forzado en comunidades kof?n por parte de los grupos armados al margen de la ley. Sin embargo cada vez se denuncia menos esta pr?ctica por temor a las represalias. Tambi?n la Fuerza P?blica aplica el reclutamiento forzado con la red de informantes o los soldados campesinos. Esta pol?tica de involucrar a la poblaci?n civil ha puesto en peligro a las familias de los j?venes que se meten con la fuerza p?blica, ya que ?stas se convierten en objetivo militar de las FARC.

La militarizaci?n del territorio y las violaciones e infracciones a la poblaci?n civil han estado acompa?adas al nivel nacional por una estrategia jur?dica que favorece los grandes intereses econ?micos. Los proyectos de ley que se han firmado en el Congreso colombiano durante la presidencia de Uribe, han creado un ambiente favorable para atraer la inversi?n extranjera, legalizar el despojo de tierras e insertar las estructuras paramilitares dentro de la sociedad colombiana.

Varias iniciativas jur?dicas desplegadas durante los ?ltimos cinco a?os parecen proporcionar el marco pol?tico a la tragedia del destierro: la reforma laboral (ley 789/2002), la ley de justicia y paz (ley 975/2005), la ley forestal (ley 1021/2006) y la ley de desarrollo rural, en debate en el Congreso (aprobada el 21 de junio de 2007). En conjunto, estas normas ofrecen una coincidencia temporal y pol?tica de la decisi?n de legalizar condiciones de contrataci?n para una elevada oferta de mano de obra pauperizada por el destierro, desorganizada por el terror y, en consecuencia, carente de capacidades para negociar su remuneraci?n. A estas circunstancias se suman la legalizaci?n de la acci?n paramilitar y la de los bienes obtenidos mediante las presiones, asesinatos, compras forzadas y ocupaciones de hecho. [13]

La supervivencia de los kof?n

El impacto de la violencia pol?tica sobre las comunidades kof?n llega a tal punto que se teme por la supervivencia de este pueblo. Seg?n datos de la Fundaci?n Zio'Ai, entre 1997 y 2003 fueron asesinadas 26 personas, tres de ellas autoridades.[14] En mayo de 2007, varios resguardos y comunidades kof?n denunciaron que hab?an sido bombardeados indiscriminadamente por la fuerza p?blica, hechos en los cuales pereci? un miembro de la comunidad, otro desapareci?, y fueron detenidas de manera arbitraria treinta personas. Como resultado de esa acci?n, m?s de cuarenta familias tuvieron que desplazarse de sus casas por temor a m?s represi?n de la fuerza p?blica.[15] Por el reducido tama?o del pueblo kof?n, el impacto de cada asesinato, desaparici?n o desplazamiento se siente con fuerza sobre la comunidad. Como resultado de la violencia que ha causado la muerte y el desplazamiento de cientos de kofanes, en este momento existen varias comunidades kof?n donde no hay autoridad tradicional y donde el tejido social est? fuertemente desestructurado.

La cosmovisi?n y cultura de los kof?n est? estrechamente vinculada a las ceremonias de toma del yag?. Como consecuencia de las fumigaciones y la erradicaci?n, las plantas sagradas y medicinales se han reducido en los resguardos kofanes en los ?ltimos a?os. Los erradicadores han cortado el bejuco del yag? y las fumigaciones han secado y destruido tambi?n varias matas complementarias del yag?. Adem?s las ceremonias ya no se pueden hacer con tranquilidad por la contaminaci?n, la bulla, el medio ambiente violentado y la presencia de grupos armados.

En 2002 fue presentado el Plan de Vida del Pueblo Kof?n como una propuesta de las comunidades frente a las diferentes amenazas que en ese momento estaban enfrentando. Dentro del Plan de Vida las propuestas de saneamiento y ampliaci?n de los resguardos son tal vez las m?s importantes para asegurar la supervivencia de la cultura kof?n y la autonom?a de las comunidades. Entre 2000 y 2007 se reconocieron algunos resguardos, de los cuales el m?s importante es el resguardo Ukumani Kanki, que forma el centro espiritual de los kof?n. Sin embargo el ?rea Oriental de Ecopetrol cruza el santuario ancestral y existen en la zona tres pozos sellados.

Recomendaciones

El gobierno colombiano debe hacer respetar el marco jur?dico de la OIT y de la Constituci?n de 1991, que establecen que cuando las comunidades ind?genas son afectadas, debe hacerse siempre una consulta previa, como es el caso con las fumigaciones a?reas, la exploraci?n y explotaci?n petrolera, y el desarrollo de megaproyectos en territorio ancestral.

El gobierno colombiano debe respetar igualmente el marco jur?dico nacional e internacional que protege el derecho a la verdad, la reparaci?n y la justicia para las v?ctimas. La Ley de Justicia y Paz y la Ley de Desarrollo Rural, en vez de beneficiar a las victimas, est?n fortaleciendo la posici?n pol?tica y econ?mica de los victimarios.

