contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 16 de mayo de 2007

Algunas lecciones urgentes de nuestras compa?eras cocaleras peruanas

"No nos conformamos con calentar un asiento. Adem?s, por la pobreza, el olvido de las autoridades y el incumplimiento del gobierno, el pueblo peruano terminar? levant?ndose... no fuimos elegidas para imitar a una Marta Hildebrandt o volvernos diplom?ticas"

Elsa Malpartida
Parlamentaria andina peruana por el Partido Nacionalista Peruano

por Ricardo Jim?nez

En medio del totalitario monologo de las empresas privadas olig?rquicas que son los medios de comunicaci?n masivos en Per?, ahora uniformados con los del Estado, ca?dos en las manos de la misma oligarqu?a y su gobierno fujialanista, las compa?eras dirigentas cocaleras y parlamentarias nacionalistas peruanas, Elsa Malpartida y Nancy Obreg?n, hacen p?blica su adscripci?n a una alternativa de ?insurrecci?n civil? si se persiste en la ciega, represiva y pro imperial pol?tica de erradicaci?n de cultivos de coca dictada por la desacreditada administraci?n Bush y seguida prosternadamente por el ?ltimo y tard?o de sus idolatras sudamericanos, Alan Garc?a.

Valientemente, ante la consabida arremetida satanizadora de los medios y a?n de la persecuci?n legal en su contra, con la que ya se les amenaza p?blicamente, estas compa?eras adem?s, dan una serie de lecciones pr?cticas para la lucha por el orden social alternativo que conviene relevar y reflexionar.

La falsa y da?ina oposici?n entre luchar desde arriba o desde abajo

Sus declaraciones no hacen sino ser coherentes con una trayectoria de lucha que les ha valido innumerables veces la persecuci?n, represi?n y hasta la c?rcel, por parte de todos los anteriores gobiernos ?democr?ticos?. Lo nuevo, lo que provoca el esc?ndalo medi?tico, es el hecho de que estas ?cholas subversivas? est?n ahora en posiciones de poder en el aparato estatal y que ello no las haya apartado de su lucha, sino por el contrario, desde ah? le den una nueva fuerza y una nueva voz p?blica a la lucha cocalera, a la cual antes reprim?an casi en absoluto silenciamiento e impunidad. Esta dificultad real, concreta, es la que enerva a los poderes f?cticos locales y extranjeros, y conviene sacar bien las lecciones necesarias.

Justamente, como en Venezuela, Bolivia y ahora Ecuador, es la captura del gobierno por mayor?as populares electorales, a trav?s de alternativas y programas constituyentes, antimperiales y antiolig?rquicos, la que permite romper el bloqueo de estos poderes a los cambios, empezando por la ruptura de su monopolio de los medios, con el cual aturden a las mayor?as populares a su antojo. Ah? est? el caso de Lima, basti?n olig?rquico que, apenas pero suficientemente, ha permitido, contra la voluntad del resto del pa?s y de las corrientes que avanzan en la regi?n entera, sostener este impresentable neoliberalismo tard?o peruano. Son los medios masivos de comunicaci?n los ?ltimos verdaderos partidos pol?ticos de los poderes olig?rquicos e imperiales, y con la captura, por parte del nacionalismo consecuente, principalmente de las compa?eras cocaleras, de partes del aparato del Estado han dado un primer golpe a ese monopolio, y eso les duele. Pero la ruptura de ese silencio monop?lico no es un fin en s? mismo, es para hacer lo mismo que hacen los olig?rquicas, para usarlos como instrumentos de lucha consecuente, ahora en favor de las mayor?as populares, para combatir los planes neoliberales e imperialistas, para empujar y construir lo nuevo hacia las grandes mayor?as, hacia el pa?s, y no en la burbuja min?scula e impotente, en el rinc?n de las ara?as de ciertos ?profesionales de la inteligencia?. Demuestran, las compa?eras en la pr?ctica, que s? se puede, y se debe, luchar desde abajo y desde arriba simult?neamente, eliminando esa falsa y fementida oposici?n entre uno y otro nivel de la lucha, que sirve ?nicamente a los opresores, da?ando y manteniendo en la impotencia y la insignificancia a los sectores que caen en la trampa de un ?movimientismo? y un ?basismo? supuestamente radical, en el que se encierran algunos, autosatisfechos de sus propios delirios, mientras los pueblos pasan por su lado al combate y no lo ven o no quieren verlo. Ah? est? el caso de los profesionales de la inteligencia progresista peruana que, ante el hecho hist?rico y colosalmente significativo de haber llegado al congreso, por primera vez en la historia, por voluntad popular, compa?eras cocaleras, ind?genas, simplemente lo ignoraron, aduciendo en mesas y foros que en Per? con el movimiento ind?gena ?no pasa nada?.

