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Mi?rcoles, 18 de enero de 2006

Raza, botas y nacionalismo, por Mario Vargas Llosa

Est? circulando un articulo de nuestro viejo amigo, Marito Vargas Llosa, siempre tan politicamente sospechoso... antes de que lo lean, solo tres cositas:
1. No es lo mismo raza que etnia. Lo ?tnico alude a la cultura, m?s que a elementos biol?gicos, como la raza. Habr?a que analizar a cu?l de estos conceptos se refiere Evo Morales. Yo creo que se trata de un tema cultural. Quienes saltan y se espantan cuando se habla de la cultura ind?gena y de las etnias ind?genas, diciendo que "los serranos se nos van a levantar", "que son unos racistas", son -qu? curiosidad- una clase dirigente de derecha cuya bandera de lucha es el concepto de "mestizaje".
2. ?A qu? mestizaje se est? refiriendo Vargas Llosa?? ?Ser? al mismo al que se refer?an Victor Andr?s Garcia Belaunde y compa??a en el siglo pasado? ?Un mestizaje que diga "todos tenemos de todo, as? que aqu? no hay culturas espec?ficas y, por lo tanto, no hay derechos espec?ficos para nadie, lo ind?gena casi no existe, lo que hay es un mestizaje que no es ni chicha ni limonada"? As?, se defiende un mestizaje en el que, se sabe, que quienes llevan la delantera porque manejan los poderes pol?ticos y econ?micos, son a los que CULTURALMENTE se les conoce como "blancos", oligarqu?a, derecha, o como se les quiera llamar. Qu? conveniente, ?no?
3. Tampoco es comprensible la llamada de atenci?n acerca de que Evo Morales no es ind?gena pobre (ind?gena, igual, pobre, es lo que pr?cticamente dice nuestro reconocido escritor) y que, por lo tanto, no representar?a a los ind?genas pobres de su pa?s. Basta de considerar que todos los ind?genas, para serlo, tienen que ser pobres, apestosos y sucios. ?Acaso Tupac Amaru no era un cacique??

En fin, MVLL es un reconocido escritor literario, pero siempre ha patinado con sus ideas arcaicas y conservadoras de derecha.
Ahora si, los dejamos con el articulo...



Raza, botas y nacionalismo

Por Mario Vargas Llosa

La gira por Europa de Evo Morales, presidente electo de Bolivia, que dentro de unos d?as asumir? la primera magistratura de su pa?s, ha sido un gran ?xito medi?tico.

Su atuendo y apariencia, que parec?an programados por un genial asesor de imagen, no altipl?nico sino neoyorquino, han hecho la delicias de la prensa y elevado el entusiasmo de la izquierda boba a extremos org?smicos. Pronostico que el peinado estilo "fraile campanero" del nuevo mandatario boliviano, sus chompas rayadas con todos los colores del arcoiris, las casacas de cuero ra?das, los vaqueros arrugados y los zapatones de minero se convertir?n pronto en el nuevo signo de distinci?n vestuaria de la progres?a occidental. Excelente noticia para los criadores de auqu?nidos bolivianos y peruanos y para los fabricantes de chompas de alpaca, llama o vicu?as de los pa?ses andinos, que as? ver?n incrementarse sus exportaciones.

Lo que m?s han destacado periodistas y pol?ticos occidentales es que Evo Morales es el primer ind?gena que llega a ocupar la Presidencia de la Rep?blica de Bolivia, con lo cual se corrige una injusticia discriminadora y racista de cinco siglos cometida por la ?nfima minor?a blanca contra los millones de indios aymaras y quechuas bolivianos. Aquella afirmaci?n es una flagrante inexactitud hist?rica, pues por la Presidencia de Bolivia han pasado buen n?mero de bolivianos del m?s humilde origen, generalmente espadones que habiendo comenzado como soldados rasos escalaron posiciones en el Ej?rcito hasta encaramarse en el poder mediante un cuartelazo, peste end?mica de la que Bolivia no consigui? librarse sino en la segunda mitad del siglo veinte. Para los racistas interesados en este g?nero de estad?sticas, les recomiendo leer "Los caudillos b?rbaros", un espl?ndido ensayo sobre los dictadorzuelos que se sucedieron en la Presidencia de Bolivia en el siglo XIX que escribi? Alcides Arguedas, historiador y prosista de mucha garra, aunque demasiado afrancesado y pesimista para el paladar contempor?neo.

