contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 03 de mayo de 2007

Temas delicados

Por: Pilar Arroyo R.P.

Desde nuestra ?ltima entrega hay cuatro delicados temas que han tomado protagonismo en la coyuntura: 1) el problema de la coca; 2) la creciente influencia del fujimorismo en el gobierno aprista (casos Pandolfi, Garrido Lecca y Giampietri); 3) los esfuerzos gubernamentales por lograr la aprobaci?n del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (TLC) que han motivado el segundo viaje del Presidente Garc?a a los EE.UU. y 4) las crecientes protestas ciudadanas ( La Oroya, Ancash, Moquegua, etc). Por razones de espacio nos ocuparemos de los dos primeros.

I.- EL PROBLEMA DE LA COCA

El 13 de marzo comenz? en Tocache (San Mart?n) un paro de 48 horas convocado por los campesinos cocaleros, y respaldado por el alcalde del lugar, en protesta por la erradicaci?n compulsiva de sus cultivos por parte del Proyecto Especial de Control y Reducci?n de los Cultivos de Coca (CORAH).

El gobierno opt? por el di?logo, que culmin? en la firma de la llamada ?Acta de Tocache?, cuyos acuerdos principales fueron: a) Empadronamiento general de los agricultores productores de hoja de coca a nivel nacional. b) declarar en emergencia las provincias de San Mart?n, Bellavista, Picota, Tocache, Rioja, Moyobamba, El Dorado y Lamas. c) Desarrollar una pol?tica de interdicci?n de productos qu?micos que permiten la transformaci?n de la hoja de coca en coca?na, as? como una lucha frontal contra el narcotr?fico d) Suspensi?n temporal de la erradicaci?n programada de los cultivos de coca, la cual no incluye los sembr?os que se encuentran en las inmediaciones de pozas de maceraci?n en un ?rea de mil metros cuadrados.

Luego de la firma de dicha Acta, el Ministro de Agricultura, Salazar (a quien el Ministro de Interior dej? solo en las negociaciones con los cocaleros), declar? "No tenemos una pol?tica antidrogas, porque esta pol?tica es manejada por directivas de Estados Unidos([1]). Ellos son los que ponen dinero, ellos son los que ejecutan, ellos son los que aplican las medidas. Y esa conducci?n est? equivocada" ([2]). A continuaci?n hizo conocer al pa?s (en su presentaci?n en el Programa ?La Hora N", de canal 8), que los valles del Monz?n, Apur?mac y Ene eran zonas "liberadas" para el narcotr?fico.

Los hechos anteriormente descritos generaron una serie de reacciones:

+ Un sector dio la bienvenida al Acta y destac? la valiente actitud del Ministro Salazar de poner los puntos sobre las ?es y destacar lo que es obvio para cualquiera que haya visitado las zonas cocaleras: el delicado asunto de zonas del territorio en manos del narcotr?fico, as? como la inexistencia de una pol?tica cocalera aut?noma, en funci?n de los intereses nacionales.

+ Pero otro sector, con el apoyo entusiasta de la mayor?a de medios de comunicaci?n, la rechaz? de plano, acusando al Ministro Salazar de haber claudicado frente al narcotr?fico y pidiendo su inmediata renuncia. Sin embargo, no lo pudieron lograr porque Salazar es un militante aprista de mucho prestigio y trayectoria, sobre todo en el norte del pa?s.

Al Presidente Garc?a no le qued? m?s remedio que respaldar a Salazar, aunque d?as despu?s desconoci? el Acta de Tocache y decidi? continuar la erradicaci?n forzosa, ordenando bombardear las pozas de maceraci?n (lo que cualquiera que haya pisado la amazon?a sabe que no es posible). Al momento de escribir estas l?neas los cocaleros han vuelto a bloquear las v?as de acceso a sus valles, reclamando respeto a lo acordado en el Acta y di?logo con el gobierno para encontrar una soluci?n al problema.

Lo anteriormente rese?ado l?neas arriba se repite como una letan?a anual (coincidentemente en la misma ?poca) en un juego que Mirko Lauer ha llamado de: ?cultivo-erradicaci?n-paro-tregua? Nosotros agregar?amos luego de ?tregua? presi?n norteamericana y vuelta a la erradicaci?n forzosa.

En el pa?s hay acuerdo en que es grave que el 90% de la producci?n de coca vaya al narcotr?fico, as? como tambi?n que el narcotr?fico trae una secuela de violencia, corrupci?n y contaminaci?n ambiental a nuestro pa?s y por lo tanto hay que hacer algo al respecto. La Opini?n P?blica tambi?n es consciente de este problema. La ?ltima encuesta nacional (urbana) de Apoyo consigna que el 21% de los entrevistados considera al narcotr?fico y consumo de drogas como el sexto problema del pa?s, despu?s del desempleo, pobreza, corrupci?n, inseguridad y educaci?n inadecuada.

