contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 08 de noviembre de 2007

De la Coca a la Coca?na

por Jorge Dagnino Sep?lveda*

El que penetra en la historia de la Medicina se ve enfrentado a una diversidad de facetas del mundo del hombre: idiomas, geograf?a, religi?n, filosof?a, pol?tica, ciencia, artes, y la influencia mutua de ellos y a su relaci?n con la Medicina.?

Henry Ernest Sigerist

Como dije en una oportunidad anterior, citando a La?n Entralgo y convencido por su argumento, todo autor debe justificar la elecci?n del tema que presenta, aunque en este caso haya sido casi lo contrario: fue el tema quien me eligi?, ocurrencia que supongo no es infrecuente. Todo parti? con la idea de investigar sobre la historia de la anestesia local y del hecho de que el primer anest?sico local fuese la coca?na, alcaloide que por cerca de 20 a?os ser?a usado con este fin, cediendo luego su sitial a derivados sint?ticos menos t?xicos, apenas iniciado el siglo XX. De la coca?na a la coca, hubo solo un paso, y en el curso de esa investigaci?n surgi? otra historia, tan fascinante como aquella de la coca?na y la anestesia local. Fue como adentrarse en una tierra ignota donde cada recodo del camino o cada colina escond?a tesoros inesperados que impulsaban a seguir avanzando por el solo placer de descubrir esas sorpresas. Tampoco fue un camino lineal sino, por el contrario, uno lleno de desv?os laterales que se apartaban del central y por los que pronto se hac?a necesario regresar para no correr el riego de alejarse demasiado, o bien otros que retornaban naturalmente al troncal luego de m?s o menos vericuetos. La historia de la anestesia local se desenvuelve fundamentalmente en el ?mbito de lo m?dico; aquella de la coca, si bien tambi?n con evidentes implicancias m?dicas, abarca un espectro m?s amplio, en el tiempo, en los eventos que giran en torno y en los personajes que entran y salen del escenario. Como las dos historias son diferentes, pareci? conveniente separarlas para as? dedicarle a cada una el enfoque que me parece ameritan.

La coca es un arbusto de origen amaz?nico que crece en los valles y laderas orientales de la cordillera de los Andes, entre los 1.000 y los 2.000 metros de altura. Existen cuatro g?neros y alrededor de 200 especies, pero las domesticadas son fundamentalmente dos: la Erythroxylum coca, Lamarck, y la Erythroxylum novogranatense. Llega a los 3 metros de altura y su follaje perenne es espeso, con hojas de un verde brillante y tallos de un color rojizo oscuro; de aqu? su nombre: ?rutroj = rojo; x?lon = madera. Produce una flor blanca seguida de una baya rojiza de la cual se reproducen nuevas plantas. La predilecci?n por las hojas de la coca es compartida por una mariposa, Eloria noyesi, que solo se alimenta de ellas, alcanzando concentraciones de coca?na que llegan a 0,7 ug/ml, varias veces mayor a las observadas en seres humanos. Por otro lado, la coca?na le permite al arbusto protegerse de otros insectos, muy particularmente de la hormiga del fara?n, Monomorium pharaonis, pues es un potente inhibidor de la recaptaci?n de la octopamina, neurotransmisor en algunos insectos, actuando por ende como insecticida; en el ser humano, es un potente inhibidor de la recaptaci?n de dopamina y noradrenalina.

El uso ind?gena tradicional de las hojas produce concentraciones plasm?ticas de coca?na de hasta 150 ng/ml que se alcanzan entre los 30 y 120 minutos. Este uso, chacchar o acullicar, ha sido descrito como chupar o masticar las hojas, pero en realidad es m?s pasivo pues se coloca, entre la mejilla y la arcada dental, un bolo compuesto de hojas de coca y una pasta, llipta o llucta, hecha de cenizas alcalinas (Chenopodium quinoa) o de conchas pulverizadas y calcinadas. La pasta alcalina permite que el alcaloide sea liberado en forma absorbible; Hip?lito Unanue habr?a sido el primero en sugerir que la adici?n de la llipta entregaba nuevas propiedades a las cuales atribuir las cualidades de la coca. Esta mezcla es, probablemente, uno de los primeros ejemplos de serendipidad en el Nuevo Mundo, aunque esto es parte de otra historia, aquella de la serendipidad en la Medicina. El contenido de alcaloides de la hoja de la coca ?la coca?na es uno de los 14 alcaloides naturales presentes?, es cr?ticamente dependiente de un curado adecuado; Eduard Poeppig (1798-1868), quien viaj? por Chile, Per? y Bolivia entre 1827 y 1832, al observar que las hojas guardadas durante mucho tiempo perd?an su valor, pensaba que exist?a un componente vol?til que era destruido con la exposici?n de la hoja al aire.

La coca fue cultivada en el Per? y usada en forma similar a la actual desde, por lo menos, 2000 a?os antes de la llegada de los espa?oles. Las evidencias incluyen huacos con la reveladora mejilla abultada, momias con chuspas o huallqui (bolsas de hojas de coca) alrededor del cuello o iscupurus (contenedores de cal o ceniza que los espa?oles denominaron poporos) guard?ndoles compa??a. Su origen se pierde en el tiempo y en las diversas leyendas transmitidas por tradici?n oral que sit?an a la coca como la planta divina de los incas.

Los cap?tulos que siguen distribuyen cada uno de los cuatro siglos que cubre esta historia. La elecci?n de eventos y personas puede ser criticada como arbitraria aunque, si bien pueden citarse otros, es probable que ninguno de los incluidos pueda o deba excluirse; las menciones y citas pretenden ser ilustrativas y en ning?n caso exhaustivas.

Siglo XVI. La llegada de los espa?oles al mundo nuevo. Las primeras cr?nicas y el primer boom de la coca. Monardes y L??cluse

La peste y la s?filis campean en Europa. Sobresalen Paracelso, Ambroise Par? y el gran Vesalio.


Diversos historiadores, sacerdotes, soldados y viajeros del siglo XVI se refirieron a la coca, describiendo el arbusto, su cultivo e importancia econ?mica, el h?bito ind?gena y tambi?n los efectos observados en los coqueros. Las lecturas son a menudo confusas o contradictorias, en parte porque los autores en su mayor?a ten?an una postura decidida, a favor o en contra de la coca, prejuicio que muchas veces abarc? todo lo ind?gena. Algunos ver?an en ella grandes ventajas, mientras otros llamar?an la atenci?n hacia los peligros que podr?a acarrear su uso. En cualquier caso, desde los inicios se tejieron diversas versiones sobre los efectos de la coca, versiones que seguir?an manej?ndose y aument?ndose hasta fines del siglo XIX y que tendr?an consecuencias directas en el descubrimiento de la anestesia local.

