contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 21 de julio de 2007

Otra Pol?tica de Drogas es posible

La masiva asistencia al acto ?Contra el narcotr?fico, cultiva tus derechos?, realizada en el parque forestal el 6 de mayo, precedido de manifestaciones en 200 ciudades de todo el mundo, dan cuenta de que es posible terminar con la prohibici?n que pesa sobre un grupo de plantas y sustancias il?citas.
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Distintos actores a nivel global y en Latinoam?rica est?n organizando actividades paralelas a la Convenci?n sobre drogas de la ONU a realizarse el pr?ximo a?o. Redes antiprohibicionistas, el crecimiento del movimiento cocalero y un pr?ximo Foro de Cultivos Declarados Il?citos vienen con fuerza.

El pr?ximo a?o Naciones Unidas debe revisar las pol?ticas de drogas acordadas en la Convenci?n de 1998, UNGASS, que apuntaba a ?eliminar o significativamente reducir la oferta y la demanda de drogas il?citas?. Los delegados de aquella ocasi?n declararon al un?sono: ?Un mundo libre de drogas ? ?Podemos hacerlo!? y luego llegaron a sus respectivos pa?ses a promover el endurecimiento en las pol?ticas.

Diez a?os de hegemon?a absoluta del enfoque represivo dan cuenta que, seg?n cifras publicadas recientemente por la Oficina de la ONU sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC), el consumo mundial de drogas se ha incrementado: En EE.UU, el pa?s art?fice de estas pol?ticas, el consumo de coca?na creci? del 2,6 % en 2000 al 2,8 % en 2004; el cannabis aument? su consumo del 8,3% el 2000, al 12,6 % el 2004. En tanto, la producci?n mundial de opio estimada, subi? de 4.346 toneladas en 1998, a 4.620 el 2005; la coca?na ha aumentado de 825 ton. en 1998 a 910 ton. el 2005; el cannabis de 30.000 ton. en 1998 a 42.000 ton. el 2005.

Joep Oomen, portavoz de Encod, Coalici?n Europea por Pol?ticas de Drogas Justas y Eficaces, integrado por 166 organizaciones que trabajan en el tema de drogas, contactado por El Ciudadano asevera: ?Es obvio que los esfuerzos globales para eliminar o reducir significativamente la demanda y la oferta de drogas antes de la fecha tope de 2008 no han tenido ?xito. Sin embargo, estos esfuerzos han causado da?os considerables y crecientes a la situaci?n de los derechos humanos, la salud p?blica, el medio ambiente, la econom?a, el desarrollo sostenible, el respeto a la ley y la relaci?n entre los ciudadanos y las autoridades por todo el mundo?.

Pese a que la reuni?n, a realizarse en Viena en abril pr?ximo, podr?a ser un espacio de cuestionamiento a las fracasadas pol?ticas, a juicio de Oomen: ?En la preparaci?n oficial de este evento, ha sido bastante decepcionante ver c?mo los gobiernos occidentales y las instituciones internacionales han tratado de evitar que haya alguna discusi?n sobre posibles cambios en la estrategia, a pesar del creciente monto de pruebas de que no funciona?.

UNA HISTORIA RECIENTE
El origen de la prohibici?n surge en la Conferencia de Shangai de 1909, continuada luego por la Convenci?n del Opio de La Haya de 1912. La ?ltima internacionaliz? la fiscalizaci?n de la producci?n y comercializaci?n de coca, se?alada como ?la coca?na y sus sales?, y fue ratificada en el Tratado de Versalles. Despu?s de 1945 las Naciones Unidas asumieron el compromiso prohibicionista.

