contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 08 de noviembre de 2007

Un viaje de ida

En 1997, un mill?n y medio de norteamericanos ?el 0,7 por ciento de la poblaci?n mayor de 12 a?os de ese pa?s? admiti? consumir coca?na. Una cifra para nada despreciable trat?ndose de una encuesta domiciliaria realizada por el mism?simo Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, originalmente National Institute on Drug Abuse) de los Estados Unidos, lo que ha llevado a pensar que all? el n?mero de consumidores habituales rondar?a los 3,6 millones de personas.

Y aunque hoy cifras como ?stas ponen a los funcionarios de salud p?blica con los pelos de punta, pocos saben que casi un siglo y medio atr?s la coca?na junto a otros productos (elixires, t?nicos, ung?entos, etc?tera) obtenidos de la hoja de la coca eran considerados una panacea, capaz de aliviar numerosas dolencias, desde el dolor de est?mago hasta la adicci?n a la morfina, equivalente por sus m?ltiples indicaciones a las que posee en la actualidad la aspirina.

Famosos escritores, psicoanalistas, cient?ficos, pr?ncipes, reyes, presidentes, y hasta alg?n que otro Papa supieron no escatimar elogios para los derivados de la coca. Sigmund Freud, por citar uno, escribi?: ?La coca?na es un estimulante mucho m?s vigoroso y menos da?ino que el alcohol (...). El efecto consiste en optimismo y una duradera euforia, que no se diferencia de lo normal en una persona sana?.

Incluso en nuestros d?as, la coca?na es una droga colocada por las autoridades norteamericanas en la Lista II (Schedule II), explica un documento del NIDA, ?lo que significa que se considera que hay un gran potencial para su abuso, pero que puede ser administrada por un m?dico para usos m?dicos leg?timos, o sea, como anestesia local para ciertos tipos de cirug?a de los ojos, los o?dos y la garganta?.

De los Andes a la Universidad de Gotinga

?La planta de la coca (Erythroxylum coca) es un arbusto que crece hasta una altura t?pica de un metro. Mascar sus hojas constituye una pr?ctica tradicional en una amplia zona de Centroam?rica, a los largo de los Andes y de la regi?n del Amazonas?, escribe Richard Rudgley, en su Enciclopedia de las sustancias psicoactivas (Paid?s, 1999). Los incas, por ejemplo, consideraban que les hab?an sido ?regaladas al hombre para saciar al hambriento, reanimar al cansado, reforzar al d?bil y hacer olvidar sus pesares al desdichado?.

?La planta ejerci? notable influjo sobre muchas culturas nativas, y trat? de ser monopolizada por los incas para uso palaciego?, cuenta Antonio Escohotado en su libro Aprendiendo de las drogas (Anagrama, 1995). Pero existen evidencias de un uso previo a los incas: ?Las cer?micas mochicas de Per?, de aproximadamente el a?o 500, se decoraban a menudo con motivos que indican claramente el uso de la coca?, rese?a Rudgley.

Los primeros en cuestionar el uso de la coca fueron los conquistadores, aunque poco habr?an de permanecer en esa actitud. ?Tras un anatema inicial de los eclesi?sticos, que ten?an por ap?stata el consumo de coca, las rentas derivadas de tasar el tr?fico hicieron que la corte reconsiderase el asunto; en 1573, el virrey Francisco de Toledo transforma la prohibici?n en gravamen fiscal, decretando que un diezmo del mismo pase a las sedes episcopales de Lima y Cuzco?, refiere Escohotado. Precedidas por seductores relatos sobre sus supuestas propiedades cuasimedicinales, ya en el siglo XIX, las hojas de coca emprenden su viaje del nuevo al viejo mundo para saltar al estrellato. En 1860, Albert Niemmann, un qu?mico de la Universidad de Gotinga (Alemania), logr? aislar un alcaloide psicoactivo (uno de los catorce presentes en la hoja de coca), tras un procedimiento en el que emple? alcohol, ?cido sulf?rico, bicarbonato s?dico y ?ter. Lo llam? coca?na.

Un vino para paladares selectos

Poco tiempo despu?s, rememora Rudgley, ?Carol Koller descubri? su uso como anest?sico local y desde entonces la coca?na se convirti? en una importante droga medicinal. Desde 1860 en adelante, las cualidades estimulantes y placenteras tanto de la coca como de la coca?na dieron como resultado distintas preparaciones que se lanzaron al mercado internacional?.

Cigarrillos, ung?entos, aerosoles nasales, t?nicos y elixires. Aunque no cabe duda de que por aquellos a?os fue el ?Vin Mariani? (Vino Mariani) el que habr?a de dar a conocer al mundo las virtudes de la coca. Este fue lanzado a la venta en 1863 por el qu?mico corso Angelo Mariani, quien padec?a una real fascinaci?n por la coca y su tradici?n, que lo llevaba a cultivar la planta en su propio huerto y a coleccionar artefactos incas relacionados con su uso.