Pero... los [email protected] no logramos ponernos de acuerdo en lo que hay que hacer al respecto. Hay b?sicamente dos posiciones:

1.- Los que, coincidiendo con la mirada norteamericana -que no hace distingos entre la planta (coca) y el producto industrial (coca?na)- consideran a los cocaleros aliados del narcotr?fico y que, por lo tanto, sostienen que no cabe el di?logo con ellos, sino proceder con todo el peso de la ley a la erradicaci?n forzosa (qu?mica o manual) de sus cultivos. Rechazan tambi?n cualquier intento de dar otro destino a la producci?n cocalera, negando sus posibles usos en la alimentaci?n, medicina e industria. Este sector privilegia una respuesta policial-militar frente al problema y centran su pedido de ayuda internacional a medios econ?micos y log?sticos (por ejemplo interdicci?n a?rea) para combatir este flagelo.

2.- Los que consideran que hay que distinguir entre los campesinos cocaleros y los narcotraficantes. Con los primeros hay que dialogar, a los segundos hay que hacerles caer todo el peso de la ley. En el di?logo con los cocaleros hay que tener en cuenta las diversas dimensiones en juego:

a) la cultural-antropol?gica, como dice Cotler: ?la coca ha sido ?y al presente sigue siendo- elemento crucial en las ceremonias religiosas y en los rituales sociales; en el trabajo y en el intercambio comercial de la poblaci?n andina? ([3]).

b) la socio-econ?mica: la gente cultiva coca porque crece en suelos pobres y tiene un alto rendimiento (de 3 a 5 cosechas anuales). Adem?s, porque la falta de mantenimiento de las v?as de comunicaci?n no son un obst?culo (como s? lo son para otros productos) para que llegue a los mercados; y por su puesto, por su precio. Estas ventajas no la tienen los cultivos alternativos, cuyos precios, dicho sea de paso, son deprimidos por los subsidios agr?colas que los pa?ses de la Uni?n Europea y los Estados unidos dan a sus agricultores.

Este sector considera que hay que explorar la posibilidad de dar otros usos a la hoja de coca y centran su pedido de ayuda internacional en revertir el obst?culo de La Convenci?n de Viena sobre Estupefacientes, que considera la hoja de coca como droga y por lo tanto proh?be la comercializaci?n tanto de ella como de sus derivados a nivel mundial. Tambi?n piensan que la comunidad internacional debe atenuar o compensar el impacto de sus subsidios agr?colas sobre nuestra agricultura.

Tambi?n llaman la atenci?n sobre el impacto ambiental que genera la erradicaci?n forzosa de cocales, al promover el desplazamiento de los cultivos (por el llamado efecto globo) lo que significa mayor deforestaci?n de la Amazon?a.

II.- LA CRECIENTE INFLUENCIA DEL FUJIMORISMO

Tres hechos p?blicos del ?ltimo mes alertaron al pa?s sobre la creciente influencia del fujimorismo en el gobierno aprista. Veamos:

1.- El Ingeniero Alberto Pandolfi ven?a trabajando, hace cinco meses, en el gobierno aprista. Incluso hab?a llevado a cabo negociaciones con el Banco Mundial en nombre del gobierno en temas relacionados con el Programa de Reducci?n de Vulnerabilidades frente al Evento Recurrente de El Ni?o (PREVEN). Por ello, el despacho del Premier del Castillo procedi? a nombrarlo Director Ejecutivo de dicho Programa, dando inicio a una tormenta pol?tica.

El motivo de la misma es que Pandolfi fue dos veces Premier en el gobierno de Fujimori (entre los a?os 1996-1999) y fue inhabilitado para ejercer funciones p?blicas por diez a?os por su responsabilidad en diversas irregularidades cometidas durante dicho gobierno. Su presencia en la funci?n p?blica sacaba a la luz una ?infracci?n constitucional? cometida por el Premier del Castillo, como bien lo se?al? en ese entonces la actual Presidenta del Congreso Mercedes Cabanillas. Por ello, el Congreso ha acordado interpelarlo, el d?a 2 de mayo, a pesar de las veladas amenazas del Secretario General del APRA, Mauricio Mulder, de cerrarlo si esto sucediera.

2.- No hab?a terminado la tormenta por el ?caso Pandolfi? y la Opini?n P?blica se enter? que el Ministro de Vivienda y miembro del partido aprista, Hern?n Garrido Lecca, pagaba a los diarios fujimoristas La Raz?n, el Chino y el Men para que elogiaran su gesti?n y demolieran a sus oponentes pol?ticos.

Garrido Lecca estaba usando la misma ?t?cnica? que Montesinos y Fujimori desarrollaron durante toda la d?cada del noventa con los medios de comunicaci?n y que ha llevado a muchos de sus propietarios (o ex propietarios) a ser enjuiciados ?por haber vendido su l?nea informativa o editorial a un gobierno corrupto?. Coincidimos con Mirko Lauer cuando comentando este caso afirma que ?cobrar por ofrecerle al p?blico propaganda disfrazada de informaci?n y opini?n objetivas y de buena fe (?)no se distingue en lo esencial de lo que vimos con la mafia en los a?os 90: los medios como instrumentos de delitos psicosociales? ([4]).

