sábado, 03 de noviembre de 2007
Señalan que ataque a comisaría sería una respuesta a acciones contra el narcotráfico
El ataque armado a la comisaría de Ocobamba, en Andahuaylas, sería una respuesta a los golpes que infringió el último mes las fuerzas del orden contra elementos del narcotráfico que trasladaban estupefacientes, opinó el analista Jaime Antezana.
Consideró, en ese sentido, que el ataque habría sido perpetrado por los remanentes de Sendero Luminoso, que se han aliado a las bandas narcotraficantes para brindarles protección y garantizar el traslado de pasta básico de cocaína (PBC) a través de los llamados "mochileros".
"Ocobamba es ruta de salida de la droga, y los remanentes del Sendero estaría buscando una respuesta a los golpes que se le dio en Putis y en Huachocolpa, cuando las Fuerzas Armadas abatieron a narcoterroristas que trasladaban drogas", señaló.
Según confirmó hoy el director general de la Policía Nacional, general PNP, David Rodríguez Segeu, el ataque armado a dicha estación policial, ocasionó la muerte de un policía, y no descartó que detrás del ataque estén narcotráficantes aliados con remanentes subversivos.
Antezana recordó que el pasado 16 de octubre murieron siete sediciosos durante un enfrentamiento con una patrulla antisubversiva del Ejército, en la zona denominada Putis, provincia ayacuchana de Huanta, quienes llevaba una mochila con droga cada uno.
También el 28 de octubre una patrulla del Ejército peruano abatió a dos narcoterroristas en un enfrentamiento registrado en el poblado de Huachocolpa, región Huancavelica, y en su huída, los secuaces de los subversivos abandonaron algunos sacos con PBC.
El analista consideró que, pese a este ataque, los remanentes de Sendero Luminoso no está en capacidad de efectuar acciones de lucha política o social, como en el pasado, porque ahora se "narcotizado" y protegen el tránsito de la droga.
"No están en acciones armadas, ni volverán en el mediano o largo plazo a la guerra. No hay anuncios de ese tipo", comentó.
De otro lado, afirmó que el paro cocalero carece de respaldo por el debilitamiento en la capacidad de movilización de las organizaciones que respaldan el cultivo ilega de la hoja de coca.
Según explicó, ese debilitamiento ocurre por el esfuerzo de la población del Alto Huallaga en abandonar esos cultivos, a la inversión privada que impulsa el cultivo de productos legales, y a la cooperación internacional de Naciones Unidas, Unión Europea y Estados Unidos para el desarrollo alternativo.
"En el Alto Huallaga y Aguaytía, hay nuevas fuerzas económicas que ya no aceptan la imposición de una agenda cocalera y ya no viven de la coca. Eso explica el debilitamiento en la capacidad de movilización de las organizaciones cocaleras y la pérdida del apoyo mayoritario de la población", dijo.
A través de CPN Radio, manifestó también que la paralización promovida por la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (CONPACCP) no obedece a promesas incumplidas del gobierno, sino al rechazo de la erradicación de los cultivos ilegales.
Por ello, consideró que para lograr "un éxito mayor" en la lucha contra el narcotráfico, el Estado debe aportar al desarrollo alternativo para que los campesinos tengas otras opciones a la hoja de coca.
Antezana sostuvo, además, que el movimiento cocalero se ha debilitado aún más desde que sus dirigentes Nancy Obregón y Elsa Malpartida fueron elegidas congresista y parlamentaria andina, respectivamente.
"Por ello, estamos ante la posibilidad de una gran derrota de las organizaciones cocaleras, pero debe quedar claro que no será la derrota del narcotráfico", refirió.
Fuente: 24horaslibre
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