viernes, 29 de junio de 2007
Cambio climático en Perú: ¿Solidaridad?, ¿dónde?
Las zonas altas del Perú, principalmente en el sur andino, están sufriendo las consecuencias del cambio climático. Cada día están muriendo niños y animales a consecuencia del inclemente friaje (de acuerdo a cifras oficiales del Ministerio de Salud -que suelen estar por debajo de las cifras reales-, desde el mes de abril 48 niños/as han muerto de neumonía), y las invocaciones que hemos escuchado sólo responden a una solidaridad coyuntural de donar abrigos y medicinas, que no son suficientes ni cubren las necesidades de toda la población afectada.
Cada año tenemos los mismos problemas, y no se toman con la debida anticipación, las medidas para preveer o mitigar en la medida de lo posible este drama social. Se hace necesario planificar un programa integral de mejora de las condiciones de vida de los pobladores aymaras y quechuas en un largo plazo.
Imaginamos qué implicaría aprovechar la tecnología en la adecuación de las viviendas, el cuidado de los animales, y la salud preventiva, recurriendo a la experiencia de técnicos de países con duros inviernos (suizos, noruegos, holandeses, por citar algunos) en el ámbito de la cooperación internacional.
No consideramos que sea una solución dedicarse a ofrecer recursos de salvataje coyuntural, sino, proyectar la inversión con una visión de desarrollo sostenible que busque reforzar un arraigo quechua y aymara en condiciones de desarrollo óptimas: proveer las condiciones locales y externas necesarias para desarrollar y modernizar su economía basada en la ganadería de camélidos; esto tendría que incorporar una visión de desarrollo intercultural, para mejorar significativamente su calidad de vida.
Alguna vez podremos pasar por las alturas de Puno en época de helada, y preguntar a dónde fueron trasladadas las llamas y alpacas para evitar que mueran, como sucede cuando alguien pasa por los campos nevados de Suiza en invierno y pregunta por su ganadería..?. Los quechuas y aymaras de hoy ya no queremos dádivas coyunturales, ni medicinas paliativas ni ropas usadas, sino, trabajo bien organizado, viviendas estables, seguras, que puedan abrigar en el más duro invierno; buenos alimentos, ropas apropiadas, y sobretodo, políticas de desarrollo comprometidas con nuestro derecho a soñar un futuro con dignidad.
Fuente: Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú
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