* Se celebró el Día Internacional de los pueblos indígenas
Con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la ONU y la OEA pidieron respetar su cultura y territorios, varios de cuyos líderes reivindicaron el uso de la hoja de coca y señalaron que las comunidades originarias de Latinoamérica tienen "poco que celebrar".
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), instó a sus países miembros a respetar los territorios y la identidad de los pueblos aborígenes.
El relator sobre Derechos de los Pueblos Indígenas de la CIDH, Paolo Carozza, urgió a los Estados a redoblar los esfuerzos para mejorar el cumplimiento de las recomendaciones de ese organismo y de las sentencias de la Corte en casos en que la víctima sea miembro de una comunidad originaria.
Bolivia, país de América con mayor población indígena, conmemoró la jornada de ayer con un acto en el que el canciller del país, el aimara David Choquehuanca, reivindicó la "cultura de la sagrada hoja de coca, que es medicina, alimento y vida". "Nada funciona en el país sin la coca", declaró Choquehuanca, en alusión a esa planta usada desde hace cientos de años por las comunidades originarias de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, y materia prima para producir cocaína.
Organizaciones de indígenas y de defensa de los Derechos Humanos de Perú también pidieron en esta jornada la valoración de su legado cultural y espiritual.
El Consejo Indigenista Misionario de Brasil (Cimi) aprovechó éste día para denunciar que 602 indígenas se encuentran presos en el país, lo que, aseveró que viola la Carta Magna y las leyes.
Los nativos de Guatemala, que son el 42% de los 13 millones de habitantes del país, aseguraron que tenían "poco que celebrar" este jueves, ya que las comunidades aborígenes siguen siendo víctimas de un Estado excluyente, debido a la "permanencia de los gobiernos empresariales y conservadores".
En los demás países centroamericanos, donde las comunidades originarias son muy pobres, los dirigentes de los nativos reclamaron respeto para sus tradiciones y territorios, muchos de ellos ricos en biodiversidad y recursos energéticos.