No hace muchos a?os parec?a un axioma que el racismo era una tara peligrosa, que deb?a ser combatida sin contemplaciones, porque las ideas de raza pura, o de razas superiores e inferiores, hab?an mostrado con el nazismo las apocal?pticas consecuencias que esos estereotipos ideol?gicos pod?an provocar. Pero, de un tiempo a esta parte, y gracias a personajes como el venezolano Hugo Ch?vez, el boliviano Evo Morales y la familia Humala en el Per?, el racismo cobra de pronto protagonismo y respetabilidad y, fomentado y bendecido por un sector irresponsable de la izquierda, se convierte en un valor, en un factor que sirve para determinar la bondad y la maldad de las personas, es decir, su correcci?n o incorrecci?n pol?tica.

Plantear el problema latinoamericano en t?rminos raciales como hacen aquellos demagogos es una irresponsabilidad insensata. Equivale a querer reemplazar los est?pidos e interesados prejuicios de ciertos latinoamericanos que se creen blancos contra los indios, por otros, igualmente absurdos, de los indios contra los blancos. En el Per?, don Isaac Humala, padre de dos candidatos presidenciales en las elecciones del pr?ximo abril --y uno de ellos, el teniente coronel Ollanta, con posibilidades de ser elegido-- ha explicado la organizaci?n de la sociedad peruana, de acuerdo a la raza, que le gustar?a que cualquiera de sus reto?os que llegara al gobierno pusiera en pr?ctica: El Per? ser?a un pa?s donde s?lo los "cobrizos andinos" gozar?an de la nacionalidad; el resto --blancos, negros, amarillos-- ser?an s?lo "ciudadanos" a los que se les reconocer?an algunos derechos. Si un "blanco" latinoamericano hubiera hecho una propuesta semejante hubiera sido crucificado, con toda raz?n, por la ira universal. Pero como quien la formula es un supuesto indio, ello s?lo ha merecido algunas discretas iron?as o una silenciosa aprobaci?n.

Llamo a don Isaac Humala un "supuesto" indio, porque, en verdad eso es lo que han dictaminado que es sus paisanos del pueblecito ayacuchano de donde la familia Humala sali? para trasladarse a Lima. Una soci?loga fue recientemente a husmear los antecedentes andinos de los Humala en aquel lugar, y descubri? que los campesinos los consideraban los "mistis" locales, es decir los "blancos", porque ten?an propiedades, ganados y eran, c?mo no, explotadores de indios.
Tampoco el se?or Evo Morales es un indio, propiamente hablando, aunque naciera en una familia ind?gena muy pobre y fuera de ni?o pastor de llamas. Basta o?rlo hablar su buen castellano de erres rotundas y sibilantes eses serranas, su astuta modestia ("me asusta un poco, se?ores, verme rodeado de tantos periodistas, ustedes perdonen"), sus estudiadas y sabias ambiguedades ("el capitalismo europeo es bueno, pues, pero el de los Estados Unidos no lo es") para saber que don Evo es el emblem?tico criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y latero, y con una vasta experiencia de manipulador de hombres y mujeres, adquirida en su larga trayectoria de dirigente cocalero y miembro de la aristocracia sindical.

Cualquiera que no sea ciego y obtuso advierte, de entrada, en Am?rica Latina, que, m?s que raciales, las nociones de "indio" y "blanco" (o "negro" o "amarillo") son culturales y que est?n impregnadas de un contenido econ?mico y social. Un latinoamericano se blanquea a medida que se enriquece o adquiere poder, en tanto que un pobre se cholea o indianiza a medida que desciende en la pir?mide social. Lo que indica que el prejuicio racial --que, sin duda, existe y ha causado y causa todav?a tremendas injusticias-- es tambi?n, y acaso sobre todo, un prejuicio social y econ?mico de los sectores favorecidos y privilegiados contra los explotados y marginados.
Am?rica Latina es cada vez m?s, por fortuna, un continente mestizo, culturalmente hablando. Este mestizaje ha sido mucho m?s lento en los pa?ses andinos, desde luego, que, digamos, en M?xico o en Paraguay, pero ha avanzado de todos modos al extremo de que hablar de "indios puros" o "blancos puros" es una falacia. Esa pureza racial, si es que existe, est? confinada en minor?as tan insignificantes que no entran siquiera en las estad?sticas (En el Per?, los ?nicos indios "puros", ser?an, seg?n los bi?logos, el pu?adito de urus del Titicaca).

