lunes, 05 de noviembre de 2007
Ataque a sede policial revela que narcotráfico gana terreno en Perú
Veinticuatro horas después de la violenta incursión al poblado de Ocobamba, existe unanimidad de que el objetivo de los autores de la masacre era vengarse por la reciente incautación policial de 80 kilos de pasta básica de cocaína en la zona.
Las miradas hacia la responsabilidad del narcotráfico detrás del ataque se refuerzan, además, por la certeza de las autoridades de que Ocobamba es parte obligada de la ruta de salida de la droga que se procesa en la principal zona cocalera del sudeste peruano: el valle del río Apurímac-Ene (VRAE).
El VRAE se convirtió este año en escenario de la mayor ofensiva de las Fuerzas Armadas contra las bandas de traficantes que operan en la zona con el apoyo de columnas de Sendero Luminoso, como parte de una nueva estrategia del gobierno contra el "narcoterrorismo".
El ministro peruano del Interior, Luis Alva Castro, anunció la creación de un batallón para reforzar las unidades especializadas de la Policía que operan en diversas zonas del país, como la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes).
"Estamos creando un batallón especial destinado a la lucha contra el narcoterrorismo", dijo el ministro a la prensa.
Carlos Basombrío, ex ministro del Interior, dijo al diario Perú21 que "el ataque es la confirmación de una tendencia sobre la que se viene advirtiendo desde hace un par de años: el narcotráfico está dando avances cualitativos, ante la desidia e incapacidad del Estado para enfrentarlo con seriedad".
"Es un acontecimiento de extrema gravedad. Lo es también porque el narcotráfico ha podido montar un ataque con una banda de 40 individuos armados con granadas y armamento largo", agregó.
El crecimiento de los cultivos de hoja de coca de campesinos peruanos que viven en la pobreza y buscan mayores ingresos es también parte del problema y de esta economía de la droga y del crimen organizado que se consolida en Perú.
"Ocobamba es una zona de tránsito de la droga. Es conocido que Ocobamba es un pueblo muy comercial que combina la agricultura con la economía del narcotráfico", afirmó Carlos Tapia, experto en temas de violencia.
"Entonces, hay mochileros que llevan la droga, corrupción de autoridades, decomiso de droga, gente sin trabajo que cubre a los mochileros y, en ese contexto, siempre hay violencia", explicó Tapia, quien no descarta corrupción policial.
"Lo que está claro es que han sido narcotraficantes que han querido dar una acción ejemplarizadora a la policía porque consideraban que con la incautación ella estaba interviniendo en su negocio", acotó.
"Lo que ha pasado en Ocobamba es la reacción de los traficantes de droga ante la intervención que una semana atrás protagonizó el oficial que estaba a cargo de la comisaría en la que se incautó algo más de 80 kilos de PBC", dijo Rubén Vargas, experto en temas del narcotráfico citado por el diario La República.
En Perú el gobierno privilegia el aspecto represivo de la lucha antidroga sobre el aspecto económico social, un enfoque respaldado por Estados Unidos que apoya la erradicación de cultivos de hojas de coca.
La incursión no es el primer hecho de violencia bajo el gobierno de Alan García, quien llegó al poder en julio de 2006: en diciembre columnas senderistas emboscaron en dos ocasiones a policías antidrogas asesinando a 13 de ellos.
El narcotráfico creció en Perú en la última década y el país fabrica hoy 280 toneladas anuales de cocaína, siendo uno de los principales productores mundiales de esta droga y de la hoja de coca, material indispensable para su elaboración.
Fuente: AFP













