El embajador de Bolivia en México, Jorge Mansilla Torres, aplaudió la decisión de México de combatir con toda la fuerza del Estado el narcotráfico y el crimen organizado a través del denominado Plan Mérida.
En entrevista telefónica, añadió que a ese flagelo se le debe enfrentar "desde todos los frentes y con todas las armas" y dijo que su nación "no necesita de un Plan Mérida o Plan Colombia, porque ya en décadas pasadas hemos sufrido incluso intervenciones militares de Estados Unidos".
Dijo que mediante dicha ayuda que duró más de 15 años, "agentes militares o de la DEA iban a las zonas cocaleras ejercían represión física y armada", lo que trajo como consecuencia miles de bolivianos muertos ya que incluso se permitía el ingreso con allanamiento de la soberanía.
El diplomático destacó que con la llegada del presidente Evo Morales, su país adoptó su propia dinámica a través del Plan Cero Cocaína, que se lleva a cabo mediante dos vertientes: la lucha frontal contra narcotráfico y la dignificación de la hoja de coca.
"Entonces la lucha contra el narcotráfico se hace de la manera más elemental y más exitosa", consideró.
Mediante dicho Plan, dijo, se evita toda intervención extranjera y al mismo tiempo permite que los propios sembradores lleven a cabo un control de su producción y de la de sus vecinos en aquellas zonas donde se siembra "coca dura", como Chapare en el departamento de Cochabamba.
Entonces, quien exceda del "cato", esto es, mil 600 metros cuadrados por familia, inmediatamente es denunciado y se le retira la posibilidad de sembrar nuevamente, de ahí que el lema sea "Cato por cato para evitar el desacato".
Mansilla Torres resaltó que en Bolivia, la hoja de coca es utilizada medicinalmente o como complemento dietético y "ahora nosotros estamos manejándonos por nuestra cuenta y con tranquilidad".
"No digo que no haya consumidores de cocaína y eventualmente algunos traficantes colombianos o peruanos que ingresan al territorio, pero todo está paulatinamente creciendo bajo control. La propia población administra, supervisa el manejo y producción de la hoja de coca", insistió.
Destacó que en Bolivia se combate con todo rigor la cocaína, porque para su elaboración se sacrifican hasta siete u ocho kilos de hoja de coca lo que implica dejar sin recursos a la población, por eso la campaña es contra la droga y por la dignificación de la hoja.