viernes, 09 de noviembre de 2007
“Los pueblos indígenas no somos el folclor de la democracia, somos actores políticos”: CAOI
“Estamos en el nuevo retorno de los tiempos, el nuevo devenir y esto va a significar cambios estructurales importantes, cambios políticos de estructura en lo que no queremos estar ausentes”, manifestó Miguel Palacín, indígena peruano coordinador general de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas Andinas, CAOI, durante su intervención en el Conversatorio: Movimiento indígena continental y diplomacia indígena en América Latina: un acercamiento a la CAOI; realizado por la Universidad el Rosario de Colombia y la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC.
El panel contó con el apoyo de la Línea de Investigación en Derechos Étnicos de la Facultad de Jurisprudencia y la Escuela de Ciencias Humanas, IFEA. El conversatorio se llevo a cabo el pasado 3 de octubre en el Claustro de la Universidad El Rosario de Bogotá. El debate sobre diplomacia indígena en el orden internacional ya está puesto sobre la mesa y se debe seguir dando, consideran altos dirigentes indígenas de América que asistieron al encuentro.
Al conversatorio fueron invitados Miguel Palacín, Perú, coordinador general de la CAOI; Luis Evelis Andrade, presidente de la Organización Indígena de Colombia, ONIC; Enrique Laats, Perú. Como representantes por países: Nancy Iza, Ecuador; Persida Cheuquenao, Chile; Jorge Ñauncucheo, Argentina y Mario Palacios, Perú, coordinador de la Confederación nacional indígena de este país. Las facultades de Relaciones Internacionales y de Ciencia Política y Gobierno auspiciaron el evento.
Según la docente Ángela Santamaría “a partir de los años 80, en el contexto de producción del primer instrumento jurídico internacional sobre los derechos de los pueblos indígenas (la Convención 169 de 1989 de la OIT), las organizaciones indígenas y los expertos en pueblos indígenas comienzan a insertarse en las redes de conocimiento experto en derechos humanos y participan activamente en discusiones de derecho internacional (OIT, ONU)”
La docente considera que “este proceso internacional de construcción de los derechos de los pueblos indígenas tuvo y va a tener efectos y réplicas a nivel nacional y regional, a través de un proceso de constitucionalización de la causa en diferentes países de América Latina (Colombia, Brasil, Venezuela). Este proceso provocó a su turno una dinámica de institucionalización de lo social y un proceso de profesionalización de sus militantes en los años 90’s”.
Para Luis Evelis Andrade, presidente de la ONIC es necesario poner a discusión estos temas “porque muchos de los estudiantes, principalmente aquellos que se inclinan por el área de derecho y relaciones internacionales, van a ser determinadores de políticas públicas y es preciso que conozcan el planteamiento del movimiento indígena de América”.
El alto dirigente reconoció, sin embargo, “que son muy pocos los indígenas que se han movido en el ámbito internacional o que hayan estudiado relaciones internacionales, el tema de la diplomacia; hay que tener eso en claro, lo que nosotros sabemos, lo hemos hecho en aprendizaje practico: en escenarios y foros donde nos hemos movido”.
Por su parte el coordinador de la CAOI dijo que no es curioso que los pueblos indígenas se hagan visibles en estos tiempos, sino que este es el nuevo devenir de los tiempos, lo cual va a significar cambios estructurales importantes, cambios políticos de estructura en los cuales el movimiento indígena no debe estar ausente. “Entonces desde la creación de la propia fuerza local vamos a crear poder, desde nuestro pueblos vamos a ir a las instancias nacionales y desde las instancias nacionales construimos espacios como estos de la CAOI para tener una relación regional y continental en camino a la incidencia; estamos presentes y jamás se harán más cosas sin nuestra presencia”.
Ángela Santamaría explicó que “a finales de los 90’s y a principios de la primera década del 2000, tiene lugar un proceso de internacionalización de la problemática indígena, consolidándose como parte de la agenda de Naciones Unidas en Derechos Humanos”. En un reciente artículo, publicado por Actualidad Étnica, la docente explicó que este proceso “implicará correlativamente la creación de programas internacionales de formación de representantes indígenas latinoamericanos”, tal como ya sucedió en algunas universidades de Francia y España
El proceso de incidencia e internacionalización de los temas indígenas, no es solo una necesidad, sino que se hace casi obligatorio, si se tiene en cuenta “que hasta hace poco se discutía el tema del reconocimiento de los derechos indígenas… y se hacían planteamientos como si éramos hombres, si teníamos alma o si se justificaba la guerra, pero eso no se decidió en Colombia, ni se decidió en América Latina, eso se decidió en otro continente”, Manifestó Andrade Casama, presidente de la ONIC.
