contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 16 de octubre de 2007

Buen Romance. Domesticando ciudadanos

Hay un punto en com?n entre los demagogos y los tecn?cratas socialmente irresponsables. Todos tratan a los ciudadanos como a una masa a la que hay que domesticar constantemente, convirti?ndola cada d?a en algo d?cil y manipulable que se rinda a su tutela sin resistencias.

Un caso extremo es el que ocurre con el censo del pr?ximo domingo 21. El jefe del INEI pretende imponernos un d?a de encierro domiciliario a todos los peruanos. Alega que, para hacer el censo, se necesita recluir en casa, durante 10 horas, a unos 27 millones de peruanos y dejar desiertas todas las calles, de todas las ciudades y pueblos, a lo largo y ancho de todo el pa?s. Unos 7 millones de hogares convertidos en lugares de encierro forzoso. Todo el Per? convertido en un inmenso pan?ptico.

Los periodistas han hecho flecos las peregrinas justificaciones del jefe del INEI. Le han recordado lo m?s importante: esa disposici?n vulnera derechos constitucionales de manera clar?sima. Pero nada parece conmoverlo, escudado en un decreto con r?brica presidencial. El punto es que la Constituci?n est? por encima. Y se trata de una manera tan boba de desconocer derechos que ser?a todo un s?ntoma de debilidad ciudadana que se llegue a consumar.

Hay otro modo, menos burdo, pero m?s perverso, de ir domesticando al ciudadano. Es el proyecto del Ejecutivo de entregar dinero en efectivo a las familias de los distritos con explotaciones mineras. Para esa entrega, los municipios distritales tendr?an que destinar el 35% de lo que obtengan por concepto del canon minero.

Es obvio que este proyecto es la respuesta del Ejecutivo y de sus tecn?cratas a la fuerte resistencia de ciertas comunidades a la manera prepotente como se instalan y funcionan determinadas empresas mineras en sus circunscripciones.

Una respuesta distinta habr?a sido la de establecer una verdadera fiscalizaci?n ambiental, asumida por una autoridad aut?noma y cre?ble. Otra m?s, complementaria, ser?a la de reconocer atribuciones a los gobiernos regionales y locales en el proceso de autorizaci?n a las explotaciones mineras. El gobierno prefiere el m?todo de seducir gente d?ndole dinero.

Se trata de un caramelo emponzo?ado para los ciudadanos de esos distritos. Lo dulce est? en esos soles que siempre necesitar?n en medio de la pobreza. Lo venenoso est? en el debilitamiento inevitable que sobrevendr? para sus municipios. No s?lo porque les recortan el canon, sino porque la distribuci?n del dinero har? aflorar, inevitablemente, los conflictos y las discordias dentro de ellos y en torno a ellos.

Comprar voluntades y llevar los conflictos hacia dentro de los distritos es la manera como el Presidente y ciertos ministros encaran los problemas entre las comunidades y la miner?a. Qu? tales dem?cratas.

por Carlos Reyna.

Fuente: La Rep?blica

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