martes, 25 de diciembre de 2007
Ecuador: Los desplazamientos de familias indígenas siguen en la frontera
Las últimas acciones armadas que se cumplieron en la frontera tienen su efecto. Ahondaron el desplazamiento indígena en el límite con el Putumayo colombiano.
En Yanamarum (Putumayo), cuatro familias abandonaron las viviendas en 15 días. Los vecinos contaron que todo surgió tras la incursión de cinco aeronaves colombianas, que se registró el 2 de noviembre y los patrullajes de la Brigada de Selva 19 Napo, que se activaron desde el 19 de ese mes.
“La gente no soportó y prefirió dejar la zona”, dijo Pastora Pérez. Ella es una de las pocas ancianas que aún navega el río San Miguel, a bordo de una canoa.
En este sector impera el hambre y desolación. Los animales deambulan en busca de alimentos. “Pasan botados”, dijo el colombiano José Savino, quien habita al otro lado del río San Miguel.
Según un informe que reposa en la Gobernación de Sucumbíos, en esta comuna habitan 17 familias, de las cuales cuatro ya se desplazaron. “Hay tensión, nerviosismo”, aseguro Pérez.
Pese a ello, los padres de familia de la escuela Gallo Rumi, en el centro de la comuna, enviaron a sus hijos a las aulas. Pero contaron que las patrullas militares quemaron papeles. “Quemaron partidas de nacimiento, documentos estudiantiles... Tres escolares se quedaron sin documentados”, señaló Arturo Sogamoso.
Al respecto, la gobernadora de Sucumbíos, Nancy Morocho, confirmó que recibió denuncias de los comuneros e indígenas. “Envié los reclamos al escalón superior para que se investigue”.
En la zona, pocos comuneros conocen el paradero de los desplazados. Aunque dijeron que algunos partieron a Santa Rosa, Tigre Playa y Tacé, comunas indígenas ubicadas junto al río San Miguel.
La Defensoría del Pueblo también remitió un informe. “Hay hechos que deben investigarse”, dijo el comisionado Alberto Rivadeneira. El temor es generalizado en los dos lados de la frontera.
En Puerto Colombia, la mayoría de campesinos contó que por las noches cruzan la frontera para descansar en suelo ecuatoriano. “No queremos ser sorprendidos por el Ejército”, dijo John Gómez, campesino que se gana la vida cosechando la hoja de coca.
Para justificar sus temores, un grupo de colombianos indicó una osamenta de supuestos soldados colombianos que cayeron en un campo minado de las FARC. Los restos fueron observados a 400 metros de Puerto Colombia, entre la montaña y cultivos de coca.
Entretanto, los patrullajes militares siguen en el lado ecuatoriano. El pasado fin de semana, una patrulla realizó varios retenes móviles en Chone Uno (Lago Agrio).
Otros detalles
La gobernadora de Sucumbíos, Nancy Morocho, informó que en su visita a la zona de Yanamarum constató el nerviosismo en los niños. La funcionaria aseguró que ante la presencia de extraños ellos huyeron al monte.
En los sectores de Yanamarum y de Palma Seca, las fuerzas militares ecuatorianas se enfrentaron con células guerrilleras. Este hecho se registró la segunda quincena de noviembre pasado.
La Federación de Organizaciones Indígenas Kichwas de Sucumbíos ratificó su descontento por la pérdida de varias pertenencias familiares y escolares del centro educativo Gallo Rumi.
Redacción Nueva Loja
Fuente: El Comercio, Ecuador













