contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 04 de julio de 2007

"Cocalero", retrato del MAS antes de llegar al poder

Primero gener? prejuicios pero finalmente ?Cocalero? sembr? silencio a nivel general. Este documental, que ya hab?a sido presentado previamente en varios festivales internacionales fue proyectado por primera vez en el pa?s, en la localidad del Chapare boliviano de Lauca ?, ante una multitud de campesinos cocaleros del lugar y el propio Evo Morales junto a otras figuras importantes de su gobierno. All?, seg?n se supo despu?s, este film provoc? aburrimiento y decepci?n entre los asistentes que esperaban algo m?s propagand?stico de la figura de su l?der, ?el Evo?, y de las luchas de los campesinos cocaleros en defensa de su derecho de sembrar la coca sin restricciones. Tras su exhibici?n, Morales sali? precipitadamente, sin siquiera felicitar a Landes.
Por otro lado, esta cinta fue esperada con ansias en la ciudad de Santa Cruz porque, tanto c?vicos como la oposici?n, le hac?an publicidad gratis. Sin haberla visto todav?a, demostrando cu?n ligeros son y cu?n desesperados est?n de tener algo novedoso y bueno para usar contra el gobierno del MAS. Anunciaron que ?esa pel?cula? se trataba de pura propaganda pol?tica ?financiada por Ch?vez?, que era racista, es decir indigenista, y no falt? quien asegur? se trataba de un film cargado de desprecio al ?oriente?, a los ?cruce?os?. A la inversa, los simpatizantes y seguidores de Morales, tambi?n prejuzgaban, pues cre?an que era una especie de justa apolog?a al l?der ind?gena sindical favorecido por los ?achachilas? que le permitieron lograr el mayoritario voto popular que lo catapult? a la presidencia. Por eso, hubo quienes esperaron que el d?a del estreno en el lujoso Cine Center, se hagan presentes los unionistas pandilleros para impedir que se proyecte el film ?anticruce?o? y haya enfrentamiento, pero curiosamente nada de eso pas?.

?Cocalero? result? ser algo completamente diferente y sorprendente que dej? a los prejuiciosos, a favor y en contra de Evo, completamente callados y desconcertados, tal vez, porque no era lo que esperaban o tal vez porque no entendieron este material; lo ?ltimo es muy seguro tanto en c?vicos como en los seguidores de Evo que m?s de una vez han demostrado que no entienden qu? es el MAS. ?Cocalero? es un documental exquisito con datos en bruto de la campa?a electoral del MAS, no interpretados ni deformados por el director de este film. Es de lo mejor que se ha visto en las salas cruce?as en lo que va del a?o, compitiendo humildemente con la basura hollywoodense.

La pel?cula que estuvo en la cartelera cruce?a por casi un mes, finalmente pas? sin ser comentada por los analistas que todas las noches, en la televisi?n cruce?a, aparecen dando supuestamente, c?tedra de lo que es el MAS y el comunismo. Ni siquiera pudieron usarla como caballito de batalla para atacar el gobierno y sindicarlo de imitador de Goebbels, el propagandista de Hitler. Los ?intelectuales? del civismo autonomista, simplemente callaron.

?Cocalero?, la llegada al gobierno de un hombre con la ?nica virtud de ser com?n y corriente, trompetista y pelotero

Grabado con una casera c?mara digital peque?a o de mano, ?Cocalero? es un registro f?lmico objetivo, porque no tienen interpretaciones, voz de relator o ?voz en off? que dirija o interprete las im?genes para el p?blico. No presenta entrevistas a ?analistas? ni a acad?micos, ni a pol?ticos o interesados en favorecer o en atacar a Evo Morales, a quien se refiere directamente el nombre de este documental. Quien la ve es transportado a presenciar y a vivir a escasos metros, junto a Evo, y ver c?mo fue en los hechos la campa?a del MAS para las elecciones presidenciales en diciembre del 2005.

En este documental se evidencia que muchas de las acusaciones que la oposici?n lanz? contra la campa?a y la candidatura de Evo Morales fueron falsas o exageraciones malintencionadas. Con el objetivo de hacer una guerra sucia contra Morales y restarle votos, los opositores del MAS terminaron por convertir en un mito y un ?monstruo? a un hombre tan com?n y corriente como muchos bolivianos, nacido en medio de la pobreza, campesino como la mayor?a en el pa?s, amante del f?tbol y de la ?selecci?n?, de piel morena y con aires de ?mujeriego?, churrasquero, pijcheador, cervecero, apegado a la costumbre de agradecer a las fuerzas tel?ricas el plato de comida que tiene en frente, que se corta el pelo con una misma peluquera y no con un estilista de lujo, que apenas puede hablar correctamente el espa?ol, que viste con camisa, pantal?n jean y zapatillas deportivas, que vive en una peque?a y modesta casa, que se sienta en los comedores de los mercados a tomar api con empanadas de queso, que se declara admirador del Che pero sin llegar al extremo de ponerse una remera con su foto, y, encima, trompetista, y como dir?a alguien, fiestero pero sentimental y con alma de m?sico frustrado.