Existe oposici?n popular y est? al lado del pueblo y sus luchas y as? como ha tomado consecuentemente algunas ?cabezas de playa? en el Estado, seguir? adelante a tomar el pr?ximo gobierno, como quiera y cuando quiera que ello ocurra. Este es el mensaje que nos entregan Elsa y Nancy. Y es al mismo tiempo el llamado a despertar, abandonar los prejuicios y los miedos, a tomar cada cual el lugar en esta lucha popular para ganarla, al mismo tiempo contra los poderes f?cticos enemigos de la humanidad y contra la peque?ez y la falta de comprensi?n que todav?a bloquea a sectores de la izquierda y el progresismo tradicional que est?n por fuera y a?n en contra del proceso.

La matem?tica continental, la nueva batalla de Ayacucho es en Lima

Pero, adem?s, es importante, necesario, hacer la matem?tica del continente. Esto es, darle al ?internacionalismo latinoamericano?, al ?bolivarianismo?, a la ?patria Grande? un contenido preciso, exacto, t?ctico y estrat?gico. La ?fraternidad y hermandad de los pueblos?, la ?solidaridad con la lucha en pa?ses hermanos?, las poes?as al Che Guevara, todo eso, est? muy bien, es una m?stica imprescindible, pero no es, ni mucho menos, ni de lejos, suficiente. M?s a?n, si s?lo se queda en eso, es m?s bien una neblina, una pirotecnia f?cil, que no impone responsabilidades claras, que hace olvidarlas m?s bien. ?De qu? sirve llenarse la boca con el Che, si alegremente llamamos a votar nulo y nos sumamos a las campa?as de la oligarqu?a y el imperio contra la alternativa constituyente y bolivariana en Per?, apoyada p?blicamente por Ch?vez y Evo? ?De qu? sirve empapelar las calles con volantes latinoamericanistas, sino somos capaces de abandonar las ?radicalidades impotentes? en cada uno de los pa?ses y t?cticamente empujamos el voto de nuestros gobiernos en la ONU para apoyar la lucha en ese escenario de los gobiernos populares del continente, aunque seamos opositores a esos gobiernos nuestros?

Esto nos lo muestran las compa?eras cocaleras. Al empujar su lucha, con mayor efectividad, por abajo y por arriba, al romper el monopolio del Estado y de los medios, consecuentes con la lucha popular, hacen m?s por el internacionalismo y bolivarianismo de la Patria Grande , que todas las frases hechas y lugares comunes guevaristas juntos, repetidos desde hace una d?cada en las burbujas insignificantes. La lucha cocalera, que se identifica con la de los pueblos ind?genas y con la de la defensa mediomabiental y de recursos estrat?gicos en el Amazonas, es, de hecho, una transversal continental, y un escenario militar estrat?gico contra el imperio. Y de ah?, la matem?tica continental a las que estas compa?eras multiplican a favor de los pueblos, con su inteligente, y libre de prejuicios y peque?eces, lucha desde arriba y desde abajo, desde lo electoral y lo social, desde el parlamento y la insurrecci?n popular. Multiplicar, sumar, de eso se trata. No restar, aunque sea con la boca llena de Bol?var o de Marx. Esta dimensi?n de responsabilidad continental, a trav?s no del discurso radicaloide, tan f?cil como impotente, sino de la matem?tica efectiva y medible de la lucha, es urgente y necesaria.