El Presidente Garc?a, en lugar de condenar ambos casos y pedir la renuncia de ambos funcionarios (el Premier del Castillo y el Ministro Garrido Lecca) ha se?alado que son errores pol?ticos. Ello no se condice con su pedido, en el discurso inaugural del 28 de julio, invitando a los peruanos a rescatar los valores. Como dice Gonzalo Portocarrero ?Lo de Garrido Lecca fue un acto corrupto y el Gobierno se ha hecho de la vista gorda. Es un quiebre en la imagen que este Gobierno quer?a dar: la de un r?gimen renovado, que buscaba la austeridad, la honradez y la transparencia. Es un mal augurio? ([5]).

3.- El Primer vice-presidente de la Rep?blica, Almirante en retiro de la Marina Peruana, Luis Giampietri, ha sido citado en calidad de testigo (a pedido de uno de los inculpados) por la Primera Sala Anticorrupci?n, como testigo, en el caso de la matanza de La Cantuta. Giampietri se niega a acudir a las reiteradas citaciones. En lugar de dar ejemplo al resto de ciudadanos y mostrar respeto al Poder Judicial, para librarse de dicha citaci?n ha movilizado en su apoyo al Congreso (impulsado por la bancada aprista y fujimorista) y tambi?n a la Fuerza Armada, a la cual perteneci? anteriormente.

Los hechos anteriormente mencionados han llevado a Alvarez Rodrich a afirmar que ?el gobierno aprista muestra demasiadas coincidencias con el fujimorismo en cuanto a objetivos e, incluso, en relaci?n con la convocatoria de personas que jugaron un papel nefasto sobre los noventa ?como Alberto Pandolfi. Y otras con afecto sincero por las formas autocr?ticas que predominaron entonces, como el vicepresidente Luis Giampietri? ([6]).

Y nos recuerda que ?Lo que no hay que perder de vista en todo es que detr?s de las movidas de Giampietri no s?lo est? una actitud majadera sino ?lo que es m?s preocupante- el intento del APRA y del fujimorismo de bajarse a una jueza como In?s Villa Bonilla, quien es un verdadero dolor de cabeza para los corruptos? ([7]). El Poder Judicial parece tambi?n haberlo entendido as? y el 21 de abril los Presidentes de las Cortes Superiores de Justicia de La Rep?blica han emitido un comunicado manifestando su ?solidaridad con las se?oras magistrados integrantes de la Primera Sala Penal Especial de Lima? y exhortando ?a los dem?s poderes del Estado al respeto irrestricto a la independencia del Poder Judicial?.

Impresi?n que tambi?n tiene Mirko Lauer, cuando se?ala que ?Tanto el mal nombrado Alberto Pandolfi como el mal contratado diario La Raz?n vienen del ri??n mismo de la corrupci?n de los a?os 90, cuya representaci?n pol?tica sigue siendo el fujimorismo reciclado? ([8]).



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[1] ) La influencia de los EE.UU. se basa en que el gobierno norteamericano eval?a anualmente si los pa?ses cocaleros est?n haciendo los esfuerzos necesarios para erradicar los cocales, ?certificaci?n? le llaman. Si no aprueban la evaluaci?n los pa?ses pueden tener serios problemas en acceder a la asistencia financiera norteamericana y de los organismos multilaterales, as? como tambi?n perder las preferencias arancelarias acordadas en el marco del ATPDEA.Como dice J.Cotler esto es unilateral porque ?la estrategia de Washington centra su atenci?n en la oferta externa descuidando la importancia que en el narcotr?fico ejerce la demanda interna? en J.Cotler Drogas y pol?tica en el Per?. La conexi?n norteamericana (Lima, IEP, 1999) p.12.

[2] ) Desco Resumen Semanal A?o XXIX 1427 (14 - 20 de marzo del 2007)

[3] ) Cotler op.cit. p. 71.

[4] ) M. Lauer ??Es lo mismo? ?Es parecido? ?O es Igual? En La Rep?blica? 18 de abril del 2007.



[5] ) G. Portocarrero. ?Hay un gran potencial de violencia en el Per?? Entrevista de Michael A.Z?rate en Per? 21 del 22 de abril del 2007.

[6] ) Augusto Alvarez Rodrich ?Fiesta de 15 a?os. El fujimontesinismo goza, todav?a de buena salud? Editorial de Per? 21 del 5 de abril del 2007.

[7] ) A. Alvarez Rodrich ?Giampietri se las trae. La bisagra entre el aprismo y el fujimorismo? en Per? 21 30 de marzo del 2007

[8] ) Lauer art. cit.

Fuente: Instituto Bartolom? Las Casas

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