En todo caso, por una raz?n elemental de justicia y de igualdad, los prejuicios raciales deben ser erradicados como una fuente abyecta de discriminaci?n y de violencia. Todos, sin excepci?n, los de blancos contra indios y los de indios contra blancos, negros o amarillos. Es extraordinario que haya que recordarlo todav?a y, sobre todo, que haya que record?rselo a esa izquierda que, arreada por gentes como el comandante Hugo Ch?vez, el cocalero Evo Morales o el doctor Isaac Humala est?n dando derecho de ciudad a formas renovadas de racismo.
No s?lo la raza se vuelve un concepto ideol?gico presentable en estos tiempos aberrantes. Tambi?n el militarismo. El presidente de Venezuela, Hugo Ch?vez, acaba de hacer el elogio m?s exaltado del general Juan Velasco Alvarado, el dictador que gobern? el Per? entre 1968 y 1975, cuya pol?tica, ha dicho, continuar? en el Per? su protegido, el comandante Ollanta Humala, si ganase las elecciones.

El general Velasco Alvarado derrib? mediante un golpe de Estado el gobierno democr?tico de Fernando Belaunde Terry e instaur? una dictadura militar de izquierda que expropi? todos los medios de comunicaci?n y puso los canales de televisi?n y los peri?dicos en manos de una camarilla de mercenarios reclutados en las sentinas de la izquierda. Nacionaliz? las tierras y buena parte de las industrias, encarcel? y deport? a opositores y puso fin a toda forma de cr?tica y oposici?n pol?tica. Su desastrosa pol?tica econ?mica hundi? al Per? en una crisis atroz que golpe?, sobre todo, a los sectores m?s humildes, obreros, campesinos y marginados, y el pa?s todav?a no se recupera del todo de aquella cat?strofe que el general Velasco y su mafia castrense causaron al Per?. Ese es el modelo que el comandante Ch?vez y su disc?pulo el comandante Humala quisieran --con la complicidad de los electores obnubilados-- ver reinstaurado en el Per? y en Am?rica Latina.

Adem?s de racistas y militaristas, estos nuevos caudillos b?rbaros se jactan de ser nacionalistas. No pod?a ser de otra manera. El nacionalismo es la cultura de los incultos, una entelequia ideol?gica construida de manera tan obtusa y primaria como el racismo (y su correlato inevitable), que hace de la pertenencia a una abstracci?n colectivista --la naci?n-- el valor supremo y la credencial privilegiada de un individuo. Si hay un continente donde el nacionalismo ha hecho estragos es Am?rica Latina. Esa fue la ideolog?a en que vistieron sus atropellos y exacciones todos los caudillos que nos desangraron en guerras internas o externas, el pretexto que sirvi? para dilapidar recursos en armamentos (lo que permit?a las grandes corrupciones) y el obst?culo principal para la integraci?n econ?mica y pol?tica de los pa?ses latinoamericanos. Parece mentira que, con todo lo que hemos vivido, haya todav?a una izquierda en Latinoam?rica que resucite a estos monstruos --la raza, la bota y el nacionalismo-- como una panacea para nuestros problemas. Es verdad que hay otra izquierda, m?s responsable y m?s moderna --la representada por un Ricardo Lagos, un Tabar? V?squez o un Lula da Silva-- que se distingue n?tidamente de la que encarnan esos anacronismos vivientes que son Hugo Ch?vez, Evo Morales y el clan de los Humala. Pero, por desgracia, es mucho menos influyente que la que propaga por todo el continente el presidente venezolano con su verborrea y sus petrod?lares.

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