contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 10 de enero de 2007

El salario de la ambici?n

Altercom - 10 de enero de 2007

por Antonio Caballero*

Rafael Correa, presidente electo del Ecuador, acaba de hacer lo que ninguno de los ?ltimos siete u ocho presidentes de Colombia se ha atrevido a hacer en los ?ltimos treinta a?os: exigirles responsabilidades a los Estados Unidos en el tema de la lucha contra las drogas prohibidas (prohibidas por los gobiernos de los Estados Unidos).

Lo hizo a prop?sito de la amenaza del Congreso de los Estados Unidos de suprimir los beneficios arancelarios (las Atpdea) a los pa?ses andinos que no firmen el leonino Tratado de Libre Comercio impuesto por los Estados Unidos.

Dijo el presidente Correa:

"Las Atpdea no son una limosna, sino una compensaci?n para los pa?ses que han demostrado esfuerzos en la lucha antidroga" Y a?adi? la sugerencia de que, para resarcir a los exportadores ecuatorianos afectados por la medida norteamericana, su gobierno reorientar? hacia ellos "los ingentes recursos" que esa lucha antidroga le cuesta a Ecuador.

Ante lo cual el presidente de Colombia, ?lvaro Uribe, en vez de solidarizarse con la sensata posici?n de su colega del pa?s vecino, procede a castigarlo. Y no por cuenta de los intereses de Colombia, sino de los intereses de los Estados Unidos. Ordena que se reanude la fumigaci?n con el venenoso glifosato en las regiones fronterizas, suspendidas hace un a?o a ra?z del compromiso firmado por la entonces Canciller (del anterior gobierno, pero del mismo presidente), Carolina Barco.

(Un par?ntesis. Me parece que por ese respeto de s? mismo que se llama "verg?enza torera", o "pundonor", la ex canciller Carolina Barco deber?a sentirse obligada a renunciar a su nuevo cargo de embajadora en Washington al verse as? de groseramente desautorizada por el Presidente que la nombr? en los dos. Como deber?a renunciar tambi?n, por la misma verg?enza torera, el embajador en Roma Sabas Pretelt ante la violaci?n por su presidente de los pactos hechos por ?l con los narcoparamilitares cuando era ministro de Gobierno y Justicia: pactos trabados a escondidas del pa?s, s?, pero a sabiendas del Presidente y de los paras).

Vuelvo al tema. El canciller ecuatoriano Francisco Carri?n dice que la reanudaci?n de la fumigaci?n a?rea de los cocales fronterizos es "un acto hostil e inamistoso" por parte del gobierno colombiano.

"Un abuso", remacha Correa, el presidente electo. A?ado yo que es un abuso, y un acto inamistoso y hostil, m?s todav?a para con los colombianos de esa regi?n, que se enferman con el glifosato lo mismo que los ecuatorianos y ven igualmente destruidas sus cosechas de pancoger, pero que adem?s pierden su ?nica fuente de trabajo; pues vale la pena recordar que en las zonas cocaleras los campesinos no tienen sino dos posibilidades de empleo: sembrar matas de coca o arrancar matas de coca manualmente.

La erradicaci?n por fumigaci?n a?rea solo da empleo y sueldo a pilotos norteamericanos, que a continuaci?n caen derribados en manos de las FARC, cuyos jefes detenidos (en el Ecuador) son a continuaci?n extraditados a los Estados Unidos por el presidente Uribe, tan mandoncito aqu?, tan obedientico all?, con la consecuencia de que se frustra la posibilidad de intercambios humanitarios de secuestrados por presos, y por consiguiente... etc., etc.

Pero ?es que no se da cuenta el presidente Uribe de que todos los problemas insolubles que se le plantean encadenadamente a su gobierno, y la necesidad de adquirir en torno a ellos, para darles largas, para ganar tiempo, compromisos contradictorios con distintas fuerzas -con los paras, con los pa?ses vecinos, con los militares, con los pol?ticos, con sus propios ex ministros, con las exigencias de justicia de la comunidad internacional, con las v?ctimas, con la opini?n, e incluso (?l sabe mejor que nadie que en esto no exagero) con la Historia-, no se da cuenta, digo, de que todos esos problemas que lo desvelan y le dan laberintitis en el o?do y lo obligan a gritar como un poseso y a mentir como un bellaco tienen su origen en su sometimiento servil a la pol?tica antidrogas del gobierno de los Estados Unidos?

Una pol?tica que, repito aqu? por cent?sima vez, es criminal: no est? dirigida a eliminar el da?o para la salud que representa el consumo de drogas, sino que est? dirigida a optimizar las ganancias de quienes manejan el tr?fico de drogas, cuyos beneficiarios finales son los norteamericanos. Los mafiosos, los banqueros y los pol?ticos.

Ya s? que hay lectores que no me creen cuando insisto en este punto. Me gustar?a poder discutirlo con ellos dentro de treinta a?os, cuando el hijo de alg?n narcotraficante norteamericano sea elegido presidente de los Estados Unidos, como sucedi? una vez con el hijo de un gran alcohtrafricante clandestino de la ?poca de la prohibici?n del alcohol.

Vuelvo a la pregunta: ?No se da cuenta Uribe? ?No se daban cuenta sus predecesores que alcanzaron el tope de la vara de premios presidencial? Yo creo que s? se dan cuenta: no son tontos. Pero son ambiciosos. As? que para describir su actitud tomo prestada una frase de Jonathan Swift que pesqu? en el m?s reciente n?mero (n?mero 50 ya) de la revista literaria N?mero:

"La ambici?n suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres m?s viles. Por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse".

Conociendo este pa?s, no me extra?ar?a que ma?ana demandaran por injuria y calumnia al difunto escritor y cl?rigo irland?s Jonathan Swift.


* Antonio Caballero
Escritor y periodista colombiano. L?der de opini?n p?blica de ese pa?s. Uno de los m?s le?dos editorialistas de la Revista Semana, autor de varias obras.

- Art?culo publicado en la revista SEMANA de Colombia y en el diario EL UNIVERSO de Guayaquil, Ecuador.

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