contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 05 de diciembre de 2006

Pronunciamiento de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Per?

Nos ha llegado este pronunciamiento de los productores de hoja de coca, que aqu? reproducimos:

A la Opini?n Nacional e Internacional

La Confederaci?n Nacional de Productores Agropecuarios de la Cuencas Cocaleras del Per?, CONPACCP, no puede estar ajena a los problemas nacionales, m?s cuando nuestro sector cocalero es permanentemente atropellado por las fuerzas vivas del Gobierno, enti?ndase todos los organismos creados para destrozar nuestros cultivos de la hoja de coca cuando ?sta es nuestra base social y econ?mica de subsistencia de nuestra vida cotidiana.

En raz?n a ?sta, una Congresista ha presentado una moci?n de PROYECTO DE LEY 280 /2006 / CR el 19 de Septiembre del 2006, con el T?tulo: ?LEY QUE DECLARA A LA HOJA DE COCA PATRIMONIO NATURAL DE LA NACI?N?. Al margen de quien lo haya presentado, ?sta acci?n es patri?tica del que todos los Congresistas, si se consideran patriotas deben apoyarla sin restricci?n alguna porque ?sta no es otra cosa que incorporar a la Hoja de Coca como parte del patrimonio natural de la naci?n dentro de la Ley N? 28477.

Hist?rica Sentencia del Tribunal Constitucional del Per?: N? 0020 Y 0021-2005-PI/TC

El fallo del Tribunal Constitucional (TC) adoptado en Septiembre del 2005 en torno a la hoja de coca y las ordenanzas regionales que promulgaran los Gobiernos Regionales de Cusco y Huanuco.

Son argumentos que si bien no son vinculantes, o sea de cumplimiento obligatorio, pero son exhortaciones de un Alto Tribunal del Estado, y si decimos que estamos en un Estado de Derecho y en Democracia, hay que acatarla y sus fallos incorporarla en nuestra legislaci?n que rige los destinos del pa?s, por eso hemos decidido hacer uso de este instrumento que deja jurisprudencia en el contexto nacional e internacionalmente para impulsar una campa?a por la modificaci?n de las actuales pol?ticas anti-drogas, propugnar cambios en los tratados internacionales y buscar la despenalizaci?n internacional de la coca en camino al 2008.

