contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

viernes, 22 de enero de 2010

La República de Yemen, la única república existente en la Península Arábiga, está acusada hoy de ser fuente de grupos terroristas que combaten al gobierno pro saudí, y pro norteamericano. En estos días se habla insistentemente de que Estados Unidos, en colaboración con el gobierno de Yemen, está preparando el bombardeo de supuestos refugios de Al Qaeda en su territorio. El Premio Nobel de la Paz 2009, Barack Obama, pretende vengar así el fallido intento de atentado a una aeronave el pasado 25 de diciembre.

Sin embargo, según la cadena de televisión CBS. Estados Unidos ya había bombardeado supuestas posiciones terroristas en territorio yemenita, antes de esa fecha. La televisora norteamericana reveló que los ataques del 17 y el 24 de diciembre contra supuestas posiciones de Al Qaeda en Yemen, que dejaron más de 60 muertos, fueron efectuadas por Estados Unidos. Una especie de venganza anticipada por lo que no llegó a ocurrir.

La opción que maneja el Pentágono sigue siendo por ahora en envío de asesores, equipos y participación en los bombardeos aéreos contra supuestas bases terroristas, descartando el desembarco masivo de tropas.

El próximo 28 de enero, a iniciativa del primer ministro británico Gordon Brown, Estados Unidos y la Unión Europea se reunirán en Londres para debatir lo que denominan el combate al terrorismo en Yemen. La convocatoria sucede a diversos trascendidos en Washington de que el gobierno de ese país prepara, en acuerdo con el gobierno de Yemen, un bombardeo masivo a bases de supuestos terroristas en ese país.

La decisión, que fue presentada como una "respuesta" del presidente Barack Obama al fallido intento de atentado a una avión con destino a los Estados Unidos por su supuesto terrorista nigeriano que habría sido entrenado en Yemen, parece sin embargo seguir el libreto de una escalada militar organizada con más de un año de anticipación.

Según reveló hace unos días el diario «The New York Times», hace ya más de un años que agentes antiterroristas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se encuentran en Yemen preparando el terreno para otra "guerra contra el terrorismo". Funcionarios estadounidenses prefirieron no comentar específicamente el tema de la asistencia. Pero en septiembre el presidente Barack Obama envió una carta a su par yemení, Ali Abdullah Saleh, prometiendo ayudar al Gobierno a combatir el terrorismo, de acuerdo a la agencia estatal de noticias yemení Saba.

El senador Joseph Lieberman, que preside la comisión de Seguridad Interna, dijo en «Fox News Sunday» que Estados Unidos tiene una «creciente presencia» en Yemen que incluye Operaciones Especiales, Boinas Verdes, y tareas de inteligencia. Lieberman, que recientemente visitó Saná, la capital de Yemen, dijo que un funcionario estadounidense le dijo allí que «Irak fue la guerra de ayer. Afganistán es la guerra de hoy. Si no actuamos preventivamente, Yemen será la guerra de mañana».

Pobre pero armado

Considerado el país árabe más pobre, Yemen lleva adelante un ambicioso programa de modernización de sus fuerzas armadas. Según estimaciones del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI) el costo de ese programa alcanzará los 4.000 millones de dólares. Actualmente los mayores proveedores de armas son por su orden, Rusia, China, Ucrania, República Checa, Polonia, Italia y otras. Por otra parte, el país recibe ayuda económica y de asesoramiento de Estados Unidos, a través de diversos programas como, Financiamiento Militar Exterior; Educación y Entrenamiento Militar Internacional; No Proliferación, Antiterrorismo y Eliminación de Minas Antipersonal; y Combate a Armas de Destrucción Masiva. Tras el intento de atentado de la pasada navidad, por parte de un estudiante nigeriano que habría sido entrenado en Yemen -y ahora dicen reclutado en Londres-, la administración de Barack Obama prometió duplicar su ayuda militar para fortalecer al gobierno de su par yemení Ali Abdullah Saleh.

