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Lunes, 26 de noviembre de 2012

Carlin: No creo que Humala indulte a Fujimori

Carlín Tovar habla acerca de su concepción marxista del mundo y de la actualidad política.

<< Hubo un momento en el que mi madre me dijo que si no leería los libros marxistas de mi padre, se los regalaría al tío Pepe. Cuando vino mi tío, vio la caja con libros y me dijo: “Mira Carlitos, yo me los voy a llevar después de que tú los hayas leído” >>. Carlos Miguel Tovar Samanez, conocido cotidianamente como “Carlín”, se lo “agradeció eternamente”. Hoy es marxista...

En el cuarto piso de un edificio en Miraflores, se acurruca la oficina de Carlín. Oficina que cierra bajo cinco llaves, y en la que no pasa más de cuatro horas trabajando. Fiel a su propuesta de las cuatro horas laborales. Carlín (65) estudió Arquitectura en una de las universidades más prestigiosas de Lima: la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Aunque lo único que diseñó fue su casa. Nunca más ejerció la carrera. Ni por necesidad. Hoy trabaja como caricaturista en el diario La República, desde hace diez años.

— En una entrevista a La República, usted expresó que aspira a ser Robin Hood y que la función de la caricatura es enfrentarse al poder. ¿Sigue pensando lo mismo?

— Eso suena un poco presuntuoso. Un caricaturista  no está en condiciones de enfrentarse al poder.  Se puede hacer una especie de guerra de guerrillas. Picar aquí y picar allá.  Lo que quise decir es que el caricaturista siempre debe estar apartado del poder.  Son adversarios.

Tovar es marxista confeso. “Yo me volví marxista en la universidad. Y en esa época no era una rareza. Al contrario, había marxistas por todos lados”, cuenta sin vergüenza. Fue parte del tercio estudiantil de su centro de estudios y militó en el movimiento Vanguardia Revolucionaria.

Su interés político lo llevó a trabajar para el Estado en programas de difusión para campesinos, durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado. “Yo trabajaba para el Estado, pero no para el gobierno”, se justifica apuradamente. “Creía que se podían hacer cosas interesantes desde ahí. Pero luego renuncié, porque la orientación se volvió un poco autoritaria”, confiesa con una mezcla de vergüenza y desilusión. Y, a pesar de que en aquella época tildaba al gobierno velasquista de “reformista- burgués”, tiene una “valoración muy alta de su gestión”.

— ¿Se arrepiente de haber laborado para ese gobierno?

— No me arrepiento de haber trabajado para el gobierno de Velasco. Perdón. Para el Estado durante el gobierno de Velasco.  A pesar de que justamente acabó derechizándose.

— Como marxista, ¿cree que la violencia es la partera de la historia?

— Lo ha sido hasta ahora. No es que deseemos eso. Es un apreciación de cómo ha sido la historia. Luchamos porque el parto se dé sin dolor. Pero mientras haya una descarada explotación, y mientras la burguesía esté armada hasta los dientes con bombas atómicas, es probable que la violencia se siga produciendo.

¿Y como marxista, también cree que el socialismo es el sistema más adecuado?

— Creo en el socialismo. Pero al socialismo hay que reinventarlo. El socialismo no es lo que se ha visto. Fue un error que ciertos estados o gobiernos que se constituyeron a partir de revoluciones en el siglo pasado, se llamen socialistas. Porque no lo fueron.

— ¿Entonces qué es China?

— La República Popular China nunca se ha llamado socialista. Hasta el día de hoy se llama República Popular China, porque saben que no tienen socialismo.

— ¿Y Cuba?

— Me parece un error que se hayan considerado socialistas. Pero no voy a condenar a Cuba ni voy hacerlo objeto de escarnio, porque hicieron grandes avances, aunque tienen tremendos defectos, tremendas carencias. Marx y Engels insistieron en que no se puede pasar de una sociedad campesina, semifeudal u de otro tipo a una socialista. Para que haya socialismo, tiene que ser capitalista primero.

— Haya de la Torre propuso eso.  Instaurar el capitalismo para luego insertar el socialismo.

— En eso tuvo razón.

— ¿Entonces Alan García, quien fortaleció el capitalismo en el país, no está siguiendo los pasos de su mentor?

— No, pues. Pero Haya planteó que cuando ingrese el imperialismo, el Estado debe forjar una alianza con los obreros, campesinos e intelectuales y que le impongamos nuestras reglas al capitalismo.

