contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca








Por María Luisa Burneo
Asociación SER
Esta es una pequeña historia que queremos contar porque creemos que las visiones de la gente importan. Sin embargo, cuando se dan situaciones como las que a continuación narramos, las historias solo son contadas en los lejanos lugares donde suceden; en este caso, al pie del Allin Cápaq.
En octubre del año pasado, en una salida de campo con alumnos de la universidad, estuvimos en la "comunidad alpaquera" de Pacaje. La comunidad se ubica en las alturas de Macusani, capital de la provincia de Carabaya en Puno. Hasta hace un año, llegar a Macusani, ubicada a 4.315 m.s.n.m., tomaba unas 7 horas. Ahora, con el asfaltado de la carretera Interoceánica Sur, llegar toma a lo más tres horas. El centro poblado principal de la comunidad campesina de Pacaje se encuentra al pie del Allin Cápaq, el nevado más importante de la zona que es considerado un Apu (2) por los comuneros y comuneras. Por la altura, en las comunidades de esta zona solo crecen algunas variedades de papa (que ellos clasifican en dulce y amarga), maca, oca y en las zonas "bajas", cañihua. En el caso de Pacaje, muchas de las familias comuneras crían alpacas, aunque solo unas pocas tienen rebaños considerables de más de 50 alpacas. En este sentido, si bien el rótulo que le asigna a la comunidad -por ejemplo, desde los planes de turismo de la municipalidad provincial- es el de "comunidad alpaquera", para la alimentación familiar las chacras de papa dulce y amarga son fundamentales. Estos productos no solo sirven para la alimentación diaria, sino que son objeto de trueque en las ferias locales: cambiar la papa amarga por avena, azúcar o arroz, por ejemplo, es bastante frecuente.
La comunidad campesina de Pacaje tiene aproximadamente once mil hectáreas de territorio comunal que son, en su mayoría, pastizales. El territorio comunal se extiende entre los 4,300 y los 4, 500 m.s.n.m., y son pocas las zonas de la comunidad donde se cultiva papa. Las chacras de papa no son de tenencia individual: es la comunidad, a través de la figura de un comunero "lotizador", que asigna una vez al año una cantidad de tierra a cada familia comunera; las parcelas no son las mismas para cada campaña, rotan entre las familias anualmente. La zona donde se encuentra parte de las tierras de papa amarga, está a la salida de la comunidad en la ruta hacia Macusani, justamente por donde pasa uno de los trazos de la carretera Interoceánica Sur. Cuando llegamos a la comunidad en octubre, encontramos la maquinaria pesada aplanando la zona.
Desde una visión externa y sin conocimiento del territorio comunal, esas tierras podrían parecer "fuera de la comunidad". Según los comuneros, la empresa concesionaria de las obras -el consorcio INTERSUR-, no les consultó sobre el uso de éstas. Para esta parte del tramo de la Interoceánica Sur, las máquinas removieron la tierra, les echaron asfalto. Este pedacito de la carretera pasa ahora sobre tierras comunales, tierras donde crecía la papa de varias familias de la comunidad, uno de los poquísimos productos de autoconsumo de los que disponen.
En general, la mayoría de comuneros y comuneras de Pacaje entrevistados durante el trabajo de campo -unos 50 entre todos los alumnos-, opinan que al estar más cerca de la carretera tendrán más oportunidad de desarrollo; por ejemplo, ser parte de programas turísticos. Los directivos de la comunidad nos hablaron sobre algunas ideas como el proyecto de un grifo comunal o de un restaurante para los viajeros de la ruta. No es que se opongan a la obra, pero dejan claro que hubiesen querido que se les consulte antes de su ejecución, que se respetase su pedido de cambiar el trazo; tal vez pudo evitarse arrasar con esas tierras donde crecía la papa amarga. Hasta la fecha, no han sido compensados económicamente por eso; piensan, también, que deberían serlo. Cómo valorar esta pérdida es otro tema; solo digamos que no solo implica unas parcelas de papa, sino que podría significar un cambio en las estrategias económicas de algunas familias, en el conocimiento acumulado en relación al manejo de esta zona, y en la organización comunal respecto de su tenencia.
