contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 21 de septiembre de 2007

El oro de tus promesas

La reacci?n ante la consulta popular realizada por los comuneros a quienes va a afectar el proyecto minero Majaz, dice mucho sobre lo que el gobierno y los promotores de las empresas mineras entienden por "democracia". Una consulta ciudadana sobre un tema que los involucra directamente -pues la explotaci?n minera proyectada se realizar?a en las tierras donde viven y laboran- ha sido descalificada como un atentado contra el pa?s, ha sido declarada ilegal y se ha pretendido impedirla, llegando hasta al intento de secuestrar los materiales electorales. Los comuneros han sido calificados de narcotraficantes, ignorantes y comunistas, por oponerse al progreso del pa?s.

Aparentemente los campesinos son incapaces de captar todos los beneficios que les brindar? la miner?a. Despu?s de todo, est?n mal aconsejados por esas ONG que trabajan para potencias extranjeras y por los infaltables curitas rojos. ?O es que acaso su desconfianza tiene alg?n fundamento hist?rico?

A comienzos del siglo XX, Alejandro Garland, un entusiasta promotor de la inversi?n extranjera, public? un folleto en ingl?s, destinado a "vender Per?". Luego de ponderar los riqu?simos recursos naturales del pa?s y las facilidades que promet?a el Estado a los capitalistas extranjeros, Garland habla sobre los maravillosos trabajadores peruanos: "Se debe tratar de imaginar que en las minas peruanas el trabajo es llevado a cabo tanto de d?a como de noche, por lo que los mineros obtienen nueve d?as por semana, porque, con excepci?n de cortos intervalos de descanso que dedican devotamente a masticar coca, ellos mantienen su fuerza y trabajan por treinta y seis horas consecutivas, y as? sucesivamente los dos o tres meses por los que han acordado trabajar en las minas" (Alejandro Garland: Per? in 1906 and After, with a Brief Historial and Geographical Sketch, Lima, 1908, pp. 241).

?C?mo sacar jornadas de 36 horas, si el d?a tiene apenas 24? La Cerro de Pasco lo logr?: contrataba campesinos que trabajaban 36 horas ininterrumpidas en el socav?n, alternadas con 12 horas de descanso.

Quien haya visitado la ciudad de Cerro de Pasco (varias veces reubicada, a medida que el socav?n iba comi?ndose el anterior emplazamiento) no puede menos que indignarse por la miseria en la que viven sus pobladores, despu?s de haber brindado ininterrumpidamente una riada de riqueza al pa?s y al mundo, durante m?s de tres siglos.

?Puede uno extra?arse de que los campesinos comprometidos por el proyecto Majaz desconf?en? Por cierto, el comportamiento de los empresarios chinos en Marcona no es precisamente como para entusiasmar, y no hablemos del gobierno como defensor de los intereses del campesinado.

por Nelson Manrique

Fuente: Per?21

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