Baldomero C?ceres, psic?logo peruano, denuncia: ?La creaci?n de la Organizaci?n Mundial de la Salud, OMS, prest? la tribuna ?cient?fica? sobre las sustancias que deb?an ser controladas, a trav?s del Comit? de Expertos en Drogas Susceptibles de Engendrar Toxicoman?a. En 1952 y 1953 se dictamin? que el coqueo andino (mascar coca) debe ser considerado una forma de cocainismo?. Luego vendr?a la Convenci?n ?nica de Estupefacientes en Nueva York, 1961, en la que se fija, entre otros objetivos, la erradicaci?n en 25 a?os de la pr?ctica del coqueo andino y del arbusto de coca.
Las Convenciones se repitieron en 1971 y 1988, reclasificando sustancias y adoptando listas de estupefacientes, medidas que apuntaban a prohibir cualquier uso de ?stas que no sea m?dico. A los 80?s debemos tambi?n la l?gica de la guerra a las drogas, que ha generado una cruzada puritana que ha infectado el poder pol?tico, medios de comunicaci?n y a la sociedad, arrojando desastrosos resultados: marginalizaci?n de los usuarios de sustancias declaradas il?citas, adulteraci?n de ?stas, criminalizaci?n de importantes sectores de la sociedad, una circulaci?n cada vez mayor de drogas que alimentan organizaciones criminales mucho m?s poderosas que muchos estados. En 1998 la ONU trat? de cuantificar las ganancias del narcotr?fico, estim?ndolas en m?s de 400 mil millones de d?lares.

A juicio del abogado de la Revista C??amo, Pedro Mendoza: ?Llevamos casi medio siglo de esta guerra que, como todos saben, nunca se podr? ganar y resulta lamentable la tautolog?a legislativa en que la legislaci?n descansa en las Convenciones Internacionales y viceversa?. C?ceres agrega que los efectos de estas pol?ticas ?han impedido el aprovechamiento por la Humanidad de grandes plantas medicinales como amapola, c??amo y coca, a las cuales recurri? la medicina occidental durante el siglo XIX, antes de la aparici?n de esa seudo ciencia que es la Psiquiatr?a, responsable exclusiva de haber predicado contra ellas?.

Silvia Rivera Cusicanqui, del Programa Andino de Derechos Humanos, PADH, de la Universidad Andina Sim?n Bol?var, explica que ?la propuesta de Un mundo libre de drogas es ilusoria y ha chocado estruendosamente con la realidad. Ha fracasado el enfoque represivo y se criminaliza a plantas unilateralmente, dejando fuera de la ley a regiones y poblaciones enteras?.

LA EXPERIENCIA COCALERA
En mayo ?ltimo, la Comisi?n Coca de la Asamblea Constituyente de Bolivia, present? la redacci?n completa del art?culo de la nueva Constituci?n que apunta a reconocer a la hoja de coca. "El Estado reconoce a la hoja de coca (Erithroxilum coca) originaria y ancestral, como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia; como factor de cohesi?n social. La revalorizaci?n, producci?n, comercializaci?n se regir? mediante ley", se?ala el documento. Esto es fruto de una lucha que en menos de 20 a?os, hizo que cocaleros estigmatizados por la guerra a las drogas llegaran al poder boliviano.

Claro que el proceso es lento. Rivera Cusicanqui, lamenta que ?la demanda de retiro de la hoja de coca de la Lista 1 de Estupefacientes ha sido abandonada este a?o por el gobierno de Evo Morales, por presiones de EE.UU, las que tambi?n han obligado a intensificar la erradicaci?n concertada de cocales?, aunque destaca que ?hace 4 a?os se realiza en La Paz y en otras ciudades de la regi?n, una serie de Ferias de la Coca, en el marco de la Campa?a Coca y Soberan?a, emprendidas por personas y organizaciones de la sociedad civil, industrias, productores ecol?gicos y otros, que ha conseguido ampliar la legitimidad de la hoja de coca y los productos de su industria como harinas, productos de panificaci?n, alimentos, refrescos o productos de belleza e higiene?.

