contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 27 de octubre de 2007

Colombia: Las pataletas presidenciales

El presidente Uribe no solo aparece contradiciendo a la Corte Suprema de Justicia, sino que como cualquier guas?n de caf? se agarra al aire con un periodista, acusa a otro de calumniador, y entonces a ?ste le llueven las amenazas y se tiene que ir del pa?s. Y ah? es cuando el mandatario comienza a parecerse m?s a una chal?n -asunto que ?l practica a la perfecci?n- que a un estadista.

Hace poco afirm? en la ONU que en Colombia no hay paramilitares. Tal vez quiso decir que los que hay son 'sediciosos', que es la figura que ?l quiere se le apliquen a aqu?llos para que puedan fungir como 'delincuentes pol?ticos'. La Corte Suprema de Justicia en un fallo confirm? que el concierto para delinquir no es sedici?n.

Cuando el profesor Gustavo Moncayo, a quien las Farc le tienen secuestrado a un hijo, lleg? a la Plaza de Bol?var, el presidente intent? humillarlo en p?blico, pero la jugarreta le sali? cara a Uribe. Moncayo, que ahora reciben en Europa mandatarios y pont?fices, advirti? en aquella ocasi?n 'que hemos sido v?ctimas de la politiquer?a del gobierno y de las Farc'.

Entonces Uribe, al aire libre y como tratando de intimidar al profesor, al cual el presidente no pudo manipular, lo minimiz?. Sin embargo, la multitud amontonada en la plaza abuche? al presidente, lo tild? de 't?tere de los gringos', lo calific? de 'paramilitar' y le grit? abajos a granel. El mandatario se descompuso, desafi? a los manifestantes, les dijo que a lo mejor los que lo reprobaban estaban del lado de la guerrilla.

Mejor dicho, el hombre parec?a un tit?, o un mayordomo desaforado porque la chiquillada est? tirando piedras a los palos de mango, parec?a muchas cosas, menos un estadista en sus cabales. Ya otros manifestantes, pero en Washington, cuando Uribe fue a implorarles a los dem?cratas que apoyaran el Tratado de Libre Comercio, lo hab?an puesto a prueba con sus gritos de protesta. Y lo desencasillaron.

Pero el m?ximo destemple ocurri? esta semana cuando el presidente le dijo a la Corte Suprema de Justicia que era parte de un complot en su contra. El esc?ndalo y la ira presidenciales se originaron cuando recibi? una carta de un paramilitar (?un sedicioso?) recluido en la c?rcel de Itag??, en la que dec?a que un magistrado auxiliar de la Corte Suprema le ofrec?a beneficios judiciales si incrimaba al presidente y al empresario antioque?o Ernesto Garc?s en el asesinato de otro paramilitar, conocido con el alias de Ren?.

El presidente inici? una ofensiva en los medios de comunicaci?n, los cuales a diario le abren los micr?fonos y encienden sus c?maras para que Uribe se despache contra lo que a ?l le parezca que no est? a su favor. Estall? en c?lera contra la Corte. D?as antes, lo hab?a hecho contra el periodista Gonzalo Guill?n, corresponsal en Colombia del Miami Herald, al que acus? de 'calumniador profesional' y de ser el escritor tras bastidores del libro de Virginia Vallejo 'Queriendo a Pablo, odiando a Escobar'.

Ante la sucesi?n de amenazas (?de paramilitares, de sediciosos?), el reportero se vol?, algunos colegas advirtieron que Uribe con su encendida palabrer?a le hab?a colgado una l?pida al periodista en un pa?s en el que la intolerancia es ley y en el cual hace peligrosa carrera el 'pensamiento ?nico' y aquello de 'quien no est? conmigo est? contra m?'.

El caso es que Uribe por esos mismos d?as estaba fuera de control porque The New York Times hab?a editorializada acerca de aplazar la suscripci?n del TLC hasta cuando el gobierno colombiano mostrara aut?nticas intenciones de 'enviar a la justicia a los matones paramilitares y a sus patrocinadores pol?ticos'. Mejor dicho, hasta cuando la parapol?tica recibiera su merecido de acuerdo con la ley.

Quiz? tambi?n su descompostura tuviera relaci?n con las gestiones y el protagonismo de Hugo Ch?vez en la b?squeda del acuerdo humanitario en Colombia, pero lo que algunos analistas han anotado es que toda este cuadro desaforado lo propici? la llamada a indagatoria que la Corte Suprema de Justicia le hizo al senador Mario Uribe, primo del presidente, por presuntos v?nculos con el paramilitarismo.

Tras los recientes incidentes, la Corte ha dicho que el presidente Uribe est? obstruyendo a la justicia, al tiempo que el mandatario llama a que se investiguen a los magistrados. Todo este remez?n parece relacionarse con la posici?n de la Corte de investigar a fondo el fen?meno de la parapol?tica.

Y la otra expresi?n de desmesura presidencial ocurri? cuando Uribe protagoniz? una suerte de 'pelea de comadres' con el periodista Daniel Coronell, debido a un art?culo en el que el columnista recordaba una nota de 1983, aparecida en un peri?dico de Medell?n, a prop?sito del asesinato de Alberto Uribe, padre de Alvaro Uribe, y relacionada con un helic?ptero de Pablo Escobar.

Entre otros apelativos, Uribe llam? a Coronell miserable y c?nico. Ning?n bien hacen estos desprop?sitos presidenciales en un pa?s en el cual la violencia (no solo verbal) ha sido el argumento para dirimir los desacuerdos. Por estos d?as, Virginia Vallejo, Coronel, Guill?n, The New York Times y la Corte Suprema desvelan al mandatario, al cual parece ya de nada le sirven las gotitas tranquilizantes ni el yoga.

Por: Reinaldo Spitaletta

Fuente: Argenpress

Añadir comentario

¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com