Este hombre ordinario, que se destaca entre los dem?s, aparece al mismo tiempo como un conservador, sin aires de intelectual pero encarnando el atraso del pa?s, temeroso de los debates y de las c?maras, ni soberbio ni sobrador pero exigente cuando da una orden. Este hombre termin? convertido, en algo m?s de dos meses, en todo un mito, en un fen?meno pol?tico novedoso, gracias a la oposici?n, o sea los derrotados de octubre, a PODEMOS, a APB, a los c?vicos cruce?os, a sus medios empresariales, a las viejas beatas malhabladas, a los mozalbetes unionistas tira huevos y su aliado el ignorante Pablo Klinski. El dirigente cocalero Evo, gracias a los ataques de lo m?s odiado y despreciado por la mayor?a de la gente, recogi? y capitaliz? serenamente la frustraci?n de los explotados bolivianos experimentando cincuenta a?os de gobiernos nacionalistas y de la izquierda reformista, corrompidos y vende patrias.

?Cocalero?, el documental, muestra c?mo Morales, a veces sorprendido por ir encontrando apoyo de la gente durante su campa?a, fue recogiendo la ilusi?n por el cambio profundo, por la transformaci?n social pero por la v?a del voto y no por el de la revoluci?n, v?a que la fue negando a medida que avanzaba la campa?a para ganar el voto de sectores empresariales y de clase media acomodada, blancoide y racista que en un arranque de fiebre democr?tica decidieron tambi?n darle una oportunidad.

Es necesario afirmar que para nada es una apolog?a a Evo Morales, pues no hay entrevistas que lo alaben y lo disculpen, no aparecen bi?grafos a favor, que lo llenen de cualidades y que le digan ?carism?tico?, ?iluminado? o ?intelectual? de nacimiento. Tampoco es una acusaci?n contra Evo, pues no hay entrevistas a analistas de ?ltima hora ni a ?bi?grafos no autorizados? que m?s que explicar a Morales pol?ticamente, escriben sobre ?l como si quisieran recrear un Macondo, novelar su vida, pero a la boliviana, atrapados lastimosamente por el inveterado vicio de explicar la realidad latinoamericana con el realismo m?gico y no con la pol?tica y la investigaci?n objetiva de los hechos.

Un inicio revelador? y multitudinario

Como primeras escenas de este documental se ven im?genes captadas durante la gran concentraci?n que el MAS organiz? en la hist?rica plaza San Francisco, de la ciudad de La Paz en octubre del 2005 y que fue el inicio oficial de su campa?a para las elecciones presidenciales.

La multitud que asisti? era de tal magnitud que por varias cuadras alrededor de la plaza San Francisco el tr?fico vehicular se vio interrumpido por m?s de cuatro horas. La im?genes captan la gran expectativa por ver a los candidatos del MAS, a Evo en particular. La desesperaci?n de los miles de asistentes por estar cerca de la tarima, gener? alg?n desorden por lo cual la polic?a tuvo que actuar para poner orden. El mitin tuvo todos los elementos usados por los partidos tradicionales, m?sica, ambiente de fiesta, grupos al vivo, pero estas im?genes sorprenden porque indican que en realidad, desde el inicio, el apoyo al MAS era ya grande y que los medios empresariales lo ocultaron y lo minimizaron para poder emprender luego su guerra sucia contra Morales. En estos primeros momentos de la cinta, a pesar de que organizaciones radicales de izquierda sosten?an lo contrario, se constata un alto grado de ilusi?n en este hombre y que el fen?meno tend?a a crecer, pues apenas era el inicio de campa?a. Una importante corriente en el seno de la gente estaba decidiendo que en esas elecciones s? ir?an a votar porque ve?an a un candidato que era, en imagen, diferente a todos los dem?s, pero igual a ellos, a los de abajo, al hombre de la calle.

All? vemos a Evo y Garc?a Linera que se dirigen hacia el mitin. Ambos no pueden seguir avanzando en el veh?culo que los transporta a causa del embotellamiento. Se bajan de la movilidad y deciden caminar varias cuadras para llegar a la concentraci?n. La c?mara los sigue a paso ligero y capta el saludo de todo tipo de gente a Morales, incluso, se?oras copetudas se le cruzan, le dan la mano y le saludan como si no fuera el ?indio? que es. En esta parte tambi?n se escucha y se ve a quienes le insultan. Esto prueba que no hubo, por parte del director, intenci?n alguna para seleccionar im?genes con saludos favorables a Evo, como dijeron los analistas c?vicos que ni vieron la cinta.

Finalmente, Morales llega a la tarima donde iba a tomar la palabra ante miles y miles de simpatizantes y militantes del MAS. Lo hace con la ?nica compa??a de Garc?a Linera. No hay un gran despliegue de seguridad, guardaespaldas, ni aparato que lo lleve alzado en hombros hasta la tarima. ?No!, llega solo, abri?ndose campo entre la gente ?l mismo, nadie anunci? con tiempo su llegada y s?lo se dan cuenta que ?l est? all? en el momento en que sube a la tarima, se para en medio y saluda. Muchos no advirtieron cuando pas? por su lado, s?lo unos pocos lo vieron y se le acercaron pero Evo avanzaba r?pidamente.