Rivera tambi?n subraya la existencia de una bancada cocalera en el parlamento peruano y en el parlamento andino, pese a que el presidente peruano, Alan Garc?a, amenaz? a los cocaleros peruanos de bombardear las pistas clandestinas y las pozas donde se macera la hoja. Los productores han dicho que no permitir?n ning?n tipo de erradicaci?n y empadronamiento bloqueando carreteras. La consigna es ?coca o muerte?.

C?ceres por su parte, lamenta la ambigua pol?tica de Evo Morales que pese a ?su nueva actitud frente a la coca, no hace tambalear la l?nea prohibicionista que sigue dominante. Es una dependencia colonial, rara vez denunciada como tal, que rige el comportamiento de nuestros Gobiernos?.

FORO DE CULTIVADORES
Otra iniciativa es el Primer Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Il?citos que se realizar? en Valencia, Espa?a, el 2008. Esta reunir? cultivadores de Europa, Marruecos, Estados Unidos y Sudam?rica. El objetivo es dar cuenta de los problemas pol?ticos y socioecon?micos que empujan a las comunidades hacia estas formas de agricultura, generar propuestas de pol?ticas distintas a las actuales y articular redes.

Dionisio N??ez, boliviano, uno de los art?fices del foro, cuenta desde el pa?s altipl?nico que ?tanto la adormidera, la coca y el cannabis son plantas cultivadas por campesinos de Asia, Am?rica Latina y ?frica. El 2005, seg?n la ONU, las plantaciones de opio cubr?an m?s de 150 mil h?s., de las que al menos 100 mil corresponder?an a Afganist?n; la coca se extender?a sobre 160 mil h?s. en Per?, Bolivia y Colombia; y el cultivo de cannabis, el cultivo il?cito m?s extendido en el mundo, ocup? unas 230 mil h?s. en 2004/2005, 72 mil de ellas en Marruecos. O sea, en todo el mundo desde hace d?cadas, millones de personas viven o sobreviven de la producci?n agr?cola de estas plantas para producir drogas, siendo el sector que menos ingresos obtiene en la cadena mundial del tr?fico internacional de estupefacientes?.

N??ez considera que ?estos campesinos son parte integrante de la realidad del siglo XXI y se inscriben en una problem?tica permanente de dimensi?n planetaria. Las drogas se enmarcan m?s que ning?n otro producto en una econom?a mundializada?.

REFORMA QUE AVANZA
Propuestas alternativas a la actual pol?tica de guerra a las drogas vienen sucedi?ndose en nuestro continente desde hace unos a?os. En Argentina el 2005 algunos jueces acusaron la inconstitucionalidad de la ley de drogas, y en M?xico el Senado lleg? a aprobar la despenalizaci?n del porte y consumo de cantidades peque?as de psicoactivos. La iniciativa fue vetada por el ex presidente Fox, presionado por EE.UU.

Mendoza afirma que ?en Uruguay se ha abierto el debate y en Brasil, el Gobernador de R?o pidi? despenalizar las drogas comenzando con los derivados del cannabis como una forma de terminar con la violencia que inunda las ciudades?.

Silvia Inchaurraga, psic?loga, docente de la Universidad de Rosario y presidenta de la Asociaci?n de Reducci?n de Da?os de Argentina, destaca el nacimiento del Consejo Ejecutivo de la Red Latinoamericana para la Reforma de las Pol?ticas de Drogas, REFORMA el 2005, instancia que re?ne a organizaciones de la sociedad civil del continente que plantean una pol?tica de salud alternativa a la pol?tica hegem?nica de la abstinencia.

?Las pol?ticas prohibicionistas han fracasado absolutamente, hay sobrada evidencia de ello; tambi?n en su intento de controlar y reducir la oferta y la demanda de drogas?, acusa Inchaurraga. La evidencia de los da?os de la guerra contra las drogas, contra los usuarios, contra los campesinos y contra las instituciones latinoamericanas, hace urgente modificar las pol?ticas?.