Uno de los primeros fue Pedro de Cieza de Le?n (c.1520-1554) quien lleg? al Nuevo Mundo en 1535. En su Cr?nica del Per? , preparada desde 1541 y publicada en Espa?a en 1553, escribir?a: ?En el Per? en todo ?l se us? y se usa traer Coca en la boca: y desde la ma?ana hasta que se van a dormir la traen, sin la echar della. Preguntando a algunos Indios porqu? causa traen siempre ocupada la boca con aquesta yerva (la cual no comen, ni hazen m?s que traerla en los dientes), dizen que sienten poco la hambre, y que se hayan en gran vigor y fuer?a. Creo yo que algo lo deve de causar: aunque m?s me parece una costumbre aviciada y conveniente para semejante gente que estos Indios son?. M?s adelante comenta: ?Y fue tan preciada esta Coca, o yerva en el Per? el a?o de mill y quinientos y quarenta y ocho, quarenta y nueve, cinquenta, cinquenta y uno, que no ay para que pensar, que en el mundo aya abido yerva ni rayz, ni cosa criada de ?rbol que cr?e y produza (sic) cada a?o como esta, fuera la especier?a, que es cosa diferente, se estimasse tanto: porque valieron los repartimientos en estos a?os: digo los m?s del Cuzco, la ciudad de la paz, la villa de Plata a ochenta mill pesos de renta y a sesenta, y a quarenta, y a veynte, y a m?s, y a menos: todo por esta Coca. Y al que le davan encomienda de Indios luego pon?a por principal los cestos de Coca que cog?a. En fin ten?alo como por posessi?n de yerva de Trugillo. Esta Coca se llevava a vender a las minas de Potoss?: y di?ronse tanto al poner ?rboles della y coger la hoja, que es esta Coca, que no vale ya tanto, ni con muchos mas nunca dexar? de ser estimada. Algunos est?n en Espa?a ricos con lo que ovieron del valor desta Coca, merc?ndola y torn?ndola a vender: y rescat?ndola en los tianguez o mercados a los Indios?. Fray Bartolom? de las Casas (1484-1566), defensor de una colonizaci?n m?s humana y considerada de los derechos de los ind?genas, y conocido como el ap?stol de las Indias, comentando sobre el h?bito ind?gena, el coqueo, escribe en su Brev?sima relaci?n de la destrucci?n de las Indias en 1552: ?Traen esta yerva en la boca por sanidad y mantenimiento seg?n yo tengo entendido, pero es cosa muy sucia y engendra grande asco verlos, a nosotros digo?.

Quiz?s quien mejor entendi? la cultura inca, pues fue engendrado y criado dentro de ella, es el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), bautizado en el Cuzco como G?mez Su?rez de Figueroa, hijo de Chimpu Ocllo, hija del Inca Huallpa T?pac, y del capit?n espa?ol Sebasti?n Garcilaso de la Vega. Era due?o de un extenso cocal en el Beni y en sus Comentarios Reales (1606) y en su Historia General del Per? (1617) escribe extensamente sobre la coca: ?No ser? raz?n dexar en el olvido la yerva que los indios llaman cuca y los espa?oles coca, que ha sido y es la principal riqueza del Per? para los que la han manejado en tratos y contratos; antes ser? justo se haga larga menci?n della, seg?n lo mucho que los indios la estiman, por las muchas y grandes virtudes que della conosc?an antes y muchas m?s que despues ac? los espa?oles han esperimentado en cosas medicinales.? Y en este punto, el Inca Garcilaso recurre a lo escrito por el jesuita Blas Valera (1548-1598): ?El padre Blas Valera, como m?s curioso y que residi? muchos a?os en el Per? y sali? d?l m?s de treinta a?os despu?s que yo, escrive de las unas y de las otras como quien vi? la prueva dellas?. Y sigue Valera: ?De cu?nta utilidad y fuer?a sea la cuca para los trabajadores, se colige de que los indios que la comen se muestran m?s fuertes y m?s dispuestos al trabajo; y muchas vezes, contentos con ella, trabajan todo el d?a sin comer. La cuca preserva el cuerpo de muchas enfermedades, y nuestros m?dicos usan della hecha polvos, para atajar y placar la hinchaz?n de las llagas; para fortalescer los huessos quebrados; para sacar el fr?o del cuerpo o para impedirle que no entre; para sanar las llagas podridas, llenas de gusanos. Pues si a las enfermedades de afuera haze tantos beneficios, con virtud tan singular, en las entra?as de los que la comen ?no tendr? m?s virtud y fuer?a?? Y sigue: ?Tiene tambi?n otro gran provecho, y es que la mayor parte de la renta del obispo y de los can?nigos ?y de los dem?s ministros de la Iglesia Catedral del Cozco es de los diezmos de las hojas de la cuca; y muchos espa?oles han enriquescido y enriquecen con el trato y contrato desta yerva; empero algunos, i?orando todas estas? cosas, han dicho y escrito mucho contra este arbolillo, movidos solamente de que en tiempos antiguos, los gentiles, y agora algunos hechizeros y adevinos, ofrescen y ofrescieron la cuca a los ?dolos; por lo cual dizen, se dev?a quitar y prohibir del todo. Ciertamente fuera muy buen consejo si los indios huvieran acostumbrado a ofrescer al demonio solamente esta yerba. Pero si los antiguos gentiles y los modernos id?latras sacrificaron y sacrifican las miesses, las legumbres y frutos que encima y debaxo de la tierra se cr?an, y ofrescen su brevaje y el agua fr?a y la lana y los vestidos y el ganado y otras muchas cosas, en suma, todo cuanto tienen, y como todas no se les deven quitar, tampoco aquella. Deben doctrinarles que, aborresciendo las supersticiones, sirvan de veras a un solo Dios y usen cristianamente todas aquellas cosas?. Garcilaso describe luego el curado adecuado de las hojas, necesario para cuidar su actividad: ?Cogida la hoja, la secan al sol; no ha de quedar del todo seca, porque pierde mucho del verdor, que es muy estimado, y se convierte en polvo, por ser tan delicada, ni ha de quedar con mucha humidad, porque en los cestos donde la echan para llevarla de unas partes a otras, se enmohece y se pudre; han de dexarla en un cierto punto, que participe de lo uno y de lo otro?. Agrega despu?s, sobre la necesidad de protegerlas de la humedad ?cubren por de fuera los cestos, por que no se moje la cuca, que la ofende mucho el agua?.

Consideraciones religiosas, y las dudas sobre las consecuencias del uso de la coca, llevaron a su prohibici?n. El Rey, en C?dula Real, declar?: ?A nos se ha hecho relaci?n, que el uso y costumbres que los indios de estas tierras tienen en la granjer?a de la coca, se siguen inconvenientes, por ser mucha parte para sus idolatr?as, ceremonias y hechicer?as, y fingen que tray?ndola en la boca les da fuerza, lo cual era ilusi?n del demonio seg?n dicen los experimentados?. El virrey Francisco de Toledo lleg? a dictar m?s de 70 ordenanzas sobre la coca, incluyendo un intento de reforma agraria para limitar su plantaci?n. Todo esto cambiar?a con el descubrimiento en 1545 de las minas de plata en Potos? y la inmensa riqueza que generaron: entre 1546 y 1601, las minas enteraron m?s del 50% de la producci?n mundial de plata. Las condiciones de los mineros eran extremadamente duras, por estar a m?s de 4.000 metros sobre el nivel del mar, por lo que los espa?oles decubrieron pronto que proporcionar coca a los mineros de la plata permit?a aumentar la producci?n. Como consecuencia, la coca en Potos? lleg? a valer 3 a 4 veces lo que val?a en el Cuzco; seg?n el Inca Garcilaso, los mineros llegaron a consumir 100.000 cestas de coca el a?o 1548. El virrey estableci? un sistema de trabajos forzados llamado mitta (en quechua, tiempo) por el cual hasta un s?ptimo de los habitantes de una regi?n pod?an ser llamados a trabajos temporales fuera de su comunidad; muchos mor?an antes de terminar su tiempo y la poblaci?n ind?gena fue diezmada.