Inmediatamente despu?s se ve a Evo, sentado, tranquilo, en una silenciosa habitaci?n, en manos de su peluquera de siempre que le hace un corte de pelo casi imperceptible, al gusto del propio Morales. Nadie hay en la improvisada peluquer?a en la casa de campa?a del MAS. El tiempo de Evo era tan apretado que mandaron a buscar a su peluquera para un corte de pelo ?a domicilio?. Morales est? sorprendido de lo que vio en la concentraci?n, lo comenta con su peluquera como si fuese su amiga de a?os, y no da cr?dito de lo que ella le cuenta que vio y de los informes de sus compa?eros que le comentan hasta d?nde llegaba el embotellamiento vehicular debido al mitin.

Coqueto, le empieza a hacer bromas a su peluquera que es como esas y esos que tienen sus peluquer?as o barber?as en los mercados de la ciudad de La Paz, de precios populares, donde el hombre com?n se corta el cabello. Alrededor no hay asesores de im?genes, de moda, o estilistas especializados, metidos en trajes de moda formales, con agendas o lapiceros en mano, con celulares que suenan a cada rato, que indiquen o gu?en el corte de pelo de su candidato para que se vea presentable. El futuro presidente de la Rep?blica decide, como cualquier persona, sobre su corte de pelo y no se ve a nadie que le pase un tel?fono celular con una llamada de Hugo Ch?vez con instrucciones para su peluquera, como insin?an los c?vicos.

Un Evo humano y ning?n ?monstruo? de la divisi?n y el enfrentamiento a la vista

En ?Cocalero? se ve a un Evo que casi en solitario viaja por el pa?s haciendo campa?a, lo acompa?an ?nicamente su chofer y su secretaria, una joven que viste igual que ?l, de manera sencilla. Es como un Quijote, se puede decir, en busca de su dulcinea: la silla presidencial. A donde llegaba no hab?an grandes comitivas o gente que le esperaban para levantarlo en hombros, tras su arribo, ante las c?maras de los medios, para mostrarlo como hombre de multitudes. A donde Evo lleg?, por lo menos en la mayor parte de la campa?a reflejada en este documental, lo hizo casi inadvertido y por poco no fue de inc?gnito. La mayor parte de las veces viajando en auto.

Cuando Morales llega a un mercado de una localidad, de paso a Cochabamba, donde lo esperaban para otro mitin con caravana incluida, ?l y sus acompa?antes deciden parar a descansar y desayunar. Han viajado y conducido toda la noche. Entra al mercado y todav?a es muy temprano, reci?n unos cuantos negocios est?n abriendo. Camina por los angostos pasillos y nadie le saluda, nadie le espera. Se acerca a un puesto de comidas y pide de desayunar api caliente y unas empanadas de queso para ?l, su chofer y su secretaria. Evo, incomodo por la presencia de la c?mara que lo sigue en silencio a todos lados, invita al camar?grafo a relajarse, a apagar un momento su instrumento de trabajo y a tomar asiento en la mesa para desayunar, pero la c?mara no se apaga porque el objetivo de su director es el de encontrar el m?s m?nimo detalle de la humanidad de un candidato que era atacado ferozmente no s?lo por el resto de los candidatos, sino tambi?n por la embajada norteamericana, los medios locales y periodistas desde el extranjero, expertos a sueldo para acusar ?de comunista? a cualquiera. Es como si el director se hubiese propuesto encontrar d?nde estaba ese demonio del que tanto hablan, lo que por momentos a Evo le molesta, porque implica tener una c?mara encendida todo el rato detr?s de ?l.

Mas tarde se ve a Morales que se da un tiempo para hacer una visita inesperada a sus tierras en el Chapare, donde sembraba coca. ?l las llama ?mi chaquito?. Uno creer?a que iba a encontrarse con toda una hacienda y una casona de pichicatero en medio, pero s?lo se ve unas tierras invadidas por la maleza y en vez de una casona hay un ?pahuichi?, una vivienda improvisada hecha con troncos, sin muros, ni muebles, sin el m?s m?nimo lujo, sin nada que pueda calificarse de ?comodidad?, con un techo de ramas de jatata, agujereado, donde llueve m?s adentro que afuera. Aqu? entonces aparece el Evo melanc?lico, mira a su alrededor y comenta que sus vecinos, que son simples cocaleros de base con la ?nica preocupaci?n de trabajar sus tierras, tienen sus ?chaquitos? y sus casas en mejores condiciones. ?Hasta de ladrillo se han hecho algunos su casita?, dice con pena de ?l mismo al compararse con otros. El suyo, su chaco, est? abandonado y su pahuichi est? casi derrumb?ndose. Luego va al r?o y sin pudor se tira al agua a nadar, en calzoncillos; su chofer y su secretaria le siguen y juegan como si fueran ni?os. Morales se hace la mofa de su chofer que apenas chapotea en el agua, juega con ?l y se relaja. Alrededor no hay comitiva que les escolte, ni un secretario o un criado que espere a Evo, fuera del agua, con un exquisito jab?n franc?s en una mano, un champ? de los caros, en la otra, y con una toalla colgada del brazo, para que se seque su jefe despu?s del ba?o. Est?n all? solos, Evo, su chofer y su secretaria? y por supuesto, la bendita c?mara que registra para la posteridad im?genes simp?ticas de Morales Ayma, antes de su llegada al poder, cuando todo le era m?s sencillo.