Así como no se tomó en cuenta el uso de la tierra en esa zona del territorio comunal, lo que tampoco consideraron los ingenieros de la obra es que al lado de éstas, estaban las zonas rocosas que eran -una ya no existe- los pies del Allin Cápaq: Yanaqaqa y Atuqnanra. Y esto, tiene otros costos. Como dicen, "Pacaje no quiso que le hagan daño a ese cerro solo porque no es fértil ese cerro. Todo roca es, viejo. Entonces nosotros a los de INTERSUR le hemos dicho que no se haga la pista, que pasen por arriba, no quisieron." (Ernesto Villafuerte Cabrera. Vicepresidente de la Comunidad). Así que, "desde ahí está celoso el Cápaq y por eso a gente de otro sitio está comiendo, pero de aquí de mismo Pacaje no va a comer ninguno porque son sus hijos" (Mayda Huamantuco Mamani. Comunera). Dicen que dos trabajadores de la obra murieron en un accidente (al parecer un derrumbe) durante los trabajos iniciales. (3)
Dicen en la comunidad que el APu Allin Cápaq está molesto
¿Quién brinda información y vigila los megaproyectos?
Algunas preguntas pertinentes surgen de esta historia. Desde el año 2007, en Puno, el Grupo de Trabajo de Evaluación de Impactos en torno a la Carretera Interoceánica Sur -del cual la Asociación SER es miembro- viene discutiendo la importancia, potencialidades y riesgos de la obra para la región. Justamente, este grupo surge ante la falta de políticas estatales orientadas a aprovechar, mitigar los impactos y vigilar el cumplimiento de compromisos sociales y ambientales de la obra, tanto desde el gobierno regional como desde el nacional, quien es su principal impulsor. Son distintas las posiciones frente a la carretera Interoceánica Sur, pero más allá de ellas, es importante que nos preguntemos: ¿Quién regula que no ocurran cosas como las sucedidas en el caso de Pacaje? ¿Quién verá por una indemnización justa para los comuneros y comuneras que ya no podrán sembrar su papa en esa zona? ¿Quién evalúa este impacto en su economía y en la alimentación de las familias? ¿Quién plantea la importancia que tiene perder esta zona para el imaginario y la representación del espacio de la comunidad? ¿No es acaso, la imposición de una racionalidad sobre otra que se considera de menor valor? Entre otros tantos temas que ya no alcanzaremos a mencionar, queremos llamar la atención sobre la poca seriedad con que se analizan los impactos de estas obras en la vida cotidiana de las comunidades y los ecosistemas.
Salgamos de Pacaje y ampliemos un poco la mirada. En otra zona de la misma provincia puneña, las rondas campesinas de Carabaya alistan una marcha para expresar su protesta frente a la construcción de la hidroeléctrica del Inambari, sobre la cual se dispone de muy poca información. Considerando la cartera de megaproyectos de infraestructura de IIRSA (4) -que ya está comprometida- y el Acuerdo de Integración Energética Perú-Brasil -que se firmaría en unas semanas para la construcción de seis hidroeléctricas en territorio nacional-, cabe preguntarse cuántos casos como los de Pacaje hay en el país y cuántos más habrá. De nada sirve que la PCM o los ministerios intenten prevenir conflictos, cuando para la realización de estas grandes obras que reconfiguran el espacio y reordenan el territorio, no se toma en cuenta lo que la gente piensa y siente.
Notas:
(1) Toda la información utilizada para esta breve crónica, fue recogida por mis alumnos del curso Prácticas de Campo de la Especialidad de Antropología de la PUCP en la salida de campo que realizamos para el curso: Alexandra Ipince, Gustavo Flores, Marlon Chaparro, Sandra Rodríguez, Meredith Castro, Claudia Nagamona, Sara Sarfaty y Judith Fernández. Sus informes sobre Pacaje -con temas como visiones del espacio, usos del territorio, tierras, economía familiar, organización sociopolítica, rondas campesinas y otros - estarán disponibles en la web de la especialidad de antropología desde el mes de abril.
(2) Para no confundirnos, aclaremos que en la sierra un Apu es un elemento de la naturaleza que se considera una deidad, normalmente una montaña o un nevado. En la amazonía, el Apu es el jefe de una comunidad.
(3) Ambas citas son de entrevistas realizadas por la alumna del curso, Sandra Rodriguez, quien ha desarrollado este y otros temas en su trabajo final: "Imaginarios, Ocupación y Usos del Espacio en la Comunidad Campesina de Pacaje, Puno", PUCP, diciembre de 2009.
(4) Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana, http://www.iirsa.org/index.asp?CodIdioma=ESP, incluye megaproyectos como carreteras, oleoductos, gaseoductos, hidroeléctricas y otros. Páginas de seguimiento a IIRSA: http://www.seguimiento-iirsa.org/queesiirsa.php?idcategoria=2&id=9, http://www.iirsa.8m.com/IIRSA.htm