contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

sábado, 02 de febrero de 2008
* Premio Casa de las Américas 2008

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Jorge Mansilla, intelectual y diplomático boliviano. (Foto:Ildefonso Igorra)

Es de baja estatura, pelo algo canoso, rasgos faciales bastante indígenas, hablar pausado y seguro… Después de escucharlo cinco minutos es fácil percatarse de que es una persona muy instruida y que ha mirado siempre la realidad de su país con visión objetiva… Se trata de Jorge Mansilla Torres, intelectual boliviano, conocido en el mundo literario latinoamericano por el alias de Coco Manto.

Está en Cuba como parte del jurado de ensayo en la XLIX edición del Premio Casa de las Américas, y al encontrarse en la central ciudad de Cienfuegos en la lectura de los muchos volúmenes presentados al concurso, accedió con gentileza a dialogar con los periodistas de la presa escrita y los caricaturistas de esa provincia, quienes celebran el aniversario 10 de "La Picúa", suplemento humorístico del periódico provincial "Cinco de Septiembre".

Al iniciar el diálogo apunta que también cumple la misión de ser embajador de "Evolibia" en México, como algunos amigos le llaman en la capital azteca. "Sencillamente, siento que soy un hombre de mi tiempo", asegura.

Relata entonces que su verdadera profesión es periodista, "y eventualmente poeta…, embajador de casualidad". Tengo una vieja relación con Evo Morales —dice—, nos une el quechua, las minas, los mineros, los pobres, los indios…".

Y extiende sus palabras a un tema esencial de la contemporaneidad: la comunicación. Advierte: "Todos los hombres debemos ser comunicadores, porque el primer deber es ése precisamente, comunicarnos. Voz tiene el tiempo, el movimiento, las campanas…, pero palabra sólo los hombres. Vivimos la civilización de la palabra, su necesidad está siempre presente, sólo ella nos salvará. Tenemos también el dominio de la escritura. Sólo nosotros, los periodistas, tenemos el don de poder poner en letras el universo".

LA HOJA DE COCA

Cuenta parte de su vida.

"Nací y viví en una mina de estaño, a 3 800 metros de altura, en el centro más potilizado de Bolivia, el que dio el mineral al mundo en las dos guerras mundiales, donde hay nieve, viento, donde no hay árboles, la vegetación es chata, hay piedras, mucho frío y soledad y miseria y explotación y silicosis (enfermedad profesional del minero), alcoholismo, desesperanza… En ese sitio, para mantenernos vivos y evitar que nos consumiera y aturdiera el hambre y estudiar consumíamos la hoja de coca".

"Esa vendita hoja de coca —agrega— mantuvo durante 5 000 años a tres culturas: la inca, la aymará y guaraní. Contrario a lo que piensa, no crea adición, no crea vicio. Cuando la hoja se lleva al extremo de la prostitución es que se convierte en la fatal cocaína. Pero la hoja en sí no es cocaína, como la uva no es vino, la cebada no es cerveza, la caña de azúcar no es alcohol… Es un complemento dietético que ayuda a vivir, es un recurso biomédico que equilibra el nivel de la presión arterial. Para estar a 4 000 metros sobre el nivel del mar, la hoja es el mejor recurso. Es la naturaleza la que la ha puesto para que esas comunidades no mueran en sitios tan inhóspitos. La hoja de coca evita dolores, como el de la migraña, favorece los procesos digestivos, potencia la vista…".

"Y también crea poetas, periodistas, embajadores, amigos…", subraya.

PERIODISMO COMUNITARIO

Recordó que en los años 1950-1955, en el siglo pasado, el 90 por ciento de los bolivianos eran analfabetos. Por eso, surgieron las emisoras de radio comunitarias como alternativa ideal para la comunicación.

"Los pueblos creían más en los locutores que en los políticos. Jamás alguien iba a la policía a denunciar una golpiza. Tampoco acudían al cura del pueblo para quejarse de algún maltrato… Iban a la emisora y lo contaban todo. Eso hizo que los políticos comenzaran a desconfiar y a temerle al poder de la radio".

El Primero de Mayo de 1959 surgió la estación más poderosa de toda Bolivia: Radio Pío XII, financiada por la Iglesia Católica y con el propósito esencial de combatir el comunismo. "Yo era muy joven —relata Mansilla—, me invitaron a trabajar en ella y acepté. Poco después comencé a hablar en los programas de patrones y explotadores, de obreros y explotados. Los mismos curas estaban divididos por la forma de pensar. Luego surge la Teología de la Liberación, con su marcada preferencia por los pobres. De 1960 al 64 fue el director de esa radio. Creamos un Sindicato. Ya en 1966 la Pío XII era una emisora más de los trabajadores mineros. Fue la primera estación boliviana que informó y denunció el asesinato del Comandante Guevara".

ACERCA LA PALABRA EN EL TIEMPO

"En una ocasión le propuse a Evo hacer un periódico y enfrentar a la prensa escrita de la oposición. Y con la inteligencia que lo caracteriza me dijo que no, que lo prudente era aumentar la cantidad de emisoras comunitarias que transmitieran también en quechua y en aymará. Al fin, los periódico sólo nos venden noticias de ayer al precio de hoy".

Actualmente Bolivia tiene 91 estaciones en igual número de asentamientos poblacionales, distribuidas por todo el territorio de ese país.

"La radio es la mejor compañera de los bolivianos", asegura Mansilla.

Por Ramón Barreras Ferrán

Fuente: Cuba Ahora
Publicado por LaCocaLocaCompany @ 21:42  | Cultura
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