Uno no puede dejar de sonre?r en esta parte de la cinta y verse contagiado por la felicidad de un Evo muy humano, disfrutando del agua del r?o. Uno se siente tentado a aceptar que no hay un monstruo sino un hombre corriente en su pellejo, muy corriente, un campesino, un peque?o propietario amarrado a su chaco y a su forma de trabajarlo, forma que el capitalismo dejo atr?s hace mucho tiempo; atado a un modo de vida del pasado, un b?rbaro, un hijo de ese capitalismo atrasado incapaz de incorporar a la gran masa campesina a la modernidad.

Tambi?n uno puede apreciarlo jugando al f?tbol, en una cancha de uno de los tantos sindicatos cocaleros del Chapare, en la v?spera de las elecciones, cuando las campa?as ya se hab?an cerrado. Preparar y disfrutar de una parrillada, destapar una cerveza, sentarse a la mesa con sus compa?eros, mofarse de los que est?n casados, auto alabarse por ser solter?n y libre, y luego levantar su vaso espumeante de cerveza y decir ??Salud! Aunque luego van a decir que somos borrachos?, para finalmente re?rse, rociar un poco de cerveza en el suelo en agradecimiento a la pachamama, y secar el vaso.

S?, s?lo alguien objetivo, librado de las bajas pasiones que diseminan los medios empresariales y los c?vicos ultraderechistas contra Evo, puede reconocer que este hombre es simpl?n, sobre todo despu?s de verlo en calzoncillos y constatar que no le cuelga ning?n rabo y que tiene pies en vez de pezu?as. Luego de ver ?Cocalero?, si quieres explicarte mejor quien es Evo y el fen?meno del MAS, te das cuenta que la respuesta est? en otra parte, en su condici?n de clase, en su forma material de vivir y no en los sentimentales, rabiosos y racistas ataques de la oposici?n de derecha.

La ?poca de los indigenistas en el MAS y de los invitados actuando tras de bambalinas

El Evo de ?Cocalero?, es el Evo de los indigenistas, es el hermano campesino Evo. Es la ?poca en que ?l hace la mayor explotaci?n de su condici?n de campesino y del discurso de reivindicaci?n de los pueblos originarios o ind?genas para ganar el voto de estos sectores. Es la ?poca en que Evo se reun?a con los indigenistas del MAS y con ellos defin?a detalles de la campa?a, pero si uno se fija bien, son detalles en cuanto a la forma, de los m?tines, de los discursos. Si es que los actos iban a ser ante campesinos o sectores populares ten?an que ser encendidos, pro indigenistas y antiimperialistas. Con los indigenistas, se ve a Evo definir tambi?n sobre los grupos musicales y folkl?ricos a contratarse para cada concentraci?n (todos deb?an ser ind?genas) sobre cuestiones log?sticas y de transporte (cada sindicato campesino que confirmaba su asistencia a alg?n acto proselitista tenia que movilizarse al lugar, desde sus comunidades, con sus propios fondos).

Los intelectuales ?invitados? en la f?rmula del MAS apenas aparecen en ?Cocalero?. S?lo se lo ve a ?lvaro Garc?a Linera y a Alex Contreras que juntos no suman ni cinco minutos de aparici?n en escena, de los 90 que dura todo el documental.

El Garc?a Linera que aparece en ?Cocalero? es el de la ?poca en que buscaba seducir a los ind?genas, diferente al de hoy que choca con ellos y les critica su poco apego a la legalidad y a las normas constitucionales, a la vez que les reconoce el derecho a la inclusi?n en el estado boliviano. Como queriendo demostrar que detr?s de su fachada de intelectual, hay un ser enamorado del altiplano boliviano y de sus ind?genas, habla con la c?mara y le dice que su deseo cuando muera es que lo entierren en el Altiplano, en alguna comunidad ind?gena. Esta escena se registra mientras espera a Evo en la vagoneta 4x4 que los iba a llevar hasta el mitin inicial en la Plaza San Francisco de La Paz. Tambi?n se ve al candidato a vicepresidente cuando le expresa a Evo su preocupaci?n sobre los rumores de golpe de estado que en esos d?as corr?an como amenaza si el MAS ganaba las elecciones. Le aconseja que antes que nada, en caso de que hubiese golpe, lo primordial era ponerle a salvo para que dirija la defensa de la democracia y la resistencia al golpe.