El indígena colombiano se mostró preocupado porque “esa lógica no ha cambiado en relación con los pueblos indígenas. Muchas de las decisiones que se han tomado en el orden comercial en relación a la cooperación internacional, en relación al desarrollo, en relación al ámbito jurídico se han tomado en otras latitudes, en los círculos de poder que están orientando hacia donde debe caminar el mundo y más en esta era de la globalización. Los modelos de desarrollo y los modelos económicos no se definen aquí”.
También el Parlamento Indígena de América, PIA, plantea el tema como indispensable. A finales de septiembre pasado el diputado federal indígena de México Marcos Matías, en su vista a Colombia resaltó la importancia de la internacionalización de los temas indígenas. "Tengo la certeza que la situación de los derechos de los pueblos indígenas tiene que defenderse en espacios internacionales. Cada vez más el tema de los indígenas va a propender a internacionalizarse tanto en el tema de desarrollo, como en temas de DDHH, temas de seguridad, temas políticos, pero sobre todo en temas tan delicados como los que se viven en Colombia”, dijo el parlamentario indígena en entrevista con Actualidad Étnica.
Declaración de Naciones Unidas
La discusión sobre Diplomacia Indígena se enmarca en la Aprobación por parte de Naciones Unidas de la declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, luego de más de 20 años de negociación. El gobierno colombiano “democrático” y que se ufana de reconocer la diferencia y la multiculturalidad, porque así lo establece nuestra constitución, fue el único país suramericano que se abstuvo de firmar la adopción de la ONU, causando profunda consternación en sectores indígenas, académicos y sociales.
Muy pocos esperaban esta actitud del gobierno de Colombia, pero a la par ha llevado al movimiento indígena de Colombia y a muchos sectores sociales, académicos, escritores, organismos de DDHH… que no comparten la decisión del gobierno a emprender una verdadera presión para que el gobierno rectifique su posición.
La solidaridad de otros países con los pueblos indígenas de Colombia no se ha hecho esperar. No solo de sectores indígenas, sino de muchos sectores sociales. Algunos reciben la noticia con tristeza, otros con rabia y preocupación y se han unido a las solicitudes que el movimiento indígena prepara para presentar al gobierno nacional. Así lo muestra por ejemplo una carta enviada al presidente de la Republica Álvaro Uribe Vélez, en la cual se le solicita rectificar su decisión y firmar la declaración. La carta fue elaborada por el Representante Indígena colombiano Ramiro Estacio y contó con el respaldo de parlamentarios indígenas de todo el continente.
También la CAOI manifestó su respaldo al movimiento indígena colombiano y rechazó la actitud negativa del gobierno colombiano. “La declaración de la ONU es justa, se hace justicia, pero sin embargo el contenido de la declaración, incluso está desfasada a los procesos que hoy tenemos los pueblos indígenas”, expresó Miguel Palacín, coordinador de la CAOI. El líder lamento que el gobierno colombiano haya asumido esta postura y se solidarizo con los hermanos indígenas colombianos que no se sienten reconocidos en su propia patria por la abstención del gobierno colombiano de firmar la declaración, “el Estado que debe proteger, a los pueblos indígenas no los protege”, expresó.
Durante el foro el líder peruano dijo que los espacios de debate político son muy necesarios, “quiero reafirmar lo que los pueblos indígenas aprobamos en una declaración en Cochabamba, en diciembre del año pasado: los pueblos indígenas no somos el folclor de la democracia, los pueblos indígenas somos actores políticos que desarrollamos el trabajo en nuestros territorios que ancestralmente ocupamos, porque tenemos autoridad propia, leyes propias, lengua propia, vestimenta propia, conocimientos propios; somos la esencia de la gran civilización de este continente. Pero sin embargo somos ajenos en nuestro propio continente, porque desde hace 515 años cuando vinieron los extranjeros muy interesados en colonizar y saquear la riqueza, imponer una cultura que no fue nuestra, sino ajena a la situación de estos pueblos nos han llevado a la situación que hoy nos encontramos”.
Consolidación de la Diplomacia Indígena
Para la docente Ángela Santamaría de la Universidad el Rosario este proceso de internacionalización de la problemática indígena “implicó la correlativa constitución de redes multi-niveles de defensa de los derechos de los pueblos indígenas y la organización del movimiento indígena internacional bajo la forma de organizaciones sociales transnacionales e internacionales, al igual que la consolidación de un conocimiento experto en derechos humanos especializado: los derechos de los pueblos indígenas”.
Para Miguel Palacín es importante la participación indígena porque “es en Latinoamérica donde está el 50% de la población indígena del mundo; y está en tres países principalmente: Ecuador, Perú y Bolivia y nada se podrá hacer en este continente sino se consulta y si no se tiene la suficiente participación de los más de 30 millones de indígenas de América. Por eso tenemos que visibilizarnos mucho más”.
“Y también porque nuestros territorios – agregó el líder peruano - han sido blancos de la extracción de nuestros recursos naturales que tanto hemos conservado en toda nuestra vida y estos recursos que se obtienen se gastan y se distribuyen, pero no van a retribuir a aquel de donde extrajeron tales recursos”.