Mientras Colombia y M?xico est?n en vilo, empantanados en sus crisis, pero que a?n no logran tampoco romper el fiero bloqueo de los poderes f?cticos. En Per? se prepara la consolidaci?n neoliberal, al estilo chileno, al menos para tres d?cadas m?s. Y sobre su base, se digitan con recursos y bases norteamericanas, toda clase de conspiraciones y agresiones contra los procesos de Ecuador y Bolivia, donde la oposici?n de los poderes olig?rquicos est? lejos a?n de ser definitivamente vencida. El asesinato del presidente Ch?vez, a?n al costo de convertir Venezuela en otra Colombia, es una opci?n que se hace preferible al imperio, ante el avance de ese proceso a la opci?n socialista. Chile y, en menor grado, Argentina, Brasil y Uruguay, son un eje estable moderado que, de producirse estos retrocesos, podr?an variar, en mayor o menor medida, hacia posiciones pro imperiales. Al contrario, de avanzar los procesos populares en Ecuador y Bolivia, muy probablemente ser?n arrastrados a posiciones bolivarianas cada vez m?s claras. Especialmente, Chile, es un gobierno que s?lo podr? ser forzado a ello si se le cierra el cerco bolivariano, especialmente energ?tico, a su alrededor. Para todo ello, el punto de quiebre, el umbral crucial, es Per?. Es decisivo. El santo y se?a, la clave de la matem?tica continental. Un gobierno antiolig?rquico y antimperial, constituyente, bolivariano, perfectamente posible, casi logrado en las elecciones pasadas, hace toda la diferencia. No hay nada parecido a una tregua o a un futuro ?inevitablemente popular?. Todo est? en juego, es posible una nueva fase de derrotas y retrocesos en el continente, no reconocerlo es un enga?o criminal. Pero est? al alcance de la mano una victoria decisiva, una nueva batalla de Ayacucho que despeje Sudam?rica de la presencia imperial significativa y cierre el cerco a su influencia, sentando las bases para la construcci?n de lo nuevo. No entenderlo, no sumarse a la lucha por esta victoria urgente, por peque?eces vanidosas, o impotencia dogm?tica es un crimen y una deslealtad con los pueblos y la hora hist?rica.

Nada m?s una diferencia con la gesta hist?rica independentista. La nueva batalla de Ayacucho ser? en Lima. Es esta capital, donde se atrinchera la feroz y recalcitrante oligarqu?a peruana, la m?s centralista, la m?s racista del continente. Es desde esta fortaleza que ha logrado, tensando al m?ximo sus fuerzas, aunando a fujimontesinistas, alanistas, derechistas (y el oportuno abstencionismo de izquierdistas desorientados y grup?sculos impotentes), y contra el resto del pa?s y del continente, salvar el Per? neoliberal y antilatinoamericano y ahora pretende consolidarlo al menos para tres d?cadas m?s como cabeza de playa, base imperial contra el bolivarianismo en la regi?n. Y ello es as? por dos razones b?sicas. Es en Lima donde llega la supuesta ?modernidad? a la mayor cantidad de gente. Donde las grandes tiendas, los celulares, los TV cable y dem?s consumos contempor?neos llegan masivamente y son presentados, enga?osamente, como efecto de una ?nica causa neoliberal. Pero a?n en Lima, como en el resto del pa?s, son enormes los sectores que en realidad est?n excluidos de estas supuestas bondades del sistema, y a?n de lo m?s b?sico como el agua potable. All? entra en juego el factor m?s importante del bloqueo olig?rquico a los cambios: los medios de comunicaci?n masivos, que tienen en Lima un espacio cautivo y completamente sometido a su influencia. Es su f?rreo control totalitario, su bombardeo ideol?gico constante, sistem?tico, el que permite alcanzar la mayor?a lime?a suficiente para imponerse al pa?s. Y ?suficiente? porque son enormes todav?a, y a pesar de ello, las zonas populares, los conos, donde la votaci?n a la alternativa popular y antimperial en las ?ltimas elecciones fue significativa. Es all? el eslab?n de la cadena que debe romperse para ganar la batalla de Per? y del continente entero, que est? en juego. Sin abandonar el empuje de las luchas regionales, es imprescindible ganar y avanzar en Lima, en los conos. Y es esa la otra gran lecci?n de las compa?eras cocaleras. Ella ?traen? la lucha cocalera a Lima, la ponen en los medios olig?rquicos, en los debates parlamentarios. Incluso en la agenda regional, porque si llegan a encarcelar a Elsa Malpartida, parlamentaria andina, ser? una verg?enza y un costo para el gobierno en el escenario regional. En el mismo movimiento, fortalecen la lucha local cocalera, y fortalecen con el ejemplo, la lucha en Lima, el escenario fundamental para lograr un gobierno popular, ?nico que podr? terminar cambiando de una vez la pol?tica cocalera, empezando por sacar de all? a los sicarios de Bush, como lo se?al? p?blicamente Ollanta Humala en la campa?a presidencial pasada.

?Hace falta m?s para tomar conciencia de las graves responsabilidades populares e hist?ricas que nos caben, por acci?n u omisi?n, a cada uno? ?Hace falta m?s para no ver, ni entender, ni aprovechar las lecciones que nos regalan con su ejemplo las heroicas compa?eras cocaleras, ind?genas y parlamentarias nacionalistas con su profec?a de insurrecci?n?.

Fuente: Nuestra Am?rica Rebelde

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