Espa?a trat? de mantener el monopolio del comercio y de los conocimientos sobre el Nuevo Mundo a trav?s de instituciones como el Consejo de Indias y la Casa de Contrataci?n, y la dictaci?n de leyes y reglamentos que regulaban las naves, los pasajeros y las cargas, las que llegaron a ser profusas y extremas hasta el punto del absurdo. A modo de ejemplo, la Ley Primera, del libro IX, T?tulo XXVI, que trata ?De los pasajeros y licencia para ir a las Indias, y bolver a estos Reynos? se inicia con este p?rrafo: ?Declaramos, y mandamos, que no puedan pasar ? las Indias, ni ? sus Islas adjacentes, ningunos naturales, ni estrangeros, de cualquier estado, y condicion que sean, sin expresa licencia nuestra, si no fuere en los casos que la pueden dar el Presidente y Juezes de la Casa de Contrataci? (sic): y si algunos de los susodichos pasaren sin esta calidad, por el mismo hecho hayan perdido, y pierdan los bienes que all? adquirieren para nuestra Camara, y Fisco, menos la quinta parte, que aplicamos al Denunciador?. Al ser rentable a ambos lados del Atl?ntico, como siempre ha sucedido, el contrabando floreci?. Sin embargo, el de hojas de coca no fue del todo exitoso pues, como hemos visto, sin un curado y protecci?n adecuados, el contenido de alcaloides llegaba a ser generalmente muy bajo o inexistente luego de los largos viajes. Esto tendr?a dos consecuencias que se manifestar?an por m?s de 300 a?os: por un lado, el desprestigio de aquellos informes sobre las propiedades de la coca al no ser reproducibles los efectos; por ejemplo, un editorial del Lancet de 1876, comentando un trabajo de Dowdeswell quien fracas? al intentar reproducir los reputados efectos de la coca, resum?a as? el hecho ?cualesquiera que pueda ser la virtud de la hoja de la coca en Sudam?rica, parece haber perdido mucho de su virtud maravillosa cuando usada en este pa?s?. La otra consecuencia ser?a la demora en el aislamiento del principio activo. Si se revisan las fechas del descubrimiento de otros alcaloides naturales, entre ellos otros provenientes de plantas del Nuevo Mundo, quiz?s haya algo de raz?n en esa aseveraci?n: nicotina, aislada en 1828 por Posselt y Reiman, estudiantes de Heidelberg, honrando con el nombre a Jean Nicot, embajador franc?s en Portugal quien le envi? plantas de tabaco a la reina de Francia, Catalina de Medicis; colchicina y quinina por Pelletier y Caventou en 1820; atropina por Mein en 1831. La coca?na ser?a aislada reci?n en 1860.

Monardes y L??cluse
Una de las leyes de la Casa de Contrataci?n estableci? que, hasta 1720, todo el comercio colonial fuese canalizado a Sevilla como ?nico puerto de ingreso. Ello dar?a a Nicol?s Monardes (1493-1588), quien nunca visit? el Nuevo Mundo, una posici?n privilegiada para examinar los espec?menes que llegaban de las colonias de ultramar, lo que le permiti? describir y clasificar todas las especies que pasaron por esta aduana. Tuvo conciencia del extraordinario inter?s de los productos que llegaban y se propuso estudiarlos con detenimiento; en su huerto cultiv? y experiment? con diversas plantas como la pi?a, cacahuete, ma?z y batata. Su contribuci?n fue relevante; seg?n Guerra, rebas? el antiguo concepto de los herbarios tradicionales para ahondar en el origen y caracteres de identificaci?n y usos, comparando los nuevos productos con los de la farmacia cl?sica. Nicol?s Monardes naci? en Sevilla, estudi? en Alcal?, donde obtuvo el grado de bachiller en Medicina en 1533, y de doctor en la Universidad de Sevilla en 1547. Ejerci? en Sevilla con gran ?xito, adem?s de participar en empresas mercantiles, especialmente las relacionadas con el comercio de medicinas y el tr?fico de esclavos. Public? varias obras. La primera, Di?logo llamado pharmacodilosis (1536), recomienda el estudio de los cl?sicos, particularmente de Diosc?rides. La segunda, De Secanda Vena in Pleuriti Inter Gracos et Arabes Concordia (1539), se ocupa de la sangr?a del mal de costado. Su libro m?s importante fue, sin duda, Primera y Segunda y Tercera Partes de la Historia Medicinal de las Cosas que se Traen de nuestras Indias Occidentales que Sirven en Medicina. La primera y segunda parte fueron editadas en Sevilla en 1565; en 1574 se agregar?a la tercera parte y el Tratado de la Piedra Bezaar, y de la Yerva Escuerconera, Di?logo de las Grandezas del Hierro, y sus Virtudes Medicinales, Tratado de la Nieve y del Bever Frio. Se dan a conocer as?, las primeras ilustraciones, entre otras, del tabaco, de la coca y de los girasoles. Esta obra se transformar?a en todo un ?xito: en poco m?s de cien a?os alcanz? cuarenta y dos ediciones en seis idiomas. Fue traducida al lat?n y publicada en Amberes en 1582: De simplicibus medicamentis ex Occidentali India, quorum in medicina usus est. Quien lo tradujo fue el primer director del Jard?n Bot?nico de Leiden, Charles de L??cluse (1526-1609) o Lescluse, m?s conocido por su nombre latinizado de Carolus Clusius. L??cluse estuvo en Sevilla en 1565, cuando fue publicada la obra de Monardes, y casi con certeza lo conoci? personalmente y visit? su herbario y jard?n. Fue director del Jard?n del Emperador en Viena para luego trasladarse a Leiden, donde sus cultivos de tulipanes fueron el germen de la industria holandesa de bulbos. El libro de Monardes fue traducido tambi?n al italiano por Annibale Briganti, Delle cose che vengono portate dall?Indie Occidentali pertinenti all?uso della Medicina, en Venecia en 1575; al ingl?s, por John Frampton en Londres en 1577, con el curioso t?tulo Joyful Newes out of the Newe Founde Worlde, whereon is declared the Virtues of Hearbes, Treez, Oyales, Plantes and Stones; y al franc?s, por Antoine Colin en 1602, Histoire des simples medicamens apportes des Terres Neuues desquels on se sert en la Medicine.

Por ser la de Monardes la primera descripci?n m?dica, vale la pena transcribir partes de esa referencia: ?Deseaba ver aquella yerva tan celebrada de los indios por tantos siglos que ellos llaman coca, la cual siembran y cultivan con mucho cuidado y diligencia, porque se sirven todos de ella para sus usos y regalos, como diremos. Es la coca una yerva de altor de una vara, poco mas o menos: lleva las hojas como el Arrayhan, algo mayores, y en la hoja ay se?alada otra hoja a la misma forma con una l?nea muy delgada, son blandas, de color verde claro.? Y sigue despu?s, comentando sobre su uso: ?Es cosa general el uso della entre los Indios para muchas cosas, para quando caminan por necesidad y para sus contentos quando est?n en su casa, y usan de ella en esta forma: toman almejas o conchas de ostias y quemanlas y muelenlas despues de quemadas, quedan como cal muy molidas: y toman unas hojas de la coca y mascanlas y como las van mascando, van mezclando con ellas de aquel polvo hecho de las conchas, de modo que hazen dello como una pasta, llevando menos del polvo que de la yerva?, y m?s adelante, ?cuando se quieren emborrachar o estar algo fuera de juyzio, mezclan con la Coca hojas de Tabaco y chupanlo todo junto y andan como fuera de si, como un hombre borracho, que es cosa que les da grande contentamiento de estar de aquella manera. Cierto es cosa de consideraci?n ver quan amigos son los Indios de estar privados de juyzio y estar sin sentido??