El Departamento de Estado de Estados Unidos describió a Yemen el pasado año, como un país «desesperadamente pobre» pero «vital socio contra el terrorismo». Por otra parte, otro de los principales socios norteamericanos en la región, colabora en esa estrategia con sus petrodólares. Según informó el periódico The New York Times, Arabia Saudita había provisto unos 2.000 millones de dólares en ayuda a Yemen el año pasado.

Tránsito del petróleo

Yemen sigue siendo un punto de interés estratégico para las grandes potencias por su ubicación en la región de mayor reserva petrolera y además controlar el Golfo de Adén y el acceso al Mar Rojo. En el mundo hay siete puntos de "estrangulamiento" estratégicos del tráfico naviero de petróleo, y el estrecho de Bab el Mandeb que separa a la península arábiga de Africa, y a Yemen de Eritrea y Djibuti, es uno de ellos. El cierre de este estrecho "podría impedir que los buques tanques procedentes del Golfo Pérsico lleguen al oleoducto de Suez/Sumed", alertó la Oficina de Información de Energía estadunidense en enero de 2008. Unos 3.3 millones de barriles de petróleo pasaban cada día del año 2006 por Bab el-Mandeb con destino a Europa, EU y Asia. La militarización de las aguas del estrecho sumaría otro eslabón a la estrategia de dominación del comercio mundial de oro negro y daría pie a represalias contra China y otros países asiáticos si llegaran a portarse mal.

Al mismo tiempo, las potencias occidentales aseguran su presencia militar en la región con barcos de guerra, con la excusa de combatir a los piratas somalíes en esas mismas costas.

Viejos amigos

Lo que no debería sorprender, por repetitivo, es que los terroristas de hoy en Yemen, fueron los protegidos de Estados Unidos y Arabia Saudita en los años 70, cuando combatían las reformas "comunistas" de la entonces República Popular de Yemen del Sur. Si, a diferencia de Corea y Vietnam, el comunista era el sur en ese país divido por intereses coloniales desde muy temprano. El entonces "gobierno comunista" del sur aplicó la reforma agraria, desarrolló la industrialización -lo poco que aún queda en el sur como la refinería de Adén proviene de esa época-, alcanzó el pleno empleo, concedió el voto a la mujer y erradicó el analfabetismo.

Demasiada herejía para el país vecino del reino de Arabia Saudita, que comenzó a financiar cuanto grupo extremista islámico se manifestara partidario de derrocar a los infieles marxistas. Más o menos el mismo argumento que llevó a Osama Bin Laden a combatir a los soviéticos en Afganistán, con apoyo del gobierno Saudita y de la CIA norteamericana.

Mientras el sur emprendía ese inédito camino de independencia económica y reformas sociales, el norte, constituido también como república, influenciado por militares pro nasseritas, se mantenía apegado al islamismo aunque los señores feudales y jefes de las tribus, verdadera garantía de seguridad, reclamaba que el Estado se basara en la sharia, la ley islámica. Estos jefes tribales y señores feudales, por motivos religiosos mantienen estrechos vínculos con Arabia Saudita, han presionado para volcar al gobierno hacia la alianza con ese país y Estados Unidos.

Yemen, que según algunos historiadores significa "a la derecha" y que destaca su ubicación en relación a la Meca -y por lo tanto afortunada por su ubicación geográfica- no es un país de grandes recursos económicos, pese a que desde los 80 han aparecido yacimientos petroleros que parece se agotarán en unos 10 años, cuenta con reservas de gas natural, que no son tan importantes como se creía en un principio, y no alcanzarán para sustituir las exportaciones de petróleo.

Yemen, con 23 millones de habitantes, es hoy en el país árabe más pobre, con un ingreso per cápita de 890 dólares anuales y con un futuro poco promisorio en explotación de recursos naturales. Su mayor problema está en la escasez de agua, que sólo permite que menos del 2 por ciento de sus tierras sean fértiles para la agricultura, y que sumado al desmantelamiento de la reforma agraria impulsada por los socialistas en el sur, ha desatado verdaderas guerras por la posición de tierras y el vital líquido.