Tal fue la fama que alcanz? esta bebida que se preparaba macerando hojas selectas de coca en vino, que en la actualidad la biblioteca del British Museum alberga trece vol?menes con elogios al Vin Mariani de personalidades de la ?poca. La lista ser?a interminable, pero bien vale la pena un resumen: la reina Victoria, el rey Alfonso XIII de Espa?a, el sha de Persia, Alejandro Dumas, Julio Verne, Thomas Edison, los hermanos Lumi?re, el papa P?o X o Le?n XII, quien otorg? a Mariani una medalla de oro en agradecimiento.
Zadoc Khan, un prominente rabino franc?s, escribi?: ?Mi conversi?n es total. ?Bienaventurado el vino de Mariani!?.

Seg?n Rudgley, ?sus propiedades estimulantes lo convirtieron en el favorito de Louis Bl?riot, el primer hombre que vol? a trav?s del canal de la Mancha, que llev? consigo en su vuelo un frasco de vino Mariani. El doctor Jean Charcot, que dirigi? la expedici?n ant?rtica francesa de 1903, expres? su plan de llevar consigo un suministro del vino en su dif?cil viaje?.

El ?xito obtenido por Mariani, dicen las malas lenguas, fue el que tent? a Styth Pemberton, un ignoto farmac?utico de Georgia, Estados Unidos, a crear en 1886 la Coca-Cola. Aunque en la actualidad esta bebida de consumo universal sigue mixturando cafe?na, cola y un extracto de una variedad espec?fica de la coca procedente de Ecuador (Erythroxylon novogranatense) que aporta el aroma singular, desde 1906 ya no contiene coca?na.

?Pesimista? ?Abatido? ?Prob? con cocaina?

?No pierda tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite coca?na?, rezaba uno de las tantas publicidades con las que las empresas farmac?uticas ofrec?an su producto a fines del siglo XIX. ?Poco despu?s (de su descubrimiento) m?dicos y laboratorios recomiendan ya la coca?na como buen alimento para los nervios, para combatir h?bitos de alcohol, opio o morfina, e incluso para conceder sempiterna vitalidad y hermosura a las damas?, escribe Escohotado.

Lo cierto es que, merced al mencionado hallazgo de Koller, ?su empleo como anest?sico local hab?a revolucionado la cirug?a menor (inaugurando la posibilidad de operar el ojo) no menos que la odontolog?a, y los consumidores m?s regulares pertenec?an al estamento terap?utico; en 1901, por ejemplo, se calcula que el 30 por ciento de los cocain?manos inveterados en Estados Unidos son dentistas?. Muchos han visto en el cl?sico Dr. Jekill y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, una met?fora del abuso de la coca?na por parte de la comunidad m?dica. Curiosamente, los estudiosos de su obra afirman que escribi? esa novela de 60.000 palabras en seis d?as y sus noches, en octubre de 1885, bajo el influjo de la coca?na; quiz?s el dato m?s curioso es que al tercer d?a Stevenson rompi? el manuscrito y... empez? de nuevo.

?Diversos escritos de Freud contribuyeron decisivamente a la popularidad del f?rmaco, ya que hasta ?l nadie hab?a estudiado con tanta minuciosidad la literatura cient?fica. Hacia 1890, cuando se descubre la posibilidad de inhalar la droga en polvo (previamente se empleaba en forma subcut?nea, intramuscular, intravenosa y oral), los usuarios pertenec?an a todos los estratos sociales?, relata Escohotado.

David Courtwright, un historiador de la coca?na, autor de El alza y baja y alza de la coca?na en los Estados Unidos, sit?a algunos a?os antes, alrededor de 1880, el comienzo de la que parece haber sido la primera ?epidemia? de coca?na en ese pa?s, que habr?a de extenderse hasta fines de los a?os veinte, cuando su uso recreacional es desplazado por las anfetaminas. Reci?n en 1914 los Estados Unidos deciden prohibir su consumo.

El revival de la coca?na se produce en la d?cada de los setenta, en la que se la presenta envuelta en glamour, sofisticaci?n y clase. ?Se describ?a como la droga del rico y fue popular en los medios de comunicaci?n y en los c?rculos de la m?sica moderna ?escribe Rudgley?. Canciones como Cocaine de J. J. Cale (posteriormente versionada por Eric Clapton) demostraban la actitud condescendiente hacia la droga en esa ?poca.?

Luego, los ochenta marcaron el momento m?ximo de consumo de coca?na, seg?n estad?sticas del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos. En 1985, por ejemplo, el n?mero de adictos en ese pa?s lleg? a los 5,7 millones, para luego caer (como mencionamos al comienzo) a 3,7 millones a mediados de la d?cada de los noventa.

Hoy, la coca?na, que alguna vez supo seducir a literatos, reyes, papas, m?dicos y padres del psicoan?lisis, compite con sustancias de moda, como el ?xtasis, y con drogas legales de diversa ?ndole. El aire a panacea qued? en el camino, tan s?lo quedan su da?ino impacto sobre el organismo que alguna vez fue considerado s?lo el efecto secundario de una droga milagrosa.

Por Alicia Marconi

Fuente: P?gina 12

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