contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 26 de enero de 2007

Error Hist?rico

La inclusi?n de la hoja de coca en la Convenci?n ?nica
Documento de debate del TNI (Transnational Institute)

?En referencia a una visi?n de respeto a las culturas ancestrales tanto las andinas como las amaz?nicas y a la auto identificaci?n de la poblaci?n ind?gena con la hoja de coca como elemento sagrado y cosmol?gico, se advierte la necesidad de revalorizar la hoja de coca?.
F?lix Barral1


A lo largo de las ?ltimas d?cadas la hoja de coca ha sido objeto de un sistem?tica demonizaci?n sobre la base de opiniones sin fundamento que terminaron por generalizarse a lo largo de todo estos a?os. La mayor parte de la informaci?n que se ofrece sobre el uso tradicional de la hoja de coca y sus adaptaciones modernas es err?nea. Un error que ha impedido hasta el momento sacar a la luz los aspectos positivos de la planta, sus potenciales beneficios para la salud f?sica, mental y social de los pueblos que la consuman y cultivan. La coca podr?a convertirse en factor de desarrollo econ?mico de sectores empobrecidos a la vez que en factor de promoci?n de la democracia.

La comunidad internacional inici? una guerra contra la hoja de coca a partir de su inclusi?n en las listas de la Convenci?n ?nica de 1961 sobre Estupefacientes que estableci? que,?En la medida de lo posible, las Partes obligar?n a arrancar de ra?z todos los arbustos de coca que crezcan en estado silvestre y destruir?n los que se cultiven il?citamente (Art?culo 26); y que, La masticaci?n de hoja de coca quedar? prohibida2 dentro de los 25 a?os siguientes a la entrada en vigor de la presente Convenci?n (Art?culo 49, e).

Sin definici?n cient?fica alguna, la Convenci?n introduce una absurda distinci?n entre sustancias psicoactivas legales e ilegales de modo que se desv?an los conocimientos y los esfuerzos de la salud p?blica para reducir los da?os producidos por todas y cada una de las sustancias psicoactivas. En este contexto, la OMS no reconoce la diferencia entre sustancias psicoactivas legales e ilegales.

El Pre?mbulo de la Convenci?n justifica esta obligaci?n y prohibici?n aludiendo que, ?Las Partes, preocupadas por la salud f?sica y moral de la humanidad...3 Y posiciona sus argumentos en contra con el uso de una ret?rica no exentas de exageraciones como: ?Reconociendo que la toxicoman?a constituye un mal grave para el individuo y entra?a un peligro social y econ?mico para la humanidad...?; ?Conscientes de su obligaci?n de prevenir y combatir ese mal...?; ?Considerando que para ser eficaces las medidas contra el uso indebido de estupefacientes se hace necesaria una acci?n concertada y universal?.

La Convenci?n clasifica las sustancias en cuatro Listas a las que se les aplican distintas niveles de fiscalizaci?n: a las de la Lista I se les aplican todas las medidas de fiscalizaci?n; las de la Lista II tienen menos restricciones, especialmente respecto al comercio al por menor; a los preparados de la Lista III, se les aplican restricciones menores que a los estupefacientes que contienen4; finalmente a las de la Lista IV se les aplican las mismas restricciones que a las sustancias de la I, pero por sus cualidades peligrosas se les aplican restricciones adicionales. Adem?s, la Convenci?n ?nica plante? la posibilidad ?aunque no la obligaci?n- de que los Estados prohibieran espec?ficamente las actividades de cultivo(art?culo 22), en los casos de tres plantas con capacidad psicoactiva: la amapola (papaver somniferum) de la cual se extrae el alcaloide morfina para producir hero?na; la hoja de coca (erythroxilum coca), de la cual se extrae el alcaloide coca?na que posteriormente se concentra en sulfato o clorhidrato de coca?na; y la marihuana (cannabis sativa) que se consume generalmente en forma natural.