Siglo XVII. La poes?a y la nueva Holanda en Pernamburgo

El siglo XVII fue el de William Harvey y su amigo Willis, Malpighi y Sydenham. Al Gran Incendio de Londres en 1666 sigui? su reconstrucci?n, donde se destacar?a Sir Christopher Wren quien, adem?s de gran arquitecto, habr?a sido el primero en realizar una inyecci?n intravenosa.


Casi 100 a?os despu?s de Monardes, aparece reci?n la primera menci?n independiente de la coca en la literatura inglesa, en un poema que escribi? Abraham Cowley (1616-1667). Este estudi? medicina en Oxford y, junto con su amigo Cristopher Wren, colabor? en la fundaci?n de la British Royal Society. En su Plantarum Libri Duo, una colecci?n de poemas sobre plantas que se public? en 1662, aparece Una leyenda de la coca, algunos de cuyos versos parece interesante citar: ?Our Varicocha (1) first this Coca sent/Endow?d with leaves of wond?rous Nourishment, /Whose Juice succ?d in, and to the Stomach tak?n/Long Hunger and long Labour can sustain; /From which our faint and weary Bodies find/More succor, more they cheer the drooping Mind.? El ?ltimo p?rrafo se inicia con ?Nor coca only useful art at home/a famous Merchandize thou art become...? El Dr. Samuel Johnson, intelectual y hombre de letras brit?nico que brillar?a en la segunda mitad del siglo XVIII, dir?a ?En la mente de Cowley, la bot?nica se torna poes?a?.

Holanda fue el mayor conducto para que las historias de la coca, y probablemente los primeros espec?menes, llegasen al resto de Europa. Una de los episodios que sirvi? para ello fue la conquista de Pernambuco por los holandeses en 1630 y el establecimiento de la Nueva Holanda en lo que hoy es Recife, dominio que solo ejercer?a por 16 a?os. El gobernador entre 1637 y 1644, el conde Johan Maurits de Nassau-Siegen, adem?s de h?bil estratega militar, fue admirador del Brasil e introdujo grandes mejoras a la colonia, construyendo caminos y puentes. En la isla aleda?a de Antonio Vaz, fund? una nueva ciudad llamada Mauritstad, donde se construir?a el primer observatorio astron?mico y estaci?n metereol?gica de las Am?ricas en un lugar llamado apropiadamente Boa Vista, sitio que tambi?n incluy? un jard?n bot?nico y un zool?gico. Envi? espec?menes de plantas y animales para que fuesen estudiados en Europa y comision? a artistas y cient?ficos para que trabajasen en terreno. La principal beneficiaria ser?a la Universidad de Leiden y su Jard?n Bot?nico.

Siglo XVIII. Boerhaave. Cassini, Newton, la condamine, de Jussieu, Linneo y Lamarck

Durante este siglo destacan John Hunter, Morgagni y Bichat. Daviel inventa la cirug?a de las cataratas en 1730. En 1774 se funda el Allgemeines Krankenhaus de Viena.


Herman Boerhaave (1668-1738) fue nombrado director del Jard?n Bot?nico de Leiden en 1709, exactamente 100 a?os despu?s de la muerte de su fundador y primer director, L??cluse. Al igual que muchos otros m?dicos famosos de los siglos XVI y XVII, Boerhaave era adem?s un gran bot?nico. Se gradu? en Filosof?a en Leiden y en Medicina en Harderwijk; lleg? a ser rector de la Universidad de Leiden. Ha sido considerado el padre de la qu?mica org?nica y fue probablemente el m?dico m?s famoso de la ?poca, con una reputaci?n que se extendi? por toda Europa y hasta la China. Es recordado como gran qu?mico, su obra Elementa chimiae de 1732 fue la mejor de su g?nero durante el siglo XVIII, y como maestro, por insistir la ense?anza al lado de la cama del paciente. En palabras del Dr. Samuel Johnson, escritas con ocasi?n de su muerte ?Boerhaave no perdi? ninguna de sus horas, pues cuando hab?a ganado una ciencia, intentaba otra; sum? la f?sica a la teolog?a, la qu?mica a las matem?ticas y anatom?a a la bot?nica. Examin? sistemas con experimentos y transform? experimentos en sistemas?. Sus escritos demuestran sus conocimientos de la coca y la cinchona aun cuando el origen de ellos ?examen de espec?menes reales, traducciones de Monardes y Acosta o bien correspondencia con otros contempor?neos? es dif?cil de determinar. Mencion? a la coca en su publicaci?n de 1708, Institutiones Medicae, donde describe el ?principio amargo de los jugos de la coca que entrega fuerza vital y nutrici?n verdadera?. No volver?a a mencionarla en ediciones posteriores de esta misma obra ni tampoco en otros escritos, probablemente porque no exist?a un abastecimiento regular ni suficiente, situaci?n que continuar?a por otros 150 a?os. Revela adem?s, probablemente, que la coca no era cultivada en Leiden.

Viaje al Ecuador

La posibilidad de que otros cient?ficos, entre ellos Linneo y Lamarck, pudiesen tener la oportunidad de examinar plantas de coca se gest? finalmente en 1735, cuando la Academia Francesa de Ciencias auspici? un viaje al Nuevo Mundo, motivado por un debate sobre la forma de la tierra entre Isaac Newton (1642-1727) y Jean-Dominique Cassini. Aquel sosten?a que la tierra era una esfera oblata (ligeramente aplanada en los polos) mientras que el italiano, avecindado en Francia, sostuvo en 1718 que era prolata (ligeramente constre?ida en el Ecuador). El debate llevaba cerca de 20 a?os; Newton hab?a muerto, pero la controversia hab?a llegado a ser una cuesti?n de honor nacional. En Francia, la bandera de lucha hab?a sido tomado por Jacques Cassini (1677-1756), hijo de Jean-Dominique; los Cassini fueron una familia de astr?nomos y ge?grafos que dominar?an la astronom?a francesa por tres generaciones. Para resolver la controversia, la Academia Francesa decidi? enviar dos expediciones para medir un grado de arco de meridiano en el ?rtico y en el Ecuador pues, si Newton estaba en lo cierto, el arco deb?a ser ligeramente mayor en el Ecuador. Pierre-Louis Moreau de Maupertuis partir?a a Laponia, pero para la expedici?n al Ecuador debieron pedir la autorizaci?n de la Corte Espa?ola. Felipe V, a pesar de las objeciones del Consejo de Indias, decidi? autorizarla, con la condici?n que llevasen a bordo a un oficial espa?ol, Antonio d?Ulloa. La expedici?n zarp? el 16 de mayo de 1735 al mando del astr?nomo Louis Godin; le acompa?aban Pierre Bourguer y Charles-Marie de La Condamine (1701-1774), matem?tico, miembro de la Acad?mie Royale des Sciences desde 1730, amigo de Voltaire y partidario de la teor?a de Newton. En la tripulaci?n viajaba un bot?nico, Joseph de Jussieu (1704-1779), tambi?n miembro de una familia de famosos, esta vez de m?dicos y bot?nicos, destacando Antoine de Jussieu (1686-1758), quien fue director del Jardin des Plantes y su hermano Bernard (1704-1779), director de los jard?nes en el Trianon de Versailles. La Condamine, Godin y de Jussieu terminar?an la expedici?n por diferentes rutas por una disputa con Godin y una discusi?n sobre la exactitud de las mediciones que hab?an hecho, trabajo de medici?n que completar?an en 1743. La Condamine no era, aparentemente, el mejor astr?nomo o matem?tico, pero fue el m?s exitoso y quien se llevar?a la gloria. Al terminar sus mediciones emprendi?, junto con Pedro Maldonado, un viaje en balsa de 4 meses a lo largo del Amazonas hasta Par?, durante el cual recogi? espec?menes del ?rbol del caucho y la quinquina de Loxa, de la cual Linneo establecer?a el g?nero chinchona en 1742; el nombre honr? a la condesa de Chinch?n, esposa del virrey, quien en 1630 hab?a sido curada de ?fiebres? por la quinina enviada por un funcionario de Loxa. Finalmente, La Condamine regres? a Par?s en 1745, luego de una estad?a en Cayena, diez a?os despu?s de haber iniciado su viaje. Sus impresiones las public? en 1751 en su Journal du voyage fait par ordre du roi a l??quateur. La aventura de las dos expediciones de la Academia ser?an conmemoradas por un sello del correo franc?s, en 1986, donde aparecen Maupertuis y La Condamine.

