* Los agricultores en el mercado de coca de La Paz se saludan entre sí con mucho afecto. Sólo se encuentran en este lugar cada tres meses cuando recogen las hojas de su cosecha.
Masticar coca es una forma de vida para muchos bolivianos.
Veinte mil familias de cocaleros de la región central boliviana de Yungas dependen de este mercado. Pocos extranjeros vienen aquí; cuando lo hacen, son recibidos con suspicacia.
"No es una droga", grita un joven mientras monta sacos de coca en un camión. "Es buena para uno".
Dentro del mercado los comerciantes vacían los sacos de colores llenos de coca, tomando puñados de hojas para examinarlas. La coca se está vendiendo a poco más de $4 por kilo.
Eucevio Alejo es cocalero y administrador del mercado.
"La hoja de coca es vida", dice mientras pasa la gente que hace fila para cambiar su coca por granos y papas.
"Me permite alimentar mis cinco hijos y mandarlos a la escuela. Es el único medio económico que tengo".
Con la coca nunca estás solo porque siempre estás con los Pachamama o la Madre Tierra
Sdenka Silva, Museo de Coca de La Paz
Los comerciantes requieren de una licencia para comprar o vender coca en el mercado. Cualquiera de ellos que sea descubierto involucrado en el tráfico de narcóticos se le expulsa no sólo del mercado sino también de su comunidad.
La coca aquí sólo tiene como objetivo su uso tradicional.
La hoja de coca es utilizada con fines medicinales y culinarios. En la mayoría de los casos se convierte en té o se masca para aliviar el malestar causado por la altura, la fatiga y el hambre.
Dentro del mercado se siente el distintivo olor a hierba de la coca. Afuera están los familiares restos de mata verde oscura masticados y escupidos.
Sin embargo, para los indios aimaras y quechuas la coca es más que sólo una sustancia.
"Para las comunidades indígenas todo tiene su forma física, personalidad y espíritu. La forma como nosotros nos relacionamos con todo lo que nos rodea es a través de la coca", dice Sdenka Silva, cofundador del Museo de la Coca de La Paz.
"Con la coca no hay trampas ni mentira porque es sagrada. Con la coca nunca estás solo porque siempre estás con los Pachamama o la Madre Tierra".
Planes de exportación
Sin embargo, no es la cultura tradicional andina lo que domina la mayoría del cultivo de coca.
Según cifras de la ONU para 2005-2006 en todo el mundo más de 14 millones de personas consumen cocaína. Más de seis millones de ellas están en América del Norte, mientras que el Reino Unido, España e Italia tienen los más altos índices de consumo de cocaína en Europa.
Bolivia es el tercer mayor productor de coca en el mundo.
A Prudencio Ticona el gustaría poder exportar sus productos.
En el pasado muchas veces las políticas en contra de la cocaína han también significado políticas en contra de la coca, pero eso cambió cuando un antiguo cocalero, Evo Morales, asumió el poder en diciembre de 2005.
Morales quiere industrializar la coca, una medida que según él beneficiará a Bolivia y ayudará en el combate contra las drogas.
El presidente designó un ministro para la coca, quiere que el cultivo sea incluido en la constitución y aprobó la construcción de tres procesadoras de coca.
"A través de la industrialización podemos regular y controlar la coca", dice Sabino Mendoza, un miembro de la Asamblea Constituyente, que está redactando el documento.
"La industrialización es una prioridad, pero no sólo en Bolivia. Queremos exportar coca a todo el mundo".
Actualmente, Ingacoca es la única compañía legalmente certificada para producir productos de coca en Bolivia.
"En estos estantes tenemos jarabes y cremas", señala Prudencio Ticona, uno de los cuatros hermanos que maneja la compañía.
"Tenemos productos para la diabetes, para adelgazar, para los dolores musculares; ésta es buena para los nervios", señala orgulloso apuntando a una fila de botellas.
Ticona asegura que hay interés internacional, especialmente de Rusia, en importar sus productos.
Sin embargo, bajo la ley internacional no puede exportar a menos de que demuestre que la coca ha sido utilizada como condimento y que han sido eliminado sus alcaloides que la convierten en cocaína.
Las convenciones de la ONU incluyen a la coca como una sustancia peligrosa controlada, conjuntamente con la cocaína y el opio. Evo Morales ha estado haciendo presión para que sea eliminada de la lista cuando la Comisión de la ONU sobre Narcóticos se reúna en 2009.
Su gobierno sostiene que más países importarían la coca natural si no estuviese prohibida.
El año pasado Morales le dijo a la Asamblea de la ONU que "la hoja verde de la coca no es el blanco de la cocaína, esta hoja de coca representa a la cultura andina. Es una hoja de coca que representa al ambiente y las esperanzas de nuestra gente".
Preocupación de la ONU
Sin embargo, Bolivia enfrenta una férrea oposición a su campaña y más de Estados Unidos, que está en contra de los esfuerzos de industrializar y exportar coca y de cualquier propuesta para cambiar las leyes internacionales con respecto a la coca.
Eucevio Alejo no entiende la oposición a la venta de coca.
En una reciente conferencia de prensa, el embajador de Bolivia en EEUU, Philip Goldberg, señaló a los periodistas que era preocupante que dentro del país más coca estuviese siendo cultivada, más cocaína estuviese siendo producida y consumida.
A medida que se aproxima el final del día, Eucevio Alejo se prepara para abandonar el mercado de coca. El se muestra confundido por las actitudes de los extranjeros hacia la coca, una planta que significa tanto para él.
La cantidad pagada por un gramo de cocaína en el Reino Unido le permitiría a Eucevio alimentar a su familia durante un par de semanas. Sin embargo, es el costo para Bolivia del tráfico internacional de drogas lo que le preocupa.
"No sé quiénes son, la gente que usa la coca para fabricar drogas o la gente que consume cocaína", señala.
"Pero lo que están haciendo es muy malo. Va en contra de nosotros. Perjudica a los pequeños cocaleros y castiga a Bolivia".