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S?bado, 27 de octubre de 2007

Elecciones y despu?s: Las aguas suben turbias

Pocos dudan del triunfo de Cristina en primera vuelta, aunque muchos desean que no fuera as?. Para que el sordo gobierno ?dicen- d? cuenta del descontento que se vive por abajo, y que tiende a acrecentarse.
Y aunque el aburrimiento electoral que se vive y que registramos todos sea parte de la realidad, ?ello se explicar?a solamente por la falta de disputa o que el resultado ya es conocido de antemano? ?All? terminar?a la cosa, nos preguntamos nosotros? Creemos que no. Que una mirada tan sesgada a lo que incuestionablemente emerge no s?lo es equivocada, sino le sirve a quienes repiten una y otra vez que est?n dirigiendo hacia buen puerto la resoluci?n de los graves problemas y contradicciones que vive el pa?s. Concretamente, le viene bien al matrimonio Kirchner, a este gobierno y al pr?ximo, para hacernos creer que hay un consenso f?rreo alrededor de su pol?tica, sus figuras, y que tras ellos se ha recuperado la institucionalidad tan gravemente cuestionada en 2001/2002.

La realidad sin embargo es un tanto terca. Se la puede ignorar, tambi?n intentar tapar, pero termina aflorando y provocando creciente descontento para luego producir estallidos. En C?rdoba por ejemplo, se sigue ocultando que las cifras m?s altas estuvieron en la abstenci?n que lleg? al 31,28%, y que sumada a los votos nulos y en blanco alcanz? a m?s de 800.000 personas, bastante m?s que cualquiera de los dos candidatos que siguen disput?ndose el triunfo (Schiaretti o Juez), y que rondar?an no m?s all? del 25 % cada uno, cifra que surge despu?s de descontar las abstenciones. Pero esto quedar?a en meras cifras si no tom?ramos en cuenta la percepci?n popular que mayoritariamente considera que hubo fraude, que hubo y hay perro, no s?lo montado por los pol?ticos, sino tambi?n ahora por la Justicia.

Por eso movilizaciones multitudinarias ganaron las calles para repudiar y reclamar un control del voto que no deje lugar a dudas de qui?n finalmente gan?, aunque la crisis abierta dif?cilmente encuentre mecanismos que reestablezcan la confianza de la poblaci?n.

?Y en Tucum?n?

Pocos d?as antes, el 26 de agosto en Tucum?n, los medios hicieron aparecer la reelecci?n de Alperovich (candidato K) ganando por un 78% (!?), lo que fue caracterizado ?como un hecho hist?rico?. La realidad, un tanto mas triste y menos altisonante, redujo esa cifra a un modesto 55.02 % dado que la abstenci?n-votos en blanco y anulados super? el 30%. Igualmente, aqu? no termina la cosa, porque un nuevo procedimiento llamado ?acople? hizo que se sumaran artificialmente votos a Alperovich, como si representaran un caudal propio en las elecciones a gobernador.

Por el contrario, olvidando supuestas diferencias, or?genes y proyectos pol?ticos que los separar?an, -y como en un vil y descarnado comercio-, decenas de partidos provinciales que aprobaron su legalidad entre gallos y medianoche, apostaron al caballo del comisario y al comisario mismo (Alperovich) para separarse luego en las legislativas y rapi?ar algunos puestos. All? ya desnudo y sin acoples, el reelecto gobernador obtuvo la m?dica suma del 24.76 % (descontada la abstenci?n que sum? el 27.13%). Por tanto, tambi?n en Tucum?n y en las legislativas, la fuerza de Alperovich termin? detr?s de la abstenci?n, el voto en blanco y los anulados. Habi?ndose eliminado la famosa ?ley de lemas? cuestionada hasta el hartazgo por la poblaci?n de todo el pa?s por antidemocr?tica, se termin? inventando un nuevo procedimiento mucho m?s siniestro que el anterior (el llamado acople), y que por lo ?exitoso? de su estreno en Tucum?n amenaza con ser utilizado en distintas provincias del pa?s. As? se evidencia que la crisis de los partidos pol?ticos es tan profunda y sin retorno, que se borraron de un plumazo las supuestas fronteras pol?ticas que separan. a unos de otros partidos.

Igualmente la astucia por perpetuarse en los cargos nos preparaba otra novedad. En Catamarca se termina de aprobar que una coalici?n denominada Frente C?vico y Social que postula candidatos a diputados nacionales en la provincia, (oficialistas por supuesto) fueran pegados a las boletas de tres f?rmulas presidenciales, las de Cristina Kirchner, Ricardo L?pez Murphy y Ricardo Lavagna, bajo el argumento esgrimido por el actual gobernador Brizuela ?que de esta manera la gente ir? a las urnas a votar?. El m?todo se lo ha titulado ?lemas invertidos??