Alex Contreras, ahora portavoz oficial del Gobierno, defensor de la pol?tica energ?tica de Evo y de las relaciones del gobierno con las transnacionales, aparece brevemente en una escena en la que consulta a Evo cu?l fotograf?a poner en los almanaques de propaganda electoral. Evo se decide por una foto en la que aparece sumamente ataviado con indumentaria de ind?gena y Contreras se deshace en elogios para su decisi?n.

En la cinta se muestra que el MAS decid?a sobre la mayor parte de la campa?a de Evo, por no decir sobre toda ella. En todo el documental es as?, no se ve ni a Ch?vez ni a Castro aconsejando ni nada por el estilo. En honor a los hechos, desde hace tiempo, incluso antes del MAS y de Evo, los indigenistas, muchos de los cuales ahora est?n en el MAS, siempre tuvieron una idea de c?mo hacer campa?as electorales. Esa pr?cticas las aplicaron con la figura de Evo. Las elecciones del 2005, para los indigenistas no era ninguna experiencia nueva. En ?Cocalero? se ve que detr?s de Evo no hay un maquiav?lico grupo de marketing norteamericano ni extranjeros contratados. Hay indigenistas defini?ndola directamente en cuanto a su imagen ind?gena y organizaci?n. Los intelectuales tambi?n est?n pero tras bambalinas.

Los intelectuales que Evo iba invitando no aparecen en ?Cocalero?, uno no puede saber qu? hicieron exactamente o d?nde estaban en esos d?as, pero en los discursos de Morales registrados en este documental ante sectores que no eran campesinos, que eran de elite o urbanos, se puede constatar que las ideas de esos intelectuales ?invitados? ya est?n, sobre todo en los anuncios que Morales hace de c?mo pensaba hacer si ganaba las elecciones y llegaba al gobierno.

La visita a Santa Cruz de la Sierra, para una cena con los empresarios privados cruce?os, es la parte del documental en la que mejor se aprecia esto. La condici?n de Evo, de peque?o propietario anticomunista, aferrado a la propiedad privada, con una obvia necesidad de escalar socialmente, sale a flote all?. Evo llega al sal?n de un hotel lujoso, repleto de mesas deliciosamente decoradas y servidas. Entra y los asistentes lo aplauden. Evo discursea y da garant?as a la empresa privada que el no es la encarnaci?n del comunismo, que respeta y respetar? las inversiones, que buscar? transnacionales socias para el estado y que el empresariado nacional tendr? prioridad en su gobierno. ?Este es un gobierno del empresariado nacional? fue lo que tambi?n dijo Alvaro Garc?a Linera meses despu?s de asumir el MAS su gobierno. Los asistentes a la cena con Evo son todos empresarios cruce?os. Sus copetudas esposas le escuchan y bostezan, pero en general parece que esa noche Evo no les pareci? peligroso pues se comprometi? a proteger sus intereses de clase. La cena posterior transcurre en un ambiente relajado y ameno, hay mesas y sillas vac?as, se?al temprana de que ciertos empresarios no lo aceptaban ni desde el inicio. Como si se tratase de sacarse una postal al lado de un indio pintoresco que buscaba ser presidente, los presentes, muchos de los cuales ahora le dicen ?indio de mierda? y afirman estar decepcionados de ?l, posaron junto a Evo para la foto y se sintieron felices con un ind?gena bien domesticado en el respeto a la propiedad privada.

Este documental certifica la mano de los intelectuales invitados del MAS en la campa?a electoral actuando por debajo. S?lo ellos pudieron organizar y planear dicha cena con los empresarios cruce?os y no los indigenistas que en su mayor?a son fan?ticos anti k?aras. ?Cocalero? entonces, muestra a ese MAS con un pie puesto en tendencias anacr?nicas y el otro en el respeto a la legalidad y estado de derecho. Con un discurso anticapitalista de corte indigenista, pero no comunista, en un rato y con un discurso de respeto a las transnacionales, en otro momento. Por eso, es el registro de c?mo se opera la transici?n del M?S y de Evo, de las posiciones indigenistas a las francamente neoliberales.

?Cocalero? muestra ese MAS de los indigenistas, pero no el de hoy donde los intelectuales que mandan ?tienen secuestrado al hermano Evo y lo alejan de los ind?genas? como dijo un senador masista. Muchos de los indigenistas que aparecen all?, decidiendo en la campa?a como c?rculo cercano a Evo, denuncian ahora estar desplazados por una corriente de nuevos militantes, tr?nsfugas que se sumaron luego de la victoria electoral y por intelectuales y ?profesionales? que Evo recibi? con los brazos abiertos para decir ?ahora somos m?s?.