Estudios hidrográficos internacionales permiten establecer que Yemen puede convertirse en el primer país del mundo en quedarse sin agua potable. Según cálculos de Naciones Unidas, la disponibilidad de agua en Yemen es de entre 100 y 200 metros cúbicos por persona y año, muy por debajo de la línea internacional de pobreza de agua, que es de 1.000 metros cúbicos. Además, las reservas subterráneas de agua se consumen más rápidamente de lo que se reponen y, donde hasta hace no mucho se encontraban a apenas 20 metros de la superficie, ahora está a 200 metros.

Para peor, una cuarta parte del agua existente se utiliza para regar los plantíos de qat (1), una hoja estimulante que se mastica como la hoja de coca. Otro aspecto destacado en la situación es la constante injerencia de Arabia Saudita en la política yemenita. Cuando en 1991 Saddan Hussein invadió Kuwait para anexar un territorio que sostenía le pertenecía a Irak, el gobierno yemenita de entonces no acompañó las condenas internacionales. Como respuesta, Arabia expulsó de su territorio a unos 800.000 yemenistas que volvieron a su país con lo puesto, y a complicar la débil situación económica.

Más adelante Arabia Saudita fue enviando a Yemen a los guerrilleros que habían partido de ese país para combatir a los soviéticos en Afganistán. La alianza con Estados Unidos lo obligaba a deshacerse de esos combatientes, como tuvo que romper con Osama Bin Laden. A su vez, en Yemen se presentan también las disputas de las fracciones islámicas. La población del norte es mayoritariamente chiita, mientras que en el sur son sunitas. Por su parte el gobierno se acerca a Arabia Saudita, y al tiempo que combate los brotes separatistas del sur, también reprime a los sectores chiitas proiraníes.

Además, las ventajas que había adquirido el sur durante su etapa como república independiente, fueron borradas tras la reunificación, y nuevos brotes cesionistas han comenzado a surgir. El gobierno central los reprime violentamente y ha militarizado la vida civil del sur. La presencia de Al Qaeda y la alianza del país con Estados Unidos en la «guerra contra el terror» contribuye también a dar carta blanca a las autoridades en la represión de todo tipo de disidencias. Por eso muchos sostienen que el gobierno, que combate a lo chiítas proiraníes en el norte y a los separatistas en el sur, pretende utilizar la presencia de Al Qaeda para meter a todos en una misma bolsa y aprovechar la ayuda norteamericana para combatir en los tres frentes.

Según algunos analistas, la constitución de la República de Yemen, que se planteó como una alianza de los sistemas del Norte y el Sur, supuso en realidad un triunfo del sistema político del Norte, que las potencias occidentales apoyaban, frente al aislamiento del sur del Yemen con la caída del bloque soviético. El Partido Socialista de Yemen, representante del Sur, fue progresivamente marginado a través de diferentes enmiendas a la constitución, que buscaban la centralización del poder.

Este desequilibrio provocó levantamientos que desembocaron en una guerra civil en 1994, que avivó la desconfianza entre ambos sectores. El gobierno invadió el Sur, donde se produjeron la mayor parte de los combates y las muertes, confiscó tierras propiedad de civiles y de miembros políticos del sur, expulsó de sus puestos a cien mil civiles y militares sureños, poniendo a norteños en su lugar, cerró medios de comunicación del sur, y modificó los nombres de las calles por los de personalidades del norte.

Escrito por Ernesto Tamara/ Barómetro internacional: ernestotamara@gmail.com

(1) Más conocida como catha o qat. Su principal ingrediente activo es la catinona. En África, muchas personas mastican hojas frescas para hacer la vida un poco más agradable, y también es utilizada en varias ceremonias. El compuesto activo desaparece después 48 horas, pero la catha seca mantiene calidades estimulantes: contiene tanina, tiamina, niacina, riboflavina y carotina, hierro y aminoácidos. Sus efectos son idénticos a los de ephedra o de la anfetamina, e incluyen sensaciones de euforia, aumento del estado de alerta y de la concentración, excitación, confianza, simpatía, satisfacción y flujo de ideas. La catha seca puede ser bebida en té.

Fuente: elmercuriodigital.es


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