contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 22 de septiembre de 2006

Coca s?, Coca-Cola no

Internacional : 22/9/2006
www.aquilanoticia.com

La revalorizaci?n de los saberes ancestrales de Am?rica, expuesta en Nueva York por Evo Morales, puso en evidencia los manejos ocultos de las grandes corporaciones y de las pol?ticas estadounidenses.

Para acompa?ar al presidente de Bolivia en sus sabios conjuros contra las pretensiones del Imperio, con una hoja de coca entre sus dedos, porque as? fue como se present? ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), quiz? nada mejor que un austero banquete entre los que luchan. Unos bollos calientes y amasados con harina de ma?z, huevo y leche, hojas de coca trituradas en miel y chiles picantes - ambos ?ltimos ingredientes en justo equilibrio -, y luego fritos, si son redondos, o asados sobre una plancha de hierro, si los aplastamos como los cubanos aplastan las rodajas de pl?tano crudo antes de convertirlas en patacones "pisaos". Y para brindar, un vaso de chicha, esa que reconforta al cuerpo y anima los esp?ritus.
La receta no es una alegor?a ni mucho menos una met?fora. M?s de un vez la comimos y sabe a manjar americano.

Esta semana, en Nueva York, Evo Morales desnud? el doble discurso detr?s del cual se ocultan la pol?tica anticoca de Estados Unidos y los verdaderos intereses de las corporaciones transnacionalizadas que, como Coca - Cola y otras - sobre todo grandes laboratorios -, se irrogan el derecho de demonizar el cultivo de hojas de coca en nombre de una supuesta lucha contra el narcotr?fico. De esa forma logran que esa materia prima llegue a los centros industriales del Norte a precio de hambre para los campesinos que la producen.

Este art?culo trata de dos historias que jam?s deber?an entrecruzarse: la de Coca - Cola y la de las hojas de coca, como riqueza ancestral a revalorizar dentro del concepto de Soberan?a Alimentaria, entendiendo a ?ste ?ltimo como el derecho que tienen los pueblos no s?lo de asegurarse un dieta colectiva y suficiente, sino concebida y formulada a partir de sus propias culturas.

Comencemos por lo nuestro. En su art?culo "Harina de coca: soluci?n prodigiosa del hambre y la malnutrici?n en el Per? y pa?ses andinos", publicado en la Revista Mari?tegui y divulgado por el sitio Visiones Alternativas el 5 de mayo del a?o pasado, Ciro Hurtado Fuertes cuenta que "el Per? antiguo, desde 20 mil a?os a.C. no conoci? el hambre ni la malnutrici?n. Su poblaci?n, con una educaci?n a base del trabajo productivo, creativo y proyectivo, domestic? m?s de 500 especies de plantas y m?s de una docena de animales con los que construy?, por primera vez, una extraordinaria industria alimentaria, para proveerse de alimentos biol?gicos nutritivos y medicinales".

Debemos se?alar asimismo que similares caracter?sticas de procesos autosuficientes en materia de alimentos se registr? por aquella ?poca entre todos los pueblos andinos de nuestra Am?rica, desde M?xico hasta Bolivia.

Muchas plantas cultivadas, contribuyeron al crecimiento y desarrollo f?sico del hombre pre-tahuantinsuyano y tahuantinsuyano. Cereales, leguminosas, tuberosas, ra?ces, verduras y frutas, con altos contenidos de prote?nas, minerales y vitaminas, fueron la base de la alimentaci?n biol?gica, nutritiva y medicinal, sostiene Hurtado Fuentes, director del Instituto de Cultura Alimentaria Andina.

Sin embargo, y como consecuencia de siglos de pol?ticas dependientes de sistemas coloniales, neocoloniales e imperiales, la poblaci?n andina sufre hambre y malnutrici?n. Como explica Hurtado Fuentes, "hambre prote?nico energ?tico, hambre de minerales y de vitaminas, situaci?n que se ha incrementado desde la segunda mitad del siglo XX".

Seg?n distintas estad?sticas oficiales, en Per?, en Bolivia y en el noroeste de Argentina, por tan s?lo citar algunos ejemplos, la poblaci?n que vive bajo la l?nea de pobreza y por lo tanto est? expuesta al hambre o a la malnutrici?n, supera al 50 por ciento del total.

Los expertos reconocen que el hambre puede, en algunos casos, obedecer a motivos naturales. Sin embargo el especialista peruano sostiene que "las causas humanas son las que provocan m?s estragos entre la poblaci?n. Entre ellas se encuentran el neoliberalismo, la globalizaci?n y la educaci?n ajena al espacio geogr?fico (peruano), in?til, conservadora, domesticadora, te?rica y memorista. Tambi?n las desigualdades sociales y la inadecuada distribuci?n de las tierras".

En esa categor?a tambi?n se ubican la desigualdad en la distribuci?n de alimentos, la exportaci?n de alimentos con el pretexto de obtener divisas, las pr?cticas agr?colas inadecuadas, la explotaci?n excesiva de los recursos biol?gicos y minerales, los bajos salarios; el desconocimiento del valor nutritivo de los alimentos y la distorsi?n de los h?bitos alimentarios.

En ese contexto, Hurtado Fuertes recomienda tener en cuenta el car?cter estrat?gico de la hoja de coca, un producto nativo de la culinaria andina, a contrapelo de la insistencia de Estados Unidos en el sentido de erradicar su cultivo, con el pretexto de combatir al narcotr?fico, objetivo que dista mucho de ser real.

