contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 21 de agosto de 2007

Desastres que no son tan naturales

La ma?ana del domingo estuve, junto con un enorme grupo de voluntarios, distribuyendo algunos de los v?veres y art?culos de emergencia que se est?n haciendo llegar a la zona sur luego del terremoto del pasado mi?rcoles 15. Estuvimos en Chincha, donde a?n la ?ayuda? del Estado es m?nima y el principal trabajo es de la Iglesia y de algunas ONG. Al organizar las colas, entregar las donaciones, conversar con los pobladores y ver el rostro de cientos personas que esta noche van a volver a dormir a la interperie, yo no pod?a dejar de pensar: esta noche, voy a dormir en mi cama.

Luego de esta visita rel?mpago a una de las zonas m?s afectadas por el sismo, apunto a la volada algunas reflexiones o, con mayor propiedad, algunas sensaciones que me asaltaron este fin de semana.

La labor de emergencia que tiene lugar en estos d?as es el reparto puro y simple de productos de primera necesidad. El m?s urgente es el agua. En Chincha a?n no hay agua corriente, pese a que Jorge del Castillo anunci? el s?bado que ese mismo d?a iban a reactivarse las conexiones el?ctricas y, por lo tanto, los pozos iban a volver a funcionar. 4 d?as sin agua potable son 4 d?as de sed y, adem?s, el probable origen de futuras enfermedades. Pero hay otras urgencias: colchones, frazadas y ropa para las familias que han perdido sus casas y sus pertenencias entre los escombros, que son la mayor?a. Sin abrigo y durmiendo en la calle, estas personas est?n empezando a sufrir de resfriados, bronquitis y otros males relacionados con el fr?o y la humedad. La otra gran necesidad es el alimento. La distribuci?n de alimentos tardar? todav?a unas semanas en normalizarse, y mientras tanto miles de personas que no est?n percibiendo ingresos no tienen manera de asegurarse el rancho diario. Las raciones que se les entregan no durar?n m?s de dos o tres d?as. ?C?mo comer?n estas familias pasado ma?ana?

El reparto asistencialista es inevitable en una emergencia conmo esta. Sin embargo, no por ello deja de ser un tipo de situaci?n que envilece a las personas, tanto al receptor como al donante. M?s a?n en un pa?s en el que la igualdad entre los ciudadanos no pasa de ser una declaraci?n escrita en un papel llamado Constituci?n, pero en el cual sigue habiendo personas ?m?s iguales? que otras. La mayor?a de organizaciones, tanto estatales como privadas, no se acerca a la poblaci?n en actitud de di?logo, sino en la actitud paternal de quien viene a manifestar amablemente su ?solidaridad?. "Los regalos siempre se reciben con gratitud", escuch? una y otra vez. ?Regalos? Y, por supuesto, los damnificados conocen el juego: los ojos lagrimeando, el ?gracias mamita?, ?gracias papito?, el ?por favor, por favor, a m? no me han dado nada ?. Saben que deben cumplir con su papel de ?pobres? para que les caiga al menos un poco de aquello que con tanta urgencia requieren y de lo cual no pueden proveerse por sus propios medios. Por aqu? y por all?, alg?n reclamo amargo o incipientes se?ales de agresividad de los que no conf?an en la mansedumbre porque sospechan (y tienen raz?n) que lo que hay en el cami?n no va a alcanzar para todos.

Nadie est? cumpliendo con un deber, nadie est? siendo satisfecho en su derecho. El Estado y la sociedad en conjunto no parecen asumir que tienen el deber de proveer a los ciudadanos que sufren un desastre natural de recursos b?sicos hasta que se supere el momento de la emergencia. No. Los de arriba (autoridades, empresas, instituciones y personas particulares) son ?solidarios?, ?caritativos?, paternales con los de abajo. Los de abajo extienden la mano a ver qu? les cae o, en muy pocos casos, tratan de asegurarse su parte mediante el saqueo. No consideran que tienen un derecho: consideran o bien que los dem?s son ?buenos? por ?ayudarles?, o bien que estamos en la selva y s?lvese quien pueda.

Adem?s, la l?gica del centralismo impera. Casi toda la ayuda se est? concentrando en el departamento de Ica. Yauyos, Huancavelica y otras zonas afectadas est?n ?pasando piola?. Dentro de Ica, ocurre algo similar: la parte principal de los recursos est? siendo invertida en Pisco y en la capital de la regi?n: Chincha y otras localidades no est?n siendo priorizadas. Pero lo mismo se repite en peque?o: lo poco que hay en Chincha se distribuye en la zona urbana; en la zona rural, los principales beneficiados son los del poblado central, mientras que los caser?os y anexos est?n en el olvido.

El principal problema que tienen los pobladores de Grocio Prado, San Benito, Florida, El Carmen, Hoja Redonda, Tambo de Mora, Chincha Baja y otras localidades que recorrimos no es el terremoto. El terremoto es solo el causante de la emergencia de hoy, pero el problema de fondo es la pobreza. Pretender ?solidarizarse? solo distribuyendo productos b?sicos hasta que todo se normalice, reconstruyendo las viviendas y reconectando el agua y la luz es como contentarse con ponerle un yeso a un tuberculoso que se ha quebrado una pierna. La tubercul?sis segur? matando al enfermo aunque su hueso sane. La pobreza seguir? destruyendo el tejido social aunque ?todo vuelva a ser como antes? en Chincha, Pisco o Ica. ?Las cosas no tienen que volver a ser como antes! ?Antes ya estaban muy mal!

