miércoles, 12 de diciembre de 2007
La Coca: Aproximaciones Sociales en su análisis
LA COCA: APROXIMACIONES SOCIALES EN SU ANÁLISIS.
Jesús Rodríguez Salazar.
Ivo Ríos Céspedes.
La actual coyuntura, caracterizada por la polarización de posiciones entre el gobierno y los movimientos sociales respecto a la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos ha secundarizado la temática coca en el ámbito nacional. Es decir que el movimiento cocalero, tanto del Chapare y los Yungas, como parte de los movimientos sociales de Bolivia, mantienen una situación expectante y alerta sobre los resultados de esta confrontación, en la cual los movimientos sociales exigen el pago a las transnacionales del 50% por regalías, frente al 18 % de regalías y 32 % de impuestos que plantea el gobierno. El movimiento cocalero y los movimientos sociales amenazan con bloqueo de caminos indefinido y movilizaciones permanentes hasta lograr el cumplimiento de sus objetivos.
Es por ello que hemos elaborado el presente documento: Aproximaciones sociales en el análisis teórico sobre la temática coca.
Basándonos en el Documento de la Cumbre Social – Mesa Coca; Documento “Coca la otra cara” de la revista Conexión Nº 23 y los informes anteriores del Observatorio de los movimientos sociales; tema Coca.
La coca es parte de la identidad nacional junto con el gas, el agua y otros recursos que pertenecen al pueblo boliviano y en vez de que sea aprovechable para la humanidad se la sataniza por razones ajenas a nuestra realidad.
La problemática de la coca no es un tema de exclusivo interés de los productores de coca, es un problema de interés nacional y de competencia de cada uno de los más de ocho millones de bolivianos, porque tiene que ver con aspectos fundamentales de nuestra soberanía, integridad, dignidad, identidad y cultura.
La coca milenaria, es un símbolo de nuestra identidad cultural andina, y consideramos que el tratamiento de esta temática debe estar absolutamente separada de la problemática del narcotráfico. La coca no es sinónimo de cocaína y no admitimos el tratamiento análogo de estos dos temas. Los movimientos sociales en Bolivia han expresado su posición de absoluta condena al narcotráfico y de defensa de la hoja de coca.
Esta analogía en el tratamiento de la temática es el resultado de una estrategia del poder imperial, que ha instrumentalizado la Convención de Viena de 1961 y la inclusión de la coca en la lista de sustancias controladas, para desarrollar una estrategia de dominación y subordinación alternativa, luego del cese de la Guerra Fría, a través del desarrollo de una estrategia de conflictos de baja intensidad, donde se inserta la satanización de la hoja de coca.
El problema de la coca es un problema generado por la política exterior norteamericana, avalada por los grupos de poder gobernantes en Bolivia.
A partir de la promulgación de la Ley 1008 en Bolivia, se ha establecido zonas de producción legal, "excedentaria" e ilegal de la hoja de coca. Esta diferenciación de áreas plantea el supuesto de la existencia de producción "excedente" respecto de la demanda del mercado "legal" y tradicional del producto.
Este es en verdad un supuesto ideológico, marcado por el principio de una demanda restringida, cuando los estudios científicos de la hoja de coca han demostrado las enormes potencialidades de su uso industrial para una enorme variedad de subproductos de uso medicinal, industrial y alimenticio, como jarabes vigorizantes, vinos, tónicos, dentífricos, pomadas, fármacos para el control del cáncer, etc.
Algunas sustancias que contiene la hoja de coca y sus usos medicinales son:
Cocaína: Anestésico.
Pectina: Antidiarreico.
Higrina: Regula la carencia de oxígeno.
Pyiridina: Regula el funcionamiento cerebral.
Quinolina: Protege los dientes.
Reserpina: Regula la presión.
Inulina: Beneficia a las células sanguíneas.
Benzoina: Beneficia las células musculares.
Egnonina: Ayuda ala digestión de grasas y
azúcares.
Fuente: “Guerra de las drogas. Una visión desde los Andes
“Theo Ronquen, Pág. 5.
El consumo de la hoja de coca en estado natural trasciende las fronteras nacionales. En Argentina y el norte de Chile -por nombrar sólo un par de ejemplos- hay alta demanda de este producto y el gobierno de Bolivia, en lugar de desarrollar políticas de reducción y erradicación de cultivos, debería implementar políticas de comercio legal e industrialización de la hoja para cubrir esta demanda.