Una distancia sideral

?C?mo no tener entonces la certera percepci?n de que las inmensas distancias que separan a los supuestos ?representantes? de los ?representados? pueda tener caminos o veh?culos de retorno? ?Qu? elemento constituyente de democracia formal permanece hoy en las c?scaras vac?as de los actuales partidos pol?ticos? Y esto vale tanto para el oficialismo como para la oposici?n, marcados todos por la misma crisis de representaci?n-dominaci?n que con toda agudeza peg? un salto cualitativo a partir de la rebeli?n del 2001-2002 y que dej? herida de muerte a toda la clase pol?tica, sus partidos e instituciones. Finalmente, como si nada hubiera ocurrido, se terminaron quedando todos y haciendo las peores componendas y travestismo pol?tico para no caer. Sueltos de cualquier instituci?n partidaria que los contuviera, llevaron el personalismo a extremos nunca vistos, echando por tierra cualquier idea o proyecto colectivo de pa?s y de sociedad. Terminaron de convertir as? el juego pol?tico en una mera moneda de cambio que todo lo puede: comprar, vender, corromper, cooptar, mentir o acallar como sea. El ?todo vale? que todos conocemos, que busca votos y apoyos inmediatistas sin medir ninguna de las consecuencias que ello trae aparejado para el futuro. En esto el gobierno y el FPV de K. llevan sin dudas, la m?s completa delantera y sin abstenci?n alguna de quienes los acompa?an.

Porque tampoco oper? la mentada renovaci?n pol?tica kirchnerista. Al igual que con los m?s siniestros intendentes del conurbano bonaerense a los que Cristina denunci? no hace tanto tiempo como parte de una mafia, al igual que la impresentable sociedad actual con Rico (?ser? por los derechos humanos?) para obtener un poco m?s de votos, se qued? con todo lo viejo, repudiado y caduco.

Por todo esto, la percepci?n popular puede medirse en una repetida y contundente frase: ?Se creen que somos giles!!! ?

Tal vez por esa raz?n el ex Presidente Duhalde con una mirada un tanto m?s all? de los votos y las presiones diarias del poder, ha salido a plantear que se ocupar? de dos temas que considera fundamentales y de los que nadie se acuerda (refiri?ndose cr?ticamente al gobierno): reorganizar al Partido Justicialista hoy hecho jirones, y trabajar sobre una reforma pol?tica ya varias veces prometida y ni siquiera esbozada. Ambas preocupaciones dan cuenta de la necesidad que tiene el sistema capitalista de ir construyendo diques de contenci?n estrat?gicos que impidan llegar a situaciones l?mites como las vividas hace apenas cinco a?os atr?s, las que sin dudas, representaron grietas mucho m?s graves y profundas que las de otros pa?ses del Continente, y que lejos de cerrar o cicatrizar, siguen tan abiertas como amenazantes.

De eso no se habla ni de aquello tampoco

Es innegable que los viajes hechos por Cristina al exterior tuvieron un claro objetivo. Alejar cualquier preocupaci?n de los amos del Norte, hacer buena letra en b?squeda de apoyo e inversiones, adem?s de dar claras se?ales de apoyo a la comunidad Israel?. Y para no dejar lugar a dudas que su cercan?a con el Presidente Ch?vez s?lo est? dada por negocios, viaj? a Brasilia a entrevistarse con el mismo Lula y empresarios de ese pa?s, hoy tan prestos a invertir en la Argentina como a mantener excelentes relaciones con EE.UU.

A?n as?, la candidata fue increpada por los ?ndices inflacionarios, tanto en Brasil como en EE.UU. Y peor a?n, los brasileros ten?an hecha ya la proyecci?n inflacionaria de este a?o y que les da un 17% para nuestro pa?s.

La realidad es que muy lejos de la marcha peronista, y m?s lejos a?n de ?combatir al capital?, y sin otra similitud con Evita que la de ser mujer, Cristina intenta separar su figura de ?esposa K?, sin conseguirlo.

Todo aparece tan claramente producido y orquestado, tan acartonado, ampulosamente shopppineado y detallista hasta la superficialidad m?s extrema, que resulta muy dif?cil creer en el ejercicio de un espont?neo liderazgo pol?tico. No hablamos de car?cter, porque seguramente lo tiene. Pero innegablemente, y a no dudarlo, gobernar?n estrechamente los dos, entre otras cosas porque todo est? pensado y dirigido para que ?l pueda volver a la Presidencia finalizado el mandato de Cristina. ?Ser? por aquello que detr?s de un gran hombre siempre hay una gran mujer? ?O lograr? Cristina liberar al debate los temas hoy prohibidos? ?Reconocer? la falsedad de los actuales ?ndices del Indec? ?Se prohibir? la exportaci?n de todos los alimentos producidos en nuestro territorio si ellos pretenden ser cobrados a valor d?lar ? ?Aceptar? que existe un aumento inflacionario que desborda el cors? del aguante popular? ?Y que los conflictos salariales que se avecinan son justos? ?Se impedir? mandar a reprimir trabajadores y movilizaciones populares que reclamen por sus derechos?