En el Bajo Putumayo, las fumigaciones, m?s que una propuesta para terminar con los cultivos de coca, han funcionado como una estrategia de desterritorializaci?n, instrumentalizada para promover el desarrollo de intereses econ?micos en la zona. Por ning?n motivo deber?a volver a considerarse el uso de esta estrategia que tanto ha contribuido al exterminio del Pueblo Kof?n.

El estado colombiano est? en la obligaci?n de garantizar la seguridad y el bienestar de sus minor?as ?tnicas. Este deber se hace a?n m?s perentorio en casos de comunidades ind?genas peque?as como los kofanes que viven en permanente estado de vulnerabilidad.

Fuente: Trasnational Institute, de Holanda, Programa Drogas y Democracia Informe septiembre 2007

Tomado de: www.tni.org

(*) Moritz Tenthoff, Transnational Institute (TNI), De Wittenstraat 25 1052 AK, P.O.Box 14656 1001 LD - Amsterdam - The Netherlands - TNI Informe sobre pol?ticas de drogas No 23, septiembre 2007 - Prog. Drogas y Democracia

Notas

[1] V?ase: Comisi?n Colombiana de Juristas ?Revertir el destierro forzado: protecci?n y restituci?n de los territorios usurpados?, Bogot?, 2006

[2] El yag? o ayahuasca es una enredadera de las selvas sudamericanas que los pueblos amaz?nicos utilizan para preparar un brebaje considerado como medicina sagrada.

[3] Un proyecto de la comunidad kof?n a trav?s del cual se busca el reconocimiento de la existencia de sus tradiciones, el respeto al pensamiento de los mayores y el rescate del territorio para que el Pueblo Kof?n pueda seguir viviendo como ind?gena.

[4] USAID tiene un programa de 1,8 millones de d?lares para el desarrollo sostenible de comunidades ind?genas. Entre febrero de 2006 y marzo de 2007, 77 familias kofanes recibieron ayuda directa del Amazon Conservation Team ACT: http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PDACJ453.pdf Entre las organizaciones financiadas por USAID a trav?s de ACT est?n la Uni?n de M?dicos Ind?genas Yageceros de la Amazon?a Colombiana (UMIYAC), conformada casi en un 50 por ciento por taitas kofanes, y una organizaci?n de mujeres, tambi?n con una fuerte presencia kof?n.

[5] V?ase el sitio web de la Agencia Nacional de Hidrocarburos,

http://www.anh.gov.co/html/i_portals/index.php

[6] Art?culo 76 de la Ley 99 - De las Comunidades Ind?genas y Negras. La explotaci?n de los recursos naturales deber? hacerse sin desmedro de la integridad cultural, social y econ?mica de las comunidades ind?genas y de las negras tradicionales, de acuerdo con la [Ley 70 de 1993] y el [Art?culo 330 de la Constituci?n Nacional], y las decisiones sobre la materia se tomar?n, previa consulta a los representantes de tales comunidades.

[7] V?ase el Informe Preparatorio para la ?Misi?n Internacional de verificaci?n de la verdad de pueblos ind?genas?, http://www.onic.org.co/mision/informe_putumayo.pdf

[8] Comisi?n Intereclesial de Justicia y Paz, Revista De Ver 232, Bajo Putumayo, Plan Patriota ? Plan Colombia y la sepultura de los sue?os.

[9] Con el fortalecimiento de la fuerza p?blica, dentro del marco del Plan Colombia, en el oleoducto Ca?o Lim?n-Cove?as a partir de diciembre de 2002, los ataques de la insurgencia a la infraestructura petrolera se desplazaron de Arauca hacia Putumayo.

[10] V?ase el Informe Preparatorio para la ?Misi?n Internacional de verificaci?n de la verdad de pueblos ind?genas?, http://www.onic.org.co/mision/informe_putumayo.pdf

[11] Unidad Investigativa de Indepaz ? Mapa sobre desmovilizados por departamentos. http://www.indepaz.org.co/myfiles/pdf/120307/maparaco.pdf

[12] Hollman Morris, ?El regreso de los muertos?, Especial para El Espectador, 12 de mayo de 2007.

[13] Dar?o Fajardo Monta?a, ?Leyes para el destierro?, art?culo publicado en 21-06-2007 en el sitio web de Actualidad ?tnica. URL:

http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=5528

[14] La Fundaci?n Zio?Ai da asesor?a y coordina el proceso de la Mesa Cof?n creada despu?s del primer congreso colombo-ecuatoriano del pueblo cof?n en 1998. El 26 de diciembre de 2000 son asesinados por paramilitares en el resguardo de Yarinal, Henry Pascal (ex gobernador del cabildo y miembro de la asamblea permanente) y su esposa. El 3 de enero de 2001 es asesinado el vice-presidente de la Fundacion Zio?Ai por presuntos paramilitares. El 4 de agosto son asesinados por paramilitares tres ind?genas cofanes, entre ellos el taita Obencio Germ?n Criollo Queta.

[15] Actualidad ?tnica, 31 de Mayo de 2007,

http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=5430

Fuente: Actualidad Etnica

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