Cinco de las nueve provincias del país anunciaron que no acatarán la nueva Carta Fundamental, aprobada sólo con votos del oficialismo, y que se declararán autónomas en el corto plazo.
Las protestas ya llevan dos semanas y el clima hostil se registra en las calles de La Paz entre adversarios y adherentes al Presidente Evo Morales.
En apenas 16 horas, la Asamblea Constituyente aprobó los 411 artículos para una nueva normativa. El documento será sometido a un referéndum dentro de los próximos meses, pero desde ya hay cinco prefecturas que anunciaron que no lo acatarán.
Los gobernadores de Santa Cruz, Tarija, el Beni, Pando y Cochabamba llaman al pueblo a una desobediencia cívica como modo de resistir las modificaciones impulsadas por Morales. De aprobarse la Constitución, el mandatario podría mantenerse a la cabeza del gobierno hasta el 2018.
La crisis institucional evoca los disturbios de los cocaleros y mineros que -con dinamita en mano- acabaron con el gobierno de Carlos Mesa el 2005 y terminaron catapultando a Morales a la presidencia de la nación.
A la crisis social se añade ahora el quiebre absoluto entre Gobierno y oposición.