— ¿Usted votó por Alan García en el 2006?

— No. Yo nunca he votado por Alan García.

— ¿Y en las últimas elecciones del 2011? ¿Se “tapó la nariz” y votó por Humala?

— En la segunda vuelta ya  no me tapé la nariz. Es cierto que dije que si votaba por Humala, me iba a tapar la nariz, pero en segunda vuelta lo hice sin ningún temor. Fue el mal menor. Y Humala es un mal muchísimo menor que Keiko Fujimori. Aún tan mal como está Humala, tenemos que darnos con una piedra en el  pecho, porque nos libramos del regreso del fujimorismo.

— Usted dijo en el 2009 que el gobierno del presidente Humala sería uno muy parecido al de (Lucio) Gutiérrez, el de Ecuador…” ¿Cómo logró predecir tal evento?

— Seamos justos. Todavía no se ha cumplido eso. Parecería que va en camino a ser uno como el de Lucio Gutiérrez. Ha retrocedido mucho, pero con el actual gabinete está más al centro. Y esperemos que no termine como Lucio Gutiérrez.

— ¿Qué circunstancias  encontró en esos momentos para predecir eso del Presidente?

— Humala siempre fue un tipo dubitativo. Nacionalista. Nunca ha sido un tipo de izquierda. Cuando él acepta el apoyo de los grupos de izquierda, fueporque le convenía. Mucha gente ingenuamente esperaba mucho más. Pero él siempre fue de palabras poco claras.

— ¿Cree que esa duda influya en el indulto a Fujimori?

— No creo que lo indulte. Cuando Humala dijo que pidan el indulto,  fue un desliz. Se nota que no quiere hacerlo. Sino, no hubiese contratado en Chile al mismo procurador que logró la extradición de Fujimori, para insistir en la corte del sur para acusar a Fujimori por más delitos. Además, ha dicho que  los años 90 fueron los peores para las FF.AA. No creo que tenga la menor intención. Salvo que  Fujimori entre en una etapa terminal y tenga que ser indultado por razones humanitarias. Cosa que no es.

¿Cómo cree que terminará el gobierno de Humala?

— Terminará como está hasta ahora. Un gobierno que no es ni chicha ni limonada. Que no hará ninguna gran transformación. Con un piloto automático en la economía. Al someterse  al gran capital, se ha puesto la soga al cuello. Se impide a sí mismo tener un gobierno exitoso. Tiene dinero a raudales, pero no gasta porque tiene un ministro de economía que es el cajero de la CONFIEP. Humala dijo una cosa bien simple: Plata en el bolsillo de la gente. Y eso no se logra con Cuna más o Pensión 65. La forma más sencilla y justa es pagarles a los maestros y médicos lo que merecen ganar.

— ¿Cuál fue el mejor gobierno que usted vio?

— El gobierno más decente que he visto, fue el de Valentín Paniagua.

— Que fue justamente el que no eligió la población.

— La gente no vota por esos candidatos.  Ese gobierno fue brillante. En solo 8 meses hizo más que lo que se hizo en 10 años después. Paniagua fue un hombre recontra enérgico contra la corrupción.

— ¿Y el peor gobierno?

— El de Fujimori. La violencia sistematizada desde el Estado, la corrupción institucionalizada y descarada. Se logró vencer a la subversión, hay que reconocerlo. Pero eso fue un espejismo. Se aprovecharon sobre el miedo que teníamos para imponerse en la sociedad.

Carlín, a pesar de haber estudiando en el colegio católico La Salle, abrazó el ateísmo cuando se convirtió en marxista. Asegura que lo continúa siendo. Aunque cambia su respuesta ante una repregunta.

— En una de las últimas entrevistas a González Prada, le preguntan si cree en Dios o no, y él le da el beneficio de la duda. ¿Usted tiene esa duda?

— Hay una duda siempre. Más bien soy agnóstico. La razón, la ciencia y lo conozco del mundo, me inducen a pensar que no existe ningún dios. Pero uno no puede tener una certeza absoluta. Si existiera un dios, sería más sensato pensar que fuera un dios inepto, incapaz y defectuoso. Absolutamente lejano de la perfección. Porque si uno pensara que un dios perfecto y omnipotente creó todo esto (refiriéndose a la realidad), entonces uno se pregunta cómo es posible que las cosas estén como están.

— En el ambiente político peruano, muchas personas critican a los partidarios de la izquierda por residir en lugares “acomodados” (de nivel socioeconómico alto).

