miércoles, 24 de junio de 2009
Peru:Alan García, de la matanza al genocidio
Si Evo o Cristina Fernández hubieran disuelto los bloqueos de carreteras a sangre y fuego... La ONU, OEA...estarían rasgándose las vestiduras y calificándolos de dictadores y genocidas.
“Lo cínico y lo diabólico nunca se separan y en realidad son lo mismo”. —Robert Louis Stevenson
Dice
el dicho, “ave que come huevo ni aunque le quemen el pico”. Alan García
vuelve a teñir de sangre y empuja al terror al Perú. Como se libró del
castigo por las matanzas de los penales, y esperó que sus crímenes
prescribieran para retornar al Perú, ahora está seguro que puede,
inclusive borrar del mapa a toda la población, flora y fauna amazónica,
y salir airoso, repleto de dinero para gozar hasta su quinta
generación.
Con los últimos sucesos, el presidente peruano
se ha graduado no sólo, como especialista en cinismo y en matanzas,
sino como maestro del genocidio. No queda ni la sombra del que defendía
el antiimperialismo, hablaba de la urgencia de invertir en la pirámide
social nacional, proclamaba el no al pago al FMI y decía que “nadie se
enriquecerá con el hambre o la enfermedad del pueblo”.
Ahora es
el inhumano que ordenó la matanza de nativos de la Amazonía que se
oponen a los nefastas e inconstitucionales decretos 1020, 1060, 1089 y
1090 que entregan los 68 millones de hectáreas de selva a las
transnacionales energéticas, bioenergéticas y madereras, en especial
norteamericanas y chilenas.
Para este Alan García el pueblo
son corporaciones globalizadas con capataces nacionales representados
por clanes de millonarios. Acaba de manifestar que los shawis,
chayawitas, candoshi, cocama-cocamilla, shibilos y awajun-wampis, que
bloquearon la carretera Tarapoto – Yurimaguas, son indígenas y por lo
tanto, igual como las otras 55 etnias de Amazonía “no tienen corona. No
son ciudadanos de primera clase”, y no pueden decirle al resto “tu no
tienes derecho a venir aquí”.
Para García, los ricos
extranjeros y sus servidores millonarios locales sí son ciudadanos de
primera clase, con derecho de exclusividad y privacidad. El resto no
puede ni reclamar su poder milenario de proteger a la selva, porque les
espera la bala.
Los habitantes de Bagua lo están confirmando
con su sangre. De acuerdo al programa televisivo Pro & Contra de
Loreto, cerca de 150 nativos fueron masacrados por los 600 policías de
Operaciones Especiales que dispararon desde helicópteros con armas
sofisticadas, a quienes trataron de protegerse con palos y flechas.
Aunque los medios controlados por García, y también las agencias
extranjeras interesadas, sólo informan la versión oficial, ya se sabe
que más de 150 personas resultaron heridas y hay un sinnúmero de
desaparecidos en el cuartel militar El Milagro. Hay denuncias de quema
de cadáveres.
Este mismo modus operandi usó García en 1986
cuando dio orden de suprimir, a sangre y fuego, el motín de presos
políticos que clamaban sus derechos humanos en la cárcel de Lurigancho
y El Frontón. Con bombas y misiles disparados desde helicópteros fueron
masacrados los presos armados de dos rifles, tres lanzas y 40
cuchillos. La prensa adepta, aprobó la masacre desinformando
descaradamente, así como ahora.
Cuan diferente sería, si Evo
Morales o Cristina Fernández hubieran disuelto los bloqueos de
carreteras a sangre y fuego. Seguramente hasta la onU, OEA,
intelectuales, políticos curas y medios, estarían rasgándose las
vestiduras y los calificarían de dictadores y genocidas.
García debe ser juzgado, y que pague hasta su quinta generación.
Tags: aidesep, peru, cadáveres, nativos, Bagua, alan garcia, perro del hortelano
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