Por su parte, Joseph de Jussieu se qued? 36 a?os en el Per? y en sus viajes lleg? hasta Santa Cruz de la Sierra. Fue embarcado de vuelta en 1771, con la raz?n perdida. Desafortunadamente, buena parte de los espec?menes que recolect? nunca llegaron a Europa; aparentemente la colecci?n fue llevada en cajas al muelle, pero ladrones que las abrieron durante la noche buscando algo de valor, las arrojaron al mar enojados al encontrar solo vegetales. Sin embargo, logr? enviar plantas de coca a su t?o Antoine y, junto con ellas, semillas del heli?tropo fragante (Heliotropium peruvianum) que r?pidamente se har?a muy popular en Europa. Estas plantas llegaron al museo de Historia Natural de Par?s donde fueron examinadas, entre otros, por Carl von Linnaeus (1707-1778) y por Lamarck (1744-1829) quien la clasificar?a como Erythroxylon coca en su Encyclop?die M?thodique Botanique de 1786. Jean-Baptiste de Monet, chevalier de Lamarck, dej? una exitosa carrera militar para estudiar Medicina, dedic?ndose luego a la Bot?nica para terminar como zo?logo y fil?sofo de la ciencia. Fue disc?pulo de Bernard de Jussieu en el Jardin des Plantes y su libro Flore Fran?aise fue recibido con aclamaci?n en 1778. Con la revoluci?n de 1789 y el mismo a?o en que el rey y la reina fueron guillotinados, el Jardin du Roi pas? a ser el Mus?e National d?Histoire Naturelle en 1793, dirigido por doce profesores de sendos campos cient?ficos. Lamarck fue nombrado profesor de la historia natural de los insectos y lombrices, el m?s despreciado de los campos y del cual sab?a poco o nada. Sin embargo, hizo un gran trabajo clasificando y ordenando la enorme colecci?n. Fue el primero en usar el t?rmino ?biolog?a? y acu?? el de ?invertebrados?. En su obra Philosophie zoologique plantea la idea de la evoluci?n de las especies diciendo ?el tiempo y las condiciones favorables son los dos principales medios por los cuales la naturaleza ha dado la existencia a todas sus producciones?. Su noci?n de que los animales evolucionaron de corp?sculos primitivos a trav?s de mejoramientos progresivos de nuevas caracter?sticas que se adquir?an por la interacci?n con el medio ambiente, choc? con las ideas darwinianas ?Charles Darwin public? su Evoluci?n de las Especies en 1859?, y ello obscureci? las otras contribuciones de Lamarck en Anatom?a Comparada y el estudio, clasificaci?n y nomenclatura de los invertebrados.

Hip?lito Unuane (1755-1833), m?dico peruano nacido en Arica, entonces provincia de Arequipa, bachiller en Medicina en 1783 de la Real y Pontificia Universidad de San Marcos y doctor, en la misma universidad, en 1786, en 1789 fue nombrado profesor de la C?tedra de Anatom?a en la Universidad de San Marcos, luego Protom?dico del reino en 1807 y de la c?tedra Prima de Medicina en 1808. En 1811 fund? el colegio de Medicina y Cirug?a de San Fernando, base de la posterior Escuela M?dica Peruana. Se dedic? tambi?n a la pol?tica siendo diputado por Hu?nuco. En 1794 publica en el Mercurio Peruano de Lima su Sobre el cultivo, comercio y virtudes de la famosa planta del Per? nombrada coca donde escribe que la coca ?para los incas es una manifestaci?n viviente de la divinidad, y los lugares donde crece, un santuario donde todos los mortales deben doblar la rodilla?, resumiendo sus conclusiones en que la coca es ?el archit?nico del reino vegetal, restaurador y antifatigante, disipador de obstrucciones, cura los c?licos y modera o extingue los dolores t?picos?.

Siglo XIX, Primera mitad. Los ingleses y Von Tschudi

Descubrimiento de la anestesia general y el desarrollo de la Escuela de Medicina de Viena, quiz?s la m?s importante de su ?poca. Sobresalen John Snow, Laennec, Magendie, Johannes M?ller, Virchow y Semmelweis.


Probablemente los primeros en apreciar el valor comercial de las plantas de los nuevos territorios, y la necesidad de cultivarlas, fueron los ingleses. Uno de los pioneros fue Sir Joseph Banks (1743-1820), bot?nico, quien acompa?? al capit?n Cook en su primer viaje de 1768 a Sudam?rica, la Polinesia y Australia. Regres? con una colecci?n de espec?menes de 110 nuevos g?neros y 1300 nuevas especies. Presidi? la Royal Society por 42 a?os. Convenci? a Jorge III (1760-1820) que muchas plantas descubiertas en el Nuevo Mundo ten?an valor comercial y que era indispensable desarrollar un jard?n bot?nico. As? nacieron los Kew Gardens que hoy alojan plantas de todo el mundo, entre ellas araucarias y una palma chilena. Las muertes de Banks y del rey en 1820 detuvieron el desarrollo de los jard?nes hasta que, en 1841, fue nombrado director Sir William Jackson Hooker (1785-1865), tambi?n miembro de una familia famosa: su hijo le suceder?a con singular ?xito en la direcci?n de los jard?nes. Hooker, quien cont? con nuevos fondos, orden? la construcci?n de un herbario gigante y la realizaci?n de un completo catastro de las plantas a lo largo y ancho del vasto imperio. Dos de los bot?nicos asociados a Hooker, Richard Spruce (1817-1893) y Clement Markham (1830-1916), consiguieron contrabandear plantas de cinchona y establecer plantaciones en la India, lo que permiti? que el precio de la quinina en los mercados mundiales bajase importantemente. En viajes posteriores lograron llevar tambi?n plantas de coca. El primer dibujo de la coca que apareci? en la prensa inglesa, id?ntico al de Lamarck, fue el de Hooker, publicado en 1835. Este dibujo corresponde a un esp?cimen recogido por James Matthews en Chincheros a mitad de camino antre Lima y Cuzco. En 1869 llegar?an semillas recolectadas al sur del Cuzco, en el valle de Hu?nuco; estas ser?an las plantas que se cultivar?an en Kew durante cuarenta a?os. En el otro extremo del mundo algunas plantas, probablemente llevadas por holandeses, llegar?an a la isla de Java donde ser?an exitosamente cultivadas. Su contenido de coca?na es mayor que los de la variedad de Kew y esta diferencia influy? en la expansi?n del tr?fico ilegal de coca?na efectuado por los japoneses en la primera mitad del siglo XX, con plantaciones que se extendieron a Iwo Jima, Okinawa y la entonces Formosa. El contenido de alcaloides de las hojas sudamericanas va de 0,5 a 1,5% y del total, la coca?na representa un 75%; el contenido de las hojas de Java es mayor, 1 a 2,5% pero solo el 50% es coca?na.