a. La hoja de coca no es sin?nimo de coca?na: ?(la hoja de coca) ni siquiera constituye, en su estado natural, la fase inmediatamente previa a la obtenci?n en el ciclo productivo de aquel alcaloide altamente adictivo, pues dicha fase intermedia se encuentra constituida por la elaboraci?n de pasta b?sica de coca?na bruta y lavada, a la que debe a?adirse el uso de insumos qu?micos que, en s? mismos, tampoco constituyen productos prohibidos, sino regulados en su comercializaci?n y uso industrial? (Punto 94). Seg?n el planteamiento de los Magistrados la coca deber?a ser regulada y no prohibida.
b. El consumo de coca debe ser respetado: ?En tanto el uso tradicional de la hoja de coca determina una identidad socio cultural entre esta planta y un importante sector de la poblaci?n, toda pol?tica orientada a su regulaci?n, no puede perder de vista esta innegable realidad, que debe ser afrontada sobre la base de un amplio conocimiento de sus particulares dimensiones y no bajo la influencia de iniciativas nacionales o extranjeras carentes de identificaci?n con el tema.? (Punto 101). El gobierno del Per? y EEUU no conocen las complejidades de la hoja de coca, sus dicotom?as, caracteres, dimensiones y diferenciaciones.
c. La producci?n de coca y su uso ben?fico debe ser conservada: ?Las potencialidades del patrimonio cultural inmaterial, como en el caso de la planta de la hoja de coca, trascienden del ?mbito de lo cultural, adquiriendo especial relevancia, y obligando al legislador a hacer una lectura integral de esta instituci?n atendiendo a sus consecuencias socioecon?micas, haciendo efectivas tales normas internacionales que garantizan los intereses de la Naci?n peruana a participar en los beneficios de la explotaci?n comercial, pero fundamentalmente los derechos de las comunidades campesinas y nativas (art?culo 89? de la Constituci?n) de recibir una compensaci?n por la contribuci?n de sus conocimientos tradicionales sobre la hoja de coca en la generaci?n de riqueza? (Punto 108). La coca no s?lo debe conservarse, sino industrializarse.
d. La coca debe ser un producto de oportunidad de inversi?n para el desarrollo sostenible: ?Se debe reconocer que este patrimonio constituye una fuente de oportunidades para el desarrollo sostenido de las regiones cocaleras, por ello, es que se hace necesario afirmar que su conservaci?n, recuperaci?n y uso sostenible de la hoja de coca requiere de la concertaci?n de pol?ticas y estrategias nacionales y regionales que garanticen su utilizaci?n racional. De esa forma se superar? una de las grandes paradojas relacionadas con la biodiversidad, pues nuestro pa?s, siendo un gran productor de la hoja de coca, a la vez, carece, al menos en la proporci?n y medida adecuadas, de los recursos materiales y humanos imprescindibles para su estudio y explotaci?n l?cita? (Punto 109).
e. La coca como patrimonio biol?gico: ?El Per? concentra un alto porcentaje de la biodiversidad del planeta, y junto con los pa?ses de la subregi?n andina es lugar de origen de importantes recursos fitogen?ticos andino amaz?nicos que proveen alrededor del 35% de la producci?n agroalimentaria e industrial del mundo. En atenci?n a ello, se hace necesario efectuar una visi?n amplia, de la riqueza biol?gica nacional y las caracter?sticas geogr?ficas en las cuales se desenvuelve, para orientar recursos cient?ficos que permitan garantizar la conservaci?n del patrimonio biol?gico que en ella se sustenta y dentro de los cuales se encuentra la planta de la hoja de coca.? (Punto 110). Seg?n los Magistrados, la planta de coca es un patrimonio biol?gico de la Naci?n.
f. ?Desde hace siglos el uso tradicional (chaccheo, m?gico religioso, ceremonial y medicinal) de la planta de la hoja de coca, forma parte de la identidad cultural de los pueblos originarios del Per?. Por ello, este Colegiado comparte la preocupaci?n de los demandados por el ocio del legislador nacional al no haber reconocido expresamente al uso tradicional de la planta como patrimonio cultural inmaterial de la naci?n. En tanto dicha inercia legislativa persista se corre el riesgo de generar una inconstitucionalidad por omisi?n, no s?lo por afectar el derecho a la identidad cultural de muchos peruanos (art?culo 2? 19 de la Constituci?n), sino tambi?n por afectar el derecho a la igualdad (art?culo 2? 2 de la Constituci?n)? (Punto 111). DEVIDA, el ocioso Congreso de la Rep?blica, as? como varios investigadores peruanos pagados con fondos de USAID