En este sentido el final de ?Cocalero? simboliza aquello que el MAS est? dejando de ser paulatinamente y que quiere dejar bien atr?s. Los sastres de una reconocida modista boliviana de alta costura posan junto al saco que llevar?a el nuevo presidente de Bolivia, all? acaba la cinta. El saco es una especie de elegante terno moderno mezclado con coloridos tejidos ind?genas en proporci?n moderada. Atr?s quedaron las abarcas, las camisas, los pantalones jeans, las zapatillas, la indumentaria ind?gena, la sencillez, como los discursos encendidos contra los yankis, contra las transnacionales. Mientras se ve c?mo se confecciona el saco se escucha el di?logo entre Leonilda Zurita (candidata a senadora del MAS) y su madre. ?sta le pregunta, ?ahora que Evo es presidente ?c?mo se va a vestir??. Zurita le dice que tal vez tenga que usar traje y corbata, aunque muchos quieren que vista como ind?gena. ?Como cualquier ind?gena? se pregunta en voz alta la madre de Zurita, suspira y dice ?eso ser?a lindo?.

La encarnaci?n del atraso camino a Palacio

?Cocalero? transmite c?mo transcurri? velozmente la campa?a electoral del MAS, casi sin tiempo para nada. Necesariamente alguien deb?a asumir el manejo de las cuentas econ?micas. Es ah?, en esta parte del documental, donde se ve a Leonilda Zurita intentando sacar cuentas de la plata y del material de propaganda donado, de lo gastado y de lo repartido. Zurita termina enred?ndose con las cuentas y complic?ndose m?s con la calculadora. Sentada en el piso de un cuarto, vestida de pollera pide ayuda a una compa?era campesina, pero ambas no logran desenredarse de una simple operaci?n de suma y resta. Atr?s, echado en un colch?n sobre el piso, esta el esposo de Zurita, un campesino com?n, vestido muy humildemente; se r?e de su esposa y termina aburrido de verla sumar y sumar y bregar con la calculadora y se queda dormido.

Es una escena pintoresca, pero all? se refleja muy bien qui?nes llegaron al Palacio Quemado d?as despu?s con el voto de sectores populares e incluso de la clase media acomodada que se dice le?da y culta. Si uno toma en cuenta esto entonces entiende que la cuesti?n no es tan pintoresca porque se trata de la encarnaci?n misma del atraso del pa?s que gan? las elecciones, venciendo a candidatos millonarios y a un chico de Harvard con saco y corbata. Es el resultado del fracaso y la quiebra de la burgues?a boliviana y de todas sus expresiones pol?ticas dando paso a la barbarie y no a una transformaci?n profunda del pa?s.

Leonilda Zurita, la de ?Cocalero?, es una campesina propietaria, due?a de algunas parcelas en el Chapare donde ella misma cultiva para su autoconsumo algunos alimentos, adem?s de la coca que comercializa. Su pahuichi es igual que el de Evo, cocina en el piso y las condiciones en las que se ve que viv?a en esos d?as eran demasiado r?sticas. Ella tambi?n apenas habla espa?ol y como Evo es una mujer com?n y corriente, similar a la mayor?a de las bolivianas. Con fama de luchadora, tambi?n ella apost? por la v?a democr?tica dizque para defender la coca y luchar contra las transnacionales.

En ?Cocalero? se muestra tambi?n lo que es el Chapare boliviano, un lugar abandonado por el Estado y el capitalismo, en el cual sus habitantes han desarrollado marcadas tendencias localistas, con un gobierno local propio, que son los sindicatos cocaleros, con justicia propia que es la ?comunitaria? y sus propios ?rganos deliberativos; gente que se aferra a costumbres y a un modo de producci?n anacr?nico de la hoja de coca que da lugar a una de las ?pestes? de la sociedad moderna. Es el pasado que aflora, se apodera de la situaci?n, del aparato del Estado, y tiende naturalmente a mantener el atraso.

Las confusiones del director de ?Cocalero?

La madre de Leonilda Zurita es una simp?tica campesina de la tercera edad, que no sabe leer, que apenas habla espa?ol, pero que con entusiasmo alist? con tiempo sus documentos para votar por ?el Evo?. Landes le pregunta ante las c?maras ??est? lista para votar?, a lo que ella responde ?s?, ya tengo mis documentos?.

En ?Cocalero? se ve como mujeres y campesinos varones iletrados fueron preparados por sus sindicatos cocaleros para el d?a de la elecci?n. Les impartieron cursos de c?mo votar, de c?mo reconocer la casilla del MAS. El documental no lo dice pero uno ve que los dirigentes cocaleros dieron por sentado que todas sus bases deb?an votar por Evo y listo, incluso dispusieron de sus fondos gremiales para la campa?a de Evo y se preocuparon de que ning?n cocalero se quede sin los documentos exigidos para el sufragio. Tampoco se dice, pero uno presencia el nivel al que ha llegado el MAS en su af?n de convertir a los sindicatos y organizaciones gremiales campesinas, en este caso las cocaleras, en un ap?ndice del mismo partido, anulando su independencia y los derechos sindicales de las bases, imponiendo criterios b?rbaros y consolidando indefinidamente la pr?ctica del caudillismo.

