contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

domingo, 26 de julio de 2009

España: La nueva tendencia es mezclar todo tipo de estupefacientes en busca de la euforia total

Los jóvenes mezclan la cocaína, con las drogas de diseño y el alcohol  |  La abundancia y la crisis han abaratado los precios de todas las drogas de diseño

Dice Rubén que la guantera de su coche es como un kiosco, y que en ella hay muchas "golosinas" y "lacasitos".

Son los símiles que este joven de 20 años de Valencia utiliza para describir el pequeño arsenal de drogas que transporta en su coche. "Tengo cristal y éxtasis", anuncia al referirse a lo que ha comprado en compañía de sus amigos; porque Rubén no es un camello. Dice también que cerca de él, en otro coche, "hay toda la coca que quieras a 50 la papela (el gramo)" "Lo mejor, añade, es meterte un trifásico -combinación de varias drogas que suele denominarse puchero-, aunque te puede dar muy fuerte y bajas mal; mejor probar poco a poco".

Las drogas

Éxtasis
Droga psicoactiva de origen sintético. Es estimulante. Se mezcla con cocaína. La pastilla vale 5 euros. Se mezcla con alcohol
Ketamina
Droga disociativa con potencial alucinógena. Peligrosa. Se toma para bajar la euforia, Vale unos 20 euros el medio gramo
Cristal
Tipo de anfetamina muy popular. Se chupa en solución granulada, pero se puede esnifar. Peligrosa. Vale 20 euros medio gramo
Hongos
De moda en fiestas "rave". Existen más de 70 variedades de hongos alucinógenos. Compran en internet
Seed
Droga sintética de la familia de las anfetamínicas. Sustituta de la cocaína. Vale unos 10 euros el gramo
Cocaína
La más consumida. Si es de calidad cuesta unos 80 euros el gramo, pero ahora se puede comprar por 50

Es de madrugada y la escena tiene lugar en el aparcamiento de una discoteca de la mal denominada ruta del bakalao, en la antigua carretera del Saler, Valencia. "Aquí va todo el mundo colgado, pero dentro de la disco si te ven tragar es muy chungo. Mejor aquí fuera", concluye Rubén, estudiante para ortodoncista. Alrededor, en otros coches, otros jóvenes, de todas las edades y de ambos sexos, algunos con apariencia de ser menores de edad. hablan "del tema", de lo que llevan, de lo que se piensan tomar, acompañados de litros de alcohol ocultos en los maleteros. De los altavoces de estos vehículos emana una música estridente, potente, rítmica. No es una exageración. Porque no hay que esforzarse muchos para encontrar a alguien que tenga o te pueda vender algo de coca o una pastilla de éxtasis.

En este caso La Vanguardia visitó la noche valenciana, pero José María Benito, portavoz del Sindicato Unificado de la Policía (SUP), reconoce que "es una nueva tendencia, muy generalizada en España; la de consumo impulsivo y generalizado de estupefacientes entre los jóvenes en las noches de fiesta.Muchos padres no saben qué hacen sus hijos". Y es, además, una tendencia barata; tanto que con unos 20 euros uno se puede garantizar medio gramo de cristal o unas rayitas de coca entre amigos o un poco de speed o varios gramos de marihuana; mientras que hace muy pocos años esto mismo te podía costar entre los 50 y 100 euros.

Benjamín Climent, especialista en drogas emergentes y jefe de la Unidad de Toxicología Clínica del hospital General Universitario de Valencia, confirma también que lo visto por este diario en dos recorridos nocturnos "no es una excepción valenciana". Advierte, en primer lugar, que en lo que a consumo de drogas nuevas se refiere "los médicos siempre vamos por detrás; porque las modas cambian muy rápido, y también lo que se toman los jóvenes". Hablar con Benjamín ayuda a comprender lo visto en las dos madrugadas.

