A más de 500 se eleva el número de muertos y a 1.500 los heridos por el violento sismo, de 7,5 grados, que azotó a las 18:41 horas local (23:41 GMT) del miércoles a Perú, dijo hoy el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci).
Las ciudades de Pisco, Chincha, Ica y Cañete, al sur de Lima, fueron las más afectadas por el temblor.
En la ciudad portuaria de Pisco se estima que 80 por ciento de las viviendas quedaron derruidas o inhabilitadas, dijeron las autoridades.
El Indeci con la Fuerza Aérea del Perú (FAL) y la Policía Nacional del Perú (PNP) han coordinado ayuda aérea para los damnificados de las zonas más devastadas.
Cientos de vehículos están varados en la carretera Panamericana Sur, la cual quedó cortada en dos tramos.
Las autoridades ordenaron el levantamiento de hospitales de campaña, con más de 200 médicos y personal auxiliar, pues los médicos de nosocomios de la región Ica atienden a numerosos heridos.
Brigadas de rescate remueven escombros en busca de más víctimas.
El gobierno central ha dispuesto que maquinaria pesada y helicópteros sean trasladadas de Lima hacia el sur para ayudar al reestablecimiento del tránsito.
La asistencia dispuesta para los miles de damnificados incluye agua potable, alimentos, ropas y medicinas.
El departamento sureño de Ica y la provincia de Cañete (Lima) han sido declaradas en emergencia por 60 días, pues son las jurisdicciones más afectadas.
El sismo sacudió todo Perú y fue seguido por al menos 140 replicas, algunas de cinco grados en la escala de Richter.
La energía eléctrica y los servicios de telefonía (fija y celular) se viene restableciendo, debido a la caída de postes de electricidad o telefónicos, a lo que se suma la saturación por llamadas.
Las autoridades descartaron el temor de un tsunami (ola gigante).
En varias zonas costaneras hay embarcaciones encalladas; las olas del miércoles alcanzaron 10 metros de altura y golpearon con violencia las playas y penetraron hasta 50 metros tierra dentro en algunas zonas.
El terremoto tuvo su epicentro en el mar, frente a las provincias costeras de Chincha y Pisco, a una profundidad de 30 kilómetros.
Socorristas rescatan víctimas tras el terremoto
La región de Ica, suroeste de Perú, fue la más devastada por el sismo, dijo el comandante de la Defensa Civil, Arístides Ariola.
La cifra de víctimas fatales aumentará conforme se recuperen más cuerpos, dijo Ariola.
El gobierno ordenó la canalización de asistencia humanitaria como agua potable y alimentos para los miles de damnificados por la tragedia.
El movimiento telúrico comenzó a las 18:41 hora local (23:41) con epicentro en el mar, a 60 kilómetros al oeste de la localidad de Pisco. El temblor, además de alta magnitud fue de larga duración, casi dos minutos.
El Instituto Geofísico de Perú estableció el temblor en 7,5 grados Richter y el Servicio Geológico de Estados Unidos, en 7,9 grados.
El terremoto fue seguido por al menos 140 réplicas, algunas de ellas por arriba de los cinco grados y han remecido diversas zonas de Perú.
Diecisiete personas perecieron dentro de una iglesia que se vino abajo durante el sismo en Ica, 326 kilómetros al sureste de Lima. En la capital peruana, varias casas se derrumbaron.
El sismo dejó sin electricidad y servicio telefónico numerosas localidades próximas a la costa como Ica, Chincha y Pisco, así como Lima. En numerosas zonas quedó interrumpido el suministro de agua potable.
La electricidad, el servicio telefónico (fijo y móvil) así como el suministro de agua potable se restablece en algunas regiones.
Decenas de viviendas se derrumbaron o registraron daños, como cuarteaduras, rompimiento de cristales y desprendimientos, dijo la policía.
El alcalde de Pisco, Juan Mendoza, dijo que las calles están cubiertas de decenas de cadáveres recuperados de entre los escombros.
El Centro de Alerta de Tsunamis (olas altas), con sede en Hawai, Estados Unidos, había emitido un aviso sobre posibles oleajes en Perú, Chile, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá.
El 23 de junio de 2001, un sismo de 6,9 grados Richter causó 250 muertos y 100.000 damnificados en Arequipa, Moquegua y Tacna, en el sur de Perú.
Las clases fueron suspendidas por orden del mandatario Alan García ante el peligro del colapso de algunas aulas.
El gobierno declaró en emergencia por 60 días el departamento de Ica y la provincia de Cañete (Lima), pues son las jurisdicciones más afectadas.
En varias zonas costaneras, algunas olas alcanzaron 10 metros de altura y penetraron 50 metros tierra dentro.