Ah? se observa a organizaciones totalmente antidemocr?ticas, vaciadas de su esencia, preparando a sus agremiados para votar por el caudillo, sin la condici?n b?sica de la libertad de elecci?n. Y aqu? se equivoca el director de este film que en los medios manifest? estar admirado porque esto le parec?a ?un esp?ritu democr?tico loable? de los campesinos. Tambi?n manifest? admiraci?n por los sindicatos cocaleros y su nivel de organizaci?n sorprendente, que a pesar de ser en su mayor?a analfabetos, organizados buscaron ser escuchados, incluidos en el Estado que los persigue, para defender su derecho al cultivo y al comercio de la coca y llevar a la Presidencia a uno como ellos. Landes parece no saber que m?s bien el MAS ha logrado as? neutralizar la lucha de los cocaleros, imponi?ndoles consignas que van contra sus propios intereses, como la erradicaci?n voluntaria, sumarse a la lucha contra el narcotr?fico y el control de los cultivos excendentarios.

Gracias a ese control de los sindicatos cocaleros es que Landes ve llevar a Evo a la presidencia. Ahora estas organizaciones se estatizan haciendo que Evo siga siendo su m?ximo dirigente a la vez que es presidente del pa?s y responsable del manejo del Estado. Esta acci?n es propia del nacionalismo de derecha y del estalinismo y as? al cocalero de base le llega con m?s fuerza las presiones de erradicar m?s y m?s coca y de perseguir al narcotr?fico. La confusi?n de Landes se hace evidente cuando introduce im?genes de mediados de la d?cada de los 80, cuando las organizaciones cocaleras eran aut?nticos organismos de defensa, organizaciones casi espont?neas que se enfrentaron de manera valiente y beligerante a la pol?tica antidroga de los Estados Unidos adoptada por el estado boliviano. Esto fue antes de Evo y del MAS. Im?genes de masacres y abusos de los efectivos militares, en especial contra las mujeres, se presentan como prueba de lucha de las organizaciones cocaleras, pero sobre todo de Evo. El cineasta no sabe que los sindicatos cocaleros de esa ?poca no son los mismos de ahora, en franca degeneraci?n gracias a la influencia del indigenismo y del MAS. De alguna manera el director manifiesta ser v?ctima del mito, tal como muchos bolivianos que votaron por Evo por su supuesta tradici?n de lucha revolucionaria.

La realidad es que Evo se nutri? de esa lucha sin quererlo, esto seguramente no lo sabe Landes, y fue exactamente el tutismo y el embajador norteamericano Rocha quienes echaron el abono durante la denominada ?guerra de la coca? que se desarroll? en la localidad cochabambina de Sacaba, en enero del 2002, que cobr? la vida de varios cocaleros y polic?as en medio de duros enfrentamientos que llegaron a los tiros. El gobierno de Tuto Quiroga se decidi?, en ese entonces, por prohibir el comercio de la coca en una regi?n que era considerada como mercado tradicional, asumiendo, con el joven ?mpetu fascista que le caracteriza, una tarea dif?cil, esto en lugar de un Banzer enfermo, acorralado por las movilizaciones sociales y que tuvo que renunciar desahuciado. La respuesta que obtuvo Tuto de parte de los cocaleros fue de la misma medida y le derrotaron. En el momento m?s cruento de esta guerra, el gobierno se?al? a un culpable, Evo Morales. Este se deshizo en una y mil explicaciones de que ?l no hab?a sido y que las bases lo hab?an rebasado. Evo no ment?a. Las bases fueron aquella vez mas all? de lo que ?l les permit?a generalmente porque siempre les dijo que era con el parlamentarismo y con la victoria en las elecciones de ese a?o, con los ?nicos instrumentos con los que defender?an la coca exitosamente. Evo y sus seguidores que controlaban los distintos sindicatos cocaleros diseminaron la idea de que aquellos que ped?an que se luche por el libre cultivo de la hoja de coca y que se arme a los campesinos para ello eran ?agentes de la CIA y del gobierno? que buscaban sembrar la derrota cocalera.

A pesar de que Evo no minti? cuando dijo que nada tenia que ver con lo de Sacaba y que el gobierno fue quien los provoc? y a pesar de haber llamado a los campesinos a deponer sus acciones y entrar al di?logo, el banzerismo y todas las dem?s fuerzas parlamentarias lo desaforaron del parlamento con un proceso lleno de irregularidades y ama?ado. Al ser perseguido por un gobierno tan impopular se convirti?, inmerecidamente, en l?der moral de los cocaleros y en referencia de lucha. Luego vino el Embajador que dijo que su pa?s retirar?a la ayuda a Bolivia si Evo ganaba las elecciones en el 2002. ?Para que m?s! su fama se fue hasta lo alto porque si hay en Bolivia una manera de ser popular es que el embajador norteamericano hable mal de uno.

Cocalero no se sumerge en estos hechos del pasado, aunque con esto no se desmerece el valor de este documental. Tampoco se desmerece la oportuna aclaraci?n de los hechos antes de ?Cocalero?. Landes honesta y humildemente aclar? siempre sus objetivos cuando dijo que se sinti? apasionado y movido por la idea de dejar un registro audiovisual de un momento y de un personaje que son nom?s claves para entender lo que suceder? en el futuro de este pa?s. En ese caso, que bien que lo haya hecho.

