contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

viernes, 21 de diciembre de 2007

¿Habrá Farc para rato?

* Luis Eduardo Celis analiza cual es la situación actual de las Farc que, sin duda, sigue siendo un actor protagónico de la agenda del país.

El senador Gustavo Petro desarrolló en el Congreso de la República un debate sobre los vínculos de las Farc, con diversos sectores políticos, las razones que explican su subsistencia y presento lo que denominó una “hoja de ruta”, para su superación, este es un debate que el país requiere, que es muy incipiente y que en buena hora ha sido abierto por una de las voces más caracterizadas de la izquierda y que juega en la baraja de presidenciables para los procesos de 2010.

Las Farc es tema de todos los días en Colombia y sin exagerar en el mundo, en los centros de poder se discute como lograr la liberación de civiles y políticos en su poder y no hay que ahondar en detalles de cómo las relaciones con todo el vecindario tienen como tema muy relevante la actuación de las Farc en las fronteras, la relación con Venezuela pasan por su peor momento y al centro de esta agria disputa se encuentran las Farc, en Washington se preguntan cómo lograr la liberación de sus tres ciudadanos y el presidente Sarkozy va con ‘pies de plomo’, en su empeño por lograr la liberación de Íngrid Betancourt y todos ellos saben que el adversario no es fácil y no lo subestiman.

Como superar el tema de las Farc, pasa por dos grandes carriles, derrota militar o inclusión política, lo primero es la apuesta del presidente Uribe, con un amplio respaldo ciudadano, pero luego de cinco años de política de confrontación, las cifras no parecen mostrar que estemos enrutados en el logro de este objetivo.

Hay argumentos que dicen que las Farc han perdido importante capacidad de movilidad y presencia territorial, esto igualmente puede ser cierto, pero cuáles serían los indicadores para afirmar que se le esta ganando la confrontación a las Farc y van camino a la derrota; tres serían los posibles indicadores para tener en cuenta en un análisis en este sentido: que su capacidad de control y de vínculos con la población se debilitan o pierden, que no tengan capacidad de conducción sobre su fuerza, lo cual implica que no puedan hacer recambios en los mandos muertos, capturados o que deserten y que las finanzas decaigan al punto de insuficiencia grave de recursos.

Por lo que se puede observar, los vínculos sociales de las Farc se mantienen, reforzados en los últimos 10 años en la lucha contra la coca, lo cual empujó a muchos líderes sociales y comunidades a buscar el apoyo de las Farc, para combatir unidos contra los propósitos de erradicar por la fuerza los cultivos de coca. O qué fue lo que ocurrió con las movilizaciones del año 97, de los cocaleros en el sur, que tuvo respuesta militar y acción social; los que valoraron con mayor énfasis lo primero optaron por su vinculación a las FARC; los que entendieron que en medio de las respuestas de fuerza, igualmente hubo planes sociales y económicos, y que había espacio y posibilidades de una acción ciudadana legal, optaron por esto y hoy son alcaldes, diputados, concejales, líderes comunitarios y para ejemplificar esto no hay sino que mirar al departamento del Putumayo, que fue el epicentro de la política antidrogas y de lucha contrainsurgente entre 1998 y el 2003, en pleno proceso del Caguán y el primer año de la política de confrontación del presidente Uribe, la fotografía del Putumayo es impresionante, los liderazgos de las importantes marchas cocaleras del 97 se dividen en tres tercios; uno primero de difuntos por la criminalidad paramilitar y algo de acción ilegal de agentes del Estado, un tercio son comandantes de frentes de las Farc o ocupan importantes mandos, por su experiencia social, y el último tercio se mantiene en las apuestas institucionales y por cursos democráticos en un territorio asolado por la violencia –o qué otra cosa indica la escalofriante cifra de 180 fosas comunes reportadas por el CTI de la Fiscalía–.

Sobre el punto de los mandos, estudiosos de las Farc afirman que en la estructura armada puede haber entre 2.500 y 4.000 mandos, de diversos niveles; desde los que pueden conducir las estructuras de bloques, frentes, unidades móviles, hasta las escuadras, una estructura armada gira alrededor de los mandos, sin mandos no hay capacidad operativa; de conducir las confrontaciones, de planearlas, de pensar los momentos de ofensiva o de repliegue, es decir, son la columna vertebral, que es conducida por un mando estratégico, que en este caso es el estado mayor central de las Farc, integrado por unas 40 personas y en cuyo vértice esta el secretariado nacional de siete personas, y por la información que se conoce, en estos cinco años sólo una persona del estado mayor central ha sido dado de baja –lo cual pasó inadvertido para la inteligencia militar– y ninguno capturado, y los siete del secretariado se mantienen activos, entonces ni el mando estratégico está afectado ni los mandos de conducción han sido diezmados de manera significativa, es decir, sólo si las cifras muestran que se logra que un tercio, como mínimo de los mandos sea muertos, capturados o motivados a la deserción en un período relativamente corto, por ejemplo, dos o tres años. Es cierto que las Farc han tenido 8.000 deserciones y 2.500 bajas en estos cinco años, según cifras de la fuerza publica y por supuesto desmentidas por las Farc, pero aceptemos las cifras oficiales, capturas y muertes de mandos importantes pueden ser alrededor de 200, entre ellos: las capturas de ‘Sonia’ y ‘Simón Trinidad’, hoy en Estados Unidos; la de Rodrigo Granda y las muertes de el negro Acacio, Martín Caballero y Marco Aurelio Buendía, pero estas cifras no dan para poder afirmar que la confrontación con las Farc se esté ganando y vayan camino a una desarticulación, es resumen, las Farc han perdido mandos, pero no en la cantidad necesaria para crearles crisis en la conducción y el resto es tropa, tropa que las Farc reclutan y que sin parpadear asume que muera o deserte.

Y en el punto de las finanzas, la situación no es tan boyante como a finales de los años 90 y principios de 2000, pero tampoco de escasez extrema, se habla de 750 millones de dólares al año por el negocio de la coca, lo cual para nada es poco significativo y para una guerrilla que surgió en medio de la mayor precariedad logística y afianzada en una cultura campesina de ajustarse “según la cosecha”, pues en eso están.

En síntesis, las Farc están en el pulso militar con el gobierno del presidente Uribe, mantienen vínculos sociales, capacidad de recambio de los mandos y finanzas, entonces su derrota no se vislumbra en el mediano plazo.

Que el senador Gustavo Petro le plantee al país una ruta de actuación frente a las Farc, bien vale la pena discutirlo; profundizar la democracia, superar la infiltración mafiosa en el Estado y las prácticas violatorias a los derechos humanos de agentes del mismo, solucionar la iniquidad y las desigualdades en el campo y lograr un pacto político de todo el espectro de las fuerzas que actúan en la democracia colombiana para enfrentar militarmente a las Farc, estos son los cuatro puntos que presentó el senador Petro y que son una buena base de partida para un debate necesario, en donde está claro que puede haber triunfo militar sobre las Farc o una negociación política muy acotada con esta fuerza, tan desprestigiada en Colombia, pero tan presente en nuestros debates y en muchos territorios de Colombia.

lcelis@nuevoarcoiris.org.co

Por Luis Eduardo Celis

Fuente: Semana

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