El suizo Johann Jakob von Tschudi (1818-1889), hombre de ciencias con contribuciones en las m?s diversas disciplinas, viaj? extensamente por Am?rica, de M?xico a Punta Arenas. Su viaje por Per? y Chile fue descrito en 1846 en su Per?, bosquejos de un viaje entre 1838 y 1842. En ?l describe la coca y sus efectos en los ind?genas, menciona que pod?a prevenir el mal de alturas, y en ?l mismo: ?Pod?a escalar durante todo el d?a y a?n seguir a ?giles animales salvajes?. Si bien concluye: ?No solo es inocua sino muy conducente a la salud?, tambi?n se dio cuenta de que su uso inveterado pod?a traer efectos indeseados en los ind?genas como ?el paso vacilante, piel macilenta, ojos apagados y hundidos, labios temblorosos y apat?a general?. En un viaje posterior, en 1857, visit? a Enrique Pizzi, profesor de Qu?mica y Farmacolog?a en la Universidad de La Paz y le convenci? de que intentase aislar el principio activo; Pizzi le entreg? un tiempo despu?s una muestra de un polvo blanco. Al volver a G?ttingen, von Tschudi fue a visitar a su amigo Friedrich W?hler (1800-1882) y le entreg? la muestra. W?hler era ya famoso por su descubrimiento de la s?ntesis de la urea en 1828, otro ejemplo de serendipidad, al intentar preparar cianato de amonio a partir del cianuro de plata; adem?s, descubri? el isomerismo al darse cuenta que el cianato de amonio (CO(NH2)2) y la urea (NH4CNO) ten?an la misma f?rmula, pero muy distintas propiedades qu?micas. W?hler entreg? la muestra a Albert Niemann, su estudiante de postgrado, para que la analizara, pero este solo encontr? yeso. Casi treinta a?os despu?s, en 1886, Clemente Torretti, el sucesor de Pizzi, habr?a reanalizado la muestra encontrando que s? conten?a coca?na; para entonces Niemann ya hab?a publicado su tesis describiendo el proceso para aislar la coca?na.

En 1855 G?decke aisl? de las hojas de coca cristales rojizos a los cuales llam? eritroxilina. Aparentemente, sin conocer este descubrimiento y en lo que parece ser una coincidencia qu?mica y ling??stica, Percy describi? dos a?os despu?s, en un trabajo le?do en la New York Academy of Medicine, los mismos cristales de una substancia a la que llam? tambi?n eritroxilina.

Siglo XIX, Segunda mitad. La S.M.S. (2) Novara: aislamiento de la coca?na y el segundo boom de la coca
Asepsia y antisepsia. Claude Bernard, L?ster, Pasteur, Koch y Mendel. La Escuela de Medicina de Viena alcanza su apogeo con Br?cke y Billroth, entre otros.


Pocos meses despu?s de la visita de Tschudi a W?hler, el archiduque Ferdinando Maximiliano, hermano del emperador Francisco Jos?, decidi? enviar a la fragata austr?aca Novara en un viaje cient?fico alrededor del mundo. A bordo iba el dibujante Joseph Selleny y Carl von Scherzer (1821-1902) a quien W?hler hab?a pedido que le recolectase una cantidad suficiente de hojas de coca. La Novara zarp? de Trieste el 30 de abril de 1857, viajando primero hacia el oeste hasta recalar en R?o de Janeiro y luego hacia el oriente hasta alcanzar Valpara?so el 24 abril de1859, donde Selleny har?a hermosos dibujos del puerto y del interior. El inicio de la guerra austro-italiana aceler? el regreso de la Novara a Trieste, por lo que von Scherzer debi? desembarcar y seguir hacia el norte por v?a terrestre. En Per? recogi? unos veinte kilos de hojas de coca, metiendo la mitad en su equipaje y haciendo arreglos con un comerciante austr?aco de Lima para que enviase el resto a Europa. Luego continu? su viaje por tierra hasta Panam? donde se embarc? de regreso. Incidentalmente, la Novara ser?a la nave que llevar?a al archiduque Ferdinando Maximiliano a ser coronado emperador de M?xico en 1864 y la que regresar?a, 3 a?os despu?s, a buscar su cad?ver embalsamado tras su fusilamiento en el Cerro de Las Campanas en Quer?taro. En septiembre de 1859, 28 meses despu?s del zarpe inicial de la Novara, von Scherzer le entreg? las hojas a W?hler quien nuevamente se las pas? a Niemann. El an?lisis constituy? su tesis doctoral que present? en 1860 y en la que comunic? el aislamiento de la coca?na. Esta es la bencilmetilecgonina, una base amino alcohol muy similar a la tropina, el amino alcohol en la atropina; es un ?ster del ?cido benzoico, estructura que ser?a la base para la s?ntesis de otros anest?sicos locales. Niemann morir?a al a?o siguiente y luego de su muerte, Willhelm Lossen, otro pupilo de W?hler, continuar?a con el estudio de las substancias contenidas en la hoja de coca; fue Lossen quien denomin? ecgonina (de ekgonos = hijo o descendiente) a la base del ?cido benzoico. En 1875, Richard Willst?tter, tambi?n en G?ttingen, descubri? la f?rmula molecular y finalmente logr? sintetizarla. Merck, en Darmstadt, empez? a producir coca?na refinada a partir de 1862 y ser?a por a?os el principal productor; su principal competencia en los Estados Unidos de Norteam?rica ser?a Parke, Davis & Co.