Las políticas de erradicación de cultivos de coca que se han implementado paulatinamente desde la promulgación de la Ley 1008 y que han tenido su expresión más violenta con la aplicación del Plan Dignidad, sólo han traído luto y violencia a la familia boliviana. Por otra parte se ha constatado que la reducción y erradicación de cultivos de coca ha derivado en la elevación y especulación de su precio para el consumo tradicional. A partir de esta constatación, los movimientos sociales rechazan la "producción excedentaria" y asumen una posición de defensa de los cultivos de la hoja de coca.
Los problemas del narcotráfico no se solucionarán a través de la erradicación de los cultivos de coca, sino a través del estricto control del ingreso y uso de los precursores químicos, sin los cuales es imposible extraer el alcaloide cocaína que, mientras continúe siendo una sustancia ilegal seguirá alimentando el ilícito y criminal negocio del narcotráfico desarrollado por los grandes potentados del capital.
Erradicar la coca viola nuestra soberanía, anula nuestra identidad, lo que equivale a renunciar a nuestro idioma y nuestra cultura, por lo tanto, se plantea el rechazo a las políticas de erradicación de cultivos de coca en todo el territorio nacional.
En lugar de ellas, el Gobierno boliviano debe ejecutar otras alternativas, como la del incentivo a la industrialización de la hoja de coca.
Asimismo, las políticas impuestas de erradicación de cultivos de coca como una política sistemática de violencia estatal demuestran la dependencia del gobierno boliviano a los intereses del imperialismo. Por lo
tanto la despenalización del cultivo de coca es una necesidad en el ejercicio del principio de dignidad y soberanía nacional.
Frente a las imposiciones imperialistas, apoyadas y ejecutadas con la complicidad del poder elitista nacional, se plantea la revalorización de la hoja de coca, en su dimensión cultural, histórica, ancestral, social, económica y política, por lo que se exige que el estado la declare patrimonio nacional. La cooperación internacional, y en particular en los planes de sustitución de cultivos de coca, propicia la corrupción y la mala administración del Estado.
La militarización de las regiones de cultivo de la hoja de coca, ha convertido a estas regiones y a toda Bolivia es un teatro de operaciones predestinado a resolver el problema del consumo de drogas norteamericanos mediante la generación de violencia a través de la DEA, la FTC, y otras agencias policiales norteamericanas.
El Estado se justifica con la Ley 1008, que además de ir contra la Constitución Política del Estado, es una ley que une el Régimen de la Coca y el de las Sustancias controladas, dos legislaciones que deben ser separadas.
Las principales conclusiones de la Mesa-Coca en la Cumbre Social son:
En el Ámbito Internacional:
1. El Estado Boliviano debe iniciar una campaña sobre el tema Coca ante los organismos internacionales como la ONU.
2. Gestionar la revisión de la Convención de Viena del 1961, con el propósito de despenalizar la producción de la hoja de coca.
3. Denunciar que la Cooperación Internacional, al fomentar la sustitución de cultivos de coca lo hace de forma ciega, corrupta y con complicidad de la Administración de los Gobiernos de turno del Estado.
En el Ámbito Nacional:
1. .Demandar la Abrogatoria de la Ley 1008, porque dicha ley confunde la HOJA DE COCA con COCAINA.
2. Defender la hoja de coca sobre la base de los principios de soberanía nacional, integridad, identidad y cultura.
3. Demandar que se declare como Patrimonio Nacional a la HOJA DE COCA, por poseer propiedades medicinales que ayudan a la salud de todos los seres humanos.
4. Demandar la Industrialización de la HOJA DE COCA para uso Medicinal en todas sus formas.
5. Rechazar la ratificación del convenio Bolivia y EEUU que fomenta la impunidad de los soldados norteamericanos a nivel nacional e internacional.
6. Controlar el ingreso de precursores químicos para la fabricación de cocaína.
7. Desarrollar una campaña sostenida de información al pueblo boliviano acerca del carácter legal y la legitimidad de la hoja de coca.
8. Libre cultivo, comercialización e industrialización de la hoja de coca, para contribuir al desarrollo económico, social y cultural del País.
9. No-intervención de las Iglesias en tema de la HOJA DE COCA.
Estas conclusiones constituyen una plataforma básica de lucha para los movimientos sociales en Bolivia y que debe estar ligada a la defensa de todos los recursos naturales, en la perspectiva de lograr días de mayor soberanía y dignidad para el pueblo boliviano.
Fuente: CESU













