contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 27 de octubre de 2006

Diez razones para legalizar las drogas

Por Juan Carlos Hidalgo *
Cortes?a del Cato Institute.

La prohibici?n de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufri? el alcohol en los a?os veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha pol?tica, la mayor?a de los gobiernos alrededor del mundo se han empe?ado en gastar m?s recursos y atentar m?s contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo in?til por detener el comercio ilegal de narc?ticos.
Legalizar las drogas eliminar?a o mitigar?a significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista: La legalizaci?n pondr?a fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotr?fico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparici?n de la clandestinidad del narcotr?fico disminuye dram?ticamente la problem?tica social ligada a dicha actividad.
La actual prohibici?n de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomar?n parte de ?ste. Seg?n las Naciones Unidas, el tr?fico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho bot?n representa una tentaci?n irresistible para los criminales del mundo.
La legalizaci?n reducir?a dram?ticamente el precio de las drogas, al acabar con los alt?simos costos de producci?n e intermediaci?n que implica la prohibici?n. Esto significa que mucha gente que posee adicci?n a estas sustancias no tendr? que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.
Legalizar las drogas har?a que la fabricaci?n de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibici?n, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, seg?n un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.
El narcotr?fico ha extendido sus tent?culos en la vida pol?tica de los pa?ses. Importantes figuras pol?ticas a lo largo de Latinoam?rica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tr?fico de drogas. Tal vez aqu? yace la raz?n por la cual la guerra contra las drogas se intensifica a?o con a?o. Los grandes narcotraficantes son los que m?s se benefician con la actual prohibici?n, y los operativos anti-drogas que se practican en Latinoam?rica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los peque?os y medianos distribuidores. La legalizaci?n acabar?a con esta nefasta alianza del narcotr?fico y el poder pol?tico.
Legalizar las drogas acabar?a con un foco importante de corrupci?n, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de polic?as, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la poblaci?n hacia el sector p?blico en general.
Los gobiernos dejar?an de malgastar miles de millones de d?lares en el combate de las drogas, recursos que ser?an destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los dem?s (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas).
Adem?s, con la legalizaci?n se descongestionar?a las c?rceles, las cuales hoy en d?a se ven inundadas por gente cuyo ?nico crimen fue el consumo de substancias que est?n prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tr?fico de drogas han sido in?tiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de hero?na y un m?ximo del 28% de los de coca?na. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales est?n tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deber?an ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.
Con la legalizaci?n se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telef?nicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonom?a como individuos. Si hoy en d?a las drogas son accesibles incluso en las ?reas de m?xima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros pa?ses en c?rceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas.
Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros pa?ses en prisiones de facto. Legalizar las drogas desactivar? la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoam?rica, especialmente pa?ses como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este ?ltimo, las guerrillas financiadas por el narcotr?fico manejan miles de millones de d?lares en equipos militares de primera l?nea, y amenazan con extender su lucha a pa?ses como Panam?, Brasil y Venezuela. Hace un par de a?os se descubri? la fabricaci?n de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poder?o de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervenci?n creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de a?os han venido fortaleciendo su presencia militar en la regi?n de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fr?a.
En una sociedad en donde las drogas son legales, el n?mero de v?ctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se ver?a reducido substancialmente. La actual pol?tica afecta directamente tanto a los consumidores de narc?ticos como a terceros. Es as? como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no est?n relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las ?externalidades? de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscaci?n de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
La legalizaci?n conducir? a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, pol?ticas como las de la prohibici?n, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparici?n de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicci?n y el consumo tempranero de dichas sustancias.
Luego de muchos a?os de malas experiencias con la pol?tica actual, y tras un an?lisis detallado de las consecuencias no deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente quiere, es necesario que lleguemos a la conclusi?n de que las drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo al que nos est? conduciendo la prohibici?n moderna.

* Juan Carlos Hidalgo es colaborador del Proyecto sobre la Libertad Econ?mica Global del Cato Institute.

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