?Se reconocer? por fin que un pa?s en serio no tiene la mitad de trabajadores en negro? ?O con niveles alarmantes de desnutrici?n? ?Qu? es necesario parar los negocios de viviendas de s?per lujo para construir masivamente viviendas populares? ?Que tenemos el derecho a viajar y transportarnos como personas y para ello dejar de engordar par?sitos? ?Se negar? a aumentar las tarifas de los servicios p?blicos? ?Dir? por fin que la desaparici?n de Julio L?pez muestra que los genocidas siguen actuando impunemente? ?Se pondr? toda la fuerza gubernamental y estatal para esclarecer el hecho y castigar a los responsables? ?Se decidir? por fin recuperar soberan?a energ?tica y defender tenazmente los bienes naturales?

?Hablar? claramente y sin tapujos sobre la deuda externa de m?s de 165 mil millones de d?lares? ?Se reconocer? que lo que pagamos al FMI y a?n postergando necesidades elementales de la poblaci?n no nos liber? ni ah? de seguir tan colonizados como antes?

A esta altura si contest?ramos que s?, o dud?ramos, no s?lo nos pasar?amos de ingenuos, sino de irresponsables. Porque responder a todos estos interrogantes de manera positiva implicar?a sin dudas haber tenido otro proyecto de pa?s y de sociedad que el matrimonio K y su entorno nunca buscaron siquiera bosquejar.

Los cambios gubernamentales operados por la estrecha sociedad del matrimonio K, no cambiar?n tampoco ahora para ese lado. Si de alg?n cambio se habla, no nos molestemos en abrir las manos. No vendr? para nosotros o para recuperar el pa?s y nuestros recursos. Y aunque los ?ndices de crecimiento econ?mico sigan siendo altos, favorecidos por los precios internacionales.

No hay otra

La esperanza se fue corriendo hacia el descreimiento, y el descreimiento se encamina a la protesta y el reclamo. No hablamos del escenario electoral que no deparar? grandes sorpresas, ni en propios ni extra?os (l?ase Cristina versus oposici?n). Tampoco por la izquierda que no ver? aumentar su caudal. Hablamos del d?a despu?s, cuando no nos quede otra que prepararnos para el reclamo y la movilizaci?n que acompa?e. A?n cuando nos cueste mucho construir redes solidarias y nuevos organismos para hacerlo. No habr? otra. A?n cuando los bur?cratas de la CGT o del CTA sigan enfrentando a sus propios afiliados y negando sus reclamos.

Aunque muelan a palos a quien proteste, como lo hicieron los directivos de la UTPBA con un trabajador, o favorezcan a los empresarios como lo hicieron en la larga y ejemplar huelga de FATE que reclamaba un aumento salarial superior al pautado por el gobierno, o de los trabajadores del pescado de Mar del Plata que superexplotados exigen se los blanquee, o de los textiles de La Plata que reclamaban efectividad, o el carneraje abierto impulsado por la UTA en subterr?neos?

No hay lucha que libren los trabajadores que no sea bombardeada por los dirigentes sindicales, sean de donde sean. Ni qu? hablar del papel de la CTERA en las huelgas docentes de Santa Cruz o Neuqu?n?

Y lo peor es que si de ?representaci?n sindical? hablamos, ocurre m?s o menos lo mismo que en la pol?tica. La mentada ?representaci?n? no existe.

Comenzando porque la mitad de los trabajadores que lo hacen en negro no est?n afiliados a ning?n sindicato. Y que s?lo 2 de cada diez en todo el pa?s lo est?n. Ello no s?lo dar?a cuenta de las inmensas transformaciones operadas en el mundo del trabajo, sino tambi?n del desprestigio (repudio) que tienen los dirigentes sindicales y los sindicatos mismos, ubicados como los ven los trabajadores, en las m?s altas escalas de opulencia y del poder. El mejor ejemplo es Moyano, un claro empresario que en sus ratos libres oficia de dirigente sindical (y que de esa manera renueva su utilidad de cercan?a con el poder) Siempre dispuesto a devolver favores, hace poco m?s de un mes se ocup? de convocar a un gran almuerzo de empresarios con el objetivo de hacer campa?a electoral a favor del gobierno. Fue all? donde con total soltura dijo en su discurso que ?es preocupante que los que tienen una 4 x 4 no la disfruten ya sea por los robos o por el riesgo de que los maten?, aunque inmediatament e para que no lo critiquen, les record? amablemente la necesidad de blanquear a los trabajadores en negro?