En primer lugar, la cocaína ha inundado la noche. Así de sencillo. Los consultados dicen que es "más mala que antes"; hecho que confirma Benito al señalar que "la que se vende está muy cortada". Pero lo cierto es que ya no es una droga elitista, ni de yuppies; la toman jóvenes de todas las clases sociales y de todas las edades. Además, conseguirla es extremadamente sencillo y se combina con otras drogas. Te paran para ofrecértela.

"Lamentablemente existe la percepción en muchos jóvenes de que la cocaína no es una droga peligrosa", señala Climent.

La segunda es que para muchos chavales una droga, excitante, alucinógena, analgésica, resulta mucho más barata que tomarse una bebida alcohólica dentro de una discoteca. "Aquí te cobran siete euros por una copa cargada de hielo", apunta Vanesa, peluquera en paro, a las puertas de una discoteca ubicada en el centro de la ciudad. Para una noche loca, Vanesa dice que debería gastarse entre 30 y 50 euros en bebida. "Con 30 euros puedo tener pastillas para todo el fin de semana", afirma.

Así es. La abundancia, unida a la crisis económica, ha provocado una reducción drástica de los precios.

La cocaína -España es punto de entrada de gran parte de la coca que se distribuye en Europa- llegaba a pagarse no hace mucho a entre 80 y 100 euros el gramo; pero ahora se puede conseguir por 50. La pastilla de éxtasis se puede conseguir por entre 3 y 5 euros; aunque si compras un gramo de coca te la pueden regalar. Ahora, en las fiestas rave (no autorizadas) están de moda las setas alucinógenas que llegan desde Ámsterdam (se compran por Internet), y también la ketamina, un fuerte analgésico para animales que se puede adquirir por veinte euros medio gramo y que es muy peligroso.

Hay algunas aún más fuertes como el GHB (Gamahidroxibutirato), mal llamada éxtasis líquido, conocida como "la droga de las violaciones". ¿La razón?.
Es incolora e inodora, pero si se vierte en un vaso a alguien se le puede dejar K. O. y abusar sexualmente de esa persona. "Te puede provocar un coma", señala Climent. También hay muchos tipos de anfetaminas; pero no se consume ni crak (muy extendido en EE. UU.), ni metanfetamina (muy peligrosa y muy consumida en Rusia) y apenas LSD. El consumo también ha cambiado. Ahora, reconoce Climent, "es todo más salvaje".

La noche debe iniciarse con euforia, con un buen "colocón" para meterse de lleno en la fiesta. Con el verano, estas se multiplican. Nada mejor que coca, éxtasis, speed... Si la fiesta acaba hay que relajarse, porque hay que dormir o porque hay que ir a trabajar al día siguiente. Pero como no hay heroína -"la gente ya no quiere pincharse", añade este facultativo-, los jóvenes como Rubén se toman un "trankimazim".

Otros apuestan por la ketamina; que produce en algunos el efecto de "tener otro yo"; y creerse estar fuera del cuerpo, e incluso convencerse de que se ha ido al lavabo cuando uno ya se lo ha hecho todo encima. Y una gran mayoría apuestan por el porro; socialmente muy aceptado, barato, que es, además, una de las pocas drogas que aún crean ambiente de grupo; se lo pasan de uno a otro. Un amigo de Rubén, que no da su nombre, dice que si liga dentro de la discoteca chupa cristal, porque en las discotecas se vigila mucho lo de esnifar en los lavabos o en los rincones.

Por eso se mete la bolsita de cristal en el bolsillo, mete el dedo de cuando en cuando, y se lo pone en la boca.

Suficiente. El colocón está garantizado. José María Benito señala sobre las drogas sintéticas que "se fabrican en cualquier lado; es difícil perseguir el menudeo". Por el contrario, el esfuerzo de la Policía está en "localizar los precursores, los componentes base, para evitar la producción masiva de estas drogas".

Climent añade que es muy complejo precisar el impacto de estas drogas, de acertar en lo que un joven ha tomado cuando llega al hospital. "Pocas veces te dicen la verdad", concluye. Rubén lo explica: "la clave está en no pasarte; porque si te pasas se van a enterar". ¿Cuál es el límite? No hay.

Fuente: La Vanguardia


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