contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 27 de junio de 2007

TLC: Addendas que son enmiendas

El m?todo del TLC consiste, como se ha visto, en un largo conci?bulo de abogados y economistas de dos gobiernos que negocian en secreto, filtrando trascendidos de los que nadie est? totalmente seguro, hasta que entregan sus documentos cerrados, lo firman las autoridades, y en paquete va al Congreso para su aprobaci?n en bloque y sin posibilidad de modificaciones. Ya se vio eso el 27 de junio del 2006, en la famosa sesi?n interrumpida por los reci?n electos parlamentarios nacionalistas, en la que una mayor?a de ignorantes sobre lo que estaban decidiendo, incluidos la bancada del APRA; se allan? al pedido de Toledo de apurar la votaci?n antes del cambio de gobierno; y se va a volver a evidenciar en la convocatoria para que exactamente el mismo d?a, un a?o despu?s, se vote el denominado Protocolo de Enmiendas (que aqu? se le trata equ?voca y ma?osamente como ?la addenda?, es decir los a?adidos o complementos, que no lo son), en otra marat?n de no debate.

Toda la preocupaci?n est? centrada, en estos momentos, en que el cumplimiento de la formalidad de votar no implique la posibilidad de opinar, objetar y presentar ante el pa?s los problemas del compromiso que elaboraron los gobiernos de Bush y Toledo, y que ahora viene con algunos aparentes ajustes de factura dem?crata y cero aportes de otros sectores de la pol?tica peruana. La sola reapertura del acuerdo que ya hab?a sido cerrado en diciembre del 2005, para tratar los temas laborales y ambientales reclamados en el Congreso de Estados Unidos, le permit?a al Per? colocar su propia agenda con asuntos como agricultura, subsidios y r?gimen de inversiones. Eso est? contenido en el principio del acuerdo seg?n el cual nada se dar? por acordado, mientras todo no est? acordado que ha regido en toda la negociaci?n y que se reactualizaba por la intervenci?n de los dem?cratas norteamericanos. Pero eso hubiera tenido que tratarse en el Congreso y hubiese reactivado la participaci?n de las organizaciones sociales.

El gobierno ha preferido hacernos creer que estamos con las manos amarradas por el voto del toledismo, el aprismo y el lourdismo de hace un a?o, y que no nos toca sino esperar a que haya acuerdo en Washington para despu?s aplaudir. De esta manera el gobierno de Alan Garc?a ha funcionado con sus insistentes viajes y lobby en Estados Unidos como un abogado de la versi?n original del TLC, sac?ndole las casta?as del fuego al ejecutivo de ese pa?s frente a la acusaci?n de que se hab?an afectado los intereses peruanos, y ha dado su asentimiento resignado a todas las f?rmulas de transacci?n entre los partidos gringos. Ahora esto ya es una gran victoria del r?gimen peruano (?) que debe ser consagrada con el voto del mi?rcoles y todos contentos.

Si todo el proceso del TLC ha sido el de una constante cesi?n de soberan?a en nombre de poder mantener el actual nivel de exportaciones a los Estados Unidos y aumentar las inversiones, la etapa final ha sido a?n m?s vergonzosa. Un partido que se hizo elegir con cr?ticas a un tratado que todav?a no estaba aprobado, denunciando que no se hab?a sabido negociar, y que luego vot? por el documento sin moverle una coma, es actualmente el responsable de hacernos aceptar enmiendas, cabre?ndose de la responsabilidad de corregir las concesiones m?s da?inas para el pa?s y los productores agrarios y campesinos. El intento por convencernos de ?lo bueno? que puede ser para nosotros algunos de los cambios propuestos por el otro, no es, en esta l?gica, sino una pat?tica confesi?n de entreguismo.

Dos conclusiones se han impuesto en medio de los trajines del TLC:
(a) que los gobiernos del Per? valoran un mill?n de veces m?s el acuerdo con Estados Unidos, como si se tratara de una condecoraci?n, antes que los contenidos de la negociaci?n, que para los gringos es lo ?nico que interesa;
(b) que la gran cantidad de actores por la parte peruana: presidente, ministros, negociadores especiales, equipo t?cnico, etc., constituyen una redundancia para un procedimiento que consiste en siempre decir que s?.

Curiosamente s?lo una persona de los que intervinieron en esta historia, ha salvado algo de dignidad en este ir y venir de presiones y capitulaciones, y este es el se?or Hernando de Soto que advirti? que est?bamos trabajando solamente para el 2% de la poblaci?n e hipotecando derechos de muchos a favor de muy pocos. Nadie le imputar? alguna antipat?a por el capitalismo y el comercio al presidente del ILD, pero sus palabras eran un mensaje a los de su clase para que piensen bien lo que est?n haciendo. No lo quisieron escuchar.

26.06.07
por Ra?l Wiener

Fuente: Ra?l Wiener

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