contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 26 de abril de 2007

La hoja de coca en Per? y Bolivia

Informaci?n General: Mientras Evo Morales lleva adelante un proceso que busca remover consesuadamente los excedentes de hoja de coca, en Per? Alan Garc?a decidi? reanudar la erradicaci?n forzosa de los cultivos. Antes que los espa?oles llegaran a Am?rica, la hoja de coca era utilizada como una ofrenda a los dioses de la naturaleza, asimismo se depositaba en la boca de los muertos para quede esta manera les sea m?s placentero su viaje al m?s all?.

Durante mucho tiempo la coca, exceptuando esta tarea m?stica-religiosa, fue un privilegio inherente a la nobleza incaica. Esto cambio luego de la llegada de Crist?bal Colon, lo que abri? pas? a la ?genocida? conquista del territorio americano, donde la fuerza de sus fusiles los emisarios de la corona espa?ola masacraron a millones de ind?genas y relegaron a los pueblos originarios a una situaci?n de total subordinaci?n.

En un comienzo los espa?oles prohibieron el uso de la hoja de coca, ya que la consideraban como una costumbre pagana y pecaminosa. Sin embargo, luego que instalaran el sistema de trabajo forzado a trav?s del cual los ind?genas fueron recluidos en las minas (como por ejemplo Potos?, donde seg?n analistas murieron 8 millones de personas), dieron marcha atr?s con la medida y decidieron legalizar su uso. De esta manera buscaban que los indios mitayos, gracias a los atributos de la coca, que quita el hambre, la sed, pudieran intensificar el proceso de extracci?n de las riquezas minerales: como por ejemplo oro, plata.

Luego de varios a?os de saqueo de los recursos naturales, los conquistadores finalmente fueron forzados a abandonar el continente americano. No obstante esto, la planta de coca contin?o representando un factor muy importante dentro de la cultura andina. Los pueblos originarios, que la consideran sagrada, la siguen utilizando no s?lo para soportar los ajetreos del acontecer diario, sino que tambi?n emplean a este producto proveniente de la Pachamama para curarse y hasta alimentarse.

Durante el siglo XX la coca fue ?satanizada?, esto comenz? a suceder luego que los narcotraficantes lograran extraer de ?sta a la coca?na. R?pidamente las naciones m?s poderosas decidieron cercarla legalmente, es m?s durante la Convenci?n de Viena (aprobada en 1961) se la introdujo en la lista de sustancias controladas, o sea prohibidas. Esta inhibici?n abarc? desde su fabricaci?n, hasta el consumo y la importaci?n de la misma.

En la actualidad, es una aberraci?n que se quieran eliminar todos los cultivos de hojas de coca, ya que de esa manera se estar?an pisoteando las tradiciones y los derechos leg?timos de las comunidades de pueblos originarios, que durante siglos han aprovechado de los beneficios de la planta milenaria. Por esta raz?n ser?a muy absurdo considerar que toda la coca que existe va a parar al narcotr?fico. Esta posici?n equivocada por cierto, es la que promulga el gobierno de los Estados Unidos, sobre todo a partir de la d?cada del ochenta donde se escud? en la ?lucha contra el narcotr?fico?, para as? atacar los cultivos cocaleros existentes en Am?rica Latina.

En realidad la verdadera intenci?n del gobierno del entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan era defender sus intereses hegem?nicos en la regi?n. Gracias a la pantalla que represent? la cruzada contra las drogas, la administraci?n republicana instaur? ?guerras de baja intensidad? que buscaban desestabilizar a los movimientos pol?ticos opuestos a los designios de la Casa Blanca: un ejemplo claro de eso fue lo que paso en Nicaragua, con el sandinismo.

Siguiendo los lineamientos que planteaba el gobierno estadounidense aquel entonces, varios mandatarios latinoamericanos comenzaron con una campa?a de erradicaci?n forzosa de los cultivos de hoja de coca. Un f?rreo defensor de esta pol?tica fue el ex Presidente de facto de Bolivia, Hugo Banzer. Sin embargo luego de funcionar por m?s de dos d?cadas en territorio boliviano, este plan no logr? ning?n resultado positivo, lo ?nico que hizo fue incentivar la violencia: ya que durante este periodo murieron alrededor de 100 personas en la zona del Chapare.

Cuando Evo Morales asumi? lleg? a la presidencia, su experiencia como l?der cocalero lo llev? a ser conciente que la fuerza represiva no contribuye en nada para solucionar el dilema que representa poder eliminar los excedentes de coca - que a veces van a parar el narcotr?fico- pero sin hacer peligrar el ancestral consumo de la misma de parte de las comunidades ind?genas.

