contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 15 de enero de 2007

La ganancia por la coca se esfum?

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Los militares ecuatorianos controlan, a diario, la entrada de colombianos a las parroquias del norte de Carchi. Foto:EL COMERCIO

El Comercio, Quito - Ecuador | 15 de enero del 2007
Redacci?n Tulc?n

Los campesinos colombianos que sembraron coca en las comunidades vecinas a Carchi, est?n desesperados. La ?bonanza econ?mica? que les garantiz? la guerrilla con la comercializaci?n de la hoja se trastoc? con la reanudaci?n de las fumigaciones con glifosato.

A inicios del 2006, en los poblados de Tallamb?, Llorente, San Juan, Chicandina... la gente -en peque?as parcelas- reemplaz? los cultivos tradicionales por el sembr?o il?cito. Byron Gual?n, del poblado de Chicandina, fue uno de los que se arriesg?. ?En la primera cosecha me pagaron 40 000 pesos (18 d?lares) por cada quintal?. La buena racha le dur? poco, el negocio decay? y le llegaron a cancelar 20 000 pesos (9 d?lares) por cada bulto. Lo mismo ocurri? con Luis Ortega. ?Al pl?tano le cay? una plaga, entonces sembr? unas pocas matas de coca pero me fue mal?.

Las p?rdidas de los campesinos colombianos empezaron luego de que se anunci? que a Nari?o se extender?an las fumigaciones.
Supuestamente, esa noticia oblig? a los subversivos a replegarse a las ?reas monta?osas y dejaron de comprar la coca. Esa decisi?n caus? la salida de campesinos colombianos en busca de empleo. Tambi?n de los jornaleros ecuatorianos que cruzaron la frontera norte para la cosecha de la hoja de coca.

En los dos ?ltimos meses, en las parroquias de Chical y Maldonado, en Carchi, se nota la presencia de trabajadores colombianos en labores agr?colas. ?Laboran toda la semana y cada ocho d?as retornan a sus tierras?, coment? Luis Cadena, un finquero ecuatoriano.

Gual?n consigui? empleo en una propiedad en Chical. ?l gana tres d?lares diarios m?s el almuerzo. Cada ocho d?as el campesino retorna a Chicandina a visitar a su esposa y a sus cuatro hijos. ?l no es el ?nico. N?stor Santos, de Tallamb?, llega a la parroquia cada semana a ofrecer su mano de obra y ganar algo de dinero. ?Con lo que me pagan puedo dar de comer a mi mujer y a mis hijos?.

El reinicio de las fumigaciones no solo afecta a las plantaciones de coca. En los poblados fronterizos hay el temor de que el intercambio de productos sea amenazado. Para los colombianos el comercio s? ser? afectado por las fumigaciones. ?Nuestros parientes que viven en Putumayo nos cuentan c?mo se da?a el suelo y los cultivos cuando se riega ese qu?mico en las plantas?, coment? Laura Rosero, una colombiana.

Adem?s, est?n convencidos de que la violencia interna recrudecer?. ?Los guerrilleros se van a enfrentar a los erradicadores de coca y nosotros estaremos en medio?.

?lex Padilla, jefe del Destacamento de la Polic?a de Chical, dijo que estar?n vigilantes de la seguridad del centro poblado a pesar de las limitaciones. Ellos cuentan con seis uniformados y una motocicleta para los patrullajes.
Por su parte, Emilio Orbe, presidente de la parroquia de Chical, insisti? en rechazar las fumigaciones y advirti? que vigilar?n que no se cruce el l?mite de la frontera.

Mientras tanto, para Arturo Correa, monse?or de Ipiales, las aspersiones con glifosato es la peor decisi?n que tom? el Gobierno colombiano. ?En mis recorridos por los poblados donde se fumiga he visto a muchos ni?os enfermos, familias diezmadas, ind?genas desplazados por la violencia en sus comunidades. ?Las secuelas son irreversibles y la siembra de coca no disminuye?, sostuvo.

Un estudio sin resultados

La investigaci?n de las consecuencias de las fumigaciones en el cord?n fronterizo, que hizo una misi?n internacional en el 2005, a?n no es evaluada.
Mirian Cabezas, coordinadora de los DD.HH. en Carchi, explic? que una de las sugerencias fue que los dispensarios m?dicos tengan lo necesario para atender emergencias. ?En Chical y Maldonado no se cuenta con un dispensario que cuente con todo?.
Jos? Castillo, epidemiol?go de la Direcci?n de Salud de Carchi, coment? que hay un proyecto integral de salud para la frontera norte pero a?n no se lo ha podido ejecutar por falta de presupuesto.
En tanto, Cabezas pidi? al nuevo Gobierno que viabilice los proyectos que est?n suspendidos.

Las repercusiones

Las fumigaciones han causado da?o a los cultivos de pl?tano, banano, yuca, ca?a de az?car, coco... Estos productos sirven para el intercambio comercial con las parroquias fronterizas de Ecuador y de Colombia.

La Polic?a colombiana dijo que 10 128 hect?reas sembradas de coca en la frontera con Ecuador han sido fumigadas. A?n est? pendiente la labor en 3 000 hect?reas en los departamentos de Putumayo y Nari?o.

El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que esta semana llegar?n al municipio de Tetey?, Putumayo, 600 integrantes del Ej?rcito. Se encargar?n de vigilar la frontera.
La intenci?n de los militares colombianos es evitar que en la zona de Putumayo, vecina a Sucumb?os, se refine la coca.

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