domingo, 14 de octubre de 2007
Relación de EE.UU. con Morales se agrió esta semana con tintes de culebrón
La última temporada de la serie comenzó a fines de septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, en la que Morales denunció que fue maltratado al llegar a Nueva York, por lo que pidió trasladar las Naciones Unidas a otro país.
Goldberg replicó el miércoles pasado, en tono jocoso, que no le "extrañaría" que Bolivia también quiera cambiar "la sede de Disney", el afamado parque de atracciones.
Choquehuanca, que pertenece como Morales a la etnia aimara del altiplano andino, contestó el jueves que lo dicho por Goldberg "es una ofensa al país", también al "movimiento campesino e indígena del continente", y "una actitud racista".
"Esperamos que se retracte el embajador de estas sus declaraciones. Mientras tanto, no es un interlocutor válido para nosotros", agregó el ministro de Exteriores.
El semanario político "Pulso", de La Paz, comenta en su número de hoy que parece una telenovela en la que, agregó, "están enzarzados Evo Morales, un galán indígena de mediana edad y gran atractivo con las muchachas progres, y 'USA' (EE.UU.), la malvada madrastra de los latinoamericanos".
"Hasta ahora -continúa el semanario en su editorial- el público, como era de esperarse, aplaude al galán, que es pobre y parece honesto, aunque también se pinte un poco excéntrico".
Según diplomáticos de terceros países, los excesos verbales, las sensibilidades a flor de piel y los intentos de ambas partes de hacer chistes con las relaciones parecen indicar que el final de la serie será contrario al de los culebrones: en el último capítulo habrá ruptura, en vez de reconciliación.
Antes del incidente por las sedes de la ONU y Disney, no ha habido ni un mes sin roces, polémicas, denuncias y acusaciones mutuas entre los dos gobiernos, desde que el nacionalista, indigenista e izquierdista Morales llegó al poder en enero de 2006.
En uno de los primeros capítulos de la serie, Morales acusó públicamente a Estados Unidos de terrorismo pocas horas después de que un apátrida de origen norteamericano, a simple vista enajenado, causó en marzo del año pasado dos muertes, al colocar bombas caseras en dos hospedajes del centro de La Paz.
Morales se retractó dos semanas después, tras una cena con el anterior embajador estadounidense en La Paz, David Greenlee.
El gobernante dijo en esa ocasión que, con la "información de primera mano" que le suministró ese diplomático y que agradeció, "hay una mayor claridad" de que no existe relación entre el gobierno de Washington y las explosiones.
"Ya no tenemos duda", agregó Morales, aunque eso no fue obstáculo para que en ocasiones posteriores dijera en sus frecuentes y encendidos discursos por toda la geografía boliviana que los estadounidenses "mandan terroristas".
También han originado rifirrafes las frecuentes críticas de Washington a la política de Morales de aumentar de 12.000 a 20.000 las hectáreas legales de cultivos de coca, base para la producción de cocaína.
Goldberg ha dicho en varias oportunidades que desde que Morales llegó al poder han aumentado en Bolivia tanto los cultivos de hoja de coca como el narcotráfico.
El mandatario boliviano, que después de asumir la jefatura del Estado fue reelegido presidente de los sindicatos de cocaleros de la región tropical del Chapare, en el centro del país, también hace campaña para que la comunidad internacional despenalice la coca, hasta ahora sin resultados.
Alimentaron otros capítulos de la tragicomedia las negativas de Estados Unidos a conceder visado a dirigentes del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), arguyendo supuestos vínculos con el narcotráfico o el terrorismo.
En respuesta, el presidente anunció en la madrugada del pasado 1 de enero que él también iba a exigir visas a los estadounidenses que quieran venir a Bolivia, medida que aún no ha entrado en vigor y que Choquehuanca anunció que se "flexibilizaría" ante las protestas del sector turístico. EFE
por Antonio Martínez
Fuente: Univisión