Respecto a la situaci?n en Argentina, Inchaurraga explica que ?pese a los proyectos legislativos sobre despenalizaci?n, no se ha logrado tratamiento legislativo por la falta de apoyo del partido mayoritario. El avance que dieran en la d?cada pasada Uruguay y Colombia en cuanto a no reprimir a los usuarios, no ha logrado ?mulos en la regi?n?.

Otra apuesta de REFORMA es la desmilitarizaci?n de las agencias y tareas antidrogas. A juicio de Inchaurraga ?es necesario que la pol?tica de drogas en Am?rica Latina considere los tres pilares de prevenci?n, asistencia y reducci?n de da?os?.

?SE ABREN OPCIONES?
Si bien hay quienes consideran que ser?a mejor no prestar ninguna atenci?n a la Convenci?n de Viena, estos proponen concentrar energ?as en acciones locales como lograr cambiar la clasificaci?n de sustancias en la legislaci?n nacional o generar aceptaci?n en la poblaci?n de regular las drogas. Seg?n Oomen Viena ?podr?a ser la oportunidad para que los ciudadanos opuestos a la guerra a las drogas re?nan sus fuerzas en un esfuerzo para cambiar el curso de la historia.

Estamos preparando organizar un contra-evento en Viena, donde esperamos dar la bienvenida a miles de activistas de todo el mundo para lograr hacer una expresi?n com?n que ya no se puede ignorar por los medios de comunicaci?n?.

Oomen reconoce como un peque?o avance la decisi?n de la 50? sesi?n de la Comisi?n de Estupefacientes de las Naciones Unidas que acept? incluir los comentarios de ONGs a la Sesi?n Especial de la Asamblea General sobre Drogas el 2009, en la que se evaluar? "objetiva, cient?fica y equilibradamente" la situaci?n global de drogas, aunque sospecha de que las organizaciones y personas que acceder?n a tal instancia ?ser?n cuidadosamente seleccionadas por la Oficina de la ONU sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC).

?De acuerdo a las Convenciones de 1961 y 1988, el mundo debiera haber estado libre de drogas en 1986 y 2000 ?se?ala Oomen-, el 2008 la explicaci?n oficial va ser que ?no se ha hecho suficiente para obtener este progreso? y los delegados gubernamentales y los bur?cratas de la ONU aplaudir?n el consenso internacional detr?s de la prohibici?n de drogas, pondr?n una nueva fecha tope el 2020 y se tomar?n una copa?.

?El director ejecutivo de la ONUCD, Antonio Mar?a Costa, ha comenzado a hablar sobre la necesidad de ?contener? el problema de las drogas, en lugar de eliminarlo?, acusa Oomen. En el mismo sentido, Ichaurraga se manifiesta ?muy esc?ptica en lo que respecta a la participaci?n en el evento en s? mismo. La representaci?n de nuestros pa?ses es a trav?s de funcionarios gubernamentales y la sociedad civil tiene un protagonismo m?nimo?.

Mendoza piensa que hasta hoy ?no ha existido voluntad de realizar una evaluaci?n que tenga en cuenta la opini?n de la ciudadan?a. Ha faltado una correspondencia con la realidad y las manifestaciones en apoyo a la despenalizaci?n del cultivo y consumo de cannabis son una muestra de ello (?) Hay pol?ticos y funcionarios de gobierno que parecen creer que las normas que sancionan el cultivo o consumo personal de drogas est?n escritas en piedra?.

C?ceres cree que lo fundamental es ?reunir fuerzas alrededor de una posici?n clara y terminante: libertad fundamentada para los cultivos prohibidos y amplio retorno a la farmac?utica formal de los opi?ceos y la coca?na. Bastar?a que un Gobierno estuviera dispuesto a denunciar las Convenciones y exigiera la puesta al d?a de la informaci?n cient?fica para que se iniciara un verdadero cambio?.

Sin duda que el gobierno es vital para regularizar las pol?ticas. Por ello, El Ciudadano intent? contar con la opini?n de CONACE, pero no obtuvimos respuesta alguna.

por Mauricio Becerra

Fuente: El Ciudadano

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