contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 24 de junio de 2007

Por qu? no reconocerlo

* Despu?s de una d?cada, es patente el fracaso de la fumigaci?n a?rea como estrategia de erradicaci?n de coca.

Entre el 2000 y el 2006, Colombia redujo la superficie de coca en 50 por ciento; si no fuera por el inmenso esfuerzo de la fumigaci?n -172.000 hect?reas el a?o pasado- y la erradicaci?n manual -otras 41.000-, estar?amos invadidos de coca. As?, los partidarios de la actual estrategia antidrogas la defienden y ponen el grito en el cielo porque los dem?cratas en el Congreso de E.U. quieren reducir en 100 millones de d?lares el 'esfuerzo'.

Sin embargo, pasada una d?cada y m?s de cinco a?os de Plan Colombia, sobran motivos para concluir que la aspersi?n a?rea es un fracaso y que la actual pol?tica antidrogas no da los resultados esperados. El reciente informe de la Oficina de Drogas y Crimen de Naciones Unidas (UNODC) trae no pocos datos reveladores.

La relaci?n costo/beneficio es ruinosa: entre 1997 y 2006 se han fumigado 983.000 hect?reas y Colombia tiene la misma superficie de coca. La efectividad es a?n peor: en el 2001, por cada hect?rea en que se redujo el cultivo, se fumigaron tres; en el 2006 hubo que fumigar 21,5 hect?ras para bajar una.

La t?cnica no sirve: fumigar no erradica. La planta no muere y vuelve a producir. Los campesinos se ingenian trucos para disminuir el efecto del glifosato. Cada a?o, los lotes son m?s peque?os y m?s dif?ciles de asperjar.

Fumigar desplaza el cultivo. Colombia es un caso dram?tico de balloon effect: 2 sitios que hace un lustro no figuraban en el mapa de la coca hoy son los de mayor superficie cultivada: Tumaco (Nari?o) y, el de mayor potencial de producci?n, Cumaribo (Vichada). En Putumayo se proclam? no hace mucho que no quedaba "una hoja de coca"; hoy hay m?s de 12.000 hect?reas. De 12 departamentos con coca en 1999, se pas? a 23.

La fumigaci?n es un arma de reclutamiento para las Farc: cada gal?n de glifosato les ayuda a mantener cautivas en los m?rgenes de la frontera agr?cola a las 67.000 familias campesinas sembradoras y a miles de 'raspachines' itinerantes.

La superficie cultivada en Colombia se habr? reducido a la mitad desde el 2000; no as? la producci?n de coca?na. La regi?n andina produc?a 950 toneladas m?tricas de coca?na en 1996; hoy produce 984. Colombia pas? de 300 a 610 toneladas. Lo que se logra en un pa?s se pierde en los otros, y la regi?n lleva tres a?os con cultivos estabilizados alrededor de 155.000 hect?reas. Quienes alegan que, sin fumigaci?n, el pa?s se llenar?a de coca, desconocen que el narcotr?fico tambi?n obedece a leyes econ?micas y que siembra -y produce- lo que necesita.

En lugar de clamar por una ayuda cuyo enfoque es cada d?a m?s evidente que no sirve, el Gobierno debe aprovechar para redirigirla y replantear la colaboraci?n antidrogas con E.U. La fumigaci?n debe suspenderse y solo usarse en casos extraordinarios. La erradicaci?n manual ha crecido diez veces en los ?ltimos a?os, y debe fortalecerse. El desarrollo alternativo debe dejar de ser la hermanita de la caridad de la estrategia antidrogas, y una parte sustancial de la ayuda debe ir a desarrollo rural.

Una f?rmula puede ser concentrar esfuerzos en municipios cr?ticos, como los diez que, seg?n el jefe de UNODC en Colombia, producen 46 por ciento de la coca. Manteniendo lo que funciona -la interdicci?n a?rea y el decomiso mar?timo- y dise?ando lo que falta -una verdadera pol?tica de control de insumos- se puede configurar una nueva estrategia que reemplace el esfuerzo puramente represivo de hoy, tan fallido como costoso. Es hora, por fin, de reconocerlo.

Fuente: El Tiempo, Colombia

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