contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 22 de febrero de 2007

Coca no encaja en mercado de libre comercio

En un restaurante mexicano en Queens, supe que la tortilla subi? de precio luego de varias d?cadas en que se mantuvo intacto. Los mexicanos culpan al monopolio de la producci?n de ma?z y a la p?rdida de la soberan?a productiva de su pa?s. El tema me sirve para comentar que estoy en los Estados Unidos en reuniones con miembros del Congreso para mostrar la otra cara del Tratado de Libre Comercio (TLA) firmado por los gobiernos de Alvaro Uribe y George W. Bush.
Yo nac? y me form? en los llanos orientales de mi pa?s, estoy acostumbrado al calor del tr?pico, conozco a los campesinos que viven en las llamadas zonas de colonizaci?n a quienes muchas veces se cataloga de narcotraficantes cuando solo son trabajadores de la tierra que tienen necesidad de producir cultivos legales. Anhelan el apoyo de su estado y aman el desarrollo. Aunque una reciente experiencia me permite pensar en lo que ocurrir? con este Tratado.

A principios de la d?cada de los 90s, el gobierno de Colombia hizo una apertura comercial mediante la que rebaj? los aranceles y otros impuestos de aduana. Este era el m?s importante mecanismo que ten?a el estado para proteger la agricultura nacional. Aunque varias voces reclamaron, el gobierno de turno aplic? la medida la cual continu? profundiz?ndose por las administraciones siguientes. Los resultados fueron un desastre: Colombia perdi? un mill?n cien mil hect?reas de cultivos transitorios y permanentes en los primeros a?os y casi 900 empleos rurales. Estudios de la Sociedad de Agricultores demuestran que la pobreza en el campo creci? hasta alcanzar el 80% de los campesinos.

Cerca de 300 mil familias campesinas se vincularon en esos a?os a la siembra de la hoja de coca y este cultivo se ubic? en m?s de 400 municipios a nivel nacional. Incluso familias que viv?an de peque?as siembras de caf? en el interior del pa?s se trasladaron a la sure?a zona fronteriza del Putumayo a cultivar coca. Mientras la agricultura tradicional de producci?n campesina se arruinaba, los trabajadores del campo buscaban otra actividad para reemplazar y se apegaron a la coca como tabla de salvaci?n. Las marchas de protesta de 1994 y 1996 que movilizaron a m?s de 200 mil labriegos denunciaron que la coca creci? por el abandono del campo. Hoy Colombia se mantiene como el primer productor de coca del mundo a pesar de 13 a?os de fumigaciones con agrot?xicos, seis a?os de Plan Colombia y 5 mil millones de d?lares aportados por los contribuyentes de EE.UU.

Ahora, el gobierno de Colombia est? feliz porque logr? en el TLA quedar ?en igualdad de condiciones? para competir con la agricultura de los EE.UU. ocultando que el ma?z y otros productos de los campesinos colombianos nunca llegar?n a la mesa de los consumidores estadounidenses por razones pr?cticas de competitividad: volumen, productividad, infraestructura, subsidios, cr?ditos y acceso a tierras entre otros factores.

As? las cosas, la experiencia muestra que en medio de la crisis de los productos legales agr?colas, la gente rebusca que hacer para no morirse de hambre. Todo indica que los dise?adores de la pol?tica antidrogas no han ca?do en la cuenta de que la coca se mueve como hielo en el whisky en un escenario global de libre comercio.

Pedro Arenas es un ex congresista de Colombia por el Guaviare.


Fuente: El Diario

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