contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 28 de octubre de 2007

Colombia y Venezuela, y el reformateo de la CAN

La velocidad del rayo con que vienen aconteciendo los hechos pol?ticos, geopol?ticos en esta Nuestra Am?rica, dificultan su cabal comprensi?n y real dimensionamiento. Por ejemplo, el rol mediador venezolano en el conflicto colombiano, circunscrito inicialmente al intercambio de personas privadas de libertad, no es una cosa menor; tiene sentido de trascendencia hist?rica de primer orden.

La integraci?n energ?tica con el modesto, si se quiere, pero primer gran paso dado por Venezuela y Colombia con la inauguraci?n del gasoducto binacional, marca un hito fundamental en lo que ser? la din?mica geopol?tica regional de ahora en adelante.

Estos dos acontecimientos, han impregnado la relaci?n colombo-venezolana de una particularidad tal, que determina y 'obliga' a la revisi?n de sus respectivas agendas y compromisos internacionales. Es que as? de 'siamesa' es la relaci?n colombo-venezolana, que trasciende las diferencias pol?ticas y de cualquier otra ?ndole.

M?s all? de si el 'bloqueo' de la bancada dem?crata en el Congreso USA al TLC con Colombia, o si el 'bloqueo' del senado brasilero al ingreso venezolano al MERCOSUR, est?n pesando y ejerciendo influencia -sin quererlo- a favor del necesario 'reencuentro' Bogot?-Caracas, m?s all? de la coyuntura, la relaci?n colombo-venezolana, por estrat?gica y por 'siamesa', est? llamada a ser determinante en el curso de los acontecimientos y de la vida de nuestros pueblos.

Es por eso que, a nuestro juicio, la Colombia que hoy solicita su ingreso al Banco del Sur, es la misma Colombia que entiende que no puede ni debe depender de factores hegem?nicos for?neos, que adem?s hist?ricamente le han demostrado a Colombia y a otros 'aliados', cuan interesada y fr?gil es su solidaridad y con que facilidad desechan a sus antiguos 'socios'.

Es l?gico entonces que, a la luz de los acontecimientos que estamos hist?ricamente viviendo los latinoamericanos de este tiempo, Colombia y Venezuela, con la aguda e inteligente influencia positiva del Ecuador, se planteen una revisi?n profunda de la CAN, para darle una oportunidad ?ltima de reformatearse en funci?n de las nuevas realidades de este inicio de siglo (y cambio de ?poca) que estamos viviendo y dada la incontrastable nueva correlaci?n de fuerzas (y la erupci?n del pensamiento cr?tico frente al estado de cosas y el pensamiento ?nico) que hoy existe en la regi?n.

Pero, junto a una nueva CAN, menos signada por el sentido mercantilista y m?s consustanciada con el esp?ritu del ALBA (solidaridad, complementariedad y cooperaci?n), la nueva din?mica geopol?tica determinar? la necesidad de revisar otras circunstancias y compromisos internacionales de la pol?tica exterior colombiana, y la venezolana. Asimismo, una nueva CAN reformateada -aunque no es lo deseable- pueda conducir a una salida y consiguiente mayor aislamiento del Per? respecto a Suram?rica (?nico pa?s que no ha mostrado inter?s en el Banco del Sur).

Aspectos a revisar como, por ejemplo, el Grupo de los Tres. Colombia debe entenderse con Venezuela para replantear YA ante M?xico la revisi?n profunda y transformaci?n del peor acuerdo comercial (por desequilibrado) suscrito en pleno reinado neoliberal: el G-3 del cual Venezuela tom? distancia. Creemos que Colombia no puede ni deber?a seguir asumiendo sus 'costos'; corresponder?a ahora hacer causa com?n con Venezuela para replantearle a M?xico un cambio radical de este instrumento que ha demostrado un d?ficit en cuanto a propiciar el desarrollo y solo beneficia a grandes corporaciones, 'aplasta' a las PYME y aumenta los desequilibrios regionales, sin apuntar a la complementariedad y la cooperaci?n entre nuestros pa?ses.

Al igual Venezuela, habr? de revisar aspectos fundamentales, pues hasta que no se d? la necesaria confluencia rumbo a la uni?n del Sur en el marco de UNASUR, no podr? ser miembro pleno a la vez, de la CAN y el MERCOSUR; los compromisos o esquemas arancelarios de ambos bloques, no lo permiten.

La nueva CAN -que nace o muere definitivamente en el 2008- tendr? fuertes opositores que buscar?n la manera de que no se transforme en instrumento democratizador y al servicio de las mayor?as, como fuertes son (no por numerosos, sino por los intereses y los recursos que manejan) los factores que en Brasil se oponen al ingreso de Venezuela al MERCOSUR.

Queda en manos de la voluntad pol?tica, inteligencia, sentido de trascendencia y desprendimiento de nuestros l?deres asumir compromisos y consensos que muestren un cambio efectivo del modelo de integraci?n, para colocarlo al servicio de las mayor?as y que efectivamente apuntalen nuestra soberan?a e independencia de los centros hegem?nicos y que nos d? la fuerza para ser actores de peso en el concierto internacional.

En el 2008, o los procesos de integraci?n se reformatean y se 'bautizan' bajo el esp?ritu del ALBA, o los pueblos los superar?n. La mesa est? servida, hay razones para ser optimistas. Bol?var Vive.

Por: Jose Manuel Soto

Fuente: Argenpress

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