Por esta raz?n, en vez de intentar imponer la erradicaci?n forzosa, pact? con los cultivadores para poner en funcionamiento una ?racionalizaci?n org?nica y comunitaria? de la hoja de coca. Este sistema empez? a funcionar en la regi?n tropical de los Yungas, donde el gobierno estableci? como tope del cultivo legal 12.000 hect?reas sembradas.

Las plantaciones que excedan esta cifra proceder?n a ser destruidas voluntariamente. Esto se realizar? de una manera: ?consensuada, voluntaria, respetando los derechos humanos y activando programas de desarrollo humano en esta zona?, se?al? el Viceministro de Defensa Social, Felipe C?ceres.

El funcionario enfatiz? que con la ayuda del Estado se va a intentar mejorar las condiciones de vida de los lugare?os, para que de esta manera: ?los ni?os no siempre deban dedicarse al cultivo de la coca, sino a la carpinter?a, la mec?nica o la electricidad?.

La pol?tica de ?racionalizaci?n comunitaria?, que para fin de a?o busca suprimir unas 2.500 hect?reas de cocales en los Yungas, parte de la premisa de decir ?no al narcotr?fico?, pero respetando a la coca como producto tradicional de la cultura ind?gena y tambi?n a quienes la siembran. ?La comunidad internacional debe entender que la coca para nosotros es una cuesti?n ancestral de dignidad, de sobrevivencia?, afirm? C?ceres.

En lo que resta del a?o el gobierno boliviano va a contabilizar el n?mero de plantaciones en la zona, para as? diferenciar a aquellos cocales destinados al uso tradicional, de aquellos que representan el excedente.

A diferencia de Bolivia, donde la ?racionalizacion? se est? llevando a cabo en la m?s absoluta tranquilidad, en estos ?ltimos d?as en Per? se desat? una grave crisis entre los sectores cocaleros y el gobierno aprista. El motivo de la misma fue la decisi?n del presidente Alan Garc?a de reanudar de manera unilateral las erradicaciones forzosas de la hoja de coca.

El primer mandatario implement? esta medida, no obstante que todav?a estaba vigente un acuerdo que su gobierno firm?, luego que varias agrupaciones campesinas protestaran por la agresividad de la ?pol?tica antinarc?ticos? durante el mes de marzo en la localidad de Tocache.

Para legitimar su decisi?n, Garc?a se?al? que el pacto (que estipul? la suspensi?n moment?nea de las erradicaciones), s?lo era v?lido durante un lapso de quince d?as.

A pesar de esto, varios sectores de la oposici?n remarcaron que la decisi?n de volver a implementar una pol?tica de ?tolerancia cero? contra el narcotr?fico, representa un gui?o hacia los Estados Unidos justo antes de que el Presidente Peruano se re?na con George W. Bush el pr?ximo 23 de abril.

Los sectores cocaleros r?pidamente sancionaron un paro indefinido para repudiar esta decisi?n, asimismo comenzaron a bloquear las algunas autopistas.

A pesar que los sectores m?s combativos amenazan con radicalizar las protestas, la mayor?a de los manifestantes coinciden en la necesidad que una comisi?n del gobierno se haga presente en la regi?n de Huanuco para as? debatir por medios pac?ficos el problema. El Presidente Alan Garc?a respondi? a este pedido de una manera tajante: ??Que comisi?n del Ejecutivo! No hay nada que dialogar, lo que hay que impulsar es una buena agricultura y erradicar lo que constituye una mala agricultura y actividad?.

Sin embargo, parece que el gobierno no est? haciendo mucho para incentivar un cultivo alternativo a la coca. De acuerdo a un informe de la Comisi?n Nacional para el Desarrollo y Vida sin drogas (Devida), en las zonas donde existe una marcada dependencia de la hoja de coca en la econom?a local, las personas manifiestan un mayor rechazo a abandonar el cultivo de la misma.

Seg?n el especialista en el tema, Hugo Cabieses, la mayor?a de los que ?se oponen a la erradicaci?n pertenecen al VRAE, Leoncio Prado y Tocache, y es que en dichas zonas hay un rechazo absoluto a la pol?tica gubernamental". De acuerdo al analista esta actitud se fundamenta en que la pol?tica llevada delante por el estado, que presuntamente pregona por un cultivo alternativo a la coca, ha sido completamente ineficaz y s?lo ha servido para profundizar la pobreza en esos lugares.

Por ?ltimo, Cabieses le recomend? a Alan Garc?a que tome en cuenta los resultados del informe: "para revisar la forma c?mo est? manejando el conflicto, si no lo hace se le puede ir de las manos". Ya que por el momento los cocaleros que propugnan con radicalizar las protestas constituyen un sector minoritario, pero: ?si la represi?n se intensifica, los agricultores de otras cuencas podr?an sumarse?.

Fuente: Corrientes Noticias

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