En ese ?ltimo sentido y en su libro "El color del dinero" (Norma, Buenos Aires, 1999), el autor de este art?culo constat? que los servicios de inteligencia, la polic?a antidrogas (DEA) y la secretar?a del Tesoro de Estados Unidos act?an en conjunto en pos de un solo objetivo: ejercer el control del comercio ilegal de drogas y sobre todo garantizar que las millonarias sumas de dinero que de ?l provienen ingresen y circulen a trav?s de los circuitos financieros -bancarios y parabancarios- del propio sistema corporativo estadounidense.

Hurtado Fuertes recuerda que, en el Per?, las hojas de coca se utilizan desde el a?o 6000 a?os a.C., con efectos nutritivos y medicinales, y que, con la misma finalidad, desde el siglo XV la comunidades amaz?nicas recurren a la harina que de ellas se obtiene, constituyendo ambos casos importantes antecedentes a la hora de trazar una estrategia alimentaria que erradique el hambre del siglo XXI.

Los pre-tahuantinsuyanos y tahuantinsuyanos, creadores de una verdadera industria alimentaria, utilizaron ese producto en combinaci?n con otros. Las famosas m?chicas que elaboraron y consumieron, deshidratando cereales y leguminosas por tostado y molienda, posiblemente conten?an harina de coca.

El hambre de ?ste nuestro siglo XXI puede ser erradicado con alimentos enriquecidos con harina de coca, mediante un proceso simple y econ?mico, que puede alcanzar incluso la elaboraci?n de leche en polvo fortalecida.

Sepan los amantes del arte culinario que las hojas de coca pueden utilizarse en locros, con aj?es, choclos y papas; en sopas, salsas, mayonesas, guisos, cremas, tamales y humitas. Tambi?n en postres, mermeladas, torrejas, helados y tragos refrescantes.

Seg?n Hurtado Fuertes, para incrementar el espacio agr?cola de la coca deber?a industrializarse su hoja para el consumo inmediato en forma de harina cruda o tostada, e iniciar una f?rrea campa?a nacional e internacional para que el producto sea despenalizado, pues sigue siendo consider?ndose "droga" debido a la ignorancia de ciertos cient?ficos, pero sobre todo como consecuencia de los intereses pol?ticos y econ?micos de las grandes empresas transnacionales de la alimentaci?n y de la industria farmacol?gica.

Revisemos ahora algunos datos iniciales de la otra historia, la de esa corporaci?n que ha convertido a la coca en uno de los negocios m?s gigantescos del sistema capitalista, con tanto poder de influencia que con el paso de las d?cadas se convirti? en verdadero s?mbolo de una cultura.

Los m?s interesados en el tema pueden consultar un libro de t?tulo m?s que representativo, tanto de lo que es Coca - Cola como de la impronta ideol?gica de Estados Unidos: "Dios, Patria y Coca - Cola", de Mark Pendergrast y editado en espa?ol por el sello Vergara, de Buenos Aires.

El inventor del refresco m?s famoso del mundo, John Pemberton, no era un hombre pobre e inculto, como sostiene la leyenda. Tampoco elabor? la bebida en el patio de su casa. En sus or?genes, la Coca - Cola fue, como afirma el autor citado, "un medicamento patentado, con un definido toque de coca?na", elaborada ?sta ?ltima sustancia con hojas de coca tra?das llevadas desde Per? hacia Atlanta, Estados Unidos, en 1886.

El nacimiento de ese refresco que hoy controla buena parte de los mercados en m?s de 200 pa?ses y genera miles de millones de d?lares para las arcas estadounidenses, fue consecuencia "de la Edad de Oro (de la expansi?n capitalista original), cuando Estados Unidos dej? de ser una naci?n de agricultores para convertirse en una sociedad urbana con f?bricas y talleres (...) propulsora de un poderoso cambio que dio lugar al surgimiento de los mercados nacionales".

En el libro "Recolonizaci?n o Independencia: Am?rica Latina en el siglo XXI" (Norma, Buenos Aires, 2004), la periodista argentina Stella Calloni y quien esto escribe, se analiza c?mo durante el per?odo hist?rico mencionado en el p?rrafo anterior, Estados Unidos sale de la Guerra de la Secesi?n con un programa estrat?gico que aun mantiene en pie como si de un mandato sagrado se tratara: trazar pol?ticas proteccionistas hacia su interior e imponer medidas de libre cambio o libre comercio en el mundo exterior.

Para no abundar en datos veamos c?mo el libro de Pendergrast recuerda que, ya en 1873, los empresarios de Coca -Cola preve?an el futuro.

En 1873 escribieron y publicaron en "The Gilded Age": "Hemos experimentado con un preparado muy simple, una especie de extracto que contiene nueve d?cimas partes de agua y la otra d?cima parte restante drogas que no cuestan m?s de un d?lar el barril (...). Al tercer a?o podr?amos vender f?cilmente 1.000.000 de botellas en Estados Unidos - con una ganancia de 350.000 d?lares - y entonces ser? el momento de concentrar nuestra atenci?n en la verdadera idea de la empresa (...). Nuestras oficinas centrales podr?an estar en Constantinopla y nuestras sucursales en la lejana India...el ingreso anual, bueno, ? s?lo Dios sabe cu?ntos millones y millones!"

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