Y es que, como dicen, los desastres naturales no tienen nada de naturales. En todo caso, lo ?nico natural es que se derrumben las casas de adobe constru?das sin ninguna asistencia t?cnica. Es natural que un Estado para el cual las regiones solo son una molestia o una fuente de recursos no pueda actuar con rapidez para restablecer los servicios b?sicos en Ica. Es natural que el ?nico rol del ej?rcito de un pa?s de mentalidad militarizada sea evitar saqueos y no instalar por todas partes sus carpas de campa?a para que los afectados puedan dormir abrigados. Es decir, lo ?nico natural es que los desastres afecten principalmente a los mas pobres y muy poco a los m?s ricos, y que un Estado que solo sabe cautelar los intereses de los segundos no sea capaz de reaccionar oportunamente. El hecho de que existan pobres y ricos, en cambio, es enteramente artificial: eso ya es culpa nuestra.

Por cierto: ?no era que en Ica hay pleno empleo y varios a?os de crecimiento econ?mico constante? Adem?s, ?no que se trataba de un crecimiento que no depende de la extracci?n de recursos naturales, como s? ocurre en los enga?osos casos de Cajamarca, ?ncash o Cusco? ?No que Ica es el reino de la agrindustria exportadora? De hecho, varias de las mujeres con las que pude conversar trabajan en eso. Una, en la f?brica de alcachofas; otra, en la plantaci?n de esp?rragos; una m?s, en el negocio de las frutas. Pero al final de cuentas, este supuesto desarrollo termina siendo tan enga?oso como el de la miner?a. Sin derecho a sindicalizarse, sin reparto de utilidades, sin seguro social, sin contratos estables y sin ninguno de los derechos que las organizaciones de trabajadores le han arrancado al capital, estas se?oras no se benefician cuando las cifras macroecon?micas engordan. Reciben un peque?o sueldo que les permite comer y seguir trabajando pero, como he podido observar, no les permite ni siquiera tener ahorros o alg?n tipo de previsi?n para las emergencias.

En suma, los problema de fondo que el terremoto desnuda son la pobreza, la exclusi?n, la injusticia y la desigualdad. Es decir, los mismos problemas que la Comisi?n de la Verdad nos hizo ver que eran causantes de 20 a?os de violencia. ?Parad?jico! El sismo ha ocurrido pocos d?as antes de un nuevo aniversario de la entrega del informe de la CVR. ?Necesitamos un terremoto para removernos en serio y entender por fin de qu? va el asunto?

Ahora bien, estos problemas estructurales est?n relacionados con otra carencia grave que encontramos en Chincha: la organizaci?n. En la mayor?a de sitios a los que pude ir no hab?a una organizaci?n del barrio, que es un instrumento b?sico para conquistar derechos y servicios. En aquellos en los que s? hab?a ?dirigencia?, esta no contaba con la confianza de la poblaci?n. Abundaban las denuncias de donaciones que hab?an sido entregadas a los representantes pero que se hab?an ?perdido? en el camino. Las mismas corruptelas se atribu?an tambi?n a los alcaldes. En medio de la desorganizaci?n, la emergencia se transforma en caos, la ayuda en caridad y la desesperaci?n en pillaje. Solo una poblaci?n s?lidamente organizada puede definir ella misma cu?les son sus necesidades urgentes, qui?nes son los vecinos m?s afectados y cu?l es la mejor manera en que el Estado o privados pueden contribuir con la soluci?n.

Nuestra principal preocupaci?n deber?a ser que las labores de emergencia no se limiten a ponerle un yeso al tuberculoso. Se tiene que desarrollar un trabajo de largo plazo que necesita empezar por el di?logo con los pobladores y la organizaci?n de los mismos, y que busque no solo paliar la necesidad de hoy, sino conseguir que en circunstancias normales la torta se reparta equitativamente. Podr?a decir lo mismo respecto de la urgente prevenci?n en Lima, otra ciudad de muy probable actividad s?simica. Como ya dije en un anterior art?culo, si en Lima tuvi?ramos un sismo de grado 7 no estar?amos contando cientos sino miles o decenas de miles de muertos. Y, casi si dudas, la mayor?a de ellos ser?an de las zonas m?s empobrecidas de la ciudad. Es urgente invertir en muros, v?as de acceso y otras obras de mitigaci?n de riesgo. Pero lo principal es evitar que ?los pobres? se vean empujados por la ciudad hacia los cerros y las partes m?s peligrosas. No, digo mal: ?lo principal es que no haya pobres ni ricos! Un pa?s con verdadera igualdad de oportunidades puede resistir cualquier terremoto, sea en sentido geof?sico o metaf?rico. Pero un pa?s injusto y excluyente se puede venir abajo al primer soplido.

No quiero terminar este art?culo sin felicitar al Movimiento de Vida Cristiana, a ASPEM y a otras organizaciones de voluntarios que han sabido ponerse las pilas y canalizar r?pidamente la ayuda hacia las zonas m?s afectadas de Chincha, cuando a?n el Estado o la prensa no se hab?an acordado de la tierra de Melchorita. Agradezco al MVC la oportunidad de viajar este fin de semana, ver la magnitud del desastre con mis propios ojos y meter mano en lo poco que pudo hacerse en estos dos d?as.

Por runa, comunidad del r?o hablador

Fuente: La Palabra Ingenua

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