Segundo boom de la coca
Pasar?an 10 a?os antes que alguien confirmase la observaci?n de Niemann de que la coca?na adormec?a la lengua, y casi 25 para que Carl Koller describiera su uso como anest?sico local. Esta aparente falta de inter?s se deb?a fundamentalmente a que segu?a existiendo una relativa escasez de coca?na y tambi?n de hojas de coca disponibles, y aquellas que llegaban a Europa se usaban con otros prop?sitos como veremos luego. Los m?dicos que quer?an experimentar con hojas o con la coca?na nunca estaban absolutamente seguros sobre qu? era lo que estaban administrando. Muchos productos rotulados como sustancias que conten?an coca?na, en realidad, eran inertes, y las hojas "frescas" del Per? conten?an poco o nada de coca?na. En esos 25 a?os que separaron a Niemann de Koller, el inter?s por la coca?na se centrar?a principalmente en su reputada capacidad de aumentar el rendimiento f?sico y mental y su capacidad para mitigar el hambre. Estas historias fascinantes encontrar?an r?pido eco en la prensa de la ?poca, en la mente e imaginaci?n de empresarios y tambi?n entre muchos m?dicos y farmace?ticos. Las comunicaciones de varios de ellos despertar?an el inter?s de Sigmund Freud, catalizando as? la serie de acontecimientos que conducir?an al descubrimiento de la anestesia local y, para algunos, tambi?n al desarrollo del psicoan?lisis. Una de ellas fue la de Paolo Mantegazza (1831-1910). M?dico y antrop?logo, fundador de la Sociedad Italiana de Antropolog?a y Etnolog?a, quien apenas recibido de m?dico viaj? por Argentina, Per?, Brasil y Bolivia. Public? en Mil?n, en 1859, su Sulle virtio igieniche e medicinale della coca, a sugli alimenti nervosi e generale, donde escribe que ?facilita la digesti?n, aumenta la frecuencia del pulso, eleva la temperatura, acelera la respiraci?n, facilita los movimientos?. Le dir?a a sus amigos ?prefiero diez a?os con coca que un mill?n de siglos sin ella??. A?os m?s tarde, Freud comentar?a el trabajo de Mantegazza diciendo que hab?a provocado gran inter?s aunque escasa confianza pero que ?sin embargo, he encontrado tantas observaciones correctas en la publicaci?n de Mantegazza que me inclino a aceptar sus argumentos aun cuando no he tenido personalmente la oportunidad de confirmarlos?.

Otra experiencia fue la de Tom?s Moreno y Maiz, cirujano mayor del Ej?rcito del Per?, quien publica en 1868, en Par?s, su Recherches Chimiques et Physiologiques sur l??rythroxylon coca du P?rou et la cocaine. Concluir?a que ?aumenta la resistencia a la fatiga, estimula f?sica y mentalmente, brinda bienestar general y controla los efectos del alcohol?. Moreno y Maiz fue, de los precursores de la anestesia local, quien m?s cerca estuvo al preguntar expl?citamente si la coca?na no servir?a como anest?sico local.

Otro experimentador fue Sir Robert Christison, presidente de la Asociaci?n M?dica Escocesa y profesor de Materia M?dica en Edinburgo, donde Arthur Conan Doyle figur? entre sus alumnos. Christison hab?a hecho algunos experimentos en 1870 administrando extracto de hojas de coca a un grupo de sus alumnos (quiz?s ejemplo de que ese principio rom?ntico tan arraigado de que los cient?ficos investigaban primero sobre s? mismos no siempre fue cumplido estrictamente). En el primer experimento, los alumnos comunicaron sentimientos de bienestar; en otro grupo, el mismo tratamiento les habr?a permitido caminar 20 ? 30 millas sin fatigarse. Christison decidi? probar en s? mismo y tom? el extracto antes de escalar el Ben Vorlich, monte de 3224 pies de altura, el 15 de septiembre de 1875, cosa que logr? hacer sin problemas. Entusiasmado, repiti? la experiencia una semana m?s tarde aumentando la dosis del extracto. Como Christison ten?a 78 a?os a la saz?n, la proeza encontr? eco en la prensa y fue comunicada por ?l mismo en la literatura m?dica, concluyendo que el extracto de coca ?disipa el cansancio y lo impide, disipa el hambre y la sed, sin comprometer el apetito, ni alterar la salud?. En un suceso seguramente relacionado, Alexander Bennett, tambi?n en Edinburgo, public? en 1873 una cuidadosa tesis doctoral donde compara los efectos de la coca?na, cafe?na y otros alcaloides en animales.

Las propiedades de la coca atraer?an una vez m?s otros intereses, y en la segunda mitad del siglo XIX se producir?a lo que podr?amos denominar el segundo boom de la coca. Entre los empresarios que lideraron el proceso, el m?s exitoso fue Angelo Mariani (1838-1914). Corso de nacimiento, naci? en Pero-Casavecchie en 1838, y muri? en su fastuosa villa en Saint-Raphael en las afueras de Par?s, en 1914. Trabaj? como aprendiz de farmacia en Par?s; m?s tarde dir?a que era un farmace?tico certificado, pero no hay registros de que hubiese pasado el examen obligatorio de certificaci?n. Una de sus tareas en la farmacia era la de preparar los ?vinos tonificantes?, de uso frecuente en ese entonces pues muchos medicamentos, por su sabor, eran prescritos diluidos en vino; en 1844, la farmacopea francesa inclu?a m?s de 100 de estos vinos y la lista llegaba a 154 en 1884. Alrededor de 1868, lleg? a la farmacia una famosa actriz de la Comedie Francaise quej?ndose de falta de ?nimo. Mariani, quien seguramente hab?a le?do las descripciones de los efectos de la coca, decidi? prepararle una receta propia con hojas de coca y vino tinto. La actriz volvi? a repetir la receta y se convirti? en su m?s entusiasta propagandista. Como adem?s era recomendada para mejorar la voz y la fuerza vocal, ?Fauvel escribi? que la coca era ?el mejor tensador de las cuerdas vocales?? pronto muchos de los cantantes y artistas tomaban vin Mariani antes y despu?s de sus actuaciones. Mariani, quien r?pidamente se independiz?, har?a de la coca un verdadero culto, plantando extensos invernaderos con miles de plantas de coca de diversas especies. Estudi? todo lo publicado sobre la planta y experiment? con su cultivo y con las alteraciones mentales y las cualidades arom?ticas de las diferentes variedades. Escribi? una monograf?a sobre la coca en 1888 y lleg? a ser el m?s grande importador de hojas de coca del mundo. En palabras de Mortimer, en Neuilly sur Seine donde se encontraba su laboratorio, su estudio ?estaba decorado con gusto, con ricos tapices y tallados, en los cuales los m?s diversos dise?os de hojas y flores de la coca estan tan art?sticamente usados como motivo de decoraci?n que no son pesados sino que deben ser se?alados para ser reconocidos?.

Charles Fauvel (1830-1895), primo de Mariani, era un otorrinolaring?logo con una selecta clientela. Una de las razones de su ?xito se deb?a a los buenos resultados y estos aparentemente derivaban de que hab?a descubierto una manera de anestesiar a sus pacientes para examinarlos y aun operarlos usando una tintura de coca preparada con hojas y alcohol. No est? claro si fue Mariani quien supo de la coca por Fauvel o a la inversa: Mortimer dice que fue el m?dico quien recibi? la preparaci?n de Mariani; Karch, que la mayor parte de lo que Mariani sab?a de la coca probablemente se lo deb?a a Fauvel. Este fue el maestro indiscutido de la laringolog?a francesa durante 40 a?os, pero aparentemente la publicaci?n que hizo sobre su t?cnica no encontr? mucho eco entre los m?dicos, por razones no del todo claras. Es posible que nuevamente se haya debido al impredecible contenido de coca?na, y por tanto de sus efectos, en preparaciones hechas con hojas de coca. La imposibilidad de reproducir sus resultados sin duda habr?a desprestigiado el m?todo y a su autor. En su libro Trait? pratique des maladies du larynx de 1876 no menciona la tintura de coca sino que aboga por el bromuro de potasio concentrado para disminuir la sensibilidad del paladar y faringe durante la laringoscopia; su publicaci?n sobre la coca, en la Gazette des H?pitaux, es de 1877.