— Quien es de izquierda está fregado. Si el de izquierda tiene algo de dinero, te dicen que ‘así cualquiera es de izquierda, porque no vives las necesidades de la gente’. Y si no tienes dinero, eres un resentido, un envidioso.  Uno por ser de izquierda no tiene por qué ser un apóstol ni pasearse por la calle con una túnica sin posesiones. Esas son idioteces.

— ¿Existen los caviares?

— Existen los caviares que son concretamente la gente que defiende los Derechos Humanos (DD.HH.). Ya prácticamente se ha llegado a  esta conclusión de muchos análisis de la palabra caviar.

— Pero, don Carlos, usted recibió en el 2009 un premio por DD.HH. (Premio de Periodismo y Derechos Humanos)

— Si es así, soy caviar. Evidentemente. Aunque nunca he comido caviar. La palabra es una tontería, en realidad.   Tal vez los dos requisitos para ser caviar son defender los DD.HH. y ser odiado por Aldo Mariátegui.

Escribió dos libros explayándose  sobre su propuesta de laborar cuatro horas al día: “Habla el Viejo y Manifiesto del siglo XXI”. En una entrevista con el periodista Marco Sifuentes, este le dijo que parecía una idea alucinante. “Nos parece alucinante, porque estamos todos locos. La única cosa cuerda nos parece una locura. Pero es la cosa más cuerda que puede hacerse”, responde sonriente. Quizá esta sea el sentido de su vida.

— ¿Cuál sería la primera medida que tomaría si fuera presidente?

— Yo no quiero ser presidente de la República, porque un presidente de la República es un incompetente por definición. El Presidente de la República no es  competente para resolver los problemas de fondo.

— ¿Entonces quién puede acabar con los problemas de fondo?

— Solo lo pueden resolver los trabajadores comenzando por implantar la reducción laboral a las cuatro horas.

— ¿Se siente exitoso?

— Estoy modestamente satisfecho con lo que he alcanzado. No estoy esperando hacer fortuna. No la busco en la vida. Tener amigos, tener familia. Eso es satisfactorio.

— ¿Cree que a su edad ha alcanzado las metas que se propuso de joven?

— No, pues. La meta que nos propusimos de jóvenes era cambiar el mundo. Y no lo hemos alcanzado.

— ¿Y por qué quiere cambiar el mundo?

— Bueno…. la pregunta me parece ociosa.

— Pero muchos piensan que no se puede. Que todo va a seguir igual.

— Es gente que cree que no se puede. Yo quiero cambiarlo, porque sí se puede. La pregunta sería “¿Por qué es necesario cambiar el mundo?”

— Entonces… ¿por qué es necesario?

— El sistema económico actual nos conduce al desastre. Porque se excluye a una parte creciente de la sociedad de toda participación. Acentúa la desigualdad, la pobreza. Y como si eso fuera poco, destruye el ambiente habitable. Esas son razones suficientes para cambiar el mundo.

—  ¿Esa solidaridad por el resto se la inculca sus padres?

— ¿Cuál solidaridad? Yo quiero cambiar el mundo por necesidad, no por solidaridad. Cualquier persona que ve el mundo y tiene hijos, querrá cambiarlo para que vivan bien. Para eso tiene que estar bien mi barrio, mi distrito, mi país y el mundo entero. Porque el mundo es uno solo. Nadie puede construir una isla para vivir solo con su familia. Estamos obligados a ser solidarios, porque eso es una necesidad.

— Pero hay quienes consideran que para vivir tranquilos basta el dinero.

— Es una manera idiota de pensar. El dinero puede asegurar que tus hijos te maten, como el caso de Elita Espino. Por más que a tus hijos les hayas dado cariño, dinero o todo ¿qué tan seguros están tus hijos en un mundo que es cada vez más violento y más injusto?

Carlín termina la entrevista porque tiene una tertulia con un amigo. Apaga las luces de su oficina. Cierra la puerta bajo cinco llaves. Camina hasta el punto de reunión. Por eso eligió Miraflores para vivir. “Todo lo necesario está a distancias caminables”. Camina desde que se volvió marxista. “¿Qué tendría que pasar para que deje de lado sus ideas?”, recuerdo la pregunta. “Que me dé cuenta de que estén equivocadas”, recuerdo la respuesta.

 

Por Andy Livise 

Fuente: Corona Fúnebre

 


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una caricatura  habla mas que mil palabras, el señor carlin es un artista lleno de creaividad....


totalmente de acuerdo!

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