contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca








La marihuana es considerada una droga ilegal en el Perú, y su venta y adquisición son castigadas por el Código Penal. No obstante, la posesión de hasta 8 gramos está permitida. Esa contradicción lleva a que se mantenga el tráfico ilícito y los consumidores puedan ser víctimas de abuso policial al ser intervenidos. Mientras algunos expertos señalan que la prohibición debe continuar, otros reclaman la descriminalización de su consumo. La discusión apenas empieza.
Por María Isabel Gonzales
En la última semana el caso de la ex miss Perú Mariana Larrabure trajo a cuenta un polémico debate: la descriminalización del consumo de marihuana o cannabis sativa. En otras palabras eso quiere decir quitar el status criminal a la adquisición, posesión y consumo de esta droga.
Recordemos que Larrabure al ser acusada de microcomercialización alegó que la hierba encontrada en su departamento estaba destinada a su consumo y no a la venta. Un argumento muy parecido al de otras siete mil personas que la policía detiene anualmente al ser encontradas consumiendo alguna droga ilegal. Muy a pesar de que la ley establece límites para estas intervenciones -en el caso de la marihuana no debe exceder los ocho gramos para el consumo personal- los efectivos del orden no reparan en detalles y llenan las cárceles de consumidores de todo calibre.
A favor del consumidor
Para algunos juristas descriminalizar el consumo y reglamentar el uso de la cannabis podría cambiar el panorama de las detenciones arbitrarias y optimizar los recursos en la lucha contra las drogas. No obstante Cedro y Devida, instituciones clave en este ámbito, defienden la actual política prohibicionista y advierten que la descriminalización de la marihuana podría repercutir en un incremento de su consumo y por ende en una mayor cantidad de adictos.
El investigador Ricardo Soberón advierte que descriminalizar el consumo de marihuana no quiere decir hacerla legal pero sí detener las detenciones de los consumidores. Por otro lado, Legaliza Perú -una iniciativa de la sociedad civil- promueve la descriminalización del cultivo de plantas con principios psicoactivos -marihuana o cáñamo, San Pedro, etc.- para uso individual. Ante ambas propuesta Cedro cierra filas.
En este tema no son pocos los que se han pronunciado a favor. Desde Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá, hasta Mario Vargas Llosa, el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, Noam Chomsky y el ya fallecido premio Nobel de Economía, Milton Friedman son solo algunos de los que abogan por la descriminalización.
Enrique Galli, jefe del Departamento de Psiquiatría de la Clínica Ricardo Palma, también considera positiva la descriminalización del consumo de drogas y de un reglamento para sus usos. Según afirma, existe un 10% de la población mundial que no puede probar ninguna droga porque llevan en sus genes la predisposición a ser adictos. El resto puede probarla y pasar de ella. "Una enfermedad como la adicción no se incrementará por despenalizar el consumo. Si se cortan las trabas legales se puede hacer muchas cosas con la cannabis o con la coca. Desde antidepresivos hasta calmantes y más", señala.
La marihuana no es una droga más o menos nociva que otras, aunque existan drogas mayores como la cocaína. "Si se fuma marihuana toda la vida y en grandes cantidades el resultado será un gran daño cerebral". Al hacer un paralelo con el cigarro, Galli destaca que sus factores nicotínicos ayudan a controlar el alzheimer pero matan los pulmones. Así también la marihuana es buena para el glaucoma, las enfermedades neurodegenerativas, el cáncer y los dolores intratables, pero la sustancia psicotrópica -alteradora de la conciencia- que concentra, el llamado tetrahidrocannabinol o THC, puede generar dependencia y llevar al consumidor a desarrollar enfermedades respiratorias, deterioro de la memoria y síntomas psicóticos.
¿Autocultivo?
Luis Gavancho de Legaliza Perú ha sido catalogado por Cedro como una voz pro consumo. Por su parte, Gavancho aclara que el interés de Legaliza no es que haya más consumidores de marihuana -dentro de las políticas restrictivas ya existen usuarios que fácilmente tienen acceso a la hierba-. Su objetivo, dice Gavancho, es detener la extorsión a la que son sometidos muchos consumidores intervenidos por la policía. Por ejemplo en el caso de Mariana Larrabure, Gavancho dice que 200 gramos de marihuana -a ella le encontraron 247- no es una gran cantidad porque de tener una planta o dos se puede cosechar precisamente unos 200 gramos.
"Las autoridades tienen que fijarse en la intencionalidad y no en la cantidad. Cedro utiliza el discurso de proteger a la niñez cuando su lucha contra las drogas ha fracasado. Quienes están a cargo de educar a sus hijos son los padres y deben existir campañas que le expliquen a la gente qué es la marihuana, qué otros usos tiene y los efectos que produce en las personas. Y no aplicar este paternalismo duro que lleva a la criminalización de los usuarios".
