contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 21 de septiembre de 2007

Buen Romance. Peque?a gran consulta

Fue una consulta prevista para solo tres peque?os distritos piuranos, con apenas el 0.2% de todo el electorado nacional, lejos de Lima. Pero ha movido el suelo pol?tico con m?s fuerza que la huelga del Sutep, los paros regionales o los bloqueos cocaleros, y ha enrojecido los cachetes palaciegos bastante m?s que los destapados almuerzos de Agust?n Mantilla.

Nunca se hab?an pronunciado tantos actores pol?ticos e institucionales. La consulta ha sacado una tomograf?a al pa?s pol?tico, mostrando cu?n fuertes, regulares o pobres son las convicciones democr?ticas de cada cual.

El m?s afectado es el premier Del Castillo. Jam?s ha denostado tanto a un movimiento social. Nunca moviliz?, para calumniarlo, a tanto funcionario y a tanta prensa. Despu?s de la consulta, qu? duda cabe, va a continuar denigr?ndola, con alevos?a y ventaja.

Hay varias razones para el gran impacto de esta peque?a consulta. Lo que ha remecido a sus adversarios es el amplio efecto demostrativo que puede tener. Muchos otros poblados o comunidades pueden optar por el mismo procedimiento para hacer pesar su opini?n sobre si una mina se instala en sus suelos o no. Este es un asunto que hasta ahora ha sido exclusivo del Estado y las empresas mineras. Si el ejemplo prende, ser? inevitable alg?n tipo de reforma que reduzca el poder de la burocracia central y de la ?lite propietaria en el campo de la miner?a. Por eso las iras.

Sin embargo, al igual que en Tambogrande, esta consulta ha acertado al cien por ciento al escoger al prestigioso sufragio universal como el mecanismo para dotar de incuestionable y rotunda legitimidad a su demanda. La imagen de un pueblo sencillo que vota, ya no para elegir a los que van a decidir en su nombre sino para hacer valer sus demandas, es un poderoso activador de solidaridades. Por eso el apoyo les ha llegado de toda la regi?n, del pa?s y del exterior.

Finalmente, no hay nada que d? sustento legal para que este tipo de consulta sea reprimida. La Constituci?n, las leyes electorales y la ley de participaci?n ciudadana establecen ciertos tipos de consultas populares vinculantes, con determinados requisitos y funciones al Jurado Nacional de Elecciones y a la ONPE. Pero eso no convierte en ilegales a otras consultas diferentes, promovidas desde el pueblo. Menos aun si esas consultas, como en este caso, no pretenden tener efectos vinculantes pero s? expresar opini?n y canalizar la participaci?n, ya que de eso se trata.

La peque?a consulta puede terminar extendiendo la democracia en un grado acaso imprevisto por sus propios promotores. Por eso muchos la enaltecen con entusiasmo y otros la calumnian con furia digna de mejor causa. Es lo que ocurre con todas las experiencias precursoras. Pero si la historia pudiera votar, lo har?a en su favor.

por Carlos Reyna.

Fuente>: La Rep?blica

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