domingo, 08 de marzo de 2009
Islandia en quiebra, adelanta las elecciones
Cada mañana, frente al edificio del Banco Central, se unen varios centenares de personas para realizar el ya cotidiano "cacerolazo" en protesta por la pérdida de sus ahorros, esfumados por los bancos.
Islandia. Un "paraíso" capitalista que se derrumba. Foto: Archivo @DIN.
Los islandeses -y el resto del mundo con ellos- pensaban que vivían en una sociedad sin corrupción y sin violencia. Pero el default mostró las vergüenzas de una clase económica que primó el beneficio cortoplacista a la sostenibilidad económica.
Su moneda vale la mitad que hace un año y la subida de las tasas de interés para evitar la fuga de capitales hace que los préstamos se hayan disparado en el momento en que aumenta el desempleo: cada vez son más los que no pueden hacer frente a las obligaciones contraídas.
Un año atrás la ONU había indicado que Islandia era el país europeo y del mundo que presentaba el mejor nivel de vida, tanto en el aspecto del confort como socialmente, en educación y cultura.
Cuatro meses después de que estallara la crisis financiera en la pequeña isla del norte del Atlántico, este "paraíso" cerrado del capitalismo se hunde en el default. Cada mañana, frente al edificio del Banco Central, se unen varios centenares de personas para realizar la ya cotidiana "caceroleada".
Después de la dimisión de medio Gobierno a finales de enero, las críticas llueven sobre David Oddsson, gobernador del Banco Central y premier entre 1991 y 2004. El Gobierno convocó la semana pasada elecciones anticipadas para el próximo 25 de abril.
A Oddsson lo culpan de manejar los hilos de este país de 312.000 habitantes desde hace dos décadas y de haberlos llevado a una ilusión de riqueza que se ha demostrado extremadamente frágil. Oddsson se niega a dimitir a pesar de la presión del Gobierno, que recibió ayer una misión del FMI que deberá validar el acuerdo por el que presta a Islandia otros 2.100 millones de dólares después de haberle entregado unos 10.000 millones hace apenas dos meses.
Los tres principales bancos del país -el Kaupthing, el Glitnir y el Landsbanki- fueron nacionalizados en octubre y los ciudadanos han visto como se disparan los intereses que pagan por sus hipotecas y créditos: la tasa oficial está al 18%. El sector bancario creció tan rápido y de forma tan desproporcionada por toda Europa en el último lustro que el Gobierno, cuando comenzó la debacle, se vio impotente a rescatarlo y tuvo que acudir a la ayuda internacional.
Los islandeses -y el resto del mundo con ellos- pensaban que vivían en una sociedad sin corrupción y sin violencia. Pero el default mostró las vergüenzas de una clase económica que primó el beneficio cortoplacista a la sostenibilidad económica. Islandia, un país que ni siquiera tiene Ejército y presume de su paz social, vio cómo manifestantes desesperados lanzaban piedras contra el Parlamento e intentaban prenderle fuego.
Animados por las autoridades, los islandeses, que disfrutaban de pleno empleo, se endeudaron en monedas extranjeras y consumieron frenéticamente. La caída de su moneda -vale la mitad que hace un año- y la subida de las tasas de interés para evitar la fuga de capitales hace que los préstamos se hayan disparado en el momento en que aumenta el desempleo -hoy del 7%- y que muchos no puedan hacer frente a sus obligaciones.
El Gobierno querría entrar lo antes posible en la UE para acogerse al euro, algo que siempre rechazó. Pero el país no cumple los criterios económicos para adoptar la moneda. Según la ONU, Islandia era el país con el mejor nivel de vida del mundo. Los islandeses, un pueblo de agricultores y pescadores convertido a la alta tecnología y la ingeniería financiera, tiemblan mirando hasta que puesto caerán en los próximos años.
Fuente: @DIN
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