contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 22 de junio de 2007

Bolivia en el circuito coca-coca?na

* Se est? reafirmando el estigma de narcotraficantes que pesa sobre todos los bolivianos

La Argentina se sum? en las ?ltimas horas a la lista de pa?ses preocupados por el incremento del ingreso de coca?na boliviana a sus territorios. Tan es as?, que su Gobierno ha convocado a una reuni?n, en Buenos Aires, con la participaci?n de diplom?ticos de 17 pa?ses para tratar el tema.

Es una muestra m?s de que la pol?tica seguida por el r?gimen boliviano no es la correcta. El permitir el aumento de los cultivos legales de la hoja de coca est? dando lugar a un resurgimiento del narcotr?fico en Bolivia que, dada la fragilidad institucional que caracteriza al pa?s, ser? muy dif?cil de controlar. Con el argumento de que la coca se utilizar? en productos l?citos, como alimentos o medicinas, el Gobierno ha autorizado el incremento de las plantaciones de 12 mil a 20 mil hect?reas. Si cinco mil hect?reas son suficientes para satisfacer la demanda legal real, el resto inevitablemente va a parar en manos de los fabricantes de coca?na. Esas cifras son las que se manejan en el ?mbito interno; un informe de Naciones Unidas, presentado ayer, fija en 27.500 las hect?reas de coca asentadas en Bolivia, lo que magnifica a?n m?s los alcances del problema.

No es posible que el gobierno de Evo Morales no perciba esta situaci?n y el hecho de que la est? consistiendo reafirma el estigma de narcotraficantes que pesa sobre todos los habitantes de este pa?s en el resto del mundo.

El descubrimiento de mega factor?as de coca?na en territorio boliviano da la raz?n a la preocupaci?n expresada por nuestros vecinos y evidencia la presencia de bandas organizadas que, con tecnolog?a de punta, han elevado el potencial de producci?n a 115 toneladas m?tricas de coca?na al a?o. No es necesario ser un experto para encontrar las razones de ese resurgimiento: a m?s producci?n de la hoja, mayor materia prima para los traficantes. Estamos nuevamente ante el vergonzoso honor de pelear por los primeros puestos entre los grandes fabricantes de droga en Am?rica.

Mientras tanto, desde la llegada de Evo Morales, el Gobierno ha lanzado una intensa campa?a para revindicar a la "hoja sagrada" y lograr su despenalizaci?n, es decir que sea retirada de la lista de substancias il?citas. Su estrategia parece apuntar a presentar el tema ante la cuarta reuni?n del Convenio de Viena de la ONU, que se realizar? el pr?ximo a?o. Analistas especializados son esc?pticos, porque para alcanzar ese objetivo se requiere de un consenso global; con las cifras que se conocen en la actualidad, las posibilidades son m?s remotas, por no decir imposibles.

Hay otro aspecto que viene como consecuencia directa de la problem?tica que comentamos: la drogadicci?n dentro la propia Bolivia. La regla es ?nica e invariable; pa?s productor se convierte en consumidor. Los datos son alarmantes. Entre 1992 y 2005 el usos de substancias prohibidas se increment? en un 450%. En el caso particular de la coca?na, el consumo subi? 20 veces en ese mismo per?odo.

Si los elementos negativos son tan evidentes respecto de la pol?tica que el gobierno del MAS aplica en el tema coca-coca?na, cabe preguntarse qu? es lo que pretende conseguir. Por donde se mire, no se vislumbra beneficio alguno para el pa?s, ni el orden econ?mico ni en el social. Por el contrario, los perjuicios pueden tener alcances muy graves, aspecto que, aparentemente, tiene sin cuidado a los actuales inquilinos del Palacio Quemado.

Fuente: los tiempos

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