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sábado, 01 de diciembre de 2007

Empresarios armados frente a sindicalistas malnacidos

El día de ayer, el presidente de Agrokasa, una de las agroindustrias más exitosas de Ica, ex ministro de agricultura de Fujimori, fallido integrante del directorio de FORSUR, miembro del directorio del BCR que no hace nada ante la pérdida de reservas por la depreciación del dólar, integrante del grupo de empresarios que almuerza e influye en Alan García, ofreció ante las cámaras de televisión dos sinónimos para el perro del hortelano: sindicalistas y malnacidos.

Se refería al sindicato de estibadores del puerto del Callao, aquellos afiliados a la CTP aprista del señor Grijalva que quiso marchar, con permiso del gobierno, en contra de la marcha de la CGTP y las organizaciones sociales y políticas opositoras, y fracasó estrepitosamente, pero que ahora está, aunque le pese, al frente de la huelga más desestabilizadora que puede haber para el modelo económico que promueve Alan García.

Por eso Chlimper les ha declarado la guerra, no en sentido figurado, sino directo: "Yo personalmente me ofrezco. Yo, como Pepe Chlimper, no como miembro del directorio del BCR, con mis armas y con licencia de Dicscamec, voy a retomar el puerto hoy. Si la Marina no puede tomarlo, yo lo voy a tomar. Prefiero morir y recibir las balas allí. Invito a todos los empresarios a tomar acción mañana (hoy) a las 18.00 horas”

¿Había escuchado alguna vez algo como esto? Seguro que no, porque no se decían cosas como estas desde la década del 20 o 30, y no en el Perú, sino en Italia y Alemania. Pero lo más interesante es que son dichas en nombre del presidente. Con los dos artículos del “perro del hortelano”, García nos ha convocado a la acción y el otro día en CONFIEP nos dijo que no tuviéramos miedo, dijo Chimpler ante un Althaus más atontado que de costumbre.

Pero, señor Chlimper... claro, tiene razón, pero…

Empresarios armados en defensa de su carga, para acabar con sindicalistas malnacidos ante la inacción del Estado que no es capaz de recuperar el puerto y de cumplir la ley autoritaria que prohibía parar los servicios portuarios por demandas laborales y la disposición del ministerio de Trabajo que declara ilegal la huelga, como a todas las huelgas, muestra que no sólo en Bolivia, Venezuela o Ecuador nos estamos jugando la democracia.

Finalmente todos dicen que los reclamos de los estibadores son justos puesto que en pleno boom de las exportaciones sus remuneraciones –como las de todos los trabajadores peruanos-, andan totalmente rezagadas. Tienen razón, pero las alternativas son que intervenga a sangre y fuego la marina, o que lo hagan directamente los empresarios armados encabezados por Alan García.

29.11.07

Por Raúl Wiener

Fuente: www.rwiener.blogspot.com

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