g. La coca como patrimonio natural y cultural: ?exhorta al Congreso de la Rep?blica a incluir a la planta de la hoja de coca en la lista de cultivos reconocidos como Patrimonio Natural de la Naci?n, por la Ley N.? 28477. En igual sentido, se exhorta al INC, a iniciar los tr?mites administrativos para evaluar la conveniencia t?cnica de la declaraci?n del uso tradicional de la planta de hoja de coca como patrimonio cultural inmaterial, de conformidad con el ordenamiento internacional? (Punto 111). Frente a la ociosidad del Congreso de la Rep?blica y del Instituto Nacional de Cultura (INC), los Magistrados solicitan lo que hace tiempo han solicitado los agricultores cocaleros en su marchas.
h. No a la ?coca cero? pero s? al ?narcotr?fico cero?: ?Con el mismo ?nfasis con el que este Tribunal reconoce que la hoja de coca no es sin?nimo de coca?na y que, atendiendo a las caracter?sticas pluriculturales del Estado peruano, resultar?a contrario al derecho fundamental a la identidad cultural y ?tnica de la poblaci?n ind?gena, pretender la erradicaci?n absoluta de las plantaciones de hoja de coca, reconoce tambi?n que la ausencia de control efectivo por parte del Gobierno Nacional sobre la expansi?n de su cultivo, cosecha y comercializaci?n, tiene relaci?n directa con el tr?fico il?cito de la coca?na.? (Punto 120). Y a?aden: ?Ciertamente a un Estado democr?tico y social de derecho como el peruano, no puede serle ajeno este flagelo, que no s?lo es del Per?, sino que ha adquirido ribetes universales y, en ese sentido, compromete a la humanidad entera. Efectivamente, est? comprobado, m?dica y psicosocialmente, que su consumo afecta sensiblemente a la dignidad del ser humano, el derecho a la salud, libre desarrollo y bienestar personal y familiar. De ah? que, a partir de la Constituci?n, se haya impuesto como una tarea constitucionalmente exigible al Estado que ?ste adopte diversas medidas destinadas a combatir y sancionar el tr?fico il?cito de drogas.? (Punto 121). Los Magistrados plantean la tesis principista y soberana.
i. Desproporci?n de los tratados internacionales sobre la coca: ?En atenci?n a la variaci?n de la normativa internacional en relaci?n con el combate al narcotr?fico y a las consideraciones precedentes, debe interpretarse que all? donde las convenciones o tratados internacionales hacen referencia al ?arbusto de coca? u ?hoja de coca? para aludir a una sustancia prohibida, realizan una vinculaci?n desproporcionada con la coca?na. Est? exigencia interpretativa es aplicable a la Lista I de sustancias prohibidas de la Convenci?n ?nica de 1961 sobre Estupefacientes.? (Punto 127). El TC insin?a la necesidad de revisar la Lista I sobre Estupefacientes.
j. Las pol?ticas contra el ?narcotr?fico? han sido ineficientes: ?A?n cuando de conformidad con el dise?o actual de las pol?ticas nacionales en relaci?n con el cultivo de la hoja de coca, corresponde declarar la inconstitucionalidad de los dispositivos impugnados, ello no es ?bice para que este Colegiado advierta que dichas pol?ticas no est?n alcanzando los resultados esperados, y no resulta plenamente af?n con la realidad nacional y regional sobre la materia.? (Punto 135). Estas pol?ticas no tienen nada que ver con la realidad nacional y lo que se aplica son las pol?ticas norteamericanas.
k. ?El art?culo 61? de la Constituci?n de 1993 establece que ninguna ley puede autorizar ni establecer monopolios, sin embargo ENACO S.A. es un monopolio preconstitucional que ha cumplido una labor administrativa en la cadena de la lucha contra el narcotr?fico. Y a?n cuando este Colegiado, en la f?rmula de un Estado social y democr?tico de derecho (art?culo 43? de la Constituci?n) y de una econom?a social de mercado (art?culo 58? de la Constituci?n), puede aceptar que, bajo criterios de proporcionalidad y razonabilidad, dicha disposici?n constitucional admita excepciones, la ausencia de eficaces resultados, permite sostener que el establecimiento de una medida monop?lica no est? resultando id?nea para alcanzar la formalizaci?n y el control de la comercializaci?n de la hoja de coca.? (Punto 139).
l. DEVIDA tambi?n es ineficaz: ?una medida complementaria como el desarrollo alternativo, a cargo de DEVIDA, hasta el momento tampoco ha obtenido los resultados constitucionalmente exigibles de incorporar a los cocaleros a las pol?ticas agrarias alternativas, en el marco del desarrollo agrario y de la lucha contra el narcotr?fico, postulados en los art?culos 88? y 8? de la Constituci?n, respectivamente? (Punto 139). En contrapartida a ENACO y DEVIDA, el TC ?exhorta al Congreso de la Rep?blica, para que, en aplicaci?n de la Convenci?n ?nica de 1961 sobre Estupefacientes, establezca un r?gimen de licencias, manteniendo a una entidad con eficaces funciones de control? (Punto 139