Un planteamiento de la doctora Santamaría fue cómo legitimar la diplomacia indígena sin que ello signifique una legitimación al statu quo. El presidente de la CAOI propuso lo siguiente: “vamos a dar un debate intenso político, incluso, desde los Estados. Igual que los estados están discutiendo de acuerdo a las hegemonías políticas de los gobiernos y en eso estamos los pueblos indígenas no siendo parte de ninguno de ellos pero como un actor importante que queremos ser. Los indígenas si tenemos la voz y vamos a ser escuchados”.
Palacín también se refirió al tema de la integración comercial. Manifestó que los indígenas estarían de acuerdo con los procesos de integración, incluso en materia comercial, siempre y cuando se hagan de acuerdo a las necesidades de los pueblos y se respete la cultura. “Nosotros si estamos de acuerdo con los proceso de integración, ¡nosotros sí somos de la patria grande!, porque los que estamos en Colombia, Perú, Bolivia… nada nos divide; solamente aquella línea imaginaria que un día pactaron los gobiernos, para ponerla y llamarla fronteras. Y así llamar a la guerra porque eran sus intereses y no eran intereses nuestros, tampoco lo son ahora, porque nosotros vivimos en armonía y si vamos a ver en las fronteras somos familias que estamos y vivimos en el mismo lado”.
Por su parte la docente de la Universidad el Rosario destaco que “en este contexto, el caso colombiano como escenario de producción de los derechos de los pueblos indígenas es paradigmático, pues es uno de los primeros países que se “lanza” a la empresa de constitucionalización en América Latina a principios de los años 1990. A través de este proceso los gobiernos indígenas fueron reconocidos constitucionalmente y dotados de autonomía política formal. Igualmente, fue reconocida constitucionalmente la jurisdicción especial indígena, al igual que algunos mecanismos jurídicos para su fortalecimiento”.
“Sin embargo, en algunas ocasiones el proceso fue desafortunadamente “financiado desde arriba” por agencias de cooperación europeas y norteamericanas, y por los programas de “desarrollo con identidad” de organismos multilaterales como el BID, para lograr uno de los objetivos de este tipo de entidades: la homogeneización de la justicia”, Concluyó la investigadora Ángela.
El presidente de la ONIC por su parte puntualizo que “la relación de los estados nacionales y sus distintos gobiernos con los pueblos indígenas ha estado marcada por la negación, por la consideración de los pueblos indígenas como sujetos pasivos; en algunos casos hasta como salvajes, cuando se estableció la ley 89 de 1890 posterior a la constitución de 1886…”
Agregó Andrade, que “los pueblos indígenas no hemos sido reconocidos en el orden nacional e internacional por simple voluntad de los estados, es gracias a que hemos desarrollado procesos de lucha y de resistencia, de construcción de propuestas. Hoy estamos empeñados en romper con esa concepción que se tiene de que los indígenas somos sinónimo o del atraso, o del subdesarrollo, o de lo arcaico y de lo bárbaro; que somos un problema para el desarrollo nacional, porque ese es uno de los debates que hay a nivel mundial en relación a los pueblos indígenas: el concepto de desarrollo de cara a los indígenas”.
Palacín concluyó que “Hacemos esta diplomacia porque las legislaciones en nuestros países han venido cambiando progresivamente, pero no para mejorar derechos; cambian es para perder nuestros derechos, se han penalizado muchas de las acciones del movimiento social de los pueblos indígenas. En el Perú no vemos hoy, por ejemplo, salir a la calle dos personas juntas porque eso es bloqueo y si salen muchos más te enfrentas a la policía; y si la policía te dispara está exenta de responsabilidades. Pero si el policía te detiene y te golpea puede ir a la cárcel, entonces es mucho más barato disparar una bala”.
Lamentó el líder peruano que “estemos llegando a estas situaciones y peor aquí en Colombia, que decir que los pueblos están enmarcados en fuego cruzado… por un lado el Estado que debe proteger no protege, una fuerza que quiere imponer sobre la otra y otro grupo que está actuando bajo otros intereses. Y ¿quién pone los muertos y quién pone la sangre? Los muertos y la sangre la están poniendo los pueblos, pero ¿hasta cuándo?
Por su parte el máximo dirigente de la ONIC recalco “se debe dar un reconocimiento a nuestros valores… No se trata sólo de hacer tratados y leyes, sino que se construyan en la practica y para pueblos como los nuestros; eso es muy importante, sobre todo para el caso colombiano que vive un conflicto social y un conflicto armado que no le vemos salida. Hay que generar mejores relaciones en el ámbito nacional internacional con todos los pueblos, con todos los sectores sociales para que haya paz. Esa es nuestra propuesta y no solo pensando en la paz regional o local, sino en la paz global”.
Añadir comentario




