?Un documental que puede verse con curiosidad y hasta simpat?a, ma?ana quiz?s se vea con pena?

Esta fue la sentencia que dio el periodista argentino Paran? Sendros, al momento de evaluar ?Cocalero? y es correcta en toda su extensi?n.

Por nuestra parte podemos decir como conclusi?n que ?Cocalero? es una foto, una imagen congelada del MAS en un momento de su vida. Es un retrato de una organizaci?n que no est? petrificada sino viva, que est? en movimiento, entrando en contradicciones con ella misma; como todos los fen?menos de la sociedad. Es como cuando una persona se saca una foto de adolescente y la compara con la que se toma 40 a?os despu?s. En la primera est?n los barritos, los frenillos, las facciones de ?mpetu adolescente, el cabello espeso, el cuerpo firme, los m?sculos en su lugar y un rostro que denota sencillez, ingenuidad y una mente ?gil. En la segunda est?n las patas de gallos, las arrugas, las canas, la calvicie, y el inicio de la decrepitud.

El MAS es una organizaci?n que est? recorriendo un periplo, una elipse. Landes le saco una preciosa foto en su punto m?s alto y nada m?s. Pero, en esa foto se puede pronosticar como ser? la ca?da y la vejez de este mozo. All? se notan los elementos que mueven hoy en d?a a los explotados y sectores de los propios cocaleros, a superarlo y a desilusionarse de ese ?joven? MAS. Hoy, despu?s de las campa?as y pasado el entusiasmo de los primeros d?as de la victoria electoral, ya aparecen los indicios de que ese buen mozo, retratado por Landes, envejece r?pido, se abochorna de sus veleidades juveniles, adopta posiciones m?s conservadoras. Indefectiblemente se encamina a terminar yendo contra sus ideales, destruyendo la obra de su vida en un arranque de senilidad, mientras se niega a aceptar que est? viejo, que ya no es ?til. Hay quienes dicen que el MAS es como ese otro mozo del 52, que se llamaba MNR? y que va a terminar igual.

Pero ?y los c?vicos que papel juegan entonces? Ellos son un virus letal, el del fascismo, que pueden matar al MAS muy joven, privando a las masas bolivianas de completar su experiencia por ellas mismas, de superar este romance por su cuenta. Si esto sucede los c?vicos pueden convertirlo en un mito y la gente lo idealizar? y patinar? y patinar? en la misma idea sin dejarlo atr?s. Esta consecuencia a largo plazo, no importa a los autonomistas, quieren poder, o volver al poder que ellos dicen que corrompe.

Las fotos son muy incomodas a veces ?saben?, en especial cuando en ellas se ve lo que ya no hay o lo que alguien no es m?s. De eso puede estar segura ahora Adriana Gil con ?Cocalero?. All? aparece retratada en una etapa de su vida, del brazo del buen mozo del MAS. Defendiendo a Evo, habla a la c?mara maravillas de ?l, de su proyecto revolucionario, y trata de convencer de que es una revolucionaria consecuente y por convicci?n propia, a pesar de que maneje una lujosa movilidad. Ella aparece igual que Garc?a Linera cuando expresaba a la c?mara su deseo p?stumo.

Pero la Adriana de ?Cocalero? ya no es m?s esa de all?. Ahora es autonomista y no centralista, es ?dama cruce?a? y ya no ?revolucionaria?, es de ?Santa Cruz? y no masista, defiende a ?Santa Cruz? y no al ?socialismo?, ya no canta trova revolucionaria cubana ahora le canta a las autonom?as departamentales, como Aldo Pe?a. Ahora tiene otro amor, de mayor alcurnia, que se llama ?Autonom?a? y apellida ?Santa Cruz?, al cual le ha jurado ?dar su vida?. A ?ste, lo presenta oficialmente ante la sociedad y se saca fotos con ?l, bien segura de si misma la muchacha. Sus amigos y su entorno social est?n contentos y los zalameros hip?critas no dejan de decirle que le sienta bien el cambio, le regalan ramos de flores y la alaban por su ?consecuencia?.

Adriana result? c?mo esas adolescentes riquillas enamoradizas y ?rebeldes? que en un primer momento defienden, con u?as y dientes, a un ocasional ?novio? pobret?n de las criticas y los ataques de sus amigos y familiares que le dicen ??Pero c?mo vas a andar con ese indio!?. Pero cuando la jovencita se da cuenta que su ?pr?ncipe? no est? dispuesto a seguir sus caprichos, a consentirla en todo porque la billetera no le alcanza y que tiene que compartirlo con otros compromisos adquiridos, con vicios y defectos, lo deja y luego dice a sus amigas ??amar yo a ese? Ni loca, ya no, si yo siempre supe que era un pat?n y ten?a raz?n porque ?ese!, ?ese?me us?!

Todo esto es lo que har? a ?Cocalero? una joya en el tiempo.

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Fuente: Bolpress

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