Milton Rojas, de Cedro, señala que en nuestra sociedad un modelo como el autocultivo -propuesto por Legaliza- no va a contribuir en nada positivo. Según Rojas la intención es copiar modelos como el que se está proponiendo en Los Ángeles, California. "Allá tenían una libertad para la producción de marihuana estrictamente con fines médicos y ahora lo que se propone es que haya luz verde para el consumo recreativo. Eso aún no se aprueba. El modelo de autocultivo se adoptó en algunos países de Europa como Holanda, Suiza y Portugal pero no creo que sea lo más pertinente. No podemos ser un laboratorio, el país no está preparado para atender un incremento de adictos. Y si a eso añadimos que pretendemos copiar un modelo de fuera hay que decir que esos modelos han fracasado, han tenido que dar marcha atrás porque su imagen ha decaído y hay un incremento de la criminalidad bajo el efecto de las drogas", explica.
Rojas afirma que Cedro no ve a los consumidores como viciosos sino como enfermos pero no tiene para ellos una solución más que la prohibición. Gavancho descarta la versión de Rojas y asegura que la descriminalización del consumo y cultivo de marihuana en Holanda ha llevado a que el consumo de drogas duras disminuya. "Decir que Holanda es el basurero de Europa es revelar su poco conocimiento de lo que sucede realmente en el mundo.
En los coffee shop -que es donde se fuma libremente la marihuana- pueden tener máximo 200 gramos y la gente no puede comprar más de cinco gramos diarios", dice Gavancho.
Sobre lo último Ricardo Soberón explica que Holanda se maneja bajo el criterio de la efectividad. "Es decir qué es más importante para la policía: detener a un consumidor de marihuana o un narco. Entonces el Estado tomó posición y por ejemplo cuando detiene a los 'burriers' latinoamericanos que llevan marihuana los deporta y no los lleva a la cárcel. No malgastan sus recursos, no los encarcelan".
Modificar la ley
La Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia elaboró un informe donde Mario Vargas Llosa y Diego García Sayán representaron al Perú. El primero ya emitió opinión en la columna de opinión que tiene en el diario El País donde alegó que "la descriminalización de la marihuana acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy en día se invierten en la represión, deberían ser destinadas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información".
Para García Sayán, la descriminalización no recae en alentar el consumo sino en convertirlo en un asunto de salud pública. "El hecho de que exista persecución penal abre un abanico de peligros como el que estamos viendo, en el caso de Mariana Larrabure y de otras decenas de personas con menos notoriedad. Hay un gasto innecesario de los recursos y horas- hombre de los policías, fiscales, jueces", dice García Sayán.
El jurista cuestiona que nuestra ley establezca cantidades máximas de consumo. "Es absolutamente arbitrario porque prescinde de criterios técnicos y de una evaluación médica. Si tienes un gramo más ya eres un microcomercializador y te vas a la cárcel donde sí te puedes convertir de eventual consumidor a uno sintomático y encima te juntan con quienes han cometido delitos mucho más graves". Tanto para él como para Vargas Llosa existe en nuestro aparato estatal un cómodo facilismo de dejar las cosas como están y se asume que para la opinión pública cae muy bien un discurso prohibicionista. "Hay gente que opina diferente, como Cedro, pero lo importante sería que hubiera un debate entre especialistas y políticos. Por eso es tan grave que al presentarse en el Perú el informe sobre drogas y democracia no apareció ni un miembro del Parlamento", cuenta García Sayán. Los principales interesados no se dieron por aludidos.
Está demostrado que censurar propuestas sin abrir el diálogo no ha disminuido la venta y consumo de drogas. De todas las intervenciones policiales en esta lucha, la gran mayoría corresponde a detención de consumidores. Si este problema es tan complejo, ¿por qué no empezar a debatir nuevas alternativas de solución al tema?
La realidad de otros países
.Portugal: Es legal que una persona porte drogas en la cantidad necesaria para su consumo por 10 días (25 gramos de cannabis. Si no hay pruebas que indiquen la intención de suministrar a terceros, de encontrarse en posesión de una mayor cantidad se considera para consumo personal).
.Uruguay: La posesión de una cantidad razonable para el consumo no es punible. La decisión depende del criterio del juez.
.Argentina: Se despenalizó el cultivo de marihuana para uso personal.
.España: Hasta 40 gramos de cannabis se considera de consumo personal.
.Países Bajos: La posesión de 5 gramos de cannabis no está penada. Una cantidad de hasta 30 gramos se penaliza con una multa, hasta 1 kilo tiene una multa mayor y la posesión de más de un kilo sí es punible con cárcel.
.Estados Unidos: 13 estados han despenalizado la posesión de cannabis; varios fijan el máximo en 28.45 gramos.
En el Perú:
.Posesión no punible: hasta 8 gramos.
.Microcomercialización: 9 a 100 gramos. La pena privativa de libertad puede ser entre 3 y 7 años.
.Forma agravada: 101 gramos a 100 kilos. La pena privativa de libertad puede ser entre 15 y 25 años.
Fuente: Edición Impresa - La República 01/08/2010 | LaRepublica.pe