La Convenci?n ?nica de Estupefacientes suscrita en 1961, estuvo destinada a asegurar dos cosas: primero, garantizar la oferta m?dico-cient?fica de drogas naturales a trav?s de un sistema de previsiones (estimados) que hacen peri?dicamente los Estados acerca de sus necesidades de una u otra sustancia; y segundo, evitar el desv?o de estas sustancias hacia el narcotr?fico.
Seg?n el Art?culo 1f, por ?hoja de coca? se entiende la hoja del arbusto de coca, salvo las hojas de las que se haya extra?do toda la ecgonina, la coca?na o cualquier otro alcaloide de ecgonina. Por lo cual, las hojas de coca ?descocainizadas? dejan de ser hojas de coca, quedando por fuera del alcance de la Convenci?n. Se trata por consiguiente de una sustancia restante que puede ser comercializada sin control alguno, lo que favorece especialmente a la Coca Cola.


As?, este tratado dispuso la creaci?n de sistemas administrativos que plantearon el control de tales cultivos, su erradicaci?n y el establecimiento de prohibiciones administrativas y penales sobre tales actividades, de acuerdo a un sistema a cargo de organismos nacionales (Art.23 para el caso del opio y Art.26 para el caso de la coca). Para el caso de los pa?ses que quieran cultivar opio para usos medicinales, la Convenci?n ?nica dispuso la creaci?n de un organismo que se encargase de:
? Designar las zonas donde se permite el cultivo del opio.
? Mantener la exclusividad de la actividad del cultivo, que solamente se permitir? a los productores que tengan licencia de este organismo, dentro de la superficie asignada.
? Comprar y tomar posesi?n lo antes posibles de la cosecha en un plazo de hasta cuatro meses ya que los productores est?n en la obligaci?n de entregarla en venta al organismo nacional.
En el caso de la coca, la Convenci?n ?nica de 1961 orden? a los Estados poner en marcha un mecanismo similar aunque menos riguroso que para el caso de la amapola, el cual daba lugar a dos excepciones fuera de las contempladas para fines m?dicos y cient?ficos:
? Para el caso de la exportaci?n de los agentes sapor?feros (saborizantes). Esto signific? de hecho una excepci?n con nombre propio: permiti? la continuidad de la fabricaci?n de la
Coca Cola a trav?s del suministro de hojas de coca "descoca?nizada".
? Para el caso del arbusto de coca, la Convenci?n ?nica solamente ordena tomar posesi?n material (el art?culo 23.2.d en concordancia con el art?culo 26.1 de la Convenci?n), pero no indica la obligaci?n del campesino de venderle su producci?n al organismo, como sucede en el caso del opio. Esto ?ltimo es de gran importancia respecto a la ubicaci?n de los productores tradicionales en el circuito legal de la coca.
No hubo ni hay en la actualidad la obligaci?n para las partes de la Convenci?n de crear un monopolio estatal de la coca, al estilo de la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) que funciona en el Per?. El productor deber?a poder acceder al mercado y vender personalmente su producci?n a?n cuando la posesi?n material -a manera de un Almac?n General de Dep?sito- est? en manos del organismo estatal. Esta diferencia, entre el r?gimen del opio y de la coca, explica por qu? en Bolivia no se ha creado hasta hoy un monopolio estatal, aunque existe un mercado tradicional, a cargo de los propios productores, denominado ADEPCOCA.


1 De la intervenci?n de F?lix Barra, Viceministro de Coca y Desarrollo Integral durante el 49? per?odo de sesiones de la Comisi?n de Estupefacientes de la ONU, Viena, 15 de marzo de 2006.
2 Hacemos notar que en la versi?n original en ingl?s, en esta parte se dice ?must be abolished?, que difiere de ?quedar? prohibida?.
3 La versi?n en ingl?s del Pre?mbulo, ?The Parties, concerned with the health and welfare of mankind?, difiere tambi?n de la espa?ola, cuya traducci?n habr?a debido ser: ?Las Partes, preocupadas por la salud y el bienestar de la humanidad?.
4 En el caso de los preparados con coca?na, se establece un limite de 0,1 %, manteniendo las restricciones al uso medico y cient?fico siendo menos estrictas sus medidas de control.

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