m. La erradicaci?n de coca es ineficiente y los precursores qu?micos no se tocan: ? ?. el hecho de que el Estado concentre su pol?tica de lucha contra el tr?fico il?cito de drogas en la erradicaci?n parcial de una de las materias primas de la pasta b?sica y la coca?na (la hoja de coca) y en la tipificaci?n y sanci?n penal del delito, m?s no en el tr?fico informal o il?cito de los productos qu?micos que permiten producir drogas, tales como el kerosene, el ?cido sulf?rico, el amoniaco, el anh?drido ac?tico, benceno, carbonato de sodio, carbonato de potasio, cloruro de amonio, etc. En otras palabras, no es plenamente constitucional que el combate preventivo contra el TID s?lo se dirija contra uno de los estad?os que permiten su perpetraci?n, y no contra la oferta y la demanda de drogas y la comercializaci?n de insumos qu?micos, lo que podr?a generar resultados m?s efectivos y menos costosos? (Punto 138). El TC constata el desequilibro en la pol?tica de drogas orientada hacia la represi?n a los campesinos, se?ala la ineficacia del combate al tr?fico de proveedores de qu?micos y exhorta a que el Estado tenga una pol?tica integral sobre este tema.
n. El tr?fico de drogas es un problema de demanda: ?Debe tenerse en cuenta que en la cadena que culmina con el tr?fico il?cito de drogas, es la demanda por la coca?na, a partir de la postrimer?a de la Segunda Guerra Mundial, como se?ala uno de los demandados, la que ha generado que la hoja de coca se convierta en un cultivo controlado; siendo que los consumidores y productores de la coca?na, b?sicamente, se encuentran en los Estados Unidos, Europa y otros pa?ses de la regi?n andina, respectivamente. En consecuencia, la demanda por el consumo de coca?na proveniente de los Estados Unidos y dem?s pa?ses desarrollados, constituye la locomotora que arrastra a la conversi?n de la hoja de coca en un insumo b?sico para su transformaci?n il?cita en una droga prohibida que circula ilegalmente en dichos pa?ses.? (Punto 139
o. Redise?ar una Pol?tica de Estado: ?En base al deber constitucional del Estado previsto en el art?culo 8? de la Constituci?n, corresponde al Congreso de la Rep?blica y al Poder Ejecutivo, de conformidad con sus atribuciones, redise?ar la pol?tica del Estado contra el tr?fico il?cito de drogas, enfocando el esfuerzo en todos los estad?os de la producci?n, particularmente en aquellos descuidados a la fecha y que se encuentran relacionados, fundamentalmente, con la demanda y no s?lo con la oferta, y con pleno respeto de los derechos fundamentales, en especial, aquellos de contenido cultural? (Punto 140). Con ello el TC se?ala la necesidad de construir una verdadera Pol?tica de Estado sobre estos temas que hasta ahora no existe y se alinea con el Art. 14 de la Convenci?n de Viena de 1988 que respeta la hoja de coca en aquellos territorios en los que exista evidencia hist?rica.
p. Concepciones erradas de EEUU sobre coca y coca?na: ?A?n cuando este Colegiado encuentra necesarios los diversos convenios bilaterales celebrados en particular con los Estados Unidos de Am?rica, para un eficiente combate contra el tr?fico il?cito de drogas, resulta preocupante que en diversos documentos oficiales de la contraparte peruana en dichos convenios, se sostengan inexactitudes como la siguiente: ?La coca?na es el m?s potente estimulante de origen natural. Es extra?do de las hojas de la planta de la hoja de coca. (...). El consumo de coca?na en los Estados Unidos se origina de la planta de la coca que crece en Sudam?rica?. El TC sostiene que esta concepci?n maniquea en el fondo lleva al planteamiento de coca cero: ?resulta claro y evidente que la coca?na ni es de origen natural ni se extrae de la hoja de coca, la cual no es m?s que su insumo b?sico. Concepciones manifiestamente erradas como la reci?n transcrita pueden desencadenar una pol?tica orientada a la erradicaci?n absoluta de la hoja de coca de nuestro territorio, con la manifiesta afectaci?n del derecho a la identidad cultural de los pueblos originarios del Per? (art?culo 2?19 de la Constituci?n). En tal sentido, a efectos de proteger preventivamente los derechos fundamentales de toda la colectividad, es deber del Estado peruano adoptar las garant?as para que tales imprecisiones no sean germen de medidas inconstitucionales concretas, por lo que se exhorta al Presidente de la Rep?blica a reevaluar la pol?tica nacional e internacional antinarc?ticos, de conformidad con los incisos 3 y 11 del art?culo 118? de la Constituci?n, a efectos de que sea m?s eficiente y acorde al derecho y la realidad nacional.? (Punto 142).

Por estas razones nuestro firme y decidido apoyo y pedimos a todas las fuerzas sociales y pol?ticas del pa?s cerrar filas en esta propuesta y recurriremos hasta los tribunales internacionales si el caso amerita

PERU PROFUNDO (Cuencas Cocaleras del Per?), 1 de Diciembre del 2006.


Nelson Palomino La Serna
Secretario General
CONPACCP

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