Si Fauvel no se hizo famoso por la coca, Mariani s?. Para Karch no est? claro si debiera se recordado por su vino de coca o como el inventor de la publicidad moderna. Dise?? una botella exclusiva que conservar?a a lo largo de los a?os. Enviaba muestras a celebridades y m?dicos para que probasen su producto y les invitaba a hacerle comentarios que despu?s usaba en avisos publicitarios en la prensa y otros medios. Emple? a artistas famosos, como Ch?ret y Robida, para que dibujasen afiches publicitarios destacando abierta o sutilmente las propiedades del producto, o bien para que ilustrasen con sus obras cat?logos que despu?s repart?a entre una selecta clientela. M?sicos de la talla de Gounod, Faur? o Massenet, compusieron melod?as, y escritores importantes escribieron historias sobre las fant?sticas experiencias que hab?an tenido tomando su vino. Public? tambi?n libros sobre artistas que, adem?s de sus biograf?as, inclu?an reproducciones de sus obras. Organizaba almuerzos en famosos restaurantes y acu?? medallas y placas recordatorias. Lleg? a publicar un total de 1.086 retratos de celebridades; en 1902, ten?a m?s de 8.000 m?dicos en sus registros y entre sus clientes famosos se contaban 3 papas, 16 reyes o reinas, 6 presidentes de Francia adem?s de pintores, doctores, compositores, obispos, generales y cient?ficos. Entre ellos, por nombrar a algunos, figuran el Papa Le?n XIII, la reina Victoria y el Shah de Persia, Sarah Bernardt, Jules Verne, Alexandre Dumas, Robert Louis Stevenson, Thomas Edison, Herbert George Wells, Bartholdi y Bleriot. El Papa Le?n XIII le envi? una medalla con una nota: ?En mi retiro asc?tico, he sido apoyado por un frasco de vin Mariani que nunca est? vac?o?. El Dr. James Leonard Corning, neur?logo y uno de los pioneros en la anestesia raqu?dea, escribi? ?Del vin Mariani no necesito hablar pues la profesi?n m?dica ya conoce sus virtudes. De todos los t?nicos jam?s introducidos a la atenci?n de la profesi?n, este es sin duda el m?s potente para el bien tratar las condiciones exhaustas e irritativas del sistema nervioso central?.

Un litro de vin Mariani conten?a entre 150 y 300 mg de coca?na, de manera que dos vasos de vino entregaban una dosis inferior a 50 mg, el equivalente de una "l?nea" de coca?na aspirada. Sin embargo, en 1990 se supo que el consumo simult?neo de coca?na con alcohol genera cocaetileno que tiene el mismo o mayor efecto estimulante que la coca?na pero m?s prolongado. Los vinos norteamericanos ten?an un mayor contenido de coca?na (150 a 380 mg/litro) lo que quiz?s explique el que Mariani haya aumentado su concentraci?n en el vino exportado a los Estados Unidos de Norteam?rica. Un dato interesante de considerar, y que quiz?s haya salvado a muchos de males mayores, es que la cantidad de hojas usadas en la elaboraci?n del vino no se pod?a incrementar impunemente, para aumentar el contenido de coca?na, pues los otros componentes de las hojas tornaban el vino muy amargo para ser bebido. Por otro lado, seg?n sus fabricantes, el simple agregado de coca?na refinada no le daba al vino su sabor caracter?stico y menos sus caracter?sticas terape?ticas. A pesar de la popularidad del vin Mariani, la adicci?n ser?a extraordinariamente rara. Eso cambiar?a con la mayor disponibilidad de coca?na y de la posibilidad de aumentar la cantidad de ella que los usuarios pod?an introducir en el cuerpo de una sola vez.

Ante el ?xito del vin Mariani, florecieron imitaciones y tambi?n surgieron otros productos: se lleg? a m?s de quince las maneras de expender coca o sus derivados: t?nicos, polvos, extractos, tabletas, gotas oft?lmicas, cigarrillos, ung?entos, enemas; Mariani creo un pat? de coca. No falt?, por cierto, la oferta original: la Coca-bola, en cajas de lat?n, que conservaba sus caracter?sticas, para su masticaci?n para ?dejar el aborrecible h?bito de mascar tabaco.? Las indicaciones de estos productos ser?an variadas: contra la neurastenia, la irritaci?n ocular, el cansancio, problemas intelectuales, astenia, para aumentar el vigor sexual, la tos y hasta la caspa. Los nombres fueron tambi?n variados: Delicius Dopeless Nocacola, Kola Ade, Caf? Coca, Dr. Don?s Cola, Kumfots?s Coke Extract, Pillsbury?s Coke Extract, Inca Cola, Kos-Kola, Rococola, Cocalac (una mezcla de coca con cereales). Sin duda, la m?s famosa ha sido la Coca Cola, creada en 1886, como un t?nico para el dolor de cabeza, por John Styth Pemberton (1832-1888), un farmace?tico que imitar?a las ideas publicitarias de Mariani. Inicialmente, Pemberton hab?a creado un vino, el French Wine Coca, pero la prohibici?n del alcohol en Atlanta lo oblig? a cambiar su f?rmula. Pronto ser?a la ?bebida intelectual? y contendr?a coca?na hasta 1903. Pemberton era morfin?mano y se embarc? en otras empresas que lo llevaron a la ruina; en medio de un embrollo judicial y financiero, Asa Candler se hizo de la Coca Cola por 2.300 d?lares en 1889.

Merck empez? a producir coca?na apenas 18 meses despu?s de la publicaci?n de Niemann, alcanzando una producci?n promedio que no superaba los 100 o 150 gramos al a?o hasta 1883. Otros factores no bien definidos deben haber jugado algun papel pues de haber existido la demanda esta seguramente habr?a sido satisfecha. El descubrimiento de Koller y los eventos que siguieron generaron la gran crisis de precios y escasez de coca entre 1884 y 1887. Merck aument? su producci?n a m?s de una tonelada y media de coca?na en 1884 y a 7,5 toneladas en 1886. Los Estados Unidos buscaron, a trav?s de distintos medios, estimular la producci?n peruana de coca para asegurar el abastecimiento y para quebrar el monopolio relativo que ten?a Alemania. Parke, Davis & Co envi? al etnofarmac?logo Henry Hurd Rusby en su legendaria misi?n andina para asegurar el abastecimiento y estudiar los usos ind?genas. Fue Rusby quien introducir?a en 1885 la t?cnica para producir coca semirefinada lo que simplific? enormemente el transporte y el almacenamiento. Con la mayor disponibilidad de coca?na, algunos competidores de Mariani empezaron a agregar cientos de mil?gramos de coca?na a sus productos en los Estados Unidos, con lo que no tardaron en aparecer los primeros intoxicados. Se hab?a desatado lo que Erlenmeyer denomin? prof?ticamente en 1885 como ?la tercera plaga de la Humanidad?, despu?s del alcohol y el opio. Se quedar?a corto; para 1910 la producci?n mundial llegaba a 10 toneladas y a 700 toneladas en 1996.

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Citas
1 Varicocha o Pachacamac, el fundador del mundo
2 Seiner Majest?ts Schiff.

* Dr Jorge Dagnino Sep?lveda
Profesor Titular
Departamento de Anestesiolog?a
Pontificia Universidad Cat?lica de Chile

Fuente: Ars M?dica

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