Sin embargo, no todo viene a favor de estos bur?cratas-empresarios. Surgen nuevos delegados en las empresas, se desarrollan y fortalecen camadas de j?venes activistas en los conflictos, los que dejando atr?s las viejas pr?cticas de bur?cratas y matones impulsan con audacia la democracia sindical, la construcci?n de agrupamientos integrados por trabajadores de diversas experiencias, todo lo que posibilita (si las luchas se acrecientan) que se vayan sentando s?lidas bases para una renovada reconstrucci?n de la clase trabajadora argentina.

Otra pol?tica y construcci?n es posible

La Asamblea de Gualeguaych? se ha sostenido en el tiempo y de manera independiente, contra muchos pron?sticos agoreros. Ahora, alcanzando dimensiones nuevas y m?s complejas, como son las dif?ciles articulaciones internacionales que abarcan a nuevos sectores sociales y demandas.

Tiene la virtud, sin embargo, de cosechar lo que sembr?, porque nunca fue tentada a utilizar o creer los discursos chauvinistas que tanto le fueron ofrecidos. Siempre pensaron que lo peor que les pod?a ocurrir era alejarse de los pobladores de la vecina orilla, del pueblo uruguayo, tan maltratado y deso?do como el nuestro. Por eso activistas de ambas orillas hicieron el resto y finalmente se juntaron.

El 7 de Octubre pasado, unos 100 argentinos y 300 uruguayos crearon la Asamblea Regional Argentina-Uruguay. Sus amplios objetivos abarcan la lucha contra las pasteras, la forestaci?n indiscriminada, el modelo de subdesarrollo y sordera de los gobiernos de aqu? y de all?. Deliberaron 5 horas en el Club Palmirense de Nueva Palmira, Uruguay. Se hizo presente una importante delegaci?n del Movimiento Sin Tierra de Brasil. Lo hicieron tambi?n los pobladores de Colonia Agraciada de Uruguay, un pueblo de tamberos que supieron cortar las rutas y fueron presos por luchar contra la Planta Isusa de ?cido sulf?rico que est? destruyendo el medio ambiente. Se denunci? tambi?n el trabajo esclavo del sector Forestal de Tranqueras.

Y siguieron las denuncias, desnudando los falsos discursos frenteamplistas o mal llamados progresistas de Uruguay y de Argentina. No hubo nadie que reivindicara nada de esas gestiones. Por el contrario, se unieron m?s firmemente para continuar y fortalecer la lucha, ahora conjunta, resolviendo reunirse una vez al mes.

Hace poco m?s de un a?o escribimos una nota titulada No todo se compra ni todo se vende, refiri?ndonos a la Asamblea de Gualeguaych?. All? destac?bamos la metodolog?a empleada para persistir en el tiempo y progresar. El respeto al debate colectivo, a la asamblea como instituci?n trabajosamente construida, al voto para dirimir diferencias, a la acci?n sostenida por una importante mayor?a que se involucra y participa?

Son valiosos pasos en el camino de ir creando una nueva institucionalidad, nuestra, de poder de los de abajo, capaz de proyectar a?n simb?licamente nuevas relaciones humanas y solidarias, orientadas no s?lo al reclamo puntual y el rechazo a las condiciones de vida existentes, sino fundamentalmente encaminadas, a veces a tientas, pero con firmeza, a la b?squeda de otro proyecto de pa?s y de sociedad. Es ese camino el que pensamos hay que recorrer, sin esperar m?s nada de quienes han dejado de representar cualquier aspiraci?n o necesidad popular.

Las esperanzas que signaron los primeros a?os posteriores a la rebeli?n del 2001/2002 con el gobierno K., han comenzado su cuenta regresiva. El tiempo del descr?dito ocupa nuevamente su lugar, a?n cuando se siga mirando a la destrucci?n social y humana en que estamos inmersos, como si ello fuera algo transitorio, capaz de recuperarse. Nada m?s lejos de la verdad. Porque este pa?s que qued? para no irse, el que vemos todos los d?as, el que sufrimos por tanta injusticia, no tiene retorno. A menos que nos dispongamos colectivamente a darlo vuelta de ra?z.

Por eso, para eso, necesitamos impulsar la construcci?n de un proyecto revolucionario nacional y continental de nuevo tipo, capaz no s?lo de alejarse de los ritmos y agendas que nos marcan los poderosos, como decidido a incentivar una rebeli?n tenaz contra el supuesto ?orden? existente.

x